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martes, 6 de enero de 2015

VENIR A CUENTO



...Empieza el año...
...Muere Pino Daniele de infarto. No sé cómo explicar que es como si se muriera un poco Nápoles dentro de mí...
...Imagino una ciudad que se nos muere en los brazos. Como esas ciudades bombardeadas que mueren. Nápoles fue bombardeada. Fue liberada. No sé cómo explicar las conexiones que me llevan a pensar en el corazón de Pino Daniele deteniéndose y cómo con ese final sentir que también se muere un poco Nápoles...
...El mundo se muere un poco cuando ciertas personas dejan de mirarlo y de estar en él. Pino Daniele dice Napul'è mille culure, Napul'è mille paure, Napul'è a voce de' creature che saglie chianu chianu e tu sai ca nun si sule. Napul'è nu sole amaro, Napul'è addore e mare, Napul'è na carta sporca e nisciuno se ne importa e ognuno aspetta a 'ciorta. Napul'è na' camminata inte e viche miezo all'ato, Napul'è tutto nu' suonno e a sape tuto 'o munno. Y Nápoles se convierte un poco en eso que Pino Daniele ve. Por eso se muere cuando Pino Daniele deja de mirarla...
...Empieza el año. Y Nápoles de pronto viene a cuento, como un fantasma, una noche, con el tropiezo de un corazón...
...Miro el horizonte mediterráneo en esta luminosa primavera invernal y azul. Miro el mismo horizonte mediterráneo que cuando vivía en Nápoles. Tan diferente, tan antiguo, tan feroz...
...Camino il lungomare y dejo caer, en mi tímido y vergonzoso napolitano, mi pequeño homenaje íntimo y secreto: Napul'è mille culure. Napul'è mille paure. Napul'è nu sole amaro. Y sonrío y se me saltan las lágrimas por sentirme pertenecer a ella, por ser un napòlide más repartido por el mundo. Bastaría, le digo al horizonte, que ella me oyera pronunciar la "s" de "sporca", con ese amor salvaje que no sirve para nada, quizás solo para el dolor...
...Quizás solo para venirnos a cuento...

Miguel Ángel Maya
6 de enero de 2015

P.D. La foto está sacada de la maravillosa Malanapoli. En concreto de aquí.

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viernes, 16 de mayo de 2014

AMICO MIO






Per tutte le canzoni che avevamo ancora qui dentro, 
per tutte quelle che abbiamo vissuto, 
per la crepa del mio pianoforte 
e della nostra gola e dei nostri cuori, 
grazie, Claudio, amico.

Venètte da tanto luntano
nu furastiero,
nu furastiero...
Restaje 'ncantato do mare,
do sole e 'a luna,
nu furastiero...



Sergio Bruni, Na bruna



…Ayer por la tarde limpiaba las teclas del piano con un pañuelo húmedo, tecla a tecla. Y pasé mi mano por la cicatriz que dejaste en él cuando, bailando, en el pequeño escenario del Oh-la-lá, lo tiraste al suelo. Anoche me acordé de ti y sonreía con un nudo de emoción en la garganta. Es extraño el instinto. Es extraño recordarte al ver la huella que tu baile le dejó a mi piano y sentir un nudo de emoción en la garganta. Ayer te fuiste para siempre en Condofuri. Yo acariciaba la huella que tu baile dejó para siempre en este viejo piano y tú te ibas de aquí…

…La última vez que nos vimos fue en Nápoles, a principios del verano del 2009. Yo caminaba por Via Toledo, entré en la Galería y vi tu caballete. Me dio un vuelco en el estómago. Después hubo una época, no hace tanto, en que nos escribíamos mandándonos canciones por Facebook. Este verano estaba en Otranto, me dijeron que estabas en Condofuri. Se me pasó por la cabeza ir a verte de camino a Siena, pero no lo hice. Fui feliz en Condofuri. Fui feliz en aquella casa maravillosa con aquella gata recién parida, el fresco nocturno de la noche, los olores del campo, Cesárea Evora. Siempre tuve el presentimiento de que te irías para siempre en Condofuri…

…Desde la cicatriz de mi piano, el piano con el que tocaba en Via Roma, el piano con el que tocaba en el Oh-la-lá, donde después bailábamos, donde después bailabas, se me agolpan los recuerdos: se me agolpa la calidez y tu ternura, el pelo enmarañado cada vez más gris, tus pocas palabras, tu olor a tabaco y a sudor, tu whisky, tu forma de dibujar, tu extraña forma de bailar a medio camino entre un sirtaki ebrio. Cierro los ojos y te veo en Galleria Umberto I, veo tu caballete abandonado, colocado allí, y me recuerdo esperándote. Te veo dibujando, la cabeza enmarañada, la calma en tus gestos, el retratado sentado frente a ti, tú rodeado de gente. Te llamaban maestro, en Nápoles, donde respetan a los artistas porque saben que Nápoles se hizo de artistas antiguos. Nápoles está hecha también de los caparazones de los artistas callejeros antiguos, porque Nápoles es sus calles y porque sus calles están construidas por los rastros y muescas que le iba dejando gente maravillosa como tú. La canción de Maria era “Era di maggio”, la canción de todos era “Na bruna”, nuestra canción, la tuya y la mía, era “La malagueña”. Cierro los ojos, la canto, y te veo a ti, y recuerdo el sabor del vino de Don Giovannino, y abro los ojos y veo tus ojos brillantes, y veo a Martín, y veo a Wang, y veo a Iván, y veo a Maria, y veo a Manuel, y veo al quijotesco Diego, y veo a Don Giovannino. Ahora lloro y río acordándome de Kiro cantando “qué bonitos ojos tienes debajo de esas dos viejas” y te veo reírte, y me parece mentira que ya no estés, porque tu risa era demasiado poderosa, como tu presencia, como tu mundo, porque alguien tan poderoso parece que está a salvo de la muerte, y tú lo estabas…

…Nápoles se nos quedó a todos en la piel. Este verano tuve miedo de volver a encontrarme en sus calles, perdido, con todo mi pasado. En Nápoles fui brutalmente feliz gracias a la gente que me acunó. Y me acuerdo de ti como si esta fuera una pesadilla irreal de la que voy a despertar, y este verano veré tu caballete en el puerto de Ischia, frente a la enoteca de Raimondo, este verano cantaremos, hablaremos hasta el amanecer, te sentiré roncar en la tienda de al lado…

…Te recuerdo dibujando, te recuerdo riendo, nos recuerdo a todos da Don Giovannino, te recuerdo diciendo “señor gerente”, te recuerdo diciendo “no te das cuenta de nada”, te recuerdo bailando en el Mattone, con la sigaretta in bocca, recuerdo tu vaso de whisky, tu pelo despeinado en Ischia, tus dibujos en la casa de Condofuri, me acuerdo de Sierra Maestra, me acuerdo de Chichi Peralta, me acuerdo del Oh-la-lá, me acuerdo de esa felicidad, de mí llevando el teclado de un sitio a otro por la maltrecha Spaccanapoli, hecha de adoquines, me acuerdo de ti en casa de Iván, te recuerdo en casa de Adriano, tomando café a tu lado, tu “Miguel, che ti pigli?”, recuerdo tus preguntas, tus opiniones, tus palabras precisas. Me acuerdo de ti llamando a nuestra casa del Quartieri Spagnoli a las tantas, me acuerdo de ti duchándote a las 3 de la mañana. Me acuerdo de nosotros tres, tú, Martín y yo, nos recuerdo, nos recuerdo y casi se podría decir que nos toco a los tres con diez años menos, y me duele todo, me duele aquella felicidad y me duele que tú no estés y que tú hayas muerto porque tu corazón te ha dicho que ya basta, y veo en tu muro de Facebook la última canción de Chavela Vargas que colgaste, y recuerdo cuando yo hacía de mimo y me tiraron un petardo gli scugnizzi y en mi vestido plateado se abrió un boquete, y me acuerdo de ti diciendo “Che carino” la primera vez que me viste a medio desmaquillar, y te recuerdo en Piazza San Domenico, y te recuerdo caminando con el caballete a la espalda, y te recuerdo, y te recuerdo, y te recuerdo, y nos recuerdo, y todo es dolor, y no te vas, y siento que no hay extensión más grande que mi herida y que siento más tu muerte que mi vida y que no perdono a la muerte enamorada ni a la vida desatenta ni a la tierra ni a la nada…

…Pensé tantas, pero tantas veces, grabar “La malagueña” en el pequeño y rudimentario estudio que monté en casa, así, a capella, con palmas y silbidos, a la primera toma, junto a un vaso de ron, y mandártela para que pudieras escucharla tantas veces quisieras. Y no lo hice. Y ahora me dejas aquí, con “La malagueña” en mi maltrecha garganta hipocondríaca, desorientado, huérfano, preguntándome a quién se la canto yo, para qué, si al abrir los ojos no van a estar más los tuyos…

…Y paso la mano por la cicatriz de mi piano, y no, no puede ser, dai, maestro, no te has ido, non te ne sei andato davvero, amico mio, non è vero, non può essere vero…



 

Miguel Ángel Maya

15 de mayo de 2014

P.D. El dibujo es "Claudio", de Martín Elfman
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miércoles, 18 de diciembre de 2013

IL MARE NON BAGNA NAPOLI




La diceria, elogio o calunnia, sono gli ingredienti che nel corso del tempo sono precipitati in fama. Essa consiste in fame e le tecniche con cui la si inganna, il modo in cui si versa il sangue e lo si piange, i colpi che la natura sferra da un suolo che bolle più volte per secolo, il modo in cui si ride e gli strumenti a corda e percussione che scatenano il canto.

Erri de Luca, Napòlide

Miguel Ángel Maya
18 de diciembre de 2013

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viernes, 13 de diciembre de 2013

SIBERIA AND A BLUES



...Preparo mi viaje en el Transmongoliano...
...Lo preparo sumergido en viejos libros y papeles que hablan de Siberia y que me miran con los ojos rojos humo de blues...
...Anoche caminaba por la calle junto a mi perro y vi a una mujer gorda, árabe, vestida con un largo vestido y con la cabeza totalmente cubierta, haciendo ejercicio en uno de esos cacharros que los ayuntamientos ponen en los parques para que la gente haga ejercicio. Toda la plaza chirriaba al compás de sus movimientos...
...Hay más aparatos de esos en el paseo marítimo, pero ahí los usa gente con cuerpos que no se avergüenzan. No sé explicarlo. Me quedé mirándola. Delante de mí se paró un taxi del que se bajó un tipo muy parecido a Antón Reixa. Llevaba sombrero y una chaqueta algo estridente. Me pareció que también llevaba pajarita. Antes anotaba este tipo de escenas: un parque descascarado y solitario, una mujer árabe y gorda haciendo ejercicio, Anton Reixa bajando de un taxi. Tengo que volver a escribirlas...
...En el paseo marítimo no hay cruceros amarrados...
...Mi perro contempla la inmensidad del mar y yo olisqueo el aire de salitre, como si nos intercambiáramos los papeles: el debería manejarse en el olfato y yo en la vista...
...Anoche traducía a Erri de Luca, y volvía a leer esto: 

Chi si è staccato da Napoli, si stacca poi da tutto: non ha neanche lo sputo per incollarsi a qualcosa, a qualcuno.
Mai più ho sputato, ho solo inghiottito, inghiottito

...A veces me quedo paralizado cuando tengo que traducir ciertas puñaladas de Erri de Luca...
...Como cuando rumio algo que tiene que ver con Nápoles, hoy me he levantado con la inquietud de necesitar el mar...
...Preparo mi viaje en el Transmongoliano, e imagino Siberia, y tengo ojos rojos humo de blues, y no doy nunca con la palabra exacta para traducir puñaladas...

Miguel Ángel Maya
13 de diciembre de 2013

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jueves, 30 de mayo de 2013


Nostalgia.
(Del griego νόστος, regreso, y -algia).
1. f. Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos.
2. f. Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.




...Le seguimos la pista a la palabra nostalgia, etimológicamente, brutal, como acostumbra a zarandearnos o a volvernos locos la etimología...
...Rastreando las huellas, en el origen, en el principio, está el regreso y el dolor, o el dolor por el regreso, o el regreso que duele...
...En el origen está Coney Island y sus monstruos de feria, o el mar, o tu pelo mojado, o tu piel mojada, o el Vesubio y su lava, o los cuentos de Cortázar y su tumba y sus babas y su vino, y está la periferia de Roma, y está Nápoles...
...Le seguimos la pista al dolor y al regreso: y nos damos cuenta de que, en el principio fue el gruñido, fue amar como aman los perros o las madres de los toxicodependientes, fue el fondo del mar, fue el magma, fue el contrapunto de dialectos y llantos, fue mi vida toda, fue llegar al jueves y sentirse derrotado, fue desear el mar, fue los poros de la piel, el miedo, la lava, el estallido de todo lo que nos falta...

Miguel Ángel Maya
30 de mayo de 2013

P.D. La foto está tomada de aquí

domingo, 10 de marzo de 2013

PERCHÉ SEI ANDATO VIA PROPRIO IL GIORNO DEL TUO COMPLEANNO?


...Busqué un libro en la estantería...
...Muchas veces uno no sabe hasta qué punto unas cosas llevan a otras...
...La muerte de Pasolini me llevó a una tarde de verano en Piazza San Domenico y a su vez, cuando el recuerdo me lleva a Nápoles, tiendo a quedarme, tiendo al deseo de volver, a la necesidad de volver...
...No sé hasta qué punto regresar a Nápoles es un autoengaño: más que regresar a Nápoles quiero regresar a quien yo era en Nápoles hace diez años, a la Nápoles de hace diez años, a los miedos de hace diez años, a los amores imposibles de hace diez años...
...Siguen haciéndome pruebas médicas. Sigo escribiendo. Sigo acordándome de libros que sé que tenía y espero que mi cabeza haya seguido un orden lógico a la hora de la mudanza, y que siga siendo fácil encontrarlos como cuando eran los libros protagonistas de mis sucesivas casas. Ayer buscaba un libro que T. me regaló. Lo buscaba porque creía recordar vagamente que lo que me pasa a mí en la garganta y en el cuello le sucede a la protagonista del libro en el oído. Sus síntomas, no oír música, son una metáfora, como los míos: los síntomas podrían ser vistos como metáforas...
...Encontré el libro. Estaba junto a La pelle, de Curzio Malaparte, junto a La scoperta dell'inconscio, de Ellenberger, junto a Tango italiano, de Rino Genovese. Se titula Musica, y está escrito por Yokio Misima. Dentro, en la primera página, había un cuarto de folio que empezaba así: Perché sei andato via proprio il giorno del tuo compleanno? Después sigue la nota, firmada por T. el día 2-7-2003...
...Me acordé del principio del verano en Nápoles, de cuando regresaba a España para pasar esos dos meses, para volver en septiembre y empezar de nuevo. Me acuerdo perfectamente de ese verano de 2003, de lo que hice, de lo que me pasó, de que murió Bolaño, de que volví a sentarme a escribir. Me acuerdo perfectamente de quién me había enamorado, de por qué no se me iban de la cabeza los últimos dos meses de primavera napolitana...
...La protagonista del libro se llama Reiko, y se presenta en el estudio del doctor Shiomi Kazunori y le dice que no puede oír la música. El doctor Kazunori empieza a investigar ese síntoma, esa metáfora. No me leí el libro, a pesar de la insistencia de T., pero sabía que, ahora, inmerso en la muerte de Pasolini, tomándole el pulso a una nueva historia, y con mi agenda llena de visitas médicas y mi cabeza llena de hipocondrías, ese libro era necesario en este momento...
...Y los libros necesarios se vuelven imprescindibles si dentro de ellos uno encuentra una nota dirigida a quien era él hace diez años, una nota que empieza: Perché sei andato via proprio il giorno del tuo compleanno? Todavía hoy, casi diez años después, no sabría que responder a esa pregunta...

Miguel Ángel Maya
10 de marzo de 2013

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miércoles, 22 de agosto de 2012

VOLVER




...Cuando el insomnio me gana la partida me sumerjo en la radio y en los folios a la orilla de la cama y en cantidades imprecisas de whisky on the rocks...
...La voz de Eduardo Lago es cálida: me lo imagino cocinando, me lo imagino hablando en una sobremesa con vino o con alcohol. Me lo imagino fumando marihuana junto a Thomas Pynchon después de haber subido a una azotea de Manhattan por las escaleras de incendio detrás del edificio. Me lo imagino cantándole una nana a una de sus lectoras treinteañeras, a una de sus alumnas veinteañeras. Me lo imagino sorprendido cuando le cuente que he conocido a Sofía y que hemos tenido una pequeña historia...
...Sin embargo, la voz de Eduardo Lago, llevándome a Nueva York, adonde en realidad me llevó fue a Nápoles: me llevó a la primera vez que pisé Nápoles, me llevó a la nitidez de mis pasos diez años atrás, me llevó a ese salvajismo tierno, a ese amasijo de desesperación y alegría, a los rincones donde me fui dejando años, piel, tiempo, palabras, llanto, me llevó a los sonidos y a los olores y me llevó a todos los estratos de mi piel y de su piel...
...Volver sin que nada se haya dulcificado, volver sin que el miedo se reblandezca, volver sin que diez años puedan con este bofetón de biografía...

Miguel Ángel Maya
Napoli, 22 de agosto de 2012.
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jueves, 29 de marzo de 2012

SEGUNDA MANO




...En esta destilería de boca a boca, este alcoholismo latido de andar por casa, todo parece de segunda mano, como en esos anticuarios de San Telmo llenos de gramófonos y de polvo y de japoneses que hacen fotografías...




...Si un japonés fuera capaz de fotografiar vísceras e intenciones, o lo que el sinvergüenza Platón definió chapuceramente como alma, se encontraría con un suicidio de Grosz, con un maniquí harto de llorar, con casi todas las tijeras abiertas y casi todas las ventanas cerradas, las balas en la recámara, los sueños bien guardaditos, la cama bien helada, la manta cubriéndome hasta la frente, la fiebre en pleno desierto, la lengua en plena escala técnica, la yema de los dedos, los tímpanos anestesiados, los ojos cerrados, los ojos malditasea mojados como el origen del mundo...

...Me agarro a un billete de avión como si de un tesoro se tratara, me agarro a la ensangrentada camisa verde de Pasolini, me agarro al canibalismo, tiemblo de futuro y me relamo sólo de imaginar mis pies sobre el adoquinado de Nápoles y mi voz de segunda mano entrelazada al salitre. En fin, una cutre destilería anacrónica, como las destilerías de los lugares a los que no llegan los trenes y en los que sigue imperando la ley seca, los pobres malabares que uno tiene que hacer para fabricarse su amnesia, para que todo duela un poco menos, para preparar una huida que deje un número insignificante de víctimas y de ruido...

Miguel Ángel Maya
Madrid/Sevilla, 29 marzo, 2012
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miércoles, 21 de septiembre de 2011

LES OISEAUX VONT MOURIR AU PÉROU




Il sortit sur la terrasse et reprit posession de sa solitude: le dunes, l’Océan, des milliers d’oiseaux morts dans la sable, un canot, la rouille d’un filet, avec parfois quelques signes nouveaux: la carcasse d’une baleine échouée, des traces de pas, un chapelet de barques de pêche au lointain, là, où les îles de guano luttaient de blancheur avec le ciel. Le café se dressait à cent mètres de là: on ne l’entendait pas.

Romain Gary, Les oiseaux vont mourir au Pérou






…Vengo a la Gare de Lyon sólo para ver el lugar desde el que se marchan Rick y Sam hacia Marsella, la noche antes de que los alemanes vestían de gris y tú vestías de azul entraran en París. El tren, la lluvia, la carta de Ilsa, la tinta negra mojada por la lluvia, rímel segregado por palabras tristes. I cannot go with you or ever see you again. El tropel de porqués, el asedio, el tren, la huida…

…En uno de los andenes de la Gare de Lyon hay una familia árabe. Un hombre va vestido con una camisa blanca y pantalón negro, es moreno. Tiene un pelo muy negro engominado y un reloj de bolsillo cuya cadena se balancea. A su lado hay una maleta trolley. Enfrente hay una niña que juguetea con un papel de periódico (lo pisa y lo despisa); un hombre con bigote, viejo, camisa de cuadros, que dice cosas y se acompaña de sus manos tajantes; una mujer mayor y gorda con la voz aguda interviene de vez en cuando en la conversación del hombre tajante. Lleva un vestido azulado estampado largo, un mantón blanco que de vez en cuando se pasa por los ojos y que le cubre la cabeza. Pasa un rato hasta que comprendo que tiene la voz aguda porque llora. Llora cada vez que el hombre de camisa blanca se marcha. Mira al cielo. Llora. Hay un momento en que se queda completamente sola en el andén. En la soledad llora y se derrumba. A su lado yacen unos pájaros que han salido de su pecho árabe. Algunos aletean todavía. Agonizan. La mayoría van muriendo hasta que el chico de la camisa blanca vuelve con una botella de agua o con un periódico deportivo bajo el brazo…
…En París he visto mucha gente llorando: llorando por la calle, llorando en un bar, frente a una cerveza, llorando en el metro o en el autobús. Personas acompañadas o personas solas. Si pienso en París imagino a alguien llorando y el agua corriendo a orillas de las aceras y el cielo gris a punto de llover…
…Yo también lloro en París. Rick no lloró en aquel tren. José Hierro no lloraba en sus poemas. Yo sí lloro, como Oliverio Girondo, como Alejandra Pizarnik, como Olivier Messiaen, como Arvo Pärt...
…Soy una montaña rusa, olisqueo el Sena, como un perro, quizás por eso lloro, y me froto sinuoso por sus puentes, como un gato o un clochard. Los clochards tampoco lloran, ni siquiera los clochards de Cortázar: arrastran maletas y piden monedas con voz de mastines cansados a las puertas de las boulangeries…




…Anoche esperé a V. en la parada del metro Anvers. Por la tarde había leído esa misma palabra en un libro de Roberto Bolaño, en la sección de libros españoles e hispanoamericanos de una librería de Montmartre. Amberes. Anvers. Roman. Roberto Bolaño, un des plus importants écrivains en langue spagnole des dernières annés. Né et mort. Pas mort. Vivant. Il aurait 58 ans aujourd’hui. Llovía en Amberes. V. había quedado con E. y yo las esperaba. No conocía a E. En Amberes había un bar, cruzando la calle. Me resguardé en el bar en cuya vidriera se esmerilaba la salida art-déco del metro y en cuyo interior había cuerpos calientes y conversaciones y tintineos cálidos…





…V. sale de la boca del metro. Me llama. Apuro mi cerveza y salgo. Corro junto a V. bajo la lluvia y llegamos al bar donde está E. E. y yo nos reímos al vernos. El azar nos hace reírnos mucho bajo la lluvia. Mai mi sarei immaginata che saresti tu. Nemmeno io. Hay un abrazo. No sé cómo poner las manos, dónde ponerlas. Lluvia y Francia. E. y yo estudiamos juntos en Nápoles: la clase de semiótica del profesor Martone. Después de Nápoles se fue a París, y vivió en Asia, y ahora hace un doctorado sobre los pueblos nómadas del Tibet, y lee Les oiseaux vont mourir au Pérou, de Romain Gary. Gary fue marido y tormenta de Jean Seberg. Jean Seberg en blanco y negro me enseñó París, con su pelo corto a lo garçon. Comimos un kebab. No Jean Seberg, sino nosotros tres. E. no sabe que una vez escribí en mi diario Elisa, vida mía, por ella. Era literatura, era mentira, sí, pero lo escribí por ella. Me la imagino con los nómadas del Tibet. Busco Le cinéma de l’occupation et de la resistánce, de André Bazin. Pregunto por él en una librería de Montparnasse. La librera se empeña en que quiero Qu'est-ce que le cinéma? Su voz se vuelve irritante y presuntuosa. Odio discutir con libreros cuando sé el libro que busco. Encuentro el libro de Gary por casualidad. La librera se convierte en un papagayo que habla, estira el cuello, mira por encima de sus gafas, bajo la que sobresalen unas ojeras estúpidas. Da igual, Madame Trépat, le digo al gallináceo. Hago un gesto como de mago, como si con él pudiera hacer desaparecer a todos los libreros del mundo que se empeñan en corregirme cuando sé lo que busco. Yo también soy un estúpido. Desaparece aleteando Madame Trépat, salope de merde. Los pájaros son ahora míos, y van a morir a Perú. No los pago. Los pájaros de Gary no tienen alarma, no suenan al pasar por la puerta. Nadie sospecha cuando me alejo. Con lo que no me han costado puedo comerme dos crêpes. Justo el día del cumpleaños de Leonard Cohen. Llevo los pájaros en el pecho, como Luna Miguel, y palpitan y agonizan cuando van a morir a Perú...
…Qué montaña rusa ésta…

Miguel Ángel Maya
París, 21 de septiembre 2011

P.D. La foto de la montaña rusa es de Ángela Pablo.
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domingo, 11 de septiembre de 2011

PARIGI



Lo so, lo so che questo non è cipria, è sorriso…
e sì, che non è luce, è solo un attimo di gloria
e riguarda me, che sono qui davanti a te sotto la pioggia
mentre tutto intorno è solamente pioggia e Francia…

Paolo Conte


...Soñé que estaba en una fiesta en medio de ninguna parte: que había una portuguesa con el pelo rizado que robaba cigarrillos en las mesas y se movía entrecerrando los ojos, borracha, y sonreía como Gilda, y cantaba Put the blame on mame, y una chica tailandesa bailaba descalza ajena a una manada de hombres babeando, y otra con un vestido azul cantaba funky y entraba a trompicones en los sueños de todos los que nos relamíamos. Soñé que me perdía en un campo de olivos, con luna llena, que caminaba por veredas, como Oliverio en El lado oscuro del corazón la noche que habla con una vaca, y soñé que L. me buscaba, y se levantaba el vestido al bailar y me guiñaba los ojos, y se quitaba las horquillas...





...Cuando despierto París sigue ahí. En realidad no estoy en París sino en Parigi. Ahora que lo pienso, París ha sido en mi vida más Parigi que París o que Paris (léase "Paguí"). Léolo veía a Bianca cantando mientras tendía la ropa. Yo desde la ventana veo hombres magrittianos con gabardina y sombrero, y gatos, y veo un Tiburón de película de Truffaut. Me acuerdo de mí tumbado en un colchón viendo París en películas en blanco y negro, mientras por la ventana se colaban los sonidos contrapuntísticos de Nápoles. Son curiosas estas formas cálidas de éxtasis (llamémosle éxtasis). Uno está leyendo un libro en un café, y está en esa cartografía, y levanta la vista un momento, y descubre que el café se está quedando frío, que en la mesa de al lado una mujer se quita una gorra roja, o que afuera una chica anuda su bicicleta a una farola. Descubre la realidad. Luego vuelve al libro y lee Quale enorme differenza: non si può dire "andavo in una città lontana" oppure "era un premuroso signore che mi teneva compagnia", oppure "non credo fosse amore, piuttosto una specie di tenerezza". Non si possono dire cose così, amore mio, o almeno non potevi dirle a me, perché quella era una tua illusione, la tua povera patetica illusione: quella città aveva un nome preciso e non era poi così lontana, e lui sono un uomo di una certa età con cui andavi a letto. Era un tuo amante che credevi fatto d'aria, ma che era di carne. Vuelvo a leer la última frase y necesito levantar los ojos del libro, y ver la bicicleta anudada a la farola, y la chica pidieno un café, y me dan ganas de llorar, y tal vez lo hago, y me repito: "creías que estaba hecho de aire pero era de carne", y remuevo el café cada vez más frío, cada vez más tarde. Si sta facendo sempre più tardi...




...La primera vez que leí ¿Qué venía yo a hacer al Pont des Arts? Me parece que ese jueves de diciembre tenía pensado cruzar a la orilla derecha y beber vino en el cafecito de la rue des Lombards donde madame Léonie me mira la palma de la mano y me anuncia viajes y sorpresas. Nunca te llevé a que madame Léonie te mirara la palma de la mano, a lo mejor tuve miedo de que leyera en tu mano alguna verdad sobre mí, porque fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizás que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro levanté la vista, me incorporé y se meció la hamaca sin querer. Atardecía en el río Amazonas, una enorme mariposa marrón golpeaba contra las bombillas del barco que seguía el curso del río, en la orilla de enfrente la silueta verdosa oscura de la selva contrastaba con el cielo anaranjado. El motor del barco no permitía escuchar la selva. Me asomaba a la barandilla del barco y veía abajo el Amazonas color café con crema. Después volvía a abrir el libro y volvía a París y me preguntaba si ese rodeo tenía un sentido, ya que para llegar a la rue des Lombards me hubiera convenido más cruzar el Pont Saint Michel y el Pont au Change. Pero si hubieras estado ahí esa noche, como tantas otras vecse, yo habría sabido que el rodeo tenía un sentido, y ahora en cambio envilecía mi fracaso llamándolo rodeo. Era cuestión, después de subirme el cuello de la canadiense, de seguir por los muelles hasta entrar en esa zona de grandes tiendas que se acabana en el Chatelet, pasar bajo la sombra violeta de la Tour Saint Jacques y subir por mi calle pensando en que no te había encontrado y en madame Léonie. Y la hamaca se mecía, y la selva se volvía cada vez más oscura, y yo en París siguiendo el curso del río Amazonas cada vez más turbio, nocturno, alevoso, con esa mariposa gigante golpeando las bombillas y una niña dicieno "Olha isso"...




...Apenas abrí el libro me acordé de ti. Recuerdo una tarde, en Nápoles, una de esas tardes primaverales de sol radiante y olor a salitre y granita di limone. Yo volvía del lungomare. En la mochila llevaba los libros con los que estaba preparando la tesi di laurea. Ahora escribo desde un café junto a la tienda de cómics que podría regentar uno de los personajes de Cabaret en las tripas del difunto, en Belleville. Escribo mis crónicas de Indias mientras espero y pienso cosas. Creo que el que canta es Boris Vian. Huele a polvo. Recuerdo que por aquel entonces miraba al horizonte y sentía que bastaba desearlo para convertirme en Marco Polo. Soñaba con Le città invisibili, de Cesare Pavese. El Mediterráneo me daba una alegría como de canción de Beirut o de Noir désir. Nunca me mentí más que entonces en cuanto al latido. Qué te voy a contar. El caso es que hace unas horas abrí la página 120 de un libro de Daniel Pennac que encontré por casualidad en una librería de Belleville, y leí esto:
- Quel photographe?
- Une femme. Celle qui as pris cete photo.
J'exhibe la photo que Clara a prise de nous deux le soir de mes prouesses. On y lit clairement sur le visage de Julia la fureur stupéfaite provoquée par la question de Thérèse quant au calibre de ses seins.
..."calibre de ses seins" está subrayado con un lápiz celeste. Lo subrayado se convierte en un dibujo al margen: un ojo del que sale una lágrima que termina en la parte inferior, rodeando el número de la página. Decía que me he acordado de esa tarde en que yo regresaba del lungomare, y en la Feltrinelli de Piazza dei Martiri anunciaban la presentación de un libro de Pennac, con la presencia del autor, dentro de no más de tres cuartos de hora. Recuerdo que corrí para buscarte y decírtelo. No recuerdo por qué no te encontré, sólo me acuerdo de mí corriendo Via Chiaia arriba, Piazza Trieste e Trento, Via Toledo, Spaccanapoli, Piazza del Gessù, Piazza San Domenico, Via Tribunali, Via Duomo, sonriendo y jadeando y pensando "verás cuando se entere que está aquí Pennac". Pennac venía de Parigi, no de Paris (léase "Paguí"). Levanto la vista, una pareja pasea abrazada junto a la vidriera. Miro el reloj del café. Me duele la cabeza. Le doy a "Publicar entrada". Guardo los libros, recojo las migajas de recuerdo, pero Paolo Conte no me deja ni siquiera tirar al cenicero ni una sola de esas miguitas de pan de Pulgarcito que... En fin...

Miguel Ángel Maya
Parigi, 11 septiembre, 2011
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martes, 21 de junio de 2011

INSENSATEZ





...Leí Si sta facendo sempre più tardi, de Antonio Tabucchi, en un tren nocturno que iba de Nápoles a Milán, una noche de invierno, se una notte d'inverno un viaggiatore. Había comprado el libro en la estación. No me apasionó, pero recuerdo un cuento (no recuerdo el título, sólo la sensación que me produjo, la carne de gallina, el vuelco en el estómago) en el que un hombre se da cuenta de que su chica está enamorada de otro porque en una cena, algo borracha, se levanta, y le hace un pequeño homenaje al recordarlo a pesar de estar ausente: "tengo un amigo que cría gallinas en Livorno. Brindemos por los tipos que crían gallinas en Livorno". Sólo eso bastó para descifrar cuánto del brillo de los ojos de la chica se podía achacar al vino, y cuánto al amor...

...Si sta facendo sempre più tardi está en una estantería entre la Storia della musica occidentale de Donald Jay Grout y una edición de bolsillo de Feltrinelli de Tokio Blues, que me regaló T., y que me dedicó como si la hubiera escrito ella. La recuerdo arrodillada, en Piazza San Domenico, un 2 de julio, escribiendo en la segunda página del libro. La recuerdo como si fuera ayer, justo ahora que se acerca un nuevo 2 de julio...

...Al volver en el coche sonaba la sintonía de Flor de Pasión en Radio 3. El sol me cegaba la vista. Me he acordado de cuando viajaba de Nápoles a Milán en trenes nocturnos, del café y la lectura en los trenes nocturnos, de las mochileras con rastas de los trenes nocturnos, se una notte d'inverno un viaggiatore, y me he preguntado qué habrá sido de esa mujer enamorada de un tipo que criaba gallinas en Livorno...
...Creo que me he saltado un semáforo en rojo...
...Es verano...
...Casi nada de eso importa, casi todo es insensato...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 21 junio, 2011

*

martes, 8 de marzo de 2011

NAPULE



...Pasan cosas curiosas: hoy hace diez años que llegué a Nápoles...
...Me refiero a que hace diez años que llegué a Nápoles para quedarme...
...Digo, pasan cosas curiosas: hoy, justo hoy, ha llegado a esta vieja entrada del blog este comentario:

Anónimo dijo...
Ahora entiendo. Amé a alguien que está perdido o encontrado en Nápoles y nunca entendí que hacía allí. Ahora lo sé .... perderse de sí mismo.
Gracias.
8 de marzo de 2011 13:21



...Es curioso que justo hoy llegue este comentario a mi blog...

...Lo recuerdo todo como hace muy poco tiempo: la llegada al aeropuerto, a Napoli Centrale, el metro hacia Mergellina, la chica de Alcorcón que conocí en el andén y que vivía en Trieste, los primeros pasos por la ciudad, el viento en la cara en el Lungomare, (el beso de la chica de Alcorcón en el Lungomare, de noche, en mi mejilla, sin venir a cuento: ¿por qué siempre me acuerdo de los besos que no vienen a cuento?), los primeros pasos por la ciudad, la pizza en I sette soldi...





...Recuerdo mis primeros pasos por la ciudad, como en la canción de Charly García: Acabo de llegar, no soy un extraño...
...No me parece que hayan pasado diez años: que por delante de mis ojos hayan pasado diez años, y por mis células, y por mis pasos, mi cabeza. No entiendo esta velocidad del paso del tiempo, que la vida sea tan rápida y que de Nápoles sólo me queden un par de cicatrices y un puñado de recuerdos...
...Es extraño que al final, aparte de fotografías, no tengamos más que eso: esos impulsos neuronales, eléctricos en ciertas zonas cerebrales, que nos hacen recordar, reinventar, que alguna vez caminamos por San Biaggio dei Librai, o hicimos la fotosíntesis frente al Castel dell'Ovo, o leímos Los detectives salvajes mirando al mar, que alguna vez estas calles fueron nuestras, y albergaron nuestros pies, y besamos ciertas bocas, y nos cruzamos con ciertas pupilas, que alguna vez habitamos en casas que ahora quién sabe por quién son habitadas...
...No sé de qué ínfimo porcentaje de desgaste de los adoquines napolitanos tienen la culpa mis suelas, ni qué cuatros paredes recuerdan nuestras conversaciones con vino o mis jadeos, tus jadeos, nuestros jadeos...
...No sé qué objetos o ropas me dejé olvidadas en qué casas y que ahora forman parte de otro microcosmos. Ni siquiera sé cuántas historias o heridas quedaron abiertas...
...En qué cortezas cerebrales napolitanas todavía alguien me recuerda (cómo me recordarán, quién sería yo hace diez años), y por qué o quiénes fui olvidado...
...En diez años puede pasar de todo...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 8 marzo, 2011

viernes, 25 de febrero de 2011

NOIR



...Escribir, decía Borges, como si no supiéramos bien qué está pasando, como si de pronto despertáramos en una fiesta entre desconocidos, sin saber qué hacemos allí, sosteniendo un pequeño macguffin en nuestra mano, un macguffin con la forma de bandejita de pasteles, ridícula, con su hilito rosa...



...Escribir como esos trapecistas que en el número más difícil caen fingiendo que no les ha salido bien. Mi primo Siscu era equilibrista, y cuando veía su número en el circo, me ponía muy nervioso que fingiera caerse. Yo sabía que fingía, para darle emoción, oí que se lo decía una vez a mis padres, pero yo quería decirle que lo que de verdad daba emoción, no era tanto la caída como el riesgo de que eso pasara: no sé, yo lo decía desde el punto de vista narrativo, pero se ve que en los circos son de otra escuela narrativa a la mía, porque lo normal es que, cuando suena el tenso redoble de tambor, el trapecista falle al primer intento...




...Escribir como si uno supiera quién es el asesino. Escribir como si todas las neuronas fueran neuronas noirs, gialle, che si direbbe in italiano: siempre me gustó que en italiano las novelas de crímenes no fueran “negras” sino “amarillas”. En las librerías de viejo de Portalba, en Nápoles, un librero me explicó que el nombre viene de la colección Gialli Mondadori, novelitas negras con la portada amarilla...




...Escribir montando un puzzle negro, una construcción noir, suave y brutal, seda, infierno, sed, desierto, agua, con muchas balas en la recámara, primeros planos y planos secuencias. Lo bonito de la hoja en blanco son las posibilidades infinitas: es como el horizonte redondo y azul, cuando iba de Portobelo a Cartagena de Indias en un velero; es como el horizonte cuando uno conduce y suena música y no tiene muy claro hacia dónde va...




...Empezar una novela es un poco eso: un excitante tanteo a oscuras, posibilidad, es conducir a fari spenti nella notte, mientras suena un medley de Sinatra, y uno va computando fantasmas, apuntalando recuerdos, o rumiando una y otra vez la concatenación de escenas que propició la huida, bendita huida...




...Y ese tanteo a oscuras es como cuando se acaba de conocer a alguien y parece que algo se nos mueve dentro, aunque es sólo una mezcla de intuición y apuesta; como cuando se llega a una ciudad nueva con la mochila a la espalda. Quizás lo más parecido a ser actor, a ponerse en otras pieles y en otras ropas y épocas, sea escribir...
...Es como una construcción, un andamiaje por el que se infiltra la música de toda una vida...
...De toda una vida, sí...




...Toda una vida de pase usted, siéntese, está en su casa...
...Toda una vida dedicada a la cháchara, a la palabra, al baile, a lo bello y a los siniestro...
...Pero eso es, como siempre, otra historia...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 25 febrero, 2011

viernes, 21 de enero de 2011

VECES FUEGO

Olvidar ese amor largo, de horas persiguiéndose.
Escondió su mano inocente en el bolsillo de su cazadora,
y fumó con la cruel.

Lara Moreno, Cuatro veces fuego



...En un libro de Margueritte Duras leí una descripción espeluznante: un triángulo que se iba deformando, cuyos vértices estaban formados por personas que paseaban por una playa en invierno, los vértices tenían alguna relación, recuerdo, pero no recuerdo cuál, ni en cuál de sus libros aprendí que en esa geometría delicada y fría también se puede infectar el deseo...

...Cuando tenía catorce años devoraba los libros de Marguerite Duras. Cuando supe que había sido la casera de Vila-Matas en París empecé a leer a Vila-Matas y a leerme todo París (que es buena parte de la literatura que ha seguido infectándome, como la geometría o el deseo). Dejé de leer a Vila-Matas cuando me enamoré de ti y tú eras la indiferencia personificada...
...Y me puse a escribir...




...Casi todas las veces que he dejado de leer es porque quiero a alguien que no me quiere...
...Una vez, muchos años después, V. me confesó que durante muchos meses esperaba encontrarse conmigo leyendo el periódico en Piazza San Domenico, con una mochila moruna a mis pies...
...Un mediodía estaba leyendo el periódico, al sol, en Piazza San Domenico, y Ava Gardner (o Claudia Cardinale, o...) se acercó con un cigarrillo en sus labios para pedirme fuego. Yo no tenía fuego, pero aun así, busqué en la mochila moruna que tenía a mis pies por si alguna remota carambola del universo había puesto ahí al fondo del caos un mechero con el que encenderle el cigarrillo...




...V. vive en París, su dirección exacta sale en una novela cuyo manuscrito yace en alguna mesa, o rincón, o cajón de la editorial, o sujetando una mesa coja, o fuera de foco, off screen... Y siempre imagino que lo que V. recuerda de mí, en Piaza San Domenico, fue ese momento fugaz con Ava Gardner (o Claudia Cardinale), ese triángulo de deseos suaves, buscando un fuego que sabía que no iba a encontrar...

...Buscando un fuego que no voy a encontrar...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 21 enero, 2011

P.D. La primera foto está tomada del blog de Marta González Rivas, la segunda es de María León.

domingo, 9 de enero de 2011

MON COEUR, MON MIROIR




...No quiero más lluvia...

...Es como si la lluvia desdibujara el sueño de un sol y de un mar, y una vida peligrosa, como si convirtiera mi corazón en una caja de música oxidada, con una bailarina renqueante y joyas mohosas...

...No me gustan los regresos. No me gusta volver a casa. Por mí, me pasaría la vida dando vueltas como una peonza encendida. Cuando regreso suelo seguir teniendo inercia de viaje, y me miro en los espejos, con el corazón en la mano, y mi imagen se parece demasiado a la de una bestia enjaulada. Nápoles se quedó esperándome. Todavía Nápoles me espera. Tus ojos me esperan...



...Ahora me desperezo, corrijo un manuscrito ya borroso, y recuerdo: nos quedamos dormidos abrazándome a tu espalda en el sofá. Tampoco tu espalda es un regreso. Suena la sintonía del final del capítulo 10 de la cuarta temporada de Los Soprano, y para entonces en el espejo yacen nuestros cuerpos entrelazados. Anoche. Ahora miro los tejados desde la ventana. La cafetera silba algo parecido a la música de El puente sobre el río Kwai. Todo sabe a lluvia. Todo tiene ese aire fresco y musical de boy meets girl...

Miguel Ángel Maya
9 enero 2011

miércoles, 1 de diciembre de 2010

SIMBIOSIS



Así que déjame decirte
que entre lo malo y lo peor
no elijo nada
y sigo soñando

Juan Antonio Canta




...Hoy caminaba. Iba hacia la estación, y pensaba en la simbiosis...
...Se me ocurrió que cuando no hay deseo es la simbiosis lo que nos mueve. Saqué un papel y lo escribí, lo metí en uno de los bolsillos de la chaqueta, y no he vuelto a encontrarlo...
...La simbiosis, no el deseo, es lo que nos mueve: pensaba en las conjunciones para que una novela vea la luz, o para que las cosas sucedan... No sé, ahora mismo mi piano está en casa de mis padres y el piano que tenía en Madrid está en casa de mis abuelos en Madrid, y yo no tengo piano, y quería volver a tocar el piano porque hace muchos días que no lo toco, y pensaba en lo difícil que es a veces todo y en que todo es como esas fichas de dominó que caen, o como si esas fichas cayendo fueran algo terrible...
...Me revolvía las tripas lo que fui leyendo en El País durante todo el día, los papeles de Wikileaks, la defachatez de ministros y fiscales en el caso Couso, mientras iba escuchando en los auriculares "tan solamente creo en la belleza de tu cuerpo que se marchita al ritmo de la caja del reloj...




...Acabo de ver un documental sobre Bolaño...
...Es extraño cómo me identifico con él en los pasos vitales, y lo lejano que me siento de él ahora que está canonizado...
...Pero aun así hay como una especie de materia que me une a él, como si me reconociera en muchas de las cosas que le pasó...
...Me acuerdo cuando después de dos años dedicados a la tesi di laurea, leyendo sólo libros y ensayos que tenían que ver con Schoenberg y redactando la tesis sobre el movimiento...




...Recuerdo el día después, esa sensación de vacío: ya no tenía que irme a casa a escribir, a leer, ahora tenía Nápoles para mí solo. Tenía Nápoles para resolver cómo solucionar el hecho de que me estuviera enamorando de otra persona...
...Y tenía la biblioteca del Instituto Cervantes toda para mí...
...Desde entonces adoro las bibliotecas del Instituto Cervantes, y nunca agradeceré lo suficiente las horas de lectura (en Nápoles leí desde las Cartas de Relación de Hernán Cortés hasta algunos tomos de la enciclopedia taurina El Cossio...




...Pasé los siguientes meses leyendo libros...
...Trabajaba en un Centro de Internet en Via Pignatelli, y allí devoré Los detectives salvajes...
...Yo tenía veintiseis años, y recuerdo que nunca, hasta entonces, había tenido conciencia sobre el paso del tiempo, sobre lo que es verdaderamente una biografía: Los detectives salvajes hablaba de gente que empezaba la novela siendo mucho más joven que yo, luego se volvían contemporáneos, y luego se hacían viejos, más viejos de lo que yo soy ahora...
...Al poco de descubrir a Bolaño, quiero decir, cinco meses después de haber devorado todo lo que tenía que ver con él, murió...
...Creo que fue ahí cuando el tiempo me cayó como un jarro de agua fría, cuando supe que todo termina...
...Lo demás es espionaje o simbiosis...
...Y en el mejor de los casos, el más improbable, deseo...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 1 diciembre, 2010