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miércoles, 17 de julio de 2013

MONTANO & BENJAMIN


- Estoy pensando -me ha dicho en un tono sensato y muy reflexivo- que Walter Benjamin especuló en torno a las posibles relaciones existentes entre el arte de contar historias y la curación de enfermedades.
He tenido que confesarle la verdad, es decir, que no tenía ni idea de esa curiosa relación entre narrar y curarse. Entonces Montano me ha explicado, con voz sulce y amistosa, que la conexión entre contar historias y sanar enermedades se la había sugerido a Walter Benjamin un amigo alemán cuando le habló acerca de los poderes curativos de las manos de su mujer diciéndole que los movimientos de éstas eran muy expresivos, pero que resultaba imposible describir esa expresión, pues era como si esas manos estuvieran contando un cuento. 
-Fue de ese modo -ha dicho mi hijo-, de este modo tan particular, como a Walter Benjamin le vino a la memoria una escena íntima: la del niño al que, cuando se pone enfermo, la madre le ordena acostarse, para luego ella sentarse a su lado y empezar a contarle historias. Y al vernirle a la cabeza ese recuerdo se preguntó Walter Benjamin si realmente no será la narración la atmósfera propicia y la condición más favorable para muchas curaciones.

Enrique Vila-Matas, El mal de Montano

Miguel Ángel Maya
17 de julio de 2013

La foto es de Sibylle Bergemann y está tomada de aquí.

*

domingo, 2 de octubre de 2011

PIERRE MENARD, INVENTOR DE LA PÓLVORA




…Tiempo atrás me pasó algo…
…Tengo varios personajes de ficción. No siempre aparecen en lo que escribo, pero están ahí, viven en una especie de mundo paralelo en el que yo también vivo, los sigo, los miro desde lejos, sé más o menos qué hacen, por dónde andan, en qué están. A veces hacen un cameo o se convierten en protagonistas de algún relato o capítulo de novela. Uno de los que más quiero se llama Ibrahím Bastiano: es un hombre fracasado, profesor de historia de la U.N.A.M., que ha dedicado su vida a investigar a un tipo del siglo XVII llamado Pedro Aljíar de Benfica, un náufrago que se quedó solo en una isla desierta y se inventó un idioma propio. Bastiano es un tipo misántropo y huraño, lleno de enemigos dentro de los departamentos universitarios, al que un azar cambió la vida: volvía de ver a su madre en Oaxaca (todavía no sé por qué su madre, centenaria, vive en Oaxaca), y, una vez aterrizado en Ciudad de México, en vez de coger su maleta de la cinta transportadora cogió la maleta de una chica muy joven. Cuando la abrió encontró las pertenencias de la chica (no puedo decir el nombre) y también encontró un diario íntimo: en él leyó cosas: la chica era una de las sirvientas de una señora de clase muy alta, y en el diario íntimo la chica describe con todo lujo de detalles cómo la fue envenenando hasta matarla. Bastiano buscó a la chica (teóricamente para devolverle la maleta) y se enamoró perdidamente de ella cuando se encontraron. Ella, obviamente, no quiso saber nada de un viejo misántropo y verde, entonces él le confesó que conocía su secreto y le hizo chantaje. Desde entonces son amantes, amantes tristes y grotescos…





…Bien, Ibrahím Bastiano tiene numerosas publicaciones, en su mayor parte de historia. Cuando vivía en Nápoles escribí un cuento titulado El final de esta historia, que presenté a varios concursos (nunca ganó nada). En una de mis visitas a España lo inscribí en el Registro de la Propiedad Intelectual de Sevilla. En el cuento hay párrafos enteros de libros de Ibrahím Bastiano (estoy al tanto de sus excéntricas novedades literarias en el mundo paralelo) sobre la Guerra Civil Española, tema que investigó con pasión durante unos años, siguiéndole el rastro a un boxeador que se convirtió en un asesino en serie durante el asedio de Madrid. Pasados unos meses recibí una kafkiana carta del Registro (membrete de la Junta de Andalucía) en la que se me advertía que en el cuento aparecían párrafos enteros cuya autoría pertenecía a Ibrahím Bastiano, y que la utilización de dichos de dichos párrafos necesitaban de la autorización firmada por parte del autor, no pudiendo hacer efectivo el registro de mi obra de ficción a menos que no adjuntara dicha autorización o bien dijera expresamente en una declaración firmada que yo, como autor del relato El final de esta historia, no tenía intención de registrar como de mi autoría los párrafos pertenecientes a los libros Horas muertas en un reloj de arena, La Oquedad Ediciones, México D.F., 1991; y Los últimos días de Madrid (crónica pugilística del fin de un asedio), Servicio de Publicaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México, México D.F., 1999, cuyo autor era el historiador mexicano Ibrahím Bastiano y que yo citaba debidamente al final de cada párrafo. Hasta que no resolviera la diligencia con número tal y tal, el registro paralizaría la inscripción de El final de esta historia en las oficinas del Registro de la Propiedad Intelectual de Sevilla…




…Leer esa delirante carta me supuso uno de los momentos más divertidos que recuerdo haber vivido en toda mi vida. Obviamente, escribí una borgiana carta de respuesta en la que explicaba, más o menos, que Ibrahím Bastiano era un personaje de ficción, y que los títulos de los libros y los párrafos escritos en cursiva eran ficción, y que mi relato de ficción tenía la forma de un artículo académico de un importante enemigo de Bastiano, era, en su ficción, un falso artículo académico. Terminaba mi carta diciendo, en resumen, que Ibrahím Bastiano, personaje de ficción, no podía autorizarme la utilización por mi parte de sus textos y menos firmarme una carta, a menos que no fuera una carta de ficción. Veladamente, les proponía jugar a ese juego, claro. Ya me relamía sólo de pensarlo: Burocracia Vs Ficción. Pero mi carta no recibió respuesta. Llegó el verano, y fui al Registro, con la copia de la kafkiana carta del Registro, la copia de mi borgiana carta de respuesta y mi número de incidencia o de diligencia. Un señor leyó ambas atentamente. Pensé que había entrado en razón, que sonreiría, y que se aclararía el malentendido… Pero para mi sorpresa no fue así… El señor me dijo secamente: “Aquí está bien claro lo que se le pide”, pero con aquí se refería a la carta kafkiana, “y usted no trae ni una cosa ni otra, por lo tanto no podemos registrar el relato”. Mis ojos se abrieron como platos y mi cara empezó a parecerse cada vez más al Grito de Munch. “¿Me está hablando en serio?”, pregunté. El tipo me miró con aire autosuficiente y no se molestó ni en contestar. “Esos párrafos que se citan, y esos libros, están escritos por un personaje que me he inventado yo, forman parte del relato”. No me podía creer que me viera obligado a explicar algo así…
…La respuesta del burócrata fue demoledora y genial: “¿Y yo cómo sé que lo que me está diciendo es cierto si no trae ni la autorización del autor ni la renuncia expresa a registrar esos párrafos?”…
…Obviamente, desistí para siempre de registrar, no los párrafos escritos por Bastiano, sino todo El final de esta historia. Esa misma noche le mandé un email a Ibrahím Bastiano para contarle la anécdota, y, claro, imagino que se descojonaría en su mundo paralelo de ficción. Los personajes son así…





…Bastiano suele aparecer en lo que escribo a través de lo que escribe. Lo cito a menudo. Casi nunca lo pongo a hacer cosas. Él tiene su vida, extraña y pobre, chantajea a su amante asesina, maquina contra sus enemigos, pero eso no suelo escribirlo. Sus excéntricos libros y sus particulares ensayos son, en cambio, una mina para explicar multitud de cosas, para fijar datos o fechas, cuando me documento para escribir. Bastiano es uno de esos personajes icebergs a quien algún día le dará un arrebato y querrá que cuente su historia y me pedirá protagonizarla. Sin embargo, mientras tanto, sólo es un mediocre escritor, un historiador ulceroso, un halitoso amante chantajista, un misántropo maquiavélico que me nutre de jugosos párrafos para mis ficciones…




…Cuando leo que María Kodama ha conseguido que se retiren de las librerías los ejemplares del libro-remake de Fernández Mallo (a partir de este momento, convertido obviamente en libro de culto) no puedo evitar pensar en lo mucho que habría disfrutado Borges con una carta como la que me llegó a mí, y no puedo evitar pensar en qué pensaría el propio Borges de semejante mamarrachada… Pienso en los inventores de la pólvora, en quién decide hasta dónde pueden llegar una conjunción de palabras y conceptos, dónde tienen que detenerse una combinación precisa de palabras que coinciden con otras si tienen otro sentido y otra intención y comparten otro ámbito. Pienso en las clases de interpretación, en lo mucho que cambiaba decir un texto de una forma o de otra, y pienso en la ironía, o en el humor: no sé, leer Mein Kampf de forma solemne o eructando, leer el Libro Rojo de Mao haciendo pedorretas o rascándose la barbilla con rostro circunspecto, escribir, como hace Héctor Abad Fanciolince en Basura: “Muchos años después había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer un muerto”…





…Pienso que lo que más me gusta de Borges es precisamente esa mezcla de erudita ficción, de citas falsas, de falsos autores, de desdibujados autores reales que se comportan como personajes de ficción o de personajes de ficción que se comportan como autores. Pienso que eso fue lo que me enseñó Borges, y eso es lo que adoro de Vila-Matas: para alguien con tantas lagunas literarias como yo es fascinante perderse en esa vorágine, en esa cuerda floja en la que uno no sabe si la ficción bebe de la realidad o al revés, en autores que no sé si existen en este mundo o en el de Ibrahím Bastiano…
…Por cierto, Bastiano me dijo el otro día que uno de sus enemigos le ha vetado un artículo porque en él aparecen numerosas citas falsas atribuidas a personajes inexistentes: un tal Flavio Monteoliva o Monteverdi, no recuerdo; un tal Jong Swang, antropólogo y musicólogo; y un tal Miguel Ángel Maya…




Miguel Ángel Maya
Sevilla, 2 octubre, 2011

P.D.
*

lunes, 6 de junio de 2011

INGRÁVIDO

...Madrid amaneció centroeuropeo...
...En el metro leo Los ingrávidos, que me envuelven, y consiguen que me olvide de Centroeuropa y de los aviones...
...De entre todos los aviones que aterrizarán hoy en Barajas hay uno que trae una guerra que yo ya estoy masticando...
...En la página 18 de Los ingrávidos está escrito esto: [...] "Cenábamos los restos de lo que él había cocinado el viernes. Hablábamos de los libros que había vendido; hablábamos de libros, en general. A veces, los domingos, hacíamos el amor. * Mi marido lee algunos de estos párrafos y me pregunta quién es Moby. Nadie, le digo, Moby es un personaje"...
...Ayer conocí a V., la hija de L. y M.: es minúscula, vulnerable y emocionante. Valeria Luiselli me recuerda constantemente a L. y me recuerda constantemente a mí, en medio de esta batalla. Me tomé un gin-tonic y miré dormir a V. en el carrito, y se supone que el mundo giraba con su malpaso del tiempo...




...En el tren, enfrente, había una chica rubia que lloraba viendo Bon Appetit. Yo también estuve apunto de llorar: cuando veo a alguien llorar me contagio, es como si el llanto fuera una seda que me envuelve y me exprime el lacrimal o algo así. Tampoco lo tengo claro. En el tren, la otra noche, había un hombre que supuraba soledad. Tenía el pelo blanco, el respirar fuerte, y se había sacado muchos papeles del bolsillo, en los papeles había números de teléfono. Cuando vio que había cobertura, marcó un número y habló con Irina: "Irina, Juan, ¡Juan!", "¿tú dónde?", preguntó suprimiendo el verbo estar, "Yo en tren, ¿tú dónde?", "¿Mañana café o cerveza? ¿Quieres?", "¿Qué? Yo te llamo, dos o porahi". Me imaginaba cómo sería Irina, cuándo entrechocaron Juan e Irina y cuándo la soledad de Irina desembocó en una combinación de números que terminó arrumbada en el fondo del bolsillo de Juan junto a otros papeles...



...El sábado vi por primera vez en persona a Vila-Matas. Nos encontramos frente a frente, yo miraba libros en una caseta y él miraba a las personas que miraban libros y lo miraban a él. Vila-Matas es un animal mitológico: está quieto y mueve los ojos. Creo que ni siquiera me vio, creo que ni siquiera notó mi rubor, ni cómo bajaba la mirada, ni cómo desaparecía...
...Después vino R., y nos resguardamos de la lluvia en un bar, y tomamos cerveza, mucha, y noté que sus rizos no eran pelirrojos pero no le pregunté por qué. Hablamos de libros, de fotos, de ella y de mí. No nos tocamos. Hubo un tiempo en que yo quería acostarme con ella, y tal vez hubo un tiempo en que ella quería acostarse conmigo. Luego fuimos a Malasaña y estuvimos en La Independiente, y luego fuimos a un lugar donde exactamente hace un año se abrazó a mí llorando. Esta vez reímos...
..."¿Quién es R.?", "Nadie, un personaje", respondo...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 6 junio, 2011

P.D. Las fotos está tomadas de aquí.

viernes, 21 de enero de 2011

VECES FUEGO

Olvidar ese amor largo, de horas persiguiéndose.
Escondió su mano inocente en el bolsillo de su cazadora,
y fumó con la cruel.

Lara Moreno, Cuatro veces fuego



...En un libro de Margueritte Duras leí una descripción espeluznante: un triángulo que se iba deformando, cuyos vértices estaban formados por personas que paseaban por una playa en invierno, los vértices tenían alguna relación, recuerdo, pero no recuerdo cuál, ni en cuál de sus libros aprendí que en esa geometría delicada y fría también se puede infectar el deseo...

...Cuando tenía catorce años devoraba los libros de Marguerite Duras. Cuando supe que había sido la casera de Vila-Matas en París empecé a leer a Vila-Matas y a leerme todo París (que es buena parte de la literatura que ha seguido infectándome, como la geometría o el deseo). Dejé de leer a Vila-Matas cuando me enamoré de ti y tú eras la indiferencia personificada...
...Y me puse a escribir...




...Casi todas las veces que he dejado de leer es porque quiero a alguien que no me quiere...
...Una vez, muchos años después, V. me confesó que durante muchos meses esperaba encontrarse conmigo leyendo el periódico en Piazza San Domenico, con una mochila moruna a mis pies...
...Un mediodía estaba leyendo el periódico, al sol, en Piazza San Domenico, y Ava Gardner (o Claudia Cardinale, o...) se acercó con un cigarrillo en sus labios para pedirme fuego. Yo no tenía fuego, pero aun así, busqué en la mochila moruna que tenía a mis pies por si alguna remota carambola del universo había puesto ahí al fondo del caos un mechero con el que encenderle el cigarrillo...




...V. vive en París, su dirección exacta sale en una novela cuyo manuscrito yace en alguna mesa, o rincón, o cajón de la editorial, o sujetando una mesa coja, o fuera de foco, off screen... Y siempre imagino que lo que V. recuerda de mí, en Piaza San Domenico, fue ese momento fugaz con Ava Gardner (o Claudia Cardinale), ese triángulo de deseos suaves, buscando un fuego que sabía que no iba a encontrar...

...Buscando un fuego que no voy a encontrar...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 21 enero, 2011

P.D. La primera foto está tomada del blog de Marta González Rivas, la segunda es de María León.

jueves, 26 de agosto de 2010

¿Cómo haremos para desaparecer?




...Algunas entradas atrás hablaba de una chica que tenía ojeras y de Vila-Matas...
...Días después me escribió Raquel para contarme cosas de su vida y decirme que tiempo atrás ella también se sintió muy cerca de Vila-Matas. Quería ponerme una cita que creía suya, y que no recordaba bien y que decía: ¿Cómo haremos para desaparecer? Cuando la metió en el buscador de yahoo, lo primero que le apareció fue: Cómo hacer desaparecer las ojeras...



...Vila-Matas ha dedicado mucho tiempo a la gente que desaparece: a esa gente que un buen día decide perderse, esfumarse, callarse, pasar desapercibido. Me suelen atraer esos personajes que un día deciden no escribir más, no pintar más, cambiar de rumbo, lanzarse a algún vacío o dormirse en los laureles antes de que éstos se marchiten...

...A mí, además de esa gente que desaparece en un sentido si se quiere metafórico, también me atraen los magos, la gente que hace desaparecer de verdad, que sierran mujeres, que sacan conejos de la chistera...

...Greta Garbo, por ejemplo, no sólo desapareció quemándose poco a poco entre fotogramas que ardieron, sino en la vida, en las calles. Ava Gardner también. Las dos tenían ojeras y una voz que sólo pueden tener las personas que han vivido. Ava Gardner nunca quiso disimular ni sus ojeras ni sus cicatrices...



...Siempre me gustó el modo en que se llama al maquillaje en italiano: trucco. Cuando nos pintamos los labios, o disimulamos las ojeras, o las arrugas, o resaltamos la mirada con rímel, o camuflamos una cicatriz o una huella en la piel, en italiano, estamos haciendo lo mismo que hacen los magos: truccare la realtà...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 26 agosto, 2010


P.D.

viernes, 20 de agosto de 2010

Who Will take My Dreams Away?



...Conduje hacia el fondo de la noche, y el miércoles por la mañana vi en la Calle Sierpes a una chica que no tenía más de veinte años y tenía unas ojerascomo de no haber dormido, y una voz como de no haber dormido nunca o como si toda su vida la hubiera pasado en una fiesta, y como si su hígado fuera un territorio desolado, parecido a los restos de una fiesta, y me pareció preciosa...
...Y me acordé de la chica sobre el puente, y de esos barcos renqueantes en los que viajé por el Amazonas. No sé qué me hizo asociar las dos cosas...






...También me acordé de un relato que escribí hace muchos años y que se publicó en unos libritos bajo el título de Cualquier tiempo pasado fue, y que ya no tengo, y que perdí para siempre cuando me robaron el portátil jurásico, y que ahora estará disperso en alguna parte, en algún posavasos, en alguna estantería, en alguna biblioteca provincial o polvorienta. Hablaba de una chica con ojeras de la que me enamoré cuando tenía once años y ella tenía quince, y que volví a encontrarme en un colegio electoral, con un chándal y empujando un carrito de niño, y sus ojeras de chica mala se habían convertido en ojeras de hastío:

A mí lo que me falta es elegancia. A ti te falta encanto, cielo, y no ir por ahí pidiéndome que traiga el cine hasta tus pies.





...No sé si sucedieron muchas cosas: quiero decir cosas que puedan relatarse épicamente, con verbos, pelos y señales, con exposiciones y nudos y desenlaces...
...Sucedió que seguí asomándome al libro de Marguerite Duras, y siguió estremeciéndome, aunque no encuentro la historia que me dejó K.O. cuando tenía catorce años, y encontré en youtube la entrevista con Vila-Matas de la que hablaba Dillinger: Vila-Matas está solo, bebido, escucha una canción francesa en la que se dice que todo se termina, y él dice que nadie antes de esa canción le había dicho algo tan terrible y tan crucial, y escucha un fado y habla sobre el llanto, y dice que probablemente la felicidad sea estar al lado de una chica maravillosa en una terraza de verano, lo dice como si se agarrara a un clavo ardiendo, como si no fuera capaz de más verdad. No sé por qué me siento ahora cerca de Vila-Matas, a veces me siento cerca de gente lejana. Quizás sea un mecanismo mental inconsciente porque Madame Duras fue su casera en París...









...Leí noticias absurdas, ayer, hoy, antes de ayer: que en Italia los mafiosos usan los sms enviados a programas de televisión para comunicarse con los mafiosos reclusos o que el ayuntamiento de Barcelona estudia multar a Shakira por no llevar casco en un vídeo musical. Es patético y dan ganas de dar un golpe sobre la mesa y romper la baraja, pero no se puede hacer porque lo impide una risa casi perezosa...
...Cuando leo noticias estúpidas pienso en el Gran Houdini y quiero marcharme, lejos, plus loin, con Gainsbourg o con Brel, a las Antípodas...




...Soy monitor en un campamento de verano. El lunes les puse a mis niños imágenes de Google Earth: la Giralda, la Gran Vía, la Torre Eiffel, el Big Ben, el Coliseo, las pirámides de Egipto, la Gran Muralla China, la Selva Amazónica, la Zona Cero. Muchos no sabían lo que había pasado allí, muchos ni siquiera habían nacido y vieron por primera vez los dos aviones estrellándose. Me pedían que lo pusiera otra vez, y me sorprendía su entusiasmo. También vieron cómo King Kong moría en el Empire State Building, con música de Al Jolson, feliz y cínica: al día siguiente, mis niños seguían comentando entre ellos la muerte de King Kong. No ha habido más palabras acerca de los aviones estrellándose en las Torres Gemelas...






...Muchos de ellos ni siquiera existían, y eso es algo que, a veces, me estremece, como me estremece pensar que cuando yo nací la voz de Marianne Faithfull ya estaba ahí, en el mundo, en esa cornisa sobre la que se balancea...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 20 agosto 2010

lunes, 16 de agosto de 2010

Cuando fui un angelito empantanado




Sus ojos han tenido que apretarse, brillando mucho.
Apretó el teléfono también y se llevó mi voz a su boca.
¿Se acuerda de ese día, Miguel Ángel?
Sí, me acuerdo de ese día, y podía sentir cómo mi voz, sin olor a la distancia,
con kilómetros de cable de por medio, se le metía a ella adentro.
Y por allá, ella sí convertía mi voz en perfume de hembra,
rosa y hoja de eucaliptus, después hablo de eso.


Andrés Caicedo, Angelitos Empantanados





...El título iba a ser otro: el título de esta entrada, el título de cualquiera de los libros que están apilados, virtualmente apilados, en los gigas de varios discos duros que temo perder o mojar, y que escribo detrás de la página de blogger...

...Una vez tecleé la dirección de este blog, pero lo hice tan rápido que en vez de blogspot puse blogpsot: y me salió una página muy rara. Pensé que alguien había usurpado esta página, y me di cuenta de que sentía que esta página era un territorio cada vez más mío, como todas las tierras incógnitas, ignotas o inhóspitas. Después sustituí miguelangelmaya por nairobi1976 y el resultado fue el mismo y me inquietó un poco. ¿Qué es lo que oculta esa errata: Blogpsot? ¿Quién está detrás de ella? Monsieur o Madame Blogpsot tal vez...




...Raquel sí, pero Vila-Matas no sabe que me gusta robarle fotos a su página web. No sé de dónde las saca, ni si es él mismo quien las cuelga. Vila-Matas tampoco sabe que es el protagonista de Memorias de una fiera: que es detenido en la cuneta de una carretera en México acusado de allanamiento de morada...

...Una vez oí decir (a él o a otro hablando de él, tal vez Dillinger) que él no era un escritor que tuviera problemas con el alcohol, sino un alcohólico que tenía problemas con la escritura...

...No sé por qué me pareció espeluznante y triste, aunque me dio risa...





...Hoy había viento, y el cielo estaba grisáceo, y me topé en la biblioteca con Angelitos Empantanados, el libro que me acompañó cuando me marché de Bogotá, y pensé que me habría gustado encontrarme con Marilyn en una cafetería, y pensaba en cómo sería el Mondoggy's Pizza de Magnolia Avenue, la calle principal de Saint Simons, el territorio mítico que anida o infecta muchos de los documentos word que entrechocan en el espacio virtual de varios discos duros...

...Sólo que eso es otra historia y no merece ser contada (al menos mientras vaya armado)...
;-)

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 16 agosto, 2010
*

domingo, 23 de mayo de 2010

Ciudad de la furia




...Como siempre, la realidad es demasiado rápida, demasiado electrizante, como los forasteros del salvaje oeste, solitarios, desenfundando un revólver circunstancial y triste...
...Parece que el verano se ha instalado por sobre los tejados de esta ciudad de la furia: la vida tiene sus jugarretas, y la voz mítica de Cerati se recupera de unas venas cerebrales que han querido desbordarse: es curioso el cuerpo, cuando uno menos se lo espera, se vuelve impertinente y peligroso. Pienso en cómo será la percepción del mundo tras una parálisis, tras un coma, pienso en las salas de espera y en las antesalas...



...Pienso en los cuerpos que habité, que escribí, que lamí, o besé o desdeñé...
...Pienso en las células que de repente, sin motivo aparente, deciden amotinarse: pienso en el seno de Luz Casal, pienso en el cerebro inflamado de Gustavo Cerati, y me paro por un instante a escuchar los latidos, ahora que es la una menos dos minutos y apuro una cerveza y oigo interistas celebrando en Huertas...



...Poesía es lo que se hace, lo que se fabrica, lo que se elabora: viene de poiesis...
...Hoy, esta tarde, ahora, escuchaba Bridges to Babylon de los Rolling Stones, y al tiempo que me relamía y ajustaba el pareo y la ciudad calentaba los tejados sin gatos, sentía en una especie de pálpito que Luna tiene razón, y que la poesía no muere, ni siquiera en la ciudad de la furia...


...Ya huele a verano, huele a Sevilla, o a Sur, a pieles que se exhiben impúdicas, a falditas de vuelo, a piel morena, a belleza: el verano siempre huele a fervor, a patio de vecinos, a ropa tendida, a las calles húmedas de Nápoles o al Cola-Cao con galletas de chocolate, a cerveza, a ensaladilla, a libros llenos de arena, a música lejana y circunstancial en la radio de un coche, al escalofrío de estar más cerca del mar, de Poseidón, de las cuerdas de la guitarra, a la cerveza, al gin-tonic suave, a la sombra, a las palabras...



...Hace más o menos un mes, después de la clase de guión de televisión, nos fuimos a tomar una cerveza a un bar de la calle León, y hablando con Juanjo salió el tema Spotify, que no es otra cosa que un tesoro para los consumidores voraces de sonidos, de música, de ritmo, de todo aquello que transcurre en el tiempo: por primera vez en mi vida iba yo por delante de un adelanto de la humanidad, y Juanjo me dijo que "había oído hablar de Spotify"...
...Y claro, Spotify no es un adelanto, es una salvación, es un descubrimiento, es magia para quien no se sacia, para quien abomina del politono, para quien necesita música las veinticuatro horas del día como necesita calorías, aire, sol...


Foto: © Alba Yruela

...Tengo la costumbre, a veces, de poner títulos: uno se sorprende de las cientos de versiones que hay de la Pavane pour une infante défunte de Ravel, o de Famous Blue Raincoat de Leonard Cohen, o de Avec le temps de Leo Ferré (incluso hay una versión magistral de Mari Trini, por rizar el rizo del surrealismo)...
...Es curioso leer en los periódicos nacionales que Confiá de Fito Páez o Fuerza Natural de Gustavo Cerati están a punto de editarse en España, cuando yo llevo ya mucho tiempo escuchándolos en el programa de marras: en el disco de don Rodolfo Páez hay al menos tres canciones memorables, de esas que uno se pone por la mañana y son energéticas...



...El jueves fui a la presentación en Las tres rosas amarillas de Lola Dinamita, de Rebeca Le Rumeur...
...Y conocí a los editores, y tomé cervezas, y al volver a casa pensaba en lo curioso que es el trabajo de un editor: con un hemisferio cerebral haciendo cálculos y el otro pretendiendo vorazmente libros maravillosos...
...La editora de El Desvelo se llama Mada, y tiene feeling, swing, o como quiera llamarse a eso que los flamencos identifican con duende...
...Hace tiempo que ando buscando un libro titulado No es fácil ser verde, de Sara Mesa, y me doy cuenta de que es más difícil encontrar el libro que ser verde...



...En esta semana de ciudad, y furia, y Rolling Stones, y Cibelle, y percances de la vida, la guitarra de Keith Richards o las canciones de Serge Gainsbourg, me propuse colgar aquí todas las fotografías que fuera guardando en el disco duro del ordenador, por uno u otro motivo...
...Una de ellas era ésta de Lázaro, mi cicerone habanero, haciendo el servicio militar en un inquietante triángulo de pieles, como él mismo contaba: yo conozco la biografía de Lázaro, y bien que me gustaría, pero esta foto me parecía ilustrativa de la felicidad y de la inconsciencia: unos vasos que yo imagino de ron, tres amigos y los rostros difuminados por las culpas y la felicidad...



...Ahora que las falditas de vuelo se acentúan es más difícil seguirle el paso a la literatura o a las construcciones que tienen que ver con las palabras: ahora, por mucho que le pese a Foucault, todo tiene que ver con las cosas...
...En los trenes de cercanía y en las plazas hay mucha más piel, y las palabras, o bien se ponen al servicio de ellas, funcionales y retóricas, o bien han de marcharse con el rabo entre las piernas...



...Siempre está al acecho la tragedia, el tropiezo inesperado, la terrible realidad de la vida, las circunstancias, los azares, que parece que van todos montados en el mismo latido, en el mismo escalofrío, en el mismo plan...



...Después de todo, el glamour es otra cosa: quizá no tenga nada que ver con esa frase deleznable y obscena de In God We Trust...
...Quizá el azar nos da más de lo que nos quita, y basta solo estar en el lugar adecuado y en el momento justo, y no en el lugar siniestro y donde no deberíamos estar: cuestión de suerte...
...Felices sueños...




Miguel Ángel Maya
Madrid, madrugada del 22 al 23 de mayo 2010

domingo, 3 de enero de 2010

De tanto vidrio


Ho baciato in bocca alla morte, tesoro,
adesso non posso guardarti,
e nemmeno toccarti.

Vinicio Capossela, "Fatalità"

Pero cómo explicar
que me vuelvo vulgar
al bajarme de cada escenario

Enrique Urquijo, "Ojos de gata"


...Me adormento acurrucado por la voz de Vinicio Capossela, tumbado, con el portátil en mi regazo, los calcetines gordos, el sabor del café, la intemperie, la música lenta y remolona de la tarde. Tú tampoco estás. Ni tú. Ni tú. Eco de diva borracha y teatro vacío...

...Enero ha entrado de lleno en mis poros, ya decidí mi cambio de piel, que ahora está en Italia, está en la lluvia, está en las fotografías de besos de cine mudo, como si no hubiera cambiado del todo, o como si la piel cambiada tuviera demasiadas reminiscencias anteriores, ecos de la misma música...

...Pienso en la noche conocí a Dillinger, a oscuras, a tientas, a ciegas, en un bar, porque nos unían demasiados fotogramas, y me dijo que a veces había quedado con gente que se oculta tras un perfil de blogger. A veces pienso qué sucedería con la historia del andén y del café y entonces me acuerdo de mí mismo mirándome al espejo después de un concierto, con el cosquilleo en la yema de los dedos por las teclas, con el calor rojizo de mis mejillas, tan vulgar como minutos antes me sentía sublime...

...Ando estos días buscando personajes para una ficción: estaba a punto de poner un cartel en el periódico cuando varias señales azarosas me llevaron a un personaje literario descomunal y maravilloso: Enrique Vila Matas. Buscando y buscando encontré los blogs que le gusta visitar, y entre ellos estaba el de Dillinger. Entonces me acordé de Cortázar: "No me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas más fenomenales de este circo, y sin embargo basta suponerle una conciencia para comprender que cada vez que se le encandila la barriguita el bicho de luz debe sentir como una cosquilla de privilegio"...

...Pensé en el cosquilleo de privilegio que debían sentir todos ellos, tan parecido al de la luciérnaga...

...En fin, me ruge el corazón de tanto vidrio, sigo dando besos de cine mudo, tan vulgar y tan fatal como el año que se nos ha marchitado después de 365 días...



Miguel Ángel Maya
Foggia, 3 enero 2010