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jueves, 11 de diciembre de 2014

SIN CONCLUSIONES QUE VALGAN



«Me siento como un personaje tuyo: perdido, derrotado y sin conclusiones que valgan»


Mihály Dés (a Roberto Bolaño)

Miguel Ángel Maya
11 de diciembre de 2014

*     *     *

miércoles, 28 de mayo de 2014

¿QUÉ, LUPE?




Trabajaba en la Guerrero, a pocas calles de la casa de Julián
y tenía 17 años y había perdido un hijo.
El recuerdo la hacía llorar en aquel cuarto del hotel Trébol,
espacioso y oscuro, con baño y bidet, el sitio ideal
para vivir durante algunos años. El sitio ideal para escribir
un libro de memorias apócrifas o un ramillete
de poemas de terror. Lupe
era delgada y tenía las piernas largas y manchadas
como los leopardos.
La primera vez ni siquiera tuve una erección:
tampoco esperaba tener una erección. Lupe habló de su vida
y de lo que para ella era la felicidad.
Al cabo de una semana nos volvimos a ver. La encontré
en una esquina junto a otras putitas adolescentes,
apoyada en los guardabarros de un viejo Cadillac.
Creo que nos alegramos de vernos. A partir de entonces
Lupe empezó a contarme cosas de su vida, a veces llorando,
a veces cogiendo, casi siempre desnudos en la cama,
mirando el cielorraso tomados de la mano.
Su hijo nació enfermo y Lupe prometió a la Virgen
que dejaría el oficio si su bebé se curaba.
Mantuvo la promesa un mes o dos y luego tuvo que volver.
Poco después su hijo murió y Lupe decía que la culpa
era suya por no cumplir con la Virgen.
La Virgen se llevó al angelito por una promesa no sostenida.
Ya no sabía qué decirle.
Me gustaban los niños, seguro,
pero aún faltaban muchos años para que supiera
lo que era tener un hijo.
Así que me quedaba callado y pensaba en lo extraño
que resultaba el silencio de aquel hotel.
O tenía las paredes muy gruesas o éramos los únicos ocupantes
o los demás no abrían la boca ni para gemir.
Era tan fácil manejar a Lupe y sentirte hombre
y sentirte desgraciado. Era fácil acompasarla
a tu ritmo y era fácil escucharla referir
las últimas películas de terror que había visto
en el cine Bucareli.
Sus piernas de leopardo se anudaban en mi cintura
y hundía su cabeza en mi pecho buscando mis pezones
o el latido de mi corazón.
Eso es lo que quiero chuparte, me dijo una noche.
¿Qué, Lupe? El corazón.

Roberto Bolaño

Miguel Ángel Maya
28 de mayo de 2014
*     *     * 

viernes, 13 de septiembre de 2013

MANIFIESTO



...Se me juntó todo la otra noche, me dijiste...
...Las piernas entrelazadas, la madrugada, la grappa, la cerveza siciliana artesanal...
...Me contaste tu viaje por Chile. Yo te escuchaba atento a casi todos los latidos, a casi todas las yemas de los dedos; ya sabes: casi todas las tijeras abiertas, casi todas las ventanas cerradas, la brisa nocturna de septiembre...
...No te reproché lo de la otra noche, como buen caballero. Sé cuándo a alguien se le junta todo una noche. Conozco la sensación. Conozco la vergüenza...
...Lo particular es llegar a casa oliendo a ti y borracho y tarareando una canción de Víctor Jara sin saber el día que es hoy. Lo extraño es recordar tu viaje a Chile sin apartarme un ápice de tu relato, y llegar a casa y esperar a que se pase la borrachera eligiendo precisamente Estrella distante...
...Y sentir que las piezas del puzzle encajan sólo cuando me recuerdo solo, en el metro de Madrid, leyendo las andanzas siniestras de Carlos Wieder...
...Y seguir oliendo a ti, y escribir esto, mientras The Boss me pone la carne de gallina...
...Cuarenta años después...
...(Cuarenta años que yo, todavía, no tengo. Que ya no tenemos)...

Miguel Ángel Maya
13 de septiembre de 2013

*

lunes, 19 de agosto de 2013

ROMANZETTO LUMPEN



Cierre los ojos, ¿cuál de todos los paisajes de la Latinoamérica que usted recorrió le viene primero a la memoria?
–Los labios de Lisa en 1974. El camión de mi padre averiado en una carretera del desierto. El pabellón de tuberculosos de un hospital de Cauquenes y mi madre que nos dice a mi hermana y a mí que aguantemos la respiración. Una excursión al Popocatépetl con Lisa, Mara y Vera y alguien más que no recuerdo, aunque sí recuerdo los labios de Lisa, su sonrisa extraordinaria.

¿Cómo es el paraíso?
–Como Venecia, espero, un lugar lleno de italianas e italianos. Un sitio que se usa y se desgasta y que sabe que nada perdura, ni el paraíso, y que eso al fin y al cabo no importa.
 
¿Y el infierno?
–Como Ciudad Juárez, que es nuestra maldición y nuestro espejo, el espejo desasosegado de nuestras frustraciones y de nuestra infame interpretación de la libertad y de nuestros deseos.

*de la última entrevista de Roberto Bolaño con Mónica Maristain, publicada en Playboy México.

Miguel Ángel Maya
19 de agosto de 2013

 

domingo, 10 de marzo de 2013

PERCHÉ SEI ANDATO VIA PROPRIO IL GIORNO DEL TUO COMPLEANNO?


...Busqué un libro en la estantería...
...Muchas veces uno no sabe hasta qué punto unas cosas llevan a otras...
...La muerte de Pasolini me llevó a una tarde de verano en Piazza San Domenico y a su vez, cuando el recuerdo me lleva a Nápoles, tiendo a quedarme, tiendo al deseo de volver, a la necesidad de volver...
...No sé hasta qué punto regresar a Nápoles es un autoengaño: más que regresar a Nápoles quiero regresar a quien yo era en Nápoles hace diez años, a la Nápoles de hace diez años, a los miedos de hace diez años, a los amores imposibles de hace diez años...
...Siguen haciéndome pruebas médicas. Sigo escribiendo. Sigo acordándome de libros que sé que tenía y espero que mi cabeza haya seguido un orden lógico a la hora de la mudanza, y que siga siendo fácil encontrarlos como cuando eran los libros protagonistas de mis sucesivas casas. Ayer buscaba un libro que T. me regaló. Lo buscaba porque creía recordar vagamente que lo que me pasa a mí en la garganta y en el cuello le sucede a la protagonista del libro en el oído. Sus síntomas, no oír música, son una metáfora, como los míos: los síntomas podrían ser vistos como metáforas...
...Encontré el libro. Estaba junto a La pelle, de Curzio Malaparte, junto a La scoperta dell'inconscio, de Ellenberger, junto a Tango italiano, de Rino Genovese. Se titula Musica, y está escrito por Yokio Misima. Dentro, en la primera página, había un cuarto de folio que empezaba así: Perché sei andato via proprio il giorno del tuo compleanno? Después sigue la nota, firmada por T. el día 2-7-2003...
...Me acordé del principio del verano en Nápoles, de cuando regresaba a España para pasar esos dos meses, para volver en septiembre y empezar de nuevo. Me acuerdo perfectamente de ese verano de 2003, de lo que hice, de lo que me pasó, de que murió Bolaño, de que volví a sentarme a escribir. Me acuerdo perfectamente de quién me había enamorado, de por qué no se me iban de la cabeza los últimos dos meses de primavera napolitana...
...La protagonista del libro se llama Reiko, y se presenta en el estudio del doctor Shiomi Kazunori y le dice que no puede oír la música. El doctor Kazunori empieza a investigar ese síntoma, esa metáfora. No me leí el libro, a pesar de la insistencia de T., pero sabía que, ahora, inmerso en la muerte de Pasolini, tomándole el pulso a una nueva historia, y con mi agenda llena de visitas médicas y mi cabeza llena de hipocondrías, ese libro era necesario en este momento...
...Y los libros necesarios se vuelven imprescindibles si dentro de ellos uno encuentra una nota dirigida a quien era él hace diez años, una nota que empieza: Perché sei andato via proprio il giorno del tuo compleanno? Todavía hoy, casi diez años después, no sabría que responder a esa pregunta...

Miguel Ángel Maya
10 de marzo de 2013

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viernes, 25 de enero de 2013


...Me leí Literatura + Enfermedad = Enfermedad en una cama revuelta...
...Una cama revuelta que está entre las cosas desintegradas en ácido de mi biografía. Una cama revuelta por la que también pasé yo para quedarme y para sumergirme. Una cama revuelta al lado de un piano. Una puerta entreabierta. Un gato. Una cama revuelta que ahora me empeño en borrar de todas las reglas mnemotécnicas con las que aprendí a buscarte o a seguirte o a dispararnos...
...Todavía no conocía la voz de Bolaño, ni sabía que meses después él iba a morir, ni que meses después yo iba a seguir soñando contigo...
...El domingo pasado, antes de que pasara todo, iba grabando la sinopsis de un guión de largometraje mientras conducía. Ruibal cantaba Ve y dile que no se detenga en su huida, que no me destroce la vida, que no se preocupe por nada y entre escena y escena me decía que tenía que escribirle a Joaquín Calderón para que me dejara esa canción para la última escena: veía a las actrices moviéndose...
...Tengo una entrada preparada desde hace meses: La misteriosa aparición de la realidad descuartizada en el Río Po. Es una entrada que voy enriqueciendo, y que se me ocurrió a propósito de una noticia: la detención en Italia de un tipo, acusado de asesinar, descuartizar y arrojar a su amante al río Po, descubierto porque escribe ese crimen en una novela de ficción...
...Si el policía de las ratas leyera mis diarios me acusaría de todos los crímenes, y tú me abandonarías para siempre, y yo me cubriría de escalofríos agrios, como el cielo centroeuropeo de hoy...
...Los médicos, circunspectos, me observan: soy un conejillo de Indias en sus manos. Tengo un problema. Temo que sea grave. Lo incomprensible siempre es grave. Lo anormal, el fallo, la cicatriz, lo anómalo, lo disfuncional, lo raro frente a la rutina, siempre es alarmante... 
...Es curioso cómo todo pasa a un segundo plano: cómo la enfermedad, la anomalía, la más mínima alarma, te hace replegarte en ti como un insecto indefenso ante una simple ventisca. Es curioso cómo la alerta, entre diagnóstico y diagnóstico, hace que el inmenso mundo de ahí afuera esté completamente saturado por los pequeños procesos corporales y cómo el temblor de futuro lo envuelve todo en una tristeza pesada...
...Me olvidé de esa cama revuelta y de cómo me dabas la mano...
...Ojalá esto no sea nada, digo abriendo el documento word para seguir escribiendo más allá de los médicos, como en una llorosa inercia donde todo es escritura y es colección de palabras para engañar a la preocupación y al miedo y al por qué fallar ahora...
...Con lo bien que me vendría ahora tu beso en las sienes aunque más allá de la ventana no estuviera París. Con lo necesario que sería ahora no estar solo...




Miguel Ángel Maya
25 de enero de 2013

P.D. I La primera foto es de Alex Howitt. La segunda no lo sé. 
P.D. II (possible soundtrack)
*

domingo, 23 de septiembre de 2012

EL ROSTRO DEL LECTOR 2 HORAS Y 58 MINUTOS DESPUÉS



...Gran parte de mis duermevelas tienen que ver con el rostro de los lectores, en general, y los míos, en particular...
...Siempre que leo un libro por el que daría la vida pienso qué pensaría de mí el autor al ver mi rostro impregnado en maravilla...
...Alguna vez he pensado que me encantaría tener una foto de carnet de todas aquellas personas que alguna vez me leyeron: el rostro del entusiasmo o de la decepción...





...Una vez vi en la estación de Atocha a una chica pelirroja de unos treinta años leyendo un libro, y me quedé mirándola, y pensé que me encantaría que ella fuera una lectora de un libro mío, y en esta entrada escribí esto:

"En Atocha, anoche, había una chica corriendo descalza, con los zapatos de tacón en la mano, porque perdía el tren a Barcelona. Es bonito ver bailes así: levantar la vista de El hombre que amaba los perros, levantar la vista de Ana se cruzó en mi camino en uno de esos momentos tan frecuentes, en que yo me balanceaba en el borde de un foso, y encontrarse con un movimiento de aire y una chica descalza que corre con unos zapatos de tacón en la mano, y que pierde el tren...
...Antes, en el bar de enfrente a la salida del AVE había visto a una chica sentada a una de las mesas, piernas cruzadas, abrigo negro, vaqueros, botas, leyendo un libro, con una cerveza olvidada a medio terminar...
...Es así como me imagino muchas veces a la lectora de un libro mío. Pocas veces imagino un lector. No sé por qué o tal vez no quiera saberlo. Le doy incluso un nombre, una voz, unas pupilas, y la imagino casi siempre así, en una mesa de café, mientras afuera llueve, y tiene un abrigo rojo, y un bolso caótico, y está algo despeinada, y una cerveza a medio terminar, o un café...
...Casi nunca me la imagino bailando, aunque me moriría por ve bailar a mi lectora, me encantaría saber dónde yace el libro, qué fue de él, junto a qué otros libros está, si es querido o no, si de sus labios salió un tienes que leerlo que cayó en los oidos de su mejor amigo o dibujaron una mueca de hastío mientras pasaba páginas con desgana...
...Me gustaría conocer esas otras danzas, esa otra música que empieza cuando se termina la historia... ...Me gustaría sentarme al piano y poner a bailar las manos, me gustaría tocar el piano para que tú bailaras, para que nos viéramos bailar cada uno su baile"

 ...y días después recibí este comentario, que me estremeció:

"rebeca dijo...
Justo cuando tú escribías esta entrada, yo me leía tu libro. Lo cogí de la estantería, lo metí en uno de esos bolsos tan míos en los que podería meterme yo misma, me puse mi abrigo rojo, me acomodé en la esquina de una cafetería, me pedí un café y me leí las 135 páginas de la primera (o segunda) y de la segunda (o primera) parte del tirón. Durante poco más de dos horas estuve fuera del mundo... o más bien recorriendo el mundo (y tu biografía) a través de unas páginas que llegan casi tan hondo como lo hacen tus palabras en este blog. Sólo con leer el capítulo en que los personajes salen de los libros para cobrar vida habría bastado para compesar los dos meses en los que la editorial me tuvo pendiente de un envío que siempre se retrasaba. Con la sonrisa en los labios que me produjo ver ese mail que esparaba en lugar del The End, volví a envolverme en mi abrigo rojo, deposité el libro en ese saco sin fondo que llevo por bolso y, de vuelta en casa, encendí el portátil y leí esta entrada. Y me alegré de encajar tanto en tu perfil de lectora como tú en el mío de escritor que deja huella.
20 de febrero de 2010 20:34"


 

...Ya he escrito alguna vez aquí que considero que los libros son simples anécdotas de las historias, al menos de las mías: las historias suceden en otra parte, los personajes de las historias tienen sus biografías, sus vidas, sus angustias, las historias suceden con la misma ferocidad o arbitrariedad que en la vida: lo último que supe de dos de mis personajes es que habían roto su relación de pareja. Lo supe, curiosamente, por un cuento que no recordaba haber escrito, y en ese cuento se aludía a esa dolorosa ruptura...
...Recapitulemos: por circunstancias de biografías y mudanzas, me he pasado muchos meses sin usar mi ordenador, cuando lo volví a encender decidí hacer limpieza: una tarde empecé a abrir documentos de carpetas con cuentos empezados, esbozados o terminados escritos a lo largo de unos cuatro años y medio. Para mí fue una sorpresa inesperada descubrir que en muchos de esos cuentos se alude a ciertas historias y personajes, que encajan a la perfección ciertas anécdotas, cronológica y secuencialmente, ciertas historias, que hay cuentos donde cuento lo mismo desde perspectivas distintas...



 


...Siempre había pensado que el libro que recoge una ficción es anecdótico o accidental respecto a esa ficción: las historias están ahí, se suceden mientras nado, mientras conduzco, mientras camino, las historias se suceden a lo largo de los años, los personajes envejecen, evolucionan, involucionan, mueren en esa ficción, asisten a sus funerales, a sus bodas, a los nacimientos de sus hijos, y el libro canaliza algo, a veces, a veces ni siquiera es capaz de canalizar nada, pero lo importante es la historia, el magma. Es en esos cuentos, que ahora he recopilado, donde me he dado cuenta de la ruptura de dos personajes, Katia y Sam, que yo todavía creía fuesen pareja. Se alude a esa ruptura en al menos tres cuentos, aunque ninguno de ellos tenga como centro de la acción esa ruptura...



 

...Siempre me pregunto qué ha sido de los personajes poderosos: Arturo Belano se parecía demasiado a Bolaño, por eso en el territorio de la ficción murió aquella noche de julio de 2003 esperando el mismo transplante de hígado que Roberto. Ulises Lima también se parecía demasiado a Mario Santiago Papasquiaro. Olga Orlov no, por ejemplo. No fue al entierro de Gal Ackerman, ni estuvo en el Oakland, y yo, sin haber sido amigo de Gal, me pregunto qué estará haciendo ella. Me lo pregunto sin metáforas, con toda la crudeza. Me pregunto a menudo qué estará haciendo Olga Orlov ahora. Es tan poderosa que ha entrado en mi propia ficción a pesar de haber estado en la ficción de Eduardo Lago. Siempre sentí un dolor por ellos dos, un dolor que fue más allá de las páginas del libro: más allá del libro porque en el libro sólo vi un poco de lo que había pasado antes de mí y de lo que seguiría pasando después de mí, con Gal enterrado en el cementerio danés junto al acantilado...


 


...Ayer entré en la librería Atlas de Granada. Buscando con esa mezcla de esperanza y escepticismo, como se suele hacer en las librerías de viejo, ese libro que uno no sabe que estaba buscando hasta que se lo encuentra ahí delante, y lo ve, y lo saca, y lo abre, y lo huele, y lee algo por lo que habría dado la vida por haberlo escrito; buscando y después de haberme ya encariñado con una antología de cuentos de Hipólito G. Navarro, me encontré con Últimas 2 horas y 58 minutos. Estaba ahí, como los libros del capítulo 13 de la segunda (o primera) parte en aquella librería de Coyoacán que existe tanto en Coyoacán como en la novela. Estaba ahí, y costaba 8 euros. Estaba ahí como todos los libros prescindibles de este país y de este mundo. Era el reverso de Rebeca y su huella. El lector o la lectora había comprado el libro, quién sabe motivado o motivada por qué, y lo había leído, quién sabe dónde, en qué casa, en qué habitación, en qué circunstancias, quién sabe con qué músicas, con qué ropa, con qué gato, con qué pantuflas, en qué cama, en qué butaca, en qué terraza, tomando qué té, qué vino, acariciando quién sabe qué pies, qué cabellos, en qué autobús público, con qué dolor de cabeza o con qué felicidad cósmica... Lo había leído, y después de leerlo sintió que nada había pasado, tan poco había pasado, que decidió sacarse unas perrillas y presentarse en la librería Atlas y venderlo por unos cuantos euros...

...Me quedé con las ganas de conocer a Rebeca, mi desconocida lectora, en Madrid. En cierto modo pienso que habría sido bonito, pero también pienso que habría sido como apostar a caballo ganador: ella me tenía ganada como lectora, y yo a ella como "autor que deja huella"...
...Ahora lo que me encantaría sería conocer a ese lector o lectora que se hastió y vendió el libro: me muero por saber en qué gastó el nimio botín, qué compró ese lector o lectora con los pocos euros que le dieron por el libro, qué vino se tomó, qué regalo hizo, qué embutido, qué helado, qué libro, qué pegamento de barra...
...Me muero por conocer el rostro de ese lector 2 horas y 58 minutos después de haber leído mi libro, de haberlo vendido, de haberse olvidado, de haber prescindido de él, de haber hecho un hueco en su estantería para engordar las de una librería de las que quién sabe qué mano lo sacará, lo abrirá, lo olerá, etcétera...
...Me muero por conocer ese rostro: lo juro...

Miguel Ángel Maya
Granada, 22 de septiembre de 2012

P.D. La primera foto está tomada en una de las estanterías de la librería Atlas de Granada

*

domingo, 29 de enero de 2012

SWING OR ONLY AND LONELY PORN?




Había que escribir sin para qué, sin para quién.
El cuerpo se acuerda de un amor como encender la lámpara.
El silencio es tentación y promesa.

Alejandra Pizarnik


Como un reloj de arena cae la música en la música.
Estoy triste en la noche de colmillos de lobo.
Cae la música en la música como mi voz en mis voces.

Alejandra Pizarnik

...Pizarnik redunda. En casa de mi abuelo había discos de pizarra, en el almacén donde estaban los cachivaches del teatro chino. Escribía sobre ellos, sobre esas músicas, con las tizas del bar de mi tío. Una vez, mi padre puso una aguja al filo de una caja de cerillos, para que tuviera resonancia. ¡Y sonó la música! ¡Que viva la música!, dije envuelto en un turbante sin saber que años antes de mi nacimiento Andrés Caicedo había titulado así un libro y después se había suicidado. Recuerdo que sabía, de todos los discos de vinilo que había en mi casa, dónde estaban rallados. Nunca me aprendí el principio de Ruby Tuesday porque saltaba la aguja en al menos tres puntos. De hecho, ahora, cuando escucho Flowers en Spotify inconscientemente espero el salto mortal de la aguja. Roberto Bolaño decía que buena parte de sus lagunas literarias tenía que ver con los libros que no había podido robar en las tiendas de México D.F., cuando era un cachorrillo y robaba libros y los devoraba...

...Voy del porno del principio de los tiempos, el porno del hombre de Cromagnon, el porno del mono, a mis asuntos más urgentes: de Django Reinhard a Duke Ellington y sus mujeres sofisticadas. Por ahora, todavía, queda algo de...
...Algo de... ¿swing?...
...Algo de... ¿cómo decirlo sin que...?

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 29 enero, 2012
*

viernes, 4 de febrero de 2011

SO WHAT




...Te doy fuego, casi sin mirarnos a la cara, buscamos un punto lejos del eje imaginario que formamos, del centro gravitatorio que formamos. Suena Ani DiFranco. Bien, pareciera que está todo. El día es azul, tan azul que podría ser objeto de muchísimas canciones napolitanas, de infinitos poemas olvidables y ñoños, ser testigo de un sinfín de novelas rosas...




...A veces uno rumia el cansancio, a veces uno no puede más, y es un filamento que estalla, y lo deja todo a oscuras. So what. Y se pone sombreros, y trajes, y sonríe a los viandantes, y es capaz de decir obviedades, pero no por ello deja de ser un filamento, y no por ello ha dejado a oscuras a una buena porción del territorio que lo circunda. No por ello deja de caminar a tientas...

...Inseguridades hay muchas, tengo los bolsillos llenos de filamentos, tengo un universo de bolsillos esperando, inseguramente esperando, equilibrista o funambulistamente esperando...




...Esperar puede parecer cruzar los brazos, bajar los brazos...
...Pero no. Esperar en este caso es incendiarse, es escribir catorce horas durante años, al borde del precipicio durante años, inconsciente durante años, y es metamorfosearse en incertidumbre todos los días del año, temblando y titubeando, durante años, y es corregir durante años, y es volver a empezar por un periodo de años, todoy es jugarse la vida por una ficción que nadie te pidió, que nadie quiso de ti, y es una apuesta a vida o muerte que uno no sabe ni siquiera de dónde le viene, por qué la necesita, pero el caso es que uno está solo ante el peligro con sus incertidumbres y sus necesidades tan súmamente minúsculas que en realidad son irrisorias y ridículas. Bla, bla, bla, bla, bla...
...Son muchos años, miedos, demasiados años y miedos (la redundancia se hace ya molesta), dedicados a eso tan súmamente inútil, a esa pérdida de tiempo: lo mínimo que puedo pedir, lo mínimo, es que se me responda, se me diga algo (sí o no, qué se ha creído usted, decencia, joven, váyase a la mierda, no venga nunca más a hablar de su libro). El silencio no sólo es demoledor sino también un desprecio que debería ser intolerable...




...Suena Ani DiFranco. Resuenan, taladran las palabras escritas en ese folio, pinchado en un tablón junto a la foto de Billy Wilder Guionista y Marilyn Monroe Mito, riendo, y los post-its que apuntalan las estructuras con indicaciones apresuradas y tinta de distintos colores. Resuena, taladra, boom, boom, boom, eso de Escribiendo hasta que cae la noche con un estruendo de los mil demonios. Los demonios que han de llevarme al infierno, pero escribiendo...
...Resuenan, taladra, ya sabes, y no pasa nada, nada se mueve, ni la más leve brisa...
...So what...


Miguel Ángel Maya
Sevilla, 4 febrero, 2011

lunes, 31 de enero de 2011

NO MATARÁS



Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible la frágil medianoche
y tu mano valía mi vida, y muchas vidas
y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.
Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.

Leopoldo María Panero, Last night together






...Cuando escribo

(odio cuando alguien como yo cuenta estas intimidades como una señora frustrada, odio cuando alguien como yo le dice al mundo estas cosas. Adoro esas entrevistas de viva voz en las que Manuel Puig o Roberto Bolaño empiezan respondiendo "cuando escribo"... Me parece que van a decir algo grande, como cuando Messi se interna en el área, como cuando tú que estás al otro lado de la barra me pides fuego. Pero odio que Don Nadie Writter empiece una conversación diciendo "cuando escribo", es aburrido)

me gusta ponerlo todo patas arriba. No hablo de los personajes recitados, mis personajes actuados frente al espejo (es lo más cerca que estoy de ser actor), recién levantados, descalzos, vulnerables, en Long Island o en París, zarandeados, frágiles y orquestados hasta la revolución...
...No hablo de eso: hablo de los poros de la piel, de los dedos permeables, de las fotos-santuario, de la mesa desordenada, de la ventana ausente, de todo aquello que no importa lo más mínimo...
...Y hablo de despedirse, de meter manuscritos en sobres de tres en tres, de los certificados urgentes anónimos, de las manos vacías, de las manos en los bolsillos, de quedarse huérfano, sin asideros, sin anclas, seguir sintiéndose infectado, sentir que dentro queda placenta...
...Batirse a duelo y enloquecerse sin saber por qué, devorar documentos de word como si ardieran...




...Y empezar de nuevo sin que eso tenga el más mínimo sentido, sin que todavía haya merecido la pena ni una sola de las horas perdidas escribiendo, sabiendo que tarde o temprano recibiré un disparo y que me será casi imposible levantar el vuelo...
...Eso si sobrevivo haciendo piruetas sobre el volcán para que no se derrita la insignificante puntita de mi iceberg...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 31 enero 2011

miércoles, 1 de diciembre de 2010

SIMBIOSIS



Así que déjame decirte
que entre lo malo y lo peor
no elijo nada
y sigo soñando

Juan Antonio Canta




...Hoy caminaba. Iba hacia la estación, y pensaba en la simbiosis...
...Se me ocurrió que cuando no hay deseo es la simbiosis lo que nos mueve. Saqué un papel y lo escribí, lo metí en uno de los bolsillos de la chaqueta, y no he vuelto a encontrarlo...
...La simbiosis, no el deseo, es lo que nos mueve: pensaba en las conjunciones para que una novela vea la luz, o para que las cosas sucedan... No sé, ahora mismo mi piano está en casa de mis padres y el piano que tenía en Madrid está en casa de mis abuelos en Madrid, y yo no tengo piano, y quería volver a tocar el piano porque hace muchos días que no lo toco, y pensaba en lo difícil que es a veces todo y en que todo es como esas fichas de dominó que caen, o como si esas fichas cayendo fueran algo terrible...
...Me revolvía las tripas lo que fui leyendo en El País durante todo el día, los papeles de Wikileaks, la defachatez de ministros y fiscales en el caso Couso, mientras iba escuchando en los auriculares "tan solamente creo en la belleza de tu cuerpo que se marchita al ritmo de la caja del reloj...




...Acabo de ver un documental sobre Bolaño...
...Es extraño cómo me identifico con él en los pasos vitales, y lo lejano que me siento de él ahora que está canonizado...
...Pero aun así hay como una especie de materia que me une a él, como si me reconociera en muchas de las cosas que le pasó...
...Me acuerdo cuando después de dos años dedicados a la tesi di laurea, leyendo sólo libros y ensayos que tenían que ver con Schoenberg y redactando la tesis sobre el movimiento...




...Recuerdo el día después, esa sensación de vacío: ya no tenía que irme a casa a escribir, a leer, ahora tenía Nápoles para mí solo. Tenía Nápoles para resolver cómo solucionar el hecho de que me estuviera enamorando de otra persona...
...Y tenía la biblioteca del Instituto Cervantes toda para mí...
...Desde entonces adoro las bibliotecas del Instituto Cervantes, y nunca agradeceré lo suficiente las horas de lectura (en Nápoles leí desde las Cartas de Relación de Hernán Cortés hasta algunos tomos de la enciclopedia taurina El Cossio...




...Pasé los siguientes meses leyendo libros...
...Trabajaba en un Centro de Internet en Via Pignatelli, y allí devoré Los detectives salvajes...
...Yo tenía veintiseis años, y recuerdo que nunca, hasta entonces, había tenido conciencia sobre el paso del tiempo, sobre lo que es verdaderamente una biografía: Los detectives salvajes hablaba de gente que empezaba la novela siendo mucho más joven que yo, luego se volvían contemporáneos, y luego se hacían viejos, más viejos de lo que yo soy ahora...
...Al poco de descubrir a Bolaño, quiero decir, cinco meses después de haber devorado todo lo que tenía que ver con él, murió...
...Creo que fue ahí cuando el tiempo me cayó como un jarro de agua fría, cuando supe que todo termina...
...Lo demás es espionaje o simbiosis...
...Y en el mejor de los casos, el más improbable, deseo...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 1 diciembre, 2010

domingo, 28 de noviembre de 2010

MAILER DAEMON




...y luego hicimos
El amor tres veces. La primera se vino dentro de mí,
La segunda se vino en mi boca y la tercera, apenas un hilo
De agua, un corto hilo de pescar, entre mis pechos. Y todo
En dos horas, dijo Lisa. Las dos peores horas de mi vida,
Dije desde el otro lado del teléfono.

Roberto Bolaño




...Buscando otras cosas en los lugares más recónditos del ordenador he encontrado cosas que no esperaba...

...Me he encontrado ficciones y fotografías que creí haber destruido hace mucho tiempo: he encontrado cartas (¿cuándo empecé a escribir cartas en el ordenador?), he encontrado una muñeca desmadejada, he encontrado cuentos que escribía cuando te miraba dormir, he encontrado restos de conversaciones en messenger, no sabía que había guardado ciertas conversaciones en messenger...




...Hubo una vez en que eso sucedía: once upon a time, c'era una volta, il etait une fois...
...Había una vez una chica que llegó de Oslo y se estableció en París, allí conoció un hombre que...
...Así empieza la historia que Ilsa le cuenta a Rick en el café apagado. Así terminan muchas de mis historias, nuchas de las historias que habían quedado atrapadas en el abismo del disco duro del ordenador: hay demasiado desorden en esas palabras, algunas son demasiado crudas, otras son demasiado estúpidas, otras no tienen sentido, otras son historias bonsai que seguro que habían sido escritas para que formaran parte de algo y se quedaron en nada...





...En el disco duro hay restos del naufragio, hay islas del tesoro, hay músicas y descripciones de músicas. Hay una historia de cuando tú vivías en París (te hablo ahora como si fueras a leer esto, como si supiera exactamente la altitud y la latitud en la que te encuentras y como si supiera que desde ese punto exacto del mundo leyeras este blog), de la noche que pasamos a oscuras escuchando discos de vinilo de funky, como si fuéramos miembros del club de la serpiente y hubiéramos invadido la casa del pobre Morelli...

...Hay otra historia de cuando fui a buscarte a Rosario, desde Buenos Aires, y me presenté en aquella clase de teatro, donde tal vez habría alguien que te conociera que tal vez me dijera algo de ti, o de cuando queríamos ser los protagonistas de Boquitas Pintadas, y cada beso tuyo era el beso de la mujer araña, y escribíamos largas conversaciones...

...Es curioso que la última modificación de ese documento sea del 17/3/2005 y todavía encuentre restos de él en algunas de las ficciones con las que me estoy peleando ahora...



...Hay incluso una historia que cuenta lo que empecé a sentir cuando las únicas respuestas que recibía de tu correo electrónico venían precedidas por un MAILER-DAEMON, o el Señor Mailer Daemon, como yo lo llamaba, y a quien me imaginaba con sombrero y gabardina, como un esbirro torpe de Marlowe, y que me decía: Sorry, we were unable to deliver your message to the following address, como si fuera un estúpido gángster cuyo cometido era interceptar la correspondencia entre un tipo que dice ne me quitte pas a alguien que se está limando las uñas mientras ve una película...

...Todas las historias, menos la de Mister Mailer Daemon, están ahora en la papelera del escritorio: el sistema acaba de preguntarme si deseo eliminar los 47 elementos...
...El Señor Daemon acaba de subirse a su Airflow negro. Va armado...
...¿Deseo guardar los cambios efectuados en documento?...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 28 noviembre, 2010

jueves, 18 de noviembre de 2010

EL ORIGEN DEL MUNDO

Para Lara




Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
Y aquí me voy a quedar.


Roberto Bolaño





...Da igual que sea el día desembarco de Normandía, o el día Chernóbil o el día Nagasaki o, cómo no, el día juicio Núremberg. Cuando tus ojos se cerraron y el mundo siguió andando, cuando tus labios se abren, cuando... y el mundo girando. Siempre fue así, desde que los tangos existen, desde que dos monos se pusieron a entrechocar las palmas de las manos o las piedras en alguna remota era fría y lejana...

...Y sin embargo se mueve, dirían los gatos sentimentales o los perros románticos, sin mirar atrás, como si el tiempo no fuera demoledor ni rítmico ni irremediable, ni aunque sintieran un vuelco de lava en el estómago, ni aunque se vieran rodeados de música brutal o de huracanes...




...El origen del mundo está en la primera música, habría que ser ciego para no verlo. Habría que ser estúpido para no darse cuenta, y sin embargo nos cuestan los ritmos, porque no bailamos, malditos, porque somos patosos cuando se trata de latidos, porque nos empeñamos en cubrir de palabras cada entrechocar casual de bolas incandescentes, sin atender al ritmo: siempre fue igual: los ritmos, las mareas, el ritmo, la marea, la música, en definitiva, el grito, el salitre, pero ni una sola palabra, ni una sola interferencia, sólo ladridos de perros románticos y desesperados...


...El origen del mundo no tiene una sola palabra memorable entre sus crónicas, sólo músicas, sólo mordiscos, sólo sangre, sólo ritmo acompasado, y lo demás es basura o metáforas o platonismo barato de plató, y esa ñoña línea falsa separando cuerpo y alma, razón y psique, grito y logos, palabra y música...

...Yo no asistí al origen del mundo, y cada vez me siento más torpe en el mundo y entre palabras, cada vez me cuesta más verbalizar que cuando te miro a los ojos las palabras son artefactos incómodos, recipientes vacíos, movimientos destensados de una huella que no alcanzo a oír ya...





...Yo no asistí nunca al origen del mundo, y cada vez me siento más torpe en él y entre palabras, cada vez me cuesta más verbalizar que cuando te miro a los ojos las palabras son artefactos incómodos, recipientes vacíos, movimientos destensados de una huella que no alcanzo a oír ya...

...Yo no sé ni lo que es la música ni cuánta dinamita son capaces de soportar las palabras, por eso sólo dejo llevarme por las mareas, por esos latidos que van armados, por esos kamikazes del ritmo...
...No sé en qué palabra saturada o dinamitada cabe un útero en cuyo interior se gesta rítmicamente el origen del mundo después de un movimiento acompasado y de la más brutal de las músicas...
...Por eso las palabras sólo radiografían los restos del naufragio...
...Sólo esa es su pobre pólvora...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 18 noviembre, 2010