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viernes, 16 de mayo de 2014

AMICO MIO






Per tutte le canzoni che avevamo ancora qui dentro, 
per tutte quelle che abbiamo vissuto, 
per la crepa del mio pianoforte 
e della nostra gola e dei nostri cuori, 
grazie, Claudio, amico.

Venètte da tanto luntano
nu furastiero,
nu furastiero...
Restaje 'ncantato do mare,
do sole e 'a luna,
nu furastiero...



Sergio Bruni, Na bruna



…Ayer por la tarde limpiaba las teclas del piano con un pañuelo húmedo, tecla a tecla. Y pasé mi mano por la cicatriz que dejaste en él cuando, bailando, en el pequeño escenario del Oh-la-lá, lo tiraste al suelo. Anoche me acordé de ti y sonreía con un nudo de emoción en la garganta. Es extraño el instinto. Es extraño recordarte al ver la huella que tu baile le dejó a mi piano y sentir un nudo de emoción en la garganta. Ayer te fuiste para siempre en Condofuri. Yo acariciaba la huella que tu baile dejó para siempre en este viejo piano y tú te ibas de aquí…

…La última vez que nos vimos fue en Nápoles, a principios del verano del 2009. Yo caminaba por Via Toledo, entré en la Galería y vi tu caballete. Me dio un vuelco en el estómago. Después hubo una época, no hace tanto, en que nos escribíamos mandándonos canciones por Facebook. Este verano estaba en Otranto, me dijeron que estabas en Condofuri. Se me pasó por la cabeza ir a verte de camino a Siena, pero no lo hice. Fui feliz en Condofuri. Fui feliz en aquella casa maravillosa con aquella gata recién parida, el fresco nocturno de la noche, los olores del campo, Cesárea Evora. Siempre tuve el presentimiento de que te irías para siempre en Condofuri…

…Desde la cicatriz de mi piano, el piano con el que tocaba en Via Roma, el piano con el que tocaba en el Oh-la-lá, donde después bailábamos, donde después bailabas, se me agolpan los recuerdos: se me agolpa la calidez y tu ternura, el pelo enmarañado cada vez más gris, tus pocas palabras, tu olor a tabaco y a sudor, tu whisky, tu forma de dibujar, tu extraña forma de bailar a medio camino entre un sirtaki ebrio. Cierro los ojos y te veo en Galleria Umberto I, veo tu caballete abandonado, colocado allí, y me recuerdo esperándote. Te veo dibujando, la cabeza enmarañada, la calma en tus gestos, el retratado sentado frente a ti, tú rodeado de gente. Te llamaban maestro, en Nápoles, donde respetan a los artistas porque saben que Nápoles se hizo de artistas antiguos. Nápoles está hecha también de los caparazones de los artistas callejeros antiguos, porque Nápoles es sus calles y porque sus calles están construidas por los rastros y muescas que le iba dejando gente maravillosa como tú. La canción de Maria era “Era di maggio”, la canción de todos era “Na bruna”, nuestra canción, la tuya y la mía, era “La malagueña”. Cierro los ojos, la canto, y te veo a ti, y recuerdo el sabor del vino de Don Giovannino, y abro los ojos y veo tus ojos brillantes, y veo a Martín, y veo a Wang, y veo a Iván, y veo a Maria, y veo a Manuel, y veo al quijotesco Diego, y veo a Don Giovannino. Ahora lloro y río acordándome de Kiro cantando “qué bonitos ojos tienes debajo de esas dos viejas” y te veo reírte, y me parece mentira que ya no estés, porque tu risa era demasiado poderosa, como tu presencia, como tu mundo, porque alguien tan poderoso parece que está a salvo de la muerte, y tú lo estabas…

…Nápoles se nos quedó a todos en la piel. Este verano tuve miedo de volver a encontrarme en sus calles, perdido, con todo mi pasado. En Nápoles fui brutalmente feliz gracias a la gente que me acunó. Y me acuerdo de ti como si esta fuera una pesadilla irreal de la que voy a despertar, y este verano veré tu caballete en el puerto de Ischia, frente a la enoteca de Raimondo, este verano cantaremos, hablaremos hasta el amanecer, te sentiré roncar en la tienda de al lado…

…Te recuerdo dibujando, te recuerdo riendo, nos recuerdo a todos da Don Giovannino, te recuerdo diciendo “señor gerente”, te recuerdo diciendo “no te das cuenta de nada”, te recuerdo bailando en el Mattone, con la sigaretta in bocca, recuerdo tu vaso de whisky, tu pelo despeinado en Ischia, tus dibujos en la casa de Condofuri, me acuerdo de Sierra Maestra, me acuerdo de Chichi Peralta, me acuerdo del Oh-la-lá, me acuerdo de esa felicidad, de mí llevando el teclado de un sitio a otro por la maltrecha Spaccanapoli, hecha de adoquines, me acuerdo de ti en casa de Iván, te recuerdo en casa de Adriano, tomando café a tu lado, tu “Miguel, che ti pigli?”, recuerdo tus preguntas, tus opiniones, tus palabras precisas. Me acuerdo de ti llamando a nuestra casa del Quartieri Spagnoli a las tantas, me acuerdo de ti duchándote a las 3 de la mañana. Me acuerdo de nosotros tres, tú, Martín y yo, nos recuerdo, nos recuerdo y casi se podría decir que nos toco a los tres con diez años menos, y me duele todo, me duele aquella felicidad y me duele que tú no estés y que tú hayas muerto porque tu corazón te ha dicho que ya basta, y veo en tu muro de Facebook la última canción de Chavela Vargas que colgaste, y recuerdo cuando yo hacía de mimo y me tiraron un petardo gli scugnizzi y en mi vestido plateado se abrió un boquete, y me acuerdo de ti diciendo “Che carino” la primera vez que me viste a medio desmaquillar, y te recuerdo en Piazza San Domenico, y te recuerdo caminando con el caballete a la espalda, y te recuerdo, y te recuerdo, y te recuerdo, y nos recuerdo, y todo es dolor, y no te vas, y siento que no hay extensión más grande que mi herida y que siento más tu muerte que mi vida y que no perdono a la muerte enamorada ni a la vida desatenta ni a la tierra ni a la nada…

…Pensé tantas, pero tantas veces, grabar “La malagueña” en el pequeño y rudimentario estudio que monté en casa, así, a capella, con palmas y silbidos, a la primera toma, junto a un vaso de ron, y mandártela para que pudieras escucharla tantas veces quisieras. Y no lo hice. Y ahora me dejas aquí, con “La malagueña” en mi maltrecha garganta hipocondríaca, desorientado, huérfano, preguntándome a quién se la canto yo, para qué, si al abrir los ojos no van a estar más los tuyos…

…Y paso la mano por la cicatriz de mi piano, y no, no puede ser, dai, maestro, no te has ido, non te ne sei andato davvero, amico mio, non è vero, non può essere vero…



 

Miguel Ángel Maya

15 de mayo de 2014

P.D. El dibujo es "Claudio", de Martín Elfman
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domingo, 26 de enero de 2014

GRANITE & RAINBOW & SIETE DÍAS VI

(Viene de aquí)



Sábado 14 de diciembre de 2013

Pedro Larrañaga: Aquí estamos, un día más, el penúltimo. Debe de ser la cercanía del final de estas conversaciones, pero me ha entrado miedo por no llegar a preguntar todo lo querría. Tras varios días hablando de lo ya ha hecho, toca hablar de lo que queda por venir. ¿Puede saberse en que trabaja ahora Miguel Ángel Maya?
Miguel Ángel Maya: Trabajo en varios proyectos. Tengo un par de libros casi terminados. Uno se compone de dos novelas cortas o dos cuentos largos, ambientados ambos directa o indirectamente en Saint Simons, esa bizarra ciudad en la que transcurre El hombre que decía haber salvado a Rebeca B. El otro es una novela ambientada entre Ciudad de México y Buenos Aires, cuya principal peculiaridad es que, además de contener las únicas quince páginas que se conservan de Verbrecherisch Traum, cómic que protagoniza el superhéroe Zaurberer Von Licht, dibujado por el dibujante judío vienés Martín Elfman, y que recoge mis avances en un idioma desconocido que me estoy inventando de la nada y que forma parte de la trama, que gira en torno a un circo. Como proyectos de largo aliento en los que trabajo desde hace años, estoy investigando sobre la muerte de Pier Paolo Pasolini y sobre el cine europeo durante la Segunda Guerra Mundial para dos novelas que se centran en ese tema.



P.L.: De esos proyectos, ¿cuál crees o te gustaría que superara la distancia entre el Maya que escribe y el Maya que publica?
MAM: Me encantaría que se publicaran todos, para qué engañarnos. Sobre todo porque tienen relación entre sí y a través de ellos se pueden ir completando esas historias que comentábamos el primer día que se desarrollaban en una especie de mundo paralelo. Como te digo, el primero esta ambientado en Saint Simons y en él aparecen personajes que ya están en El hombre que decía haber salvado a Rebeca B., en la otra novela casi terminada regresan personajes que ya aparecían en Últimas 2 horas y 58 minutos, como Madame Tatanchourk o el boxeador Tito Moncada, y aparecen otros nuevos que también seguirán en las siguientes. Los dos proyectos de más largo aliento en los que llevo trabajando más tiempo cuentan con una importante dosis de novela gráfica, lo cual me hace pensar que pueden resultar atractivos «comercialmente». Quizás el proyecto sobre Pasolini es el más alejado de mis temas, personajes y mundos, aunque es el más íntimamente doloroso para mí por lo mucho que me identifico intelectual y personalmente con Pasolini y lo miserable que fue su muerte. 

 

P.L.: El circo, Saint Simons, Pasolini, Tito Moncada... parece que cuando los adolescentes de dentro de un par de siglos estudien las coordenadas del universo literario de Miguel Ángel Maya, esas serán las referencias obligadas, ¿no te parece?
MAM: Gracias por la parte que me toca, pero me temo que los estudiantes de dentro de dos siglos no estudiarán a Miguel Ángel Maya. Saint Simons sí es un lugar que me interesa, es como tener mi propio terrenito mítico. En cuanto al circo, para mí es algo muy personal. Parte de mi familia por parte de madre es gente de circo, y siempre me pareció un mundo fascinante: tengo recuerdos muy fuertes de la trastienda del circo, cuando iba a ver a mis primos, en las roulottes. Ver a la trapecista que se ha estado jugando la vida ahí en las alturas de la carpa dándole el pecho a un niño a las puertas de su caravana, con el traje de lentejuelas, desmaquillada, es algo muy fuerte. Para mí el circo es una metáfora de muchas cosas, y sobre todo es un mundo que por un lado he tenido la suerte de vivir desde cerca, lo cual siendo tan atípico es una fuente de anécdotas muy fuera de lo común, y a la vez me ha parecido un mundo inalcanzable. Esa trapecista dándole el pecho a un recién nacido después de haber hecho cosas casi sobrenaturales en el trapecio, por un lado se humaniza pero sobre todo se convierte en una mujer absolutamente inalcanzable. El microcosmos de un circo es un poco eso, una mezcla de seres inalcanzables pero demasiado humanos y demasiado desarraigados. 



P.L.: Seres inalcanzables, humanos y desarraigados, viviendo en su microcosmos... como los personajes de una novela.
MAM: Sí, en cierto modo sí... Las novelas son un poco mundos aparte.



P.L.: Y en esos mundos aparte, en los circos literarios, ¿qué música suena un sábado a las 21 horas?
MAM: Pues mira, mientras te respondo estoy en casa con mi chica y mi perro, tomándome un vino, viendo el Barça, haciendo una lasaña y escuchando exactamente Sayit with a kiss, de Madame Billie Holiday.

P.L.: Pues con ese beso, que vale más que mil palabras, ponemos el punto y seguido. Mañana más, incluido el triste final. Gracias por todo y que aproveche la lasaña.
MAM: Muchas gracias . Hasta mañana entonces. Un abrazo.

That's all, folks!
(Mañana, el desenlace)

Miguel Ángel Maya
26 de enero de 2014

*

lunes, 6 de julio de 2009

Siesta transfigurada


...Parece que la ciudad se hubiera dormido como un fauno de Debussy, que de pronto hubiera entrado en un letargo perezoso o en esa canción de Jacques Brel en la que la ciudad se duerme y él olvida su nombre...
...Escribo, escribo, escribo. Solo o sólo. Todavía no sé muy bien si son dos caras de la misma moneda. Ese acento que bien podría ser un acantilado. Una paloma se posa en el tejado de la buhardilla. Oigo su repulsivo aleteo. Ahora despega. Es lo único que rompe el sonido suave y caluroso de la siesta. Suena Verklärte Nacht (Noche transfigurada), de Arnold Schoenberg, y la siesta también se transfigura. Regresé de Barcelona y de su mar, tan necesario, y siempre cuesta quedarse de repente sin mar cuando lo ha olisqueado y se ha sumergido en él. Me ha gustado también volver a pasear por esas calles con Martín, con una década de más...
...Ahora querría estar en la isla de Hiva Oa, para preguntarle dos o tres cosas a Jacques, para que la siesta se volviera, al menos, escandalosa o un poco más sexy...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 6 julio 2009

jueves, 2 de julio de 2009

Tiempo

...El tiempo pasa, y como dijo el poeta, nos vamos poniendo technos...
...Vuelvo a Barcelona después de casi una década, y lo hago el día en que el tiempo se me hecha encima en forma de mi cumpleaños treinta y uno...
...Lo importante, dicen, es participar, así que ahora me tomo un gin-tonic mientras viene la brisa marítima y bochornosa de la Barceloneta con esas magníficas variaciones de la mula...

Miguel Ángel Maya
Barcelona, 2 julio 2009