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jueves, 28 de febrero de 2013

COMO LO HABRÍA HECHO EL VIEJO WILDER



...Billy Wilder decía que tenía al lado de la máquina de escribir una fotografía de Ernst Lubitsch y, cuando notaba que las ideas remoloneaban para salir, o que perdía brillantez, o que no encontraba la solución a una escena, se preguntaba cómo lo habría hecho Lubitsch, cómo saldría él del atolladero...
...Algo parecido me pasa a mí con Billy Wilder. Está aquí, enfrente, mirándome socarronamente. Está aquí, junto a la pantalla, repitiendo la escena en la que Marilyn camina con una maleta y un tren suelta un bufido de vapor: está aquí, opinando sobre el Caso Bárcenas, sobre el despropósito de esta miserable clase política, sobre los hijos de puta que dicen representarnos mientras nos estafan en horda la caterva de chorros, delincuentes, malnacidos, repugnantes representantes de este siglo XXI cambalache, problemático y febril; está aquí, mirando con hastío la ceremonia de la renuncia del Papa; está aquí, compartiendo mi música sacra y mis miedos médicos y mis hipocondrías...
...Yo siempre que he dudado qué hacer con mi vida he pensado qué habría hecho Bogart. Me he parecido demasiado a Woody Allen en Sueños de un seductor, pero se ve que me estoy haciendo viejo, y como buen viejo, siento esa querencia por mover los hilos: ahora, que me encuentro perdido y touché pienso qué se le ocurriría al viejo Wilder para salir de esta...
...Ahí está, mirándome y salvándome (me dicen que uso muy a menudo y muy sintomáticamente el verbo "salvar": como si lo que me "salva" estuviera en un primer plano de mi día a día), y ahí estoy yo, refugiándome de la lluvia en su mirada y en sus escenas: colando los spaghetti sobre una raqueta mientras la ascensorista de mi vida se recupera de un intento de suicidio...



Miguel Ángel Maya
28 de febrero de 2013
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martes, 18 de diciembre de 2012

BRINDEMOS, POR SI ACASO



...Me acuerdo de Mr Bogart malherido en aquel barco a la deriva, mirando por la escotilla a Mr Edward G. Robinson antes de poner rumbo a Cayo Largo...
...A veces me pongo el momento de ese regreso con Bogart oprimiéndose la herida de su abdomen de regreso a la voz rota de Bacall en aquel motel...
...Paseé por las calles sevillanas de este cálido invierno. Firmé un contrato de edición. Corregí un manuscrito. Me compré un sombrero. Me batí a duelo. Te olvidé en esta especie de barco a la deriva que sabe a jazz y a decepción. Dentro de unos días moriré en París con aguacero. Escucharé a la Bersuit cantando mi caramelo. El viento te levantará la falda como a Marilyn. Y yo estaré allí para no perderme detalle...
...Los aniversarios redondos son a veces así de inesperados...
...Brindemos, por si acaso...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 18 de diciembre de 2012

P.D. La foto está sacada de aquí

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domingo, 28 de agosto de 2011




...Acaricio el arsenal, cálido, como tu alma, como una errata...
...Es absurdo hablar a estas alturas del asfalto: buena parte de los rock and rolls y de los blues giran a su alrededor en reverencias sonoras. Es absurdo hablar de la puesta de sol, de la música, del sonido del motor, de la soledad, del olor, del alcohol, de las tres heridas, de cómo engañar al dolor, de cómo emborracharse, de cómo cantar haciéndole la segunda voz a Pappo, mientras uno se jura no regresar jamás...



...Hubo otro huracán que se llamó Irene. Pasó en octubre de 1999 por La Habana. Yo estaba allí. Tapamos las ventanas con sacos de arroz. Todo quedó cerrado. El único vínculo con el exterior era una radio con pilas en la que no había ni radionovelas ni música, sino información sobre los movimientos del huracan. El arroz era vietnamita. La luz se fue. Las velas danzaban en toda la casa. Era imposible leer. El tiempo y el viento se sucedían a ráfagas feroces. Bebía ron y esperábamos. Me acordaba de Cayo Largo: Bogart y Bacall encerrados con aquellos tipos, esperando que todo pasara. Sabiendo que algo se iba larvando..



...Nueve meses después del paso del huracán Irene fui haciendo auto-stop de La Habana a Santiago. Me acordaba de ello cuando volvía de Córdoba, y el horizonte de la carretera era un inesperado telón de fondo. Todavía te olía en mi cuerpo. Te olía y veía el horizonte y sonaba un blues de Pappo. Puede ser que no te olvide nunca. Hacías auto-stop y yo quise ser ese tipo que te recogía y te llevaba al lugar que habías escrito en el cartel. No diré nada más de ti. Nunca soñarás conmigo. Como en los trenes nocturnos, como los besos en los trenes nocturnos. Te camuflo por pudor, porque casi no entiendo nada, porque nos reímos en el coche...
...Y porque la felicidad es un acogedor revólver...



Miguel Ángel Maya
Sevilla, 28 agosto, 2011

P.D. Las fotos están tomadas de aquí.
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domingo, 27 de marzo de 2011

I GUESS I'M IN LOVE WITH YOU



...Soñé que era aviador, y que cubría con un bimotor la ruta nocturna entre Tolousse, Dakar y Buenos Aires, a principio de los años 30. Soñé que íbamos hacia ninguna parte, y que tenías los ojos verdes, y que ibas descalza, y hacía un poco de frío, y hablábamos y nos callábamos...

...Soñé que nos deteníamos a orillas de la carretera y que caminábamos por la tierra del desierto, y que tomábamos un café, y que la música esperaba...
...Soné que decías las palabras mágicas y que se difuminaban en la noche mientras todo latía...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 27 marzo 2011

P.D. La foto está tomada de esta maravillosa página, este delicioso tesoro.

viernes, 25 de febrero de 2011

NOIR



...Escribir, decía Borges, como si no supiéramos bien qué está pasando, como si de pronto despertáramos en una fiesta entre desconocidos, sin saber qué hacemos allí, sosteniendo un pequeño macguffin en nuestra mano, un macguffin con la forma de bandejita de pasteles, ridícula, con su hilito rosa...



...Escribir como esos trapecistas que en el número más difícil caen fingiendo que no les ha salido bien. Mi primo Siscu era equilibrista, y cuando veía su número en el circo, me ponía muy nervioso que fingiera caerse. Yo sabía que fingía, para darle emoción, oí que se lo decía una vez a mis padres, pero yo quería decirle que lo que de verdad daba emoción, no era tanto la caída como el riesgo de que eso pasara: no sé, yo lo decía desde el punto de vista narrativo, pero se ve que en los circos son de otra escuela narrativa a la mía, porque lo normal es que, cuando suena el tenso redoble de tambor, el trapecista falle al primer intento...




...Escribir como si uno supiera quién es el asesino. Escribir como si todas las neuronas fueran neuronas noirs, gialle, che si direbbe in italiano: siempre me gustó que en italiano las novelas de crímenes no fueran “negras” sino “amarillas”. En las librerías de viejo de Portalba, en Nápoles, un librero me explicó que el nombre viene de la colección Gialli Mondadori, novelitas negras con la portada amarilla...




...Escribir montando un puzzle negro, una construcción noir, suave y brutal, seda, infierno, sed, desierto, agua, con muchas balas en la recámara, primeros planos y planos secuencias. Lo bonito de la hoja en blanco son las posibilidades infinitas: es como el horizonte redondo y azul, cuando iba de Portobelo a Cartagena de Indias en un velero; es como el horizonte cuando uno conduce y suena música y no tiene muy claro hacia dónde va...




...Empezar una novela es un poco eso: un excitante tanteo a oscuras, posibilidad, es conducir a fari spenti nella notte, mientras suena un medley de Sinatra, y uno va computando fantasmas, apuntalando recuerdos, o rumiando una y otra vez la concatenación de escenas que propició la huida, bendita huida...




...Y ese tanteo a oscuras es como cuando se acaba de conocer a alguien y parece que algo se nos mueve dentro, aunque es sólo una mezcla de intuición y apuesta; como cuando se llega a una ciudad nueva con la mochila a la espalda. Quizás lo más parecido a ser actor, a ponerse en otras pieles y en otras ropas y épocas, sea escribir...
...Es como una construcción, un andamiaje por el que se infiltra la música de toda una vida...
...De toda una vida, sí...




...Toda una vida de pase usted, siéntese, está en su casa...
...Toda una vida dedicada a la cháchara, a la palabra, al baile, a lo bello y a los siniestro...
...Pero eso es, como siempre, otra historia...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 25 febrero, 2011

miércoles, 16 de febrero de 2011

LOVERS



Operator, number, please:
It's been so many years
Will she remember my old voice
While I fight the tears?
Hello, hello there, is this Martha?
This is old Tom Frost,
And I am calling long distance,
Don't worry 'bout the cost.
'Cause it's been forty years or more,
Now Martha please recall,
Meet me out for coffee,
Where we'll talk about it all.

Tom Waits




...Miras el teléfono, como en las películas. Miras el teléfono, miras el número apuntado en la servilleta del bar, imaginas los números escritos con carmín en el cristal de los espejos, esos números que tienen la suerte de disfrutar los personajes del cine. Repites el guión (Humphrey Bogart también tenía un guión y Glenn Ford abofeteando a Rita Hayworth, la traición de Rita Hayworth, los fotogramas, la vida)...
...Los paréntesis, las balas, lo lejano...





...Sembraste el aire de palabras que no debían haber traspasado el límite de tus labios. La consecuencia de eso suele ser esos pequeños huracanes en la taza del café, en los pliegues de la sábana, las puertas que se cierran o se abren...
...Los fotogramas, los juguetes, be carefull it's my heart, el piano de Bola de Nieve...




...Todavía sangro, pequeña, no me pidas que no sea un inconsciente, carabelas nada, músicas, sí, sangro, pequeña, como en esos spaghetti-westerns o esas películas de terror vintage, como si fueras una dulce y salvaje vampiresa que nunca se dejará domesticar...
...La música, el amor, los mordiscos, la baba, las pupilas, la yema de los dedos, lo tremendo, la sed...




...Lo importante es que no hagas el payaso: digo, me acicalo, me armo de valor, gomina, perfume, arma, valor, armarse de, acorazarse, acorazonarse...
...Y dejo de verme en el espejo, y te imagino como una trapecista o una lanzadora de cuchillos, y salgo, y miro el teléfono de reojo...
...Y espero...
...Y nada...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 16 febrero, 2011

P.D. La tercera foto está tomada del extraordinario blog de Martín Klasch

lunes, 3 de agosto de 2009

Besos



...No recuerdo con claridad la primera vez que hice el amor. Mucha gente considera que traspasa una línea y que con ese hecho se puede considerar que ha perdido la virginidad (para no volverla a encontrar nunca). Yo, mi virginidad, la fui perdiendo poco a poco, y creo que no la he perdido del todo. Otro cuerpo es una topografía y un ritmo infinitos como para dárselas de sabiondo...
...Sí me acuerdo perfectamente de mi primer beso: recuerdo dónde fue, con quién, cómo, el corazón acelerado, el nudo en el estómago antes de decidirme, mis ojos abiertos y cerrándolos cuando ella los cerró, recuerdo que mis manos fueron torpes y no supieron dónde ponerse o posarse, qué tocar, qué acariciar, qué hacer; recuerdo mi boca seca, sus labios mojados; la poca habilidad con las narices; me acuerdo que yo besé por primera vez sepultado por los miles de besos que había visto en el cine: me gustaban los besos en blanco y negro, no entendía que ella le diera a él una bofetada y luego se besaran apasionadamente, sabía que ahí, entre las dos bocas, se escondía un misterio... Y luego estaba la música...
...La música de mi primer beso fue el silencio y el entrechocar suave y torpe de los labios. ¡Faltaba la música! ¡¡Los besos no tenían música!! Creo que por eso me gusta poner música cuando hago el amor: por el cine. Viene de entonces. No puede haber besos sin música...
...Lázaro habla en una de sus últimas entradas de esos cines de La Habana que ahora están en ruinas, después de haber albergado esa magia de las salas oscuras y las historias, de haber hecho llorar, reír, evadirse, pasar un buen o un mal rato en sus butacas. Me recuerdo empapado de lluvia, reconfortado en la calidez de una sala de cine. Me recuerdo triste y pidiéndole al cine que me salvara. Me recuerdo enamorado de quien no lo estaba de mí y tratando de entender qué haría Bogart en esa situación (esto todavía lo sigo haciendo). Recuerdo películas, escenas, diálogos, momentos, frases, miradas, gestos, al otro lado de la pantalla, y siento que forman parte de mi biografía, junto a los besos que no dí, a esos dos o tres segundos de incertidumbre que preceden un beso y que no supe o no quise ver, y me dí la vuelta, y todavía pienso por qué lo hice, y no pasó nada, como en el cine, y está perdido, tiernamente perdido, irremediablemente perdido...
...A mil besos de profundidad, como la memorable escena final de Cinema Paradiso...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 3 agosto 2009