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lunes, 6 de junio de 2011

INGRÁVIDO

...Madrid amaneció centroeuropeo...
...En el metro leo Los ingrávidos, que me envuelven, y consiguen que me olvide de Centroeuropa y de los aviones...
...De entre todos los aviones que aterrizarán hoy en Barajas hay uno que trae una guerra que yo ya estoy masticando...
...En la página 18 de Los ingrávidos está escrito esto: [...] "Cenábamos los restos de lo que él había cocinado el viernes. Hablábamos de los libros que había vendido; hablábamos de libros, en general. A veces, los domingos, hacíamos el amor. * Mi marido lee algunos de estos párrafos y me pregunta quién es Moby. Nadie, le digo, Moby es un personaje"...
...Ayer conocí a V., la hija de L. y M.: es minúscula, vulnerable y emocionante. Valeria Luiselli me recuerda constantemente a L. y me recuerda constantemente a mí, en medio de esta batalla. Me tomé un gin-tonic y miré dormir a V. en el carrito, y se supone que el mundo giraba con su malpaso del tiempo...




...En el tren, enfrente, había una chica rubia que lloraba viendo Bon Appetit. Yo también estuve apunto de llorar: cuando veo a alguien llorar me contagio, es como si el llanto fuera una seda que me envuelve y me exprime el lacrimal o algo así. Tampoco lo tengo claro. En el tren, la otra noche, había un hombre que supuraba soledad. Tenía el pelo blanco, el respirar fuerte, y se había sacado muchos papeles del bolsillo, en los papeles había números de teléfono. Cuando vio que había cobertura, marcó un número y habló con Irina: "Irina, Juan, ¡Juan!", "¿tú dónde?", preguntó suprimiendo el verbo estar, "Yo en tren, ¿tú dónde?", "¿Mañana café o cerveza? ¿Quieres?", "¿Qué? Yo te llamo, dos o porahi". Me imaginaba cómo sería Irina, cuándo entrechocaron Juan e Irina y cuándo la soledad de Irina desembocó en una combinación de números que terminó arrumbada en el fondo del bolsillo de Juan junto a otros papeles...



...El sábado vi por primera vez en persona a Vila-Matas. Nos encontramos frente a frente, yo miraba libros en una caseta y él miraba a las personas que miraban libros y lo miraban a él. Vila-Matas es un animal mitológico: está quieto y mueve los ojos. Creo que ni siquiera me vio, creo que ni siquiera notó mi rubor, ni cómo bajaba la mirada, ni cómo desaparecía...
...Después vino R., y nos resguardamos de la lluvia en un bar, y tomamos cerveza, mucha, y noté que sus rizos no eran pelirrojos pero no le pregunté por qué. Hablamos de libros, de fotos, de ella y de mí. No nos tocamos. Hubo un tiempo en que yo quería acostarme con ella, y tal vez hubo un tiempo en que ella quería acostarse conmigo. Luego fuimos a Malasaña y estuvimos en La Independiente, y luego fuimos a un lugar donde exactamente hace un año se abrazó a mí llorando. Esta vez reímos...
..."¿Quién es R.?", "Nadie, un personaje", respondo...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 6 junio, 2011

P.D. Las fotos está tomadas de aquí.

martes, 9 de noviembre de 2010

VIENTO




Estás enfrente y sueño contigo

Vainica Doble



Foto tomada del blog: Para que mañana sea suave

...No es el caso, no es el momento de abrirse en canal y esas cosas, pero ¿te acuerdas cuándo nos leíamos libros debajo de las sábanas? ¿Recuerdas la ciudad sin límites que había debajo de las sábanas? ¿Y la música y el vino, y cómo se nos gastaban las suelas de tanto bailar?...

...Nunca me gustó convertir la cama en un bolero. Siempre quise ser capaz de guardarme en los bolsillos metáforas como "arder en deseos", imágenes poderosas, de esas que aniquilan...
...Nunca me gustó poner un corazón latiendo en el lado de la cama donde las sábanas tienen exactamente la forma de tu cuerpo. No. No es eso: siempre quise ver en el lado de la cama de la ausencia una ciudad hospitalaria, repleta de edificios, cálida e intensa, como dicen que son contigo los otoños...



...Ayer iba en el tren, y escribía algo que ahora me parece ridículo, y miraba por la ventana, y una chica anónima leía: levantó la vista y me miró, guardó el libro en el bolso y se bajó...
...Hay veces que uno siente que el viento es capaz de desordenar tanto los papeles que puede terminar perdido, también en la ciudad sin límites del lado de la cama donde palpita la ausencia: con ese ruido de ciudad feroz que amanece poco a poco, esos cláxones, esos trenes, esos tranvías llamados deseos...
...A veces basta intuir que los ojos verdes que te están mirando se parecen peligrosamente a los de Ava Gardner, para tener que tomar la decisión de forma apresurada: optar por la perdición o huir...



...Anoche llovía frente al teatro de La Latina, y Madrid se parece a la ciudad que queda cuando te vas de la cama, inhóspita y tierna...
...En tu lado de la cama es como si sonara Elvis, cuando huelo la almohada, y el viento y la lluvia calan los huesos: Madrid anoche olía a leña, a frío, a guión de cine, al papel arrugado y a tinta parker con movimientos de raíles...
...Soñé que te abrazaba, pero había demasiado viento...
...Por eso iba detrás de esos labios que me daban la espalda...
...Por eso me olvidaste durante dos o tres segundos...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 9 noviembre, 2010

jueves, 21 de octubre de 2010

¿DÓNDE ESTUVISTE?




...A veces los objetos estaban ahí, y no sabía cómo llegaban a la casa, o por qué. Mi recuerdo es vago, y a veces, cuando los descubro en la esquina de alguna fotografía, el recuerdo me viene de sopetón, como esos insectos que se meten en los ojos o que golpean contra el cristal...

...Como en mi casa hubo durante un tiempo un telescopio, en el recreo yo les contaba a mis amiguitos cómo era la luna: el problema es que le contaba incluso cómo era estar en la luna, a qué olía, cómo era la tierra, a qué sabía el agua de la luna...
...Yo sabía muy bien que a través del telescopio sólo se veía, y que "ver" un sitio, por muy cerca que sea, no es "estar" en ese sitio...



...Cuando supe que, en griego clásico, para decir "yo sé" se usaba la forma en pasado del verbo ver: es decir: "yo he visto", sentí la misma sensación enérgica de frescor en mis pulmones que cuando, década y media después, me comí por primera vez un granizado de guaraná en la playa de Leblâo, en Rio de Janeiro...
...Era mi coartada perfecta: yo había estado en la luna porque la había visto de cerca...
...Había visto, incluso, cómo aterrizaban los cohetes sobre ella, porque yo pensaba que era normal que los cohetes aterrizaran en la luna...




...Para mí mirar cualquier cosa a través del telescopio era una magia festiva parecida a la que sobrevenía a las primeras personas que vieron las primeras imágenes en movimiento de los primeros discípulos de los hermanos Lumière...

...Todo era lejano: la luna y el cine, para mí, eran inalcanzables, equidistantes, quiméricos, y más de una noche recuerdo pasarla en vela dándole vueltas a las triquiñuelas cutres que me inventaba, al modo de llegar a uno o a otro...
...La noche en vela frustrado, triste, porque sabía que nunca tocaría la luna con la yema de mis dedos, y pensando cómo crear mi propia magia, una magia a mi medida, buscar una coartada a mis historias del recreo, que sólo unos pocos creían abiertamente, y de las que casi todos sospechaban...




...Una vez, al salir de clase, se me puso delante María: María era una chica mala, con mala quiero decir que era una cachorrilla de Mae West: era rubia y tenía unos ojazos verdes y turbios que me fascinaban, iba despeinada, era valiente, decidida, se subía a los árboles, se juntaba con los malotes de otras clases y... era preciosa...
...Se me puso delante María y me dijo, con el ceño fruncido y la voz afónica que siempre tenía: "¿Dónde estuviste?"...
..Yo, que era incluso un poco más cobarde que ahora, titubeé y le hice entender que no entendía la pregunta...

MARÍA: "Sí, Sergio dice que les has dicho que tú estuviste en la luna, y eso es mentira"...
MIGUELITO: (Completamente avergonzado, ruborizado, trágame tierra, me quiero ir) "Y... Y ¿cómo... cómo sabes que es mentira?"
MARÍA: "Porque yo voy todos los veranos en un cohete y nunca te he visto allí".
MIGUELITO: "Yo..." (Miguelito busca argumentos, quiere hablarle del telescopio, quiere hablarle en confianza y decirle que nunca ha estado en la luna pero que la ha visto así de cerca, y quiere decirle que venga a su casa a mirar juntos la luna por el telescopio, y a comer pan con nocilla, y decirle te quiero, decirle estoy enamorado de ti, María, cachorrilla de Mae West, quiero que veas la luna como yo la veo cada noche, como si pudiéramos tocarla, sus orejas van a salir ardiendo, su estómago es un nudo, su corazón late a cien, pero lo único que consigue decir es...) Yo..."
MARÍA: (Interrumpiéndolo) "Eres un mentiroso..." (Miguelito baja la vista) "Y yo con mentirosos no me ajunto".

...María se dio la vuelta y se fue. Yo seguí su espalda hasta que se perdió detrás de la verja del patio. Incluso seguí su coleta de caballo rubia balanceándose por encima de la parte de cemento de la verja, hasta que también esa parte de ella se perdió...
...Sólo entonces dije esto: "La luna es muy grande... No tenemos por qué encontrarnos allí"... Y después esto: "Es que yo nunca voy en verano"... Y después me pregunté por qué no se me habían ocurrido esas cosas antes...
...En el cine siempre sabían lo que decir...
...Por eso yo, que tenía cinco años, estaba tan equidistante del cine como de la luna, de modo que me metí las manos en los bolsillos, y eché a andar perfilando mi historia de mi excursión a la luna, para que fuera perfecta, para que nadie pudiera pillarme a contrapié por culpa de un mal planteamiento de la historia, como acababa de hacer María, la inalcanzable María...

...Por cierto, en el bolsillo derecho tenía una castaña, pero eso ya es otra historia...



Miguel Ángel Maya
Sevilla, 21 octubre 2010

miércoles, 6 de octubre de 2010

DAVVERO SEI REALE?




...Los tejados y las antenas de los edificios, en Nápoles formaban un amasijo o un enjambre, en El Cairo eran una alambicrada difusa y gris que terminaban en un infinito amarillento y agrio y polvoriento, en La Habana los tejados son un submundo o un universo grotesco apuntalado y decadente o cadente, como casi todos los rincones de La Habana. En Madrid, los tejados que veía desde mi ventana de buhardilla, eran rojizos, y no tenían gatos, pero sí antenas...
...Desde que leí Las bestias, de Ronaldo Menéndez, no puedo evitar ver los tejados de otra forma, y las ciudades se rigen, muchas veces, por los tejados...



...Desde la azotea de la que es mi casa desde hace pocos días se ve también una colmena de ventanas y gente: por la noche hay ancianos y ancianas iluminados por la luz azulada de la televisión. Parecen figuras de cera con batas estampadas y brazos fláccidos; hay dos pisos de estudiantes, y de la terraza de uno de ellos, sale repetidamente uno de ellos para iluminar la palma de su mano con un mechero. Después fuma a escondidas entre las macetas...

...Podría pasarme horas mirando el pedazo mínimo de realidad que hay dentro de cada casa. Veo a las personas como si fueran insectos en un terrario. En La Habana, en Cerro, en Palmar entre Ceiba y Norte, frente al Parque del Pescao, lo hacía siempre: sólo que en las casas de enfrente, en La Habana, hay música, o gesticulaciones exageradas, o risotadas en eco, y no rostros azulados con sombras danzantes frente al televisor...
...En Nápoles también me embobaba tratando de desentrañar los ritmos internos de las casas que daban al patio. En Nápoles había música, televisores, camaleones y disimulos...




...Todo empieza de nuevo. Todo trata de engancharse a otro ritmo, a otra topografía: las calles, la casa, todo es una topografía nueva, como cuando uno hace el amor con otro cuerpo después de años conociendo el mismo...
...Empezar de nuevo entraña principalmente un riesgo: el frío, el probable frío esquimal que dan los cuchillos o los saltos sin red...





...Y mientras tanto me afilo los colmillos y me relamo y cuento los días para tener en mis manos El trepanador de cerebros, de Sara Mesa, aunque si yo fuera Homero y escribiera en verso, cada vez que dijera ese nombre debería decir Sara Mesa de Prosa Hipnótica, porque cuando ella escribe es como si se formara una fiesta...
...Después de la mudanza y del mambo, de subir y bajar de norte a sur por la A-5 todo se parece demasiado a un sueño...
...Davvero sei reale? Pregunto desde las alturas...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 6 octubre, 2010

domingo, 3 de octubre de 2010

¿QUIÉN? (2)



...No pensé que en medio de este caos encontrara tiempo o fuerza para escribir una segunda parte de aquello que se pierde, o de aquello que se abandona, o simplemente de esos testigos que cambian unas palmas de las manos por otras...

...Es curioso: me he pasado la última semana entre Sevilla y Madrid, haciendo viajes en coche, cargándolo y descargándolo, olvidándome de la casa que ya habita otra persona a pesar de que hasta ayer había todavía objetos que me pertenecían...

...Si la semana pasada dejé una maleta, esta semana dejé en medio de la calle, entre Amor de Dios y Santa María, una bolsa llena de cds. Quité una impresora del asiento del copiloto, y como no podía con una mano, puse la bolsa con cds en el suelo: era mi música, la música de mis últimos tiempos, los mp3 que me han acompañado en los últimos años...
...La música es mi sabia, mi alimento, desde por la mañana hasta que me acuesto, suena música en las cuatro paredes donde yo esté, necesito música como necesito respirar...

...Y bueno, he decidido escribirlo, porque pienso en quién tendrá ahora mi colección de cds...
...Quienquiera que seas: cuídalos bien, aunque te los encontraras por azar...
;-)



...Raquel no sabe que haciendo esto consigue básicamente dos reacciones viscerales y raras: ilusionarme y ruborizarme...
...Es curioso que haya elegido este párrafo:

"(...) Una noche conoció a una francesa casual y rubita en el Naima y estuvo toda la noche haciendo el amor contra ella. Fue un exorcismo triste, de azar de sábanas, de punzada en el deseo, pero eso le bastó por el momento para ir apuntalando una honrosa retirada, una doma de caballos salvajes. Después sólo le quedó ir aprendiendo a anestesiarse, a olvidar, a apagar la luz con la soledad de lo imposible tatuada en la piel, con la sed de lo que pudo haber sido en el fondo de sus ojos. Y poco más."

...Sobre la música elegida, no comment, que estoy muy sensible con mis músicas perdidas...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 3 octubre, 2010

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿QUIÉN?

El tiempo pasa
nos vamos poniendo technos



...Por ejemplo, los objetos que pasan de mano en mano, acumulando historia y anécdotas, y que es como si empezaran a vivir cuando llegan a nosotros: ese mueble o cartel que uno encuentra en la calle, esa foto que uno encuentra en la casa a la que acaba de llegar...

...Yo tenía una maleta verde. Con esa maleta verde he ido y vuelto muchas veces, cuando vivía en Nápoles: dentro ha llevado libros, ropa y comida, mis libros, mi ropa y la comida que, cuando volvía de Italia, me traía de recuerdo a España, y, cuando volvía de España, me llevaba de recuerdo a Italia...
...La veía salir por la cinta del equipaje, y la reconocía por su color. Una vez no salió, y estuvo dos días dando vueltas por ahí. Luego me llamaron del aeropuerto de Roma, donde había aparecido con sus heridas de guerra: la rueda rota, un cargador de móvil desaparecido, su interior revuelto aunque dentro no faltaba ni un libro, ni un pantalón, ni un calzoncillo...
...La miraba y pensaba dónde habría estado, en qué aeropuertos, en manos de qué autoridad o pasajero, a merced de las circunstancias, antes de que volviera a mí...





...El domingo metí dentro de la maleta un puzzle, una bolsa con un juego de piezas de colores, dos carteles de unas películas iraníes (que ya estaban en esta casa cuando llegué yo), cajas de dvds de cine clásico: Tener y no tener, El halcón maltés, Gilda, Casablanca... pero sin el dvd dentro, porque ya lo tenía en otra parte, otros dvd de promociones: un documental de National Geographic y una especie de resumen de Cuarto Milenio, que sigue todavía envuelto en el plástico con el que lo obsequió El País, y gomas de borrar, sacapuntas, caramelos libaneses, aspirinas marroquíes...
...Cerré la maleta por última vez y la dejé en el punto de reciclaje del mercado de Antón Martín, entre la pescadería y la filmoteca...
...Volví minutos más tarde para tirar unos papeles y la maleta ya no estaba...

...Llevo varios días preguntándome quién se la llevó, dónde estarán ahora la maleta, los juguetes, los carteles de las películas: los imagino en una pared de alguien que recibe a un amigo, quién sabe si son los carteles de dos películas que en su momento marcaron al tipo que se llevó la maleta, y al encontrárela en el punto de reciclaje lo vio como una señal de algo...
...No sé, le doy vueltas y pienso que la historia de esa maleta y de los objetos que tenía dentro, continúa, aunque nos hayamos separado para siempre después de tanto tiempo...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 29 septiembre 2010

lunes, 27 de septiembre de 2010

I GOT THE BLUES




...Es curioso cómo en una mudanza los recuerdos adquieren formas físicas y se encarnan en objetos: abres un cajón, y aparece un posavasos, una tarjeta de embarque de easyjet, una servilleta con un número de teléfono, un cochecito, unas entradas de Clamores, un paso en falso, un casi abismo de carmín por el que no te jugaste la vida...
...Son objetos que a pesar de haber estado ahí, en la misma casa que ahora abandonas, callados, agazapados, perdidos, tienen sus músicas y sus historias...


...En este caos de cajas, eso es lo que más me gusta que me pase...
...Y luego están los libros, claro: cuando uno tiene que domesticarlos, sacarlos de las estanterías y meterlos en cajas, lo prioritario pasa a ser el objeto: no importa ya si el libro me gustó o no, si marcó mi vida o no, uno se da cuenta de la importancia que tienen sus libros por el cariño con que los trata al meterlos en la caja, porque trata de que tenga las mejores compañías posibles: "no, no puedo poner a Manuel Puig junto a Cela"...
...Desde el punto de vista de una mudanza, hay libros mucho más dóciles que otros: los de Seix Barral son los que más me gustan, de ahí que Boquitas Pintadas viaje en el camión de la mudanza con todos los honores, porque además es un libro maravilloso...
...Los de Losada son geniales: sirven para rellenar los huecos de las cajas que han dejado las ediciones en tapa dura o los 2666, de modo que Roberto Arlt, que me perdone por la devoción que le tengo, se ha convertido en un funcional rellenahuecos, con todo el dolor de mi corazón, y sus siete locos o sus juguetes rabiosos viajan de canto, justo antes de cerrar la caja...
...Es raro ver los libros como si fueras el hombre de hojalata...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 27 septiembre 2010

lunes, 20 de septiembre de 2010

TIEMPO QUIZÁS




melancolía.

(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.

2. f. Med. Monomanía en que dominan las afecciones morales tristes.

3. f. ant. Bilis negra o atrabilis.




...Me he ido de muchos sitios. Quiero decir, he llegado a muchos sitios, he empezado varias veces desde cero. Me apasiona llegar a un lugar donde nunca estuve antes: esa primera toma de contacto donde uno es una esponja que acaba de bajar de un tren...
...Pero también me he ido de muchos sitios...

...En estos días estoy especialmente melancólico porque se avecina ese momento de volver a meter en cajas esos objetos que ahora están en la buhardilla de la Calle Amor de Dios con Huertas en la que he pasado poco más de un año...



...Pero no es sólo eso: quiero decir, también dejo un poco Madrid, no definitivamente ni por mucho tiempo, pero sí psicológicamente, sí melancólicamente, sí lo dejo mudanzamente, como he dejado tantos sitios, como dejé Sevilla, como dejé Nápoles, como dejé los lugares donde fui feliz...
...Recuerdo cuando llegamos y empezamos desde cero, y recuerdo cómo fuimos descubriendo, poco a poco, la topografía de Madrid, nuestros lugares, los espacios que hicimos nuestros, cómo fuimos habitando las casas, las calles, los rincones...

...Ayer me levanté con la noticia de la muerte de Labordeta, y también por eso estoy melancólico. Cuando era chico, no sé por qué, lo adoraba, y una vez me dedicó un libro, y cuando me dio un beso me pinchó su barba, y, y, y...

...Después fuimos al Real de la Jara, el pueblo de mi padre, y cuando habíamos bebido mucho me llevó a la huerta donde vivía con sus abuelos y mi abuela...



...La casa ahora está completamente en ruinas: pero mi padre me fue enseñando los lugares que habían sido suyos, y su relato trabado por el alcohol era más poderoso que el presente: me enseñó la chimenea, la escalera que llevaba al doblado, su cuarto, la alberca donde estuvo apunto de ahogarse...
...El recuerdo de Madrid seguirá ahí, poderoso, con todo lo mío, mi piel y mis pupilas y mi biografía y mis músicas y mis pasos perdidos por el mundo, sí, pero lo verdaderamente terrible es el paso del tiempo: me recuerdo preparando este viaje de ida hace ahora cinco años, y parece que fue, literal y melancólicamente, ayer...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 20 septiembre, 2010

lunes, 12 de abril de 2010

Noche blanca


...En el interior de mi ordenador, como en el de Dillinger, también había un abismo, y el viernes decidió que no podía seguir así...
...Dicen que los perros se parecen a sus amos. Probablemente también lo hagan los ordenadores, el interior de los ordenadores, los discos duros, con documentos llenos de palabras que uno no recuerda ni siquiera haber escrito. Siempre viene bien empezar de cero, que el sistema operativo se resista a andar, como esas mulas testarudas; siempre viene bien ese toque de atención que nos dice que no estamos a salvo, que uno puede tener novelas y guiones y fotos y música en un disco duro, y en un disco duro externo, y en un email, por si acaso todo falla, pero uno no está a salvo, y me da la sensación de que no tengo nada que no pueda tocar...



...A mí todo me parece bien porque en realidad todo me parece una patraña, por eso bienvenidos todos los juguetes con los que nos asombramos y nos entretenemos: el libro electrónico, el fin del papel, los nuevos sistemas operativos, lo virtual. Bienvenido todo, sí, pero si un día el botoncito no funciona, ciao...


...Es raro cuando uno reconoce su letra en algo que escribió hace tiempo, pero no se acuerda de lo que escribió hace tiempo. Es como si en esas palabras escritas inequívocamente por nuestro puño y letra, hubiera apenas un rastro, apenas una ráfaga de algo que fuimos, pero que ya no somos, o no recordábamos ser, o no somos ya del todo...
...Lo mismo pasa con ese documento que uno salvó un buen día, pensando tal vez ser el origen de algo y que luego quedó ahí, como un plan incompleto o como un lugar olvidado, esos lugares fronterizos con carteles descascarados y aire indolente y perezoso...
...Los documentos perdidos en el disco duro son algo parecido a mirarse al espejo y ver un rostro demasiado influenciado por el paso del tiempo...




...El miércoles pasado me acordé de tu boca, me acordé de Cortázar, y me acordé un poco de todo lo que me llevaba a ti. Lo que te pasó el miércoles a ti también me pasó un poco a mí, aunque yo estuviera en un segundo plano o en una escena insignificante...

...Yo suelo ser torpe frente a los acontecimientos, por eso fumé, por eso bebí, por eso lo celebré todo mirando un campo de fútbol con los ojos brillantes, por eso he intentado llamarte varias veces pero no sé si he esperado lo suficiente. Tampoco importa. Sin ir más lejos, ahora suena una canción cursi que me estremecía en Nápoles. En estos días he pensado mucho en ciertas canciones, me he acordado de ciertas topografías, de la cafetería de la facultad, de las tostadas con roquefort, de las clases, del dolor, de cuando éramos complices, de cuando nos alejábamos para siempre, de cuando no sabíamos nada el uno del otro, de cuando volvíamos, de nuestro mundo raro, del cuaderno donde nos escribíamos cuentos, de cuando me quedaba a estudiar en tu casa, de cuando me dolían tus movimientos, de cuando me maravillaban tus movimientos, de cuando fui mortal, de cuando me resigné, de cuando supe que no había nada que hacer. Me he acordado sobre todo de la música y del olor. Me he acordado de cosas como si condujera un coche en mitad de la noche escuchando música. Me he acordado de ti como cuando conducía un coche sin saber adonde iba. Me he acordado de ti, salvaje y doméstica...
...Tú no lees este blog, y quizás este momento de tu vida, este presente, sea ahora demasiado fuerte, por eso lanzo la botella con el mensaje, con la coartada de la literatura, de la falsa biografía, del anonimato lector de estas palabras tan pornográficas como dulces y emocionadas...


...Han pasado demasiadas noches, demasiado tiempo, demasiados sedimentos, capas de tierra, litros de alcohol, de saliva, de kilómetros, de latidos...
...Pienso mucho en esos pedazos que faltan, en esas ausencias. Pienso en qué momento el contacto empieza a espaciarse...
...El sábado veía el Madrid-Barça, y pensaba en ese paso del tiempo, en la cana que me ha salido en la patilla izquierda, y en que a pesar de eso, al terminar el partido, Primi y yo nos hicimos una llamada perdida, porque nos frotábamos los ojos viendo cómo los de azulgrana se movían en medio de la batalla, como cuando teníamos catorce años y Guardiola era el cuatro. Yo quería poder hablar del planteamiento de Guardiola en el partido, decir que Guardiola es un guionista extraordinario en medio de esta ficción maravillosa, de esta batalla de once contra once; querría ser capaz de buscar y encontrar metáforas, se me ocurrió la cocina, los sabores exquisitos de la cocina más vanguardista; se me ocurrió buscar palabras que fueran capaces de estar a la altura de sus maravillosas soluciones en las batallas: ahora que los demás habían descubierto cómo jugarles, él se saca del sombrero otra vuelta de tuerca, y exprime a Messi, y a Xavi...
...Pero no, no doy con las palabras porque quiero hablar de otra cosa, y no de la batalla. Quiero hablar del paso del tiempo, de lo que me falta, de la cana en mi patilla izquierda, de mis ojos en el espejo, de ti, del miércoles, de las músicas que pasaron y que ahora me estremecen...
...Ahora que veo a este Barça hacer historia pienso siempre en las palabras que se le ocurrirían a Vázquez Montalbán, por ejemplo...

...Pero el caso es que me salen apenas dos o tres carambolas de billar, dos o tres lugares comunes, dos o tres balbuceos torpes con los que ni siquiera soy capaz de llegar al talón de lo que quiero decir, de lo que no te he dicho, de lo que no fue, de lo que fue, de la mezcla de lo que fue y lo que no...
...Y, como siempre, se hace de noche, escucho música, y no distingo bien si vuelo o caigo...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 12 abril, 2010

viernes, 23 de octubre de 2009

I remember


Is this love? Is this porn
Damien Rice

...Madrid amanece. Desde aquí veo los tejados, en los que siempre busco gatos, como en este diario que se debate entre el pudor del pornógrafo y el exhibicionismo del beato. Desde la ventana veo la enorme terraza de Gatsby. Incluso cuando el verano era terminal casi cada noche hacía una fiesta. No hay gatos ni luz ahora que los ejes de la tierra (que también me gusta que suenen, pa qué los quiero engrasar) y el sol y esa danza de órbitas se empeñan en llevar la primavera al hemisferio opuesto al que yo me encuentro...
...Se mueven cosas. Algún día contaré anécdotas acerca de mi doble vida (la de señor serio y la del escritor con una cara de amateur que no puede con ella y cuyos rasgos caricaturescos se acentúan más en ciertos hábitats como el de anoche), del dinero que me deben o debo, de los ladridos de los perros, de las putadas de la vida, de la mala vida, del peor maquillaje, del mejor cuerpo, de cómo ansío, de nuevo, el mar; de cómo lo necesito, de cómo lo espero, y me inquieto como un lobo excitado, como el pianista del océano de Baricco (¿Por qué pienso tanto en ese libro si me dejó absolutamente frío y le pillé todos los trucos? ¿Porque el protagonista es un pianista y está en medio del océano? Vamos, Miguelito, te creía más evolucionado, más gourmet, no sé, menos vulnerable. Pues ya ves, le digo al amateur que me mira en el espejo. Bajo el revólver, claro). A veces una concatenación de hechos lleva a un trago casi tan amargo como un paté de foie de una oca cirrótica. Sé que lo de la oca cirrótica lo he soñado esta noche. Sé que también he soñado con un parque de La Habana donde no me dejaban entrar. Creo que sé por qué he soñado todo eso, pero soy un pornógrafo pudoroso...
...Decía que se mueven cosas. Anoche sin ir más lejos, por ejemplo, volví a encontrarme con gente y conocí a gente. Uno o dos. Me guardo el as en la manga, claro, pero sé que estos encuentros no son fortuitos, y menos justo ahora que empiezo a escribir guiones y sueño con fotogramas de películas antiguas y Greta Wenderglaszt ha decidido escaparse de Cabaret en las tripas del difunto, y nadie puede hacer nada, y se va acercando un excitante punto y final...
...No creo que haya escrito todo esto porque Madrid amanezca. Tiene que haber algo más, pero no sé qué. Siempre terminan faltando gatos...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 23 octubre 2009