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domingo, 8 de agosto de 2010

Aquí y ahora



Muchas veces me pregunté, durante ese mes de espera, qué era lo que nos distinguía de los otros extranjeros que merodeaban por Sanlúcar, y la respuesta la obtuve, Señor, muchos meses después.
Estábamos, sí, contaminados, y de un mal más terrible que la peste negra o que la lepra: estábamos infectados de nuestros propios sueños. Y ellos temían el contagio. Saben que el germen de los sueños se propaga con la facilidad de una plaga. Saben que se bebe en los vasos y se come en los platos. Que se deja en las sábanas, Que se pega a las manos. Y que apesta los ojos que miran, y la boca que besa, y los oidos que escuchan, hasta que los ojos no ven, hasta que los oidos no oyen y la boca sólo habla mentiras.

Napoleón Baccino Ponce de León
Maluco.






...Aquí, en este mismo mar, hace casi dos décadas, hacía lo mismo que hoy: estar dentro del mar a merced de la marea, de la resaca, de las olas, del tiempo acompasado, durante horas que quedaban diluidas en el movimiento del sol, en los dibujos de las nubes, en los caprichos que el mar quería hacer con mi cuerpo...
...Aquí me quedaba mirando el horizonte, como ahora, mojado, saboreando la sal de los labios, pensando o sin pensar...
...Cuando me iba a dormir, por la noche, todavía sentía en mi cuerpo el vaivén de ese movimiento, de esa vida...




...Aquí, al lado de este mismo mar, leí con catorce años un libro titulado Yann Andréa Steiner, de Marguerite Duras, un libro del que no recuerdo absolutamente nada salvo que me estremeció, y me dejó muy tocado, y que describía en algún momento de sus páginas, el triángulo en movimiento de tres personas que caminan por la playa: una observa desde una ventana a dos personas que caminan lentamente por una playa desierta...

...Es curioso, he vuelto a ojearlo ahora, por si encontraba exactamente el pasaje de la descripción del triángulo, y me ha sorprendido lo mucho que tiene que ver ese libro con mi vida ahora: la colonia de verano, la monitora, el niño de seis años y medio, la historia sobre un naufragio y un tiburón que la monitora le cuenta a los niños, voraces y hambrientos de historias a pesar de que la monitora vive en guerra...
...En el libro de Marguerite Duras sólo he encontrado lo que tiene que ver conmigo ahora, no he encontrado lo que me estremeció, aquí y entonces...





...Aquí, en la cama de un apartamento al lado de la playa, que olía a crema hidratante después del sol y a apartamento de playa, y pies descalzos con la arena fina que insistía en volver en las mochilas y las bolsas y los bañadores impregnados de salitre, cuando volvíamos y el sol ya se había puesto, empecé a leer mucho tiempo atrás la novela Maluco, de Napoleón Baccino Ponce de León, un pseudónimo, supongo...
...Y me apasionó probablemente más de lo que lo haría ahora, pero aun así sé por qué lo hizo: probablemente no sea tan distinto al que era entonces...




...En la página 87, Marguerite Duras dice:

El niño contempla la playa con insistencia, no comprende cómo se encuentra allí esa playa sin que él la haya visto nunca
...


...Yo me estremezco, aquí y ahora, como cuando me estremecía aquí por aquel entonces...

Miguel Ángel Maya
La Antilla, 7 agosto 2010

miércoles, 28 de julio de 2010

Nos ocupamos del mar



...Como siempre, cuando el tiempo pasa caluroso, parece que pasan menos cosas de las que pasan. Ha pasado, por ejemplo, que estoy leyendo una novela inédita de Sara Mesa y quiero escribir con ella a cuatro manos pero no me decido a decírselo porque no confío mucho en mí adquiriendo compromisos; que escribí el guión de una película para que la protagonicen unos chicos de siete años y hoy empezamos a grabarla; que quería haberle escrito a Luna Miguel porque en una entrada de su blog hablaba de un desierto y de un pescador y justo yo estaba terminando de releer el libro de Alberto Szpunberg y sonaba Desierto de Páez y me acordaba de un pescador desdentado que conocí en Celestún y que me hizo perdén un autobús; que nadé; que llegó a mi buzón Las Primas después de cinco meses de búsqueda, gracias a la cortesía de Bértolo, y que siento a la señora Venturini muy cerca de mi forma de entender la literatura, que no difiere mucho de mi forma de entender la música o la vida, quiero tomarme un café con la señora Venturini, y leer todo lo que haya escrito...
...Es maravilloso tener en las manos un libro que uno lleva buscando desde hace mucho tiempo...







...También pasó que anoche llovió...
...Y siempre que es verano, y hace calor, y llueve a media tarde, me acuerdo de los discos de vinilo que hay en esta casa, y abro las puertas del mueble donde están, junto a un sombrero negro envuelto en una funda de almohada, y miro los lomos y las portadas: de chico sabía dónde estaban los discos, recuerdo que miraba una y otra vez las portadas, y mi curiosidad estaba directamente ligada a esas portadas cuadradas que no me cabían en los brazos...
...Supongo que el ritual que tuve que pasar yo como ser social que pasa a la vida adulta fue ése: poner un disco solo, sin la ayuda de un adulto, con cuidado, limpiando los surcos con alcohol, poniendo el disco, cogiendo cuidadosamente la aguja y bajándola...
...El mueble de los discos de vinilo sigue oliendo igual, y ahí siguen esos señores melenudos de las portadas, que ahora veo jóvenes e inocentes, esos colores, esas chicas, esos peinados, esas miradas y bocas desafiantes...



...Madrid está ahora lejano, como si hubieran pasado muchos siglos de mis pasos perdiéndose por la Gran Vía, criminalmente lejos del mar: los lugares, la casa, las calles, las rutinas...
...Hacía tres veranos que no estaba tan cerca del mar, que no nos ocupábamos de él como hay que hacerlo, que oía la canción más maravillosa de Krahe como quien rumia una nostalgia, y no como quien cierra los ojos y siente cómo el mar le rompe en el empeine...



P.D. No recuerdo de qué blog he sacado la primera y la última fotografía de esta entrada. Me parecen geniales, y quiero enlazarlas. Por favor, si la reconoces, dime de dónde salió ;-)
La segunda fotografía es del flickr de Raquel.

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 28 julio 2010

lunes, 19 de julio de 2010

Te llevo dentro

mares

Según la física cuántica se puede abolir el pasado o, peor todavía, cambiarlo. no me interesa eliminar y mucho menos cambiar mi pasado. Lo que necesito es una máquina del tiempo para vivirlo de nuevo. Esa máquina es la mamoria. Gracias a ella puedo olver a vivir ese tiempo infeliz, feliz a veces. Pero, para suerte o desgracia, sólo puedo vivirlo en una sola dimensión, la del recuerdo.

Guillermo Cabrera Infante, La ninfa inconstante

,


...Conducir hacia Cádiz suena a la voz de Kiko Veneno y Javier Ruibal, suena a Pensión Triana y a Lobo López, con la pupila fija en la carretera mientras canturreo yo y canturrea ella, descalza y copiloto, con la falda deslizada al final de los muslos, mientras me relamo en ese futuro casi inmediato que casi se toca con la yema de los dedos: el mar desplegándose azul frente a mi piel...

...El sur huele a mar, y el mar me enloquece y me tranquiliza. Frente al mar soy capaz de olvidarlo todo: olvidarme de mí, de lo que llevan a sus espaldas todas las células de mi piel, que sólo piensan como los perros en la felicidad inmediata y efímera de una simple caricia, los ojos cerrados y el rostro al sol, los tímpanos entregados a las olas rompiendo en el mar, la playa recibiendo el agua y la sal como si todos los cielos de las bocas en los que uno estuvo fueran castillos de arena tan vulnerables, tan fáciles de quedar sepultados bajo la ola adecuada, la marea, la luna, o los misterios que trae y se lleva consigo el mar cada vez que viene o va, o rompe, o nos salva...

...Y luego está todo lo demás: una cenita en casa de David, en el Puerto, y una campana a media mañana o la luna, y unas risas, o no, y el mar, siempre, ahí, desplegado, llamándome, olvidándose de mí, que no me canso de mirarlo y de admirarlo, ni de bailar al son de su música, ni de...

Miguel Ángel Maya
Sevilla/Puerto de Santa María, 18/19 julio, 2010

sábado, 17 de julio de 2010

Intocable



Me asomo a los ladridos.
¿Qué hace este árbol despierto?

Oliverio Girondo


But I think you two are forever
and I hate to say it but
you're perfect together
so fuck you
and your untouchable face

Ani DiFranco




...Es curioso el mensaje que aparece en el vídeo con el gol de Iniesta que colgué en la anterior entrada: “Este vídeo incluye contenido de FIFA, que lo ha bloqueado por motivos de derechos de copyright”: ¿qué es lo que pertenecerá a la FIFA? ¿El pase de Fábregas, el rechace del defensa, el control de Iniesta, el golpeo, las vueltas que dio el Jabulani sobre su propio eje? ¿o bien el encuadre, el ángulo exacto de todo lo que entra en cuadro, el pequeño plano secuencia de medio ? ¿o la sucesión exacta de encuadres, el montaje de imágenes que prosiguió a la consecución del gol, las decisiones del realizador que en aquel momento decidía qué cámara tenía que estar emitiendo universalmente aquellos pocos segundos?...
...¿Quién ostenta el copyright de un acontecimiento?...
...Me da que pensar, ¿no?...




...La verdad es que ni siquiera había tenido tiempo para digerir el hecho de que ya me encuentre en el Sur. Hasta ahora no he dispuesto verdaderamente de mi tiempo, ni casi de mi espacio. No me he terminado de leer La sobriedad del galápago, ni La ninfa inconstante, ni El don de Vorace. Son libros cerrados, palabras agazapadas ahí, en la mesa, esperando la llegada voraz de mis pupilas, que sólo ansían ver el azul del mar...

...El mar, con su mismo rostro intocable de siempre...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 17 julio 2010

viernes, 23 de octubre de 2009

I remember


Is this love? Is this porn
Damien Rice

...Madrid amanece. Desde aquí veo los tejados, en los que siempre busco gatos, como en este diario que se debate entre el pudor del pornógrafo y el exhibicionismo del beato. Desde la ventana veo la enorme terraza de Gatsby. Incluso cuando el verano era terminal casi cada noche hacía una fiesta. No hay gatos ni luz ahora que los ejes de la tierra (que también me gusta que suenen, pa qué los quiero engrasar) y el sol y esa danza de órbitas se empeñan en llevar la primavera al hemisferio opuesto al que yo me encuentro...
...Se mueven cosas. Algún día contaré anécdotas acerca de mi doble vida (la de señor serio y la del escritor con una cara de amateur que no puede con ella y cuyos rasgos caricaturescos se acentúan más en ciertos hábitats como el de anoche), del dinero que me deben o debo, de los ladridos de los perros, de las putadas de la vida, de la mala vida, del peor maquillaje, del mejor cuerpo, de cómo ansío, de nuevo, el mar; de cómo lo necesito, de cómo lo espero, y me inquieto como un lobo excitado, como el pianista del océano de Baricco (¿Por qué pienso tanto en ese libro si me dejó absolutamente frío y le pillé todos los trucos? ¿Porque el protagonista es un pianista y está en medio del océano? Vamos, Miguelito, te creía más evolucionado, más gourmet, no sé, menos vulnerable. Pues ya ves, le digo al amateur que me mira en el espejo. Bajo el revólver, claro). A veces una concatenación de hechos lleva a un trago casi tan amargo como un paté de foie de una oca cirrótica. Sé que lo de la oca cirrótica lo he soñado esta noche. Sé que también he soñado con un parque de La Habana donde no me dejaban entrar. Creo que sé por qué he soñado todo eso, pero soy un pornógrafo pudoroso...
...Decía que se mueven cosas. Anoche sin ir más lejos, por ejemplo, volví a encontrarme con gente y conocí a gente. Uno o dos. Me guardo el as en la manga, claro, pero sé que estos encuentros no son fortuitos, y menos justo ahora que empiezo a escribir guiones y sueño con fotogramas de películas antiguas y Greta Wenderglaszt ha decidido escaparse de Cabaret en las tripas del difunto, y nadie puede hacer nada, y se va acercando un excitante punto y final...
...No creo que haya escrito todo esto porque Madrid amanezca. Tiene que haber algo más, pero no sé qué. Siempre terminan faltando gatos...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 23 octubre 2009

lunes, 31 de agosto de 2009

Tu hielo



...En las teclas del piano, tan feroces, tan inertes, se ha ido gestando el terciopelo sonoro de Erik Satie y sus Gymnopédies, ese espacio temporal que se tensa y se despereza como el más perezoso de los gatos...
...La piel, mi piel, recuerda las últimas dos noches, y se eriza, como el mar lejano frente al que cierro los ojos y veo, y oigo, y sobre todo huelo, y la yema de mis dedos acaricia las teclas, y el mar se vuelve un tierno hervidero de mitos que aparecen como insectos grotescos que zascandilean cosquilleándome el futuro...
...Con cerveza o con cuerpo entrelazado y desnudo y húmedo uno piensa que la literatura no vale la pena, que lo que da no compensa ni lo que quita ni el hielo ni las aventuras o las escaramuzas con espadas, y los duelos a muerte, y los ladridos...
...Lo que importa es la piel, los dedos acariciando las teclas, la música, las tres heridas, valga la redundancia...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 31 agosto 2009

lunes, 27 de julio de 2009

¿O cuándo?


"Hospitalaria y cordial
lo hizo más de una vez
sobre el sofá más duro"
Indio Solari (La piba del blockbuster)

...María se preguntaba no hace mucho "¿Dónde termina el mar?" y es una pregunta espeluznante, sobre todo ahora, que en el sopor de la siesta me dedico a ver desde arriba en Google Earth todas y cada una de las islitas minúsculas de la Polinesia Francesa mientras suena Chano Pozo, o Chucho Valdés. Yo que ahora estoy lejos me siento cubierto de un pálpito feroz, de un atisbo de poesía que nunca había imaginado que pudiera residir en mi piel...
...Suena Esteticar, de Tom Zé...
...Antoine de Saint-Exupery crió gacelas en Cap Juby, lo cuenta en Terres des hommes: "Las encerrábamos en un cerco de cañas, al aire libre, pues no hat nada que sea tan frágil como una gacela y, por eso, necesitan beber en los arroyos del viento. Al haber sido criadas en cautividad, comen en vuestra mano; se dejan acariciar, humedecen con su hocico las palmas de las manos. Creemos que están domesticadas; pensamos que están a salvo de esos peligros desconocidos que, en el desierto, silenciosamente, apagan su vida con una muerte dulce... Pero llega el día en que las encontráis empujando la cerca con sus cuernos pequeños, cara al viento, hechizadas. No saben que, al huir, abandonarán vuestro abrigo. Se acercan, todavía, para beber la leche que les habéis preparado, se dejan acariciar, hunden, incluso con más ternura que nunca, el hocico en la palma de vuestras manos...; pero, apenas las dejáis libres, después de un trotecillo que parece feliz, regresan a la casa y, si no os cuidáis de ellas, se quedan allí, sin luchar siquiera contra la barrera, con la cabeza baja, con sus cuernecillos apoyados en ella, hasta la muerte. ¿Es la época de celo o acaso el deseo de galopar hasta perder el aliento? Ellas no pueden saber lo que es; cuando las capturásteis, todavía no habían abierto los ojos; desconocen la libertad del desierto y el olor del macho. Vosotros, que sois más inteligentes que ellas, sabéis lo que buscan: el vasto horizonte que puede colmar su ansia. Quieren ser gacelas; quieren danzar la danza de las gacelas; quieren descubrir la escapada rectilínea, a 130 kilómetros por hora, interrumpida, aquí y allá por bruscos requiebros, como llamas surgiendo de las arenas. Si la verdad de las gacelas estriba en saborear ese miedo que las impulsa a superarse a sí mismas y a llevar a cabo las más increíbles volteretas, poco importan los chacales; poco importa el león si la verdad de las gacelas estriba en ser desgarradas por un zarpazo bajo el sol. Vosotros las miráis y pensáis: "Sienten nostalgia..." La nostalgia es el deseo de algo que no podemos describir; el objeto del deseo existe, pero no hay palabras para definirlo.
Y a nosotros, ¿qué nos falta?"
...Este caballero se fue a un monasterio, y se pasó en él seis años. Mientras tanto su ex amante y ex manager le fue sacando todo el dinero de la cuenta hasta arruinarlo. Como es un caballero, un señor, además de autor de algunas de las canciones más maravillosas que he oido nunca ("The wall of this hotel are paper-thin. Last night I heard you making love to him. The struggle mouth to mouth and limb to limb. The grunt of unity when he came in. I stood there with my ear against the wall. I was not seized by jealously at all), ha decidido volver a subirse a un escenario... No conozco una venganza más elegante contra amantes miserables...
...La pregunta es: ¿Cuándo termina el mar?...

Miguel Ángel Maya
27 julio 2009

martes, 16 de junio de 2009

Algo es algo


Tavira, junio 2009

...Volví, porque tal vez sea un poco cobarde. Allí pasé varios días moviendo la cola como un perro feliz (tal vez no haya felicidad más completa que la felicidad de un perro que ladra y mueve la cola), olisqueando el salitre que impregnaba toda la isla hasta saturarla, y leí novelas atrasadas y bebí cerveza y mojitos, y no hice nada más, sólo poner atención a mis poros, a mi piel, a mi paladar, al oleaje y a las oscilaciones del viento, de las velas...
...Aquí me esperaban las ojeras del mar, el recibo del gas, la gorda de la esquina, y los obscenos fichajes del Madrid, el porno soft, y crecer y subir y bajar, y el otoño, el café, la rutina, y Tom Waits, y Edith Piaf, y volver a volver a empezar a volver a empezar a volver a empezar, demasiado lejos del mar, añorando su inmensidad misteriosa y azul y feroz, porque desde aquí dedico buena parte de mi tiempo a echar de menos el mar y el sur, y aquí me esperan las tijeras del sol, el asfalto, el smog, el perfume más caro, y el jazmín, y el caviar, y el reloj, el granizo, la ley, los disparos, el azul y el carbón, y el amor después del amor después del amor después del amor... que no es poco, y la última de las acometidas del Cabaret, mientras oigo cómo las gotas de lluvia golpean las ventanas mientras suena Frank Zappa...
...Algo es algo...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 16 junio 2009

domingo, 12 de abril de 2009

Mar antiguo

...Sin acunarme, el mar, antiguo, arcaico, feroz y suave, ha sido capaz de renovarme, de acariciarme con su brisa, de cambiarme la piel sin hacer demasiado ruido, como yo necesitaba de este sur. Así me hacía falta el sur, con salitre y suavidad, con esa sensualidad de lo invisible...
...La brisa de Sanlúcar, el sabor del fino en el paladar, el sol en la cara, cuatro o cinco simplezas deliciosas que suponen algo parecido a la felicidad, me han zarandeado por fin, estremeciéndome y desentumeciéndome los huesos y la piel...
...Me hacía falta el levante para que se fueran algunas ideas de la cabeza, como el chupito de absenta, como dormir abrazado a ese cuerpo de aguas tan turbulentas como tranquilas, el origen del universo y del morbo, porque no hay nada más maravilloso cuando se está vivo que el cuerpo de ella oliendo a mar...
...Tampoco me imagino a mí mismo volviendo a Madrid después de estos días de sur, tan necesarios como dolorosos (huelo, presiento, intuyo, que este cambio de piel va a ser más profundo de lo que ella y yo imaginábamos)...
...(Aquí dejo una versión en italiano de Mar Antiguo. Me ha parecido simpática)...

Miguel Ángel Maya.
Sevilla, 12 abril, 2009.