Las novelas de Lin Shu fueron quizá las más leídas en China durante las dos primeras décadas del siglo XX. El éxito no alteró su sobriedad de erudito y ocultó su nombre con modestia bajo exóticos pseúdonimos que muy poco decían a la mayoría de sus lectores: Dickens, Conan Doyle, Cervantes, Dumas, H.G. Wells, Robert Louis Stevenson, Walter Scott, Balzac, Montesquieu, etc.
...Yo creía que eran otra cosa: yo ponía los libros a salvo de la canalla. Quiero decir, pensaba que las historias formaban parte de otro mundo, no de éste. Un mundo más cercano al celuloide o al circo, un mundo parecido a uno de esos lugares fronterizos e inhóspitos donde acaba surgiendo un ecosistema propio que se rige por sus propias (y pintorescas) normas...
...Hace unos días, gracias a Tinta China, encontré uno de esos hallazgos etimológicos por los que uno se jugaría todas las metáforas y diálogos aprendidos en las mejores películas en blanco y negro: de toda la historia sobre Lin Shu, autor del Quijote, me quedé con esta frase que se metamorfoseó en tesoro: “La palabra que utilizan los chinos para referirse a las novelas (xiaoshuo) significa algo así como "pequeña cháchara" o "discursos triviales, insignificantes"...
... El hecho trágico que marca un antes y un después en la vida de Lin Shu es el fallecimiento de su esposa. Hundido en la tristeza, nada parece interesarle hasta que un día recibe la visita de su amigo Wang Shouchang, recién llegado de Francia con historias que contar y novelas francesas. El argumento de una de ellas, La dama de las camelias, fascina tanto a Lin Shu que pide a su amigo que se la narre de principio a fin. Apenas Wang Shouchang terminó el relato, Lin Shu se sentó a escribir su primera novela: La dama de las camelias. Desde entonces y hasta el final de sus días, fueron pasando por su casa amigos que llegaban de países lejanos con historias maravillosas que harían alcanzar a Lin Shu la gloria literaria. Su bibliografía consta de más de 180 obras, muchas de las cuales se convirtieron inmediatamente en clásicos. Algunos de los títulos más celebrados de Lin Shu son David Copperfield, Robinson Crusoe, Los viajes de Gulliver, Don Quijote de La Mancha, Cartas persas y Estudio en escarlata...
...Varias noches después de leer esta entrada sobre ese Pierre Ménard chino, encontré este vídeo...
“¿Qué sentido atribuye aún a la función del escritor?”, le preguntan. Pasolini responde: “Sentido, ninguno. Me parece una cosa absolutamente carente de sentido. Yo sigo siendo escritor por inercia, por costumbre. He empezado a escribir poesía a los siete años y medio, y no me preguntaba por qué lo hacía”.
...Me pareció la respuesta que podría haber dado yo. Es además paradógico, que justo hoy, que este blog cumple dos años, sienta que tenía que escribir acerca del hecho de escribir, como cuando uno nada, y sale a la superficie para volver a sumergirse y seguir suspendido, abrazado, soñando bajo el agua con los ojos abiertos en un espacio azul que dura lo que da de sí el aire de nuestos pulmones...
...Vuelvo a tener insomnio. Anoche volví a ver Some like it hot (Con faldas y a lo loco), y me acordaba de esas fotografías tachadas de la última sesión de fotos que hizo Marilyn para Bert Stern antes de morir. Por la noche pensaba en todos los documentos word que yacían al fondo del disco duro como esas fotos de Marilyn, tachadas con tinta roja semanas antes de morir media hora después de la visita de Bob Kennedy...
...A veces me asomo al abismo de ese disco duro: hay cientos de documentos que forman parte de un magma ilógico, de una cháchara incontenible y desorientada: algunos tienen cientos de páginas. Hay uno que tiene más de cuatrocientas. Curiosamente ninguno de ellos es nada (o algo), ninguno es una novela, o un conjunto de relatos, o un guión, o un amasijo de poemas o de palabras: todos son procesos, procesos inabarcables, palabras sin brújulas condenadas a ser tachadas, cháchara que en su momento necesitó ser escrita, pero que también necesitó ser olvidada, cháchara anónima, escondida, insignificante, estúpida, sangrienta, impostora, feroz, feliz, informe...
...Hace casi un mes le entregué a mi editor la que será mi próxima novela: Cabaret en las tripas del difunto. Se supone que el proceso de escritura debería haber terminado, y sin embargo me es imposible detenerlo: sigo corrigiendo, tachando, añadiendo. Me temo que la quietud sólo llegará con una especie de foto finish que tendrá que ver con la publicación... ...Lo peor es que siento que nada habrá terminado con ese pequeño e insignificante detalle...
...Ahora estoy en medio del torbellino de cambios que me circundan: visito pisos vacíos, por ejemplo; miro el calendario para cuadrar o conjurar fechas claves; trato de hacer el equilibrista entre dos ciudades, nada menos; y le doy vueltas a las ideas o las bombas que van minando mi insomnio hasta que suena el despertador y empieza a rodar el tiempo y el espacio bajo mis pies...
...Cuando estoy así, mis neuronas suelen entrechocar entre sí, y suelen ponerse a carburar o a elaborar rudimentarios discursos estéticos que mi falta de destreza lógica me impide transcribir como el intelectual que nunca seré. A pesar de mis muchos años de filosofía, de mi estrambótica tesi di laurea sobre Schoenberg y el concepto de Movimiento dedicada a la memoria de Frank Zappa, no sirvo para los discursos lógicos: las palabras razonables o razonadas que salen de mi boca terminan en un patético hundimiento o en unos pobres fuegos artificiales de fiesta de pueblo...
...Es en estos momentos cuando más ideas se me vienen a la cabeza: la mayoría no pasan de simples ocurrencias, pero generalmente conviene tener un lápiz o un piano a mano, por lo que pudiera pasar. A veces pasa “algo”, y es importante ir armado...
...Tengo muchas cosas que decir y voy armado. Hoy, quiero decir: hoy tengo muchas cosas que decir y hoy voy armado. No es lo habitual, por eso soy inofensivo. Estoy resfriado y un poco tengo ganas de llorar por el torbellino que me circunda, de modo que las voy a decir como quien lanza los dados de una partida en la que se juega algo o mucho...
...Cuando murió Fogwill, un periódico me pidió que escribiera algo sobre él: querían tener el texto en la recámara por si la necrológica del que de verdad sabía de Fogwill no llegaba a tiempo. Yo escribí esto, que no se publicó, porque aunque el texto del que de verdad sabía de Fogwill nunca llegó, pero al parecer había más necrológicas en la recámara además de la mía, y publicaron otra. La mía era ésta:
Supongo que los cínicos y las ovejas negras comparten un buen porcentaje de carga genética. Anoche murió en Buenos Aires Fogwill, la oveja negra más famosa de las letras argentinas, después de sesenta y nueve años de provocación y varias obras maestras: sólo por Los pichiciegos y por Muchacha Punk merece la pena que decidiera ponerse a escribir lo que se le pasaba por esa cabeza bizarra. Mitad personaje, mitad autor, se movía hábilmente entre los márgenes del folio y el ojo del huracán. Se enfrentó a escritores o a críticos sólo por joder, o para corregirles los signos de puntuación a las críticas, o vaya usted a saber para impresionar a qué mujeres o a qué clase de mujeres. Fue francotirador, out sider, sociólogo, publicista, mosca cojonera, incordio de los biempensantes literarios, de los grupillos o grupúsculos, del lumpen intelectual del habla hispana, de los premios literarios y las becas internacionales detrás de los que corría cuando era joven y de los que se cansó cuando se dio cuenta de que había formas más fáciles y productivas de financiar sus adicciones que la literatura. Se hacía pasar por loco, porque sólo los locos dicen lo que quieren, y sólo los que dicen lo que quieren controlan los medios que dictan lo que conviene decir y lo que no. Fue prodigioso con la calculadora de números y dinero, y también en el cálculo de la imagen que quería proyectar, pero más lo fue juntando palabras, a veces elegantes y casi siempre impertinentes. Escribir, decía, no era encontrar la palabra justa, sino hacerle creer al lector que la palabra que el autor había puesto ahí, tenía que ir justamente ahí.
Los mitos argentinos suelen tener cierta querencia por lanzarse al vacío: algunos, como Salvador Benesdra, acaban estampados sobre el pavimento del barrio bonaerense de Balvanera después de un vuelo desde un piso cuarenta; otros, como Charly García, terminan en la piscina de un hotel cagándose de la risa. Fogwill, que se lo bebió, fumó y aspiró todo, terminó dejándose ganar por un enfisema pulmonar que se conoce que no sabía mucho de genios cínicos ni de letras argentinas huérfanas o esas cosas que ahora dirán los meapilas que pidan su beatificación. Escribió lo que quiso, o al menos fue lo que nos hizo creer, porque no tenía que ganarse el pan con la literatura, ni la fidelidad de un crítico o la adulación de un soplagaitas. Ganó mucho dinero. Perdió casi todo el dinero que ganó entre empresas imposibles y vicios caros. Fue capaz de llamar ciego a Borges o negar la existencia de Macri, el dueño de Boca y de Buenos Aires, en cuya agencia trabajó como publicista. Contó el infierno de Malvinas en pocas horas, con una máquina de escribir y con doce gramos de coca entre su nariz, sus dedos y sus ansias, cuando los pichiciegos cachorros que los militares argentinos mandaron a aquel matadero todavía no habían ni regresado, y después de que su madre le dijera, ilusionada: “hundimos un barco” y de imaginarse a miles de ingleses violetas flotando sobre aquellas aguas heladas.
Fogwill decía que la literatura argentina ya no tenía futuro, no porque ya no escribieran Borges o Cortázar o se hubieran ido callando esas vacas sagradas que él nunca reverenció, sino porque los jóvenes se empeñaban en escribir cosas como “alzó los hombros sin saber qué responder”. “Cuando uno escribe eso”, decía, “estamos perdidos”. Ahora que se ha ido él, no sé si perdidos, pero jodidos y mudos sí que nos hemos quedado. Ahora, no seré yo quien alce los hombros sin saber qué responder (o al menos no seré yo quien lo escriba, ¡glub!).
...Yo no sé de casi nada en profundidad: tengo lagunas literarias alarmantes para alguien que se supone que quiere dedicarse a esto, pero el reverso es que he leído libros imposibles, conozco a autores que a mí me parecen luminosos de los que la mayoría no ha oído hablar nunca, y es como si tuviera un pequeño santuario de músicos y escritores, que forman parte de una intimidad, tal vez hecha a medida, tal vez falsa, como todos los juegos que nos inventamos y a los que ponemos reglas...
...Con esto quiero decir que yo no sé nada de Fogwill, y si lo adoraba era por esos detalles de su literatura que yo adoro encontrar en un libro, es esa sensación de encontrar un entramado literario distinto, “nuevo”, ésa es la palabra: nuevo. La tarde que devoré Los pichiciegos, en Buenos Aires, encontré algo que hizo que se me cayera la baba mientras murmuraba entre dientes: “qué hijo de puta este Fog”: hay un momento del libro en el que, uno de los pichiciegos, le pregunta al narrador por qué está siempre hablándole a la grabadora. Hasta ese momento yo me había preguntado varias veces cómo hacía el narrador para “escribir” todo eso en aquellas condiciones infames. Cuando escribo, y alguien narra, suelo preguntarme siempre desde dónde narra, cómo narra desde el punto de vista material: si lo escribe, si lo piensa, si lo habla, porque es algo que me parece crucial. ¿Cómo alguien escribe en primera persona en una selva, por ejemplo? ¿Cómo es posible escribir en primera persona si soy un narrador perdido en la selva? ¿De dónde saca uno papel y lapiz si está tratando de sobrevivir? ¿Cómo es posible que las palabras que salen de la boca de un tipo perdido en la selva terminen en el libro que tengo en mis manos?...
...Sólo a un psicópata o a un maestro se le ocurriría no dejar ni siquiera ese cabo suelto en la narración de los pichiciegos, sólo a un tipo genial se le ocurriría pensar en cómo resolver el hecho de que exista un manuscrito que narre lo que está sucediendo en Malvinas, cuando muchos de esos pichiciegos ni siquiera regresaban: de pronto, sin decir una sola palabra sobre eso, Los pichiciegos se convertía en la historia de ese objeto: la grabadora, y toda la historia gravitaba sobre aquella infame guerra y sobre esa grabadora que logró provocarme un desasosiego extraño: temía que se le agotaran las pilas y no poder seguir leyendo... ...¿No es maravilloso?...
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...En estos días estoy leyendo cosas sobre el número de octubre de Granta, donde aparecerán los 22 escritores nacidos a partir de 1975 que, según la revista, van a ser más influyentes en los próximos años, van a “mover” o “agitar” la literatura en español. Particularmente interesante me parece la entrada que hizo en su blog Javier Calvohace unos días. Ha habido otras: la de Iván Thays, o la de Sergi Bellver (cuya lista incluye a dos narradoras que son mi debilidad: Lara Moreno y Sara Mesa)...
...Yo mandé mis Últimas 2 horas y 58 minutos a la Editorial Duomo para participar, lo hice como quien le manda un paquete a un amigo. Supongo que desde fuera puede parecer hasta tierno. Fui a Lengua de Trapo, saludé a Fernando y le pedí un ejemplar de mi única novela publicada, nos tomamos un café y esa misma tarde él se fue a Buenos Aires y yo me fui a correos. Ya por abril tenía dos novelas terminadas en la recámara: Cabaret en las tripas del difunto y Memorias de una fiera. Cabaret en las tripas del difunto es lo mejor que he escrito nunca, me refiero a la propuesta literaria, al discurso literario, a la apuesta inmensa que es. Supongo que está feo que esto lo diga yo, pero las frenéticas, enfermizas e insistentes correcciones de mis manuscritos se deben a una mezcla de inseguridad y autoexigencia letales. Si no le diera tantas vueltas a las cosas quizás tendría dos novelas más publicadas, dando vueltas por ahí, de mano en mano, con lo estimulante que es eso, pero se trata de una cuestión de honestidad: dos novelas ya son dos puntos sobre los que se puede trazar una línea y sacar algunas conclusiones. Y esa línea no puede construírse sobre los cimientos de un bluff o sobre una impostura, y mucho menos sobre dos obras muy deficitarias entre lo que desean decir y lo que dicen...
...Yo no estaré en la selección de Granta: por otra parte supongo que los escritores que están ya lo saben. Y no estaré en ella porque nada de lo que he hecho (literariamente hablando) merece que yo esté ahí: desde escribir así Últimas 2 horas y 58 minutos, (el discurso literario, la propuesta literaria, la carne que pongo en ese asador,) porque no sólo hace falta ser honesto con un discurso, sino es crucial que ese discurso sea deslumbrante, sea distinto, único, y el de Últimas 2 horas y 58 minutos no lo es, no no lo es del todo; hasta mandar el paquete así, dobladito de forma tan amateur, con mi biobibliografía dentro, sabiendo que va a tener que abrirse paso entre un enjambre de agentes, editoriales, egos y sobre todo, manuscritos que de verdad contienen ideas o estructuras que van a mover los cimientos de lo que ha pasado literariamente hasta ahora...
...A la larga yo creo que cuando puedan trazarse líneas entre varios puntos (novelas, cuentos, híbridos, guiones, cómics, poiesis en definitiva) de todo lo que haya publicado, creo que se va a ver algo interesante. No sé si moverá cimientos o derribará puertas, pero tendrá su lugar, su espacio, será más o menos poderoso, descarado, irreverente, pero estará ahí y será reconocible, habrá gente que lo comparta y gente que lo denigre, y tendrá sus fallas y sus fisuras, pero podrá tocarse, verse, o incluso podrá disparársele... ...En el hasta ahora único ejemplo que se puede tomar de mi discurso literario (Últimas 2 horas y 58 minutos), o uno pone mucho de su parte, o probablemente no encontrará casi nada de eso: tal vez algo, muy poco, y demasiado camuflado con otras cosas desdeñables como para tener lo otro en cuenta...
...En Cabaret en las tripas del difunto se puede ver de forma más clara por dónde va a ir ese discurso: el blog es todavía un soporte rudimentario, yo quiero otra cosa, busco otra cosa, pero por ahí voy a transitar: probablemente el libro digital va a permitir potencialmente el desarrollo de esos discursos que, a la larga formarán parte de mis novelas futuras (si es que existen), sin sacarle todavía el jugo. Por el mapa estructural que llevo trazando desde hace años, probablemente Criminalmente bella sí forme ya parte de ese discurso: el guión de cine o el cómic que pueden leerse en Cabaret en las tripas del difunto forma todavía parte de un mundo algo antiguo; pero las distintas composiciones musicales (que se podrán escuchar) o los falsos documentales que hay que guionizar y producir sí formará parte de un discurso que sí se acerca a lo que yo pretendo decirle al mundo...
...Esto que trato de escribir forma parte de un discurso más profundo: uno es lo que hace, en el sentido de poiesis: el poeta griego no escribía sin más, sino que hacía, creaba algo, hacía algo que demostraba quién era, qué buscaba, qué ofrecía, qué quería de la vida... ...Las frustraciones constantes en muchos escritores, o guionistas, o músicos parten de ahí: tengo ideas cojonudas que el universo no puede perderse, ¿cómo es que el universo es tan ciego de no verlas? La mayoría de las veces dirigen improperios al universo ciego en vez de cuestionarse si las ideas que tienen son tan cojonudas como para que el mundo no se las pierda, o incluso, si siendo así, se identifica lo que uno quería decir con lo que dice...
...En resumen, yo no seré uno de esos escritores de Granta porque no he hecho nada para estar ahí, lo que yo he ofrecido es muy poco: Últimas 2 horas y 58 minutos es muy poco para mover el mundo, es insignificante. Cuando tenga la habilidad de subir la apuesta, ya hablaremos, mientras tanto, le digo al tipo que hay al otro lado del espejo eso de: “mantente agazapado, sigue labrando la tierra, no sueltes la presa, escribe, maldito, haz, tecla a tecla, palabra a palabra, nota a nota, haz algo, estúpido”...
...Mi tentación, ya que decidí mandar a Duomo mi único libro publicado en vez del manuscrito de Cabaret en las tripas del difunto, que todavía estaba manga por hombro, fue escribirles una carta explicándoles que mi discurso literario del futuro iba a ser la hostia, pero hacer algo así no es elegante: Bogart nunca haría eso...
...Por otra parte, nadie me asegura que, incluso llevando a cabo todo lo que, según escribo ahora, será constitutivo de mi discurso futuro (el rodaje de falsos documentales, de películas, de fotografías con escenas de crímenes, el sonido orquestal de las obras de Edgar Torres que se mencionan en la novela), no va a ver una falla entre la realidad y el deseo: lo que yo quería contar y lo que terminé contando...
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...El problema, mi problema, es que demasiadas cosas me suenan a viejo. No es un problema de edad (Granta pone el límite en los 35 años), la propuesta literaria de Fogwill me parecía viva, novedosa, móvil, inquieta, irreverente, difícil. Salvador Benesdra (otra de mis debilidades) se lanzó al vacío cuando rondaba los cincuenta... ...Hace algunos años, un domingo, fui a casa de Lara, que además de ser una debilidad es una amiga, que entonces trabajaba cribando libros para Planeta, y estaba en un colchón, rodeada de manuscritos que más podrían calificarse de mamotretos: novelas que transitaban, una tras otra, caminos miles de veces recorrido, novelas con propuestas literarias no sólo insípidas, sino decididamente secas, tristes. Supongo que eso es lo que busca Planeta, pero a mí, como lector, me suena a camino trillado, a repetición insulsa de un discurso manido, demasiado gris, demasiado cómodo para el escritor y tramposo para el lector...
...No sé, cuando leí Las teorías salvajes, de Pola Oloixarac, que fue un libro que no me gustó particularmente, al menos le agradecí que dijera las cosas de otra manera y por eso sentí que me atraía; cuando leí Llámame Brooklyn, de Eduardo Lago, me pasó algo parecido: Pola tiene mi edad y Eduardo podría ser mi padre, pero ambos buscan cómo decir algo de otra manera...
...Cuando salió Últimas 2 horas y 58 minutos,Lino Portela me hizo una entrevista para El País: una de las preguntas fue: “La nocilla, ¿te gusta?”. Y sí, me gusta la nocilla, o al menos veo con interés lo que hace Fernández Mallo y algunos de los suyos, pero fue una pregunta que me hizo pensar: “es curioso, el Grupo Santillana acaba de descubrir la nocilla, y parece que eso es lo más nuevo que se está haciendo ahora, porque es aquello sobre lo que ellos están apostando, sin embargo hay gente nacida en los ochenta (o finales de los 70, como yo) o incluso en los 90, que, con todas las imperfecciones y los actos fallidos que se quieran, están poniéndose el mundo por montera, comiéndonos por sopa." Nunca me gustó eso de matar al padre, ni nada por el estilo, pero es sorprendente cómo los grandes grupos, los grandes entramados que se supone que mueven las cosas, llegan tan tarde a las cosas...
...Esta mañana leía esto en el artículo de J.J. Armas Marcelo en el ABC de las letras:
En los tiempos legendarios del Felipismo, M.P. y Cristina Scaglione hacían unas fiestas dignas de las novelas de Piglia. En una de ellas estaba invitado a cantar tangos Carlos Acuña, de quien se decía (esa es la leyenda) que era el novio no tan secreto de Pilar Franco, la hermana “verso suelto” del Ubicuo. Acuña entró en la casa del barrio de la Estrella de los M.P. y preguntó quién era Vargas Llosa. “Yo mismo”, contestó Oneto. Por extraño que parezca, el tanguista y el periodista se parecen físicamente y, desde entonces, los he confundido muchas veces. Luego llegó Vargas Llosa a aquella fiesta y Oneto se lo presentó a Acuña como si fuera el periodista José Oneto. La broma siguió hasta el final. A los postres, Joaquín Leguina le servía cucharaditas de caviar Beluga a Charo López, Mercedes Sosa comían sin parar salmón ahimado del Canadá en la cocina de la casa, y M.P. meditaba sobre la traición con un trago en la mano y fumando incesantemente en el patio que llamábamos la “M-30”. ¡Eso eran fiestas!
...Si a mí me produce un sentimiento mezcla de rubor, vergüenza ajena, tristeza y olor a naftalina, no puedo evitar pensar qué sentirá, por ejemplo, Luna Miguel, que está en otro mundo y escribe (muy pero que muy bien) desde otra parte, al leer semejante despropósito tan dinosáurico y tan anciano, tan de puro y soberano, tan grimoso, tan de otro tiempo cultural lejano, cuando las editoriales gerontocráticas regidas por gente de puro y soberano todavía marcaban el paso y a las pequeñas editoriales llenas de entusiasmo no les quedaba casi aire... ...Hoy no es así, y lo más interesante se hace al margen de esas fiestas que añora Armas Marcelo, en las que uno podía toparse con esa escena terrible: Mercedes Sosa engullendo un salmón en la cocina, o encontrarse con esos señores de traje que cuando escriben un libro de memorias o de actualidad política se retratan en la contraportada del libro sujetándose la cara...
...Lo de Ricardo Piglia, además, es sintomático: en los dos suplementos culturales (El País y ABC) se destaca el evento: Blanco nocturno. De él sólo he leído Prisión perpetua, y sólo me consta que es uno de los grandes por terceras personas de cuyo gusto me fío. Ahora bien, la carta que escribió en su defensa después de haber sido condenado no sólo carece de la más mínima elegancia, sino que es mezquina y se descalifica por sí sola, sobre todo cuando llama Danieri a Gustavo Nielsen. No sé, igual soy injusto, pero sin ponerle un solo pero a la literatura de Piglia, me da la sensación de que alquien que escribe una carta tan mezquina contra un tipo que le ha ganado un juicio no se merece tantas palmadas en la espalda, por muy bien que escriba. No sé, esto es cosa mía... ...Aquí se cuenta un poco la historia, en la que, curiosamente, quien está para quitarse el sombrero es el Señor Fogwill...
...Armas Marcelo termina así su alabanza de Piglia:
Vuelvo a Piglia. Tengo para mí que es, en estos momentos, uno de los más exigentes novelistas de la literatura en lengua española. Experto en lunfardo y tangos, no abusa de sus conocimientos y sólo apabulla como escritor porque lo ha leído todo y todo aparece transparentado en cada novela. Lo hecho de menos cuando veo a tantos escritores mediocres escribiendo y diciendo mamarrachadas en sus blogs.
...Yo soy, supongo, uno de esos escritores mediocres de los que habla Armas Marcelo: tengo un blog y nunca me encontré en a Mercedes Sosa devorando un salmón en una cocina (ni siquiera pescando un salmón en un río) o a un tipo con iniciales (debe de ser muy importante), un Gepunto, “reflexionando sobre la traición con un trago en la mano”. Me perdí esas fiestas que seguro eran un no parar... ...Mi pregunta es: si no tuviera un blog ¿seguiría siendo mediocre?...
...Hace unos meses quedé con Alberto Olmos para pedirle que me cediera los derechos para adaptar su Tatami al cine, para escribir un guión a partir de su novela. Estuvimos toda la tarde hablando y, cuando volvíamos a casa me dijo algo que me ha dado mucho que pensar: muchas veces el hecho de que uno sea escritor depende de que a un editor le guste tu discurso, tu propuesta, lo que tienes que decir... ...Quizás hoy en día son las editoriales pequeñas y sexys las que están dinamitando el sistema desde dentro, o quizás sea solo una ilusión óptica, y yo sea un simple iluso... ...Pero eso es, como casi siempre, otra historia...
"Don't say good bye to me Describe the sky to me And if the sky falls, mark my words We'll catch mocking birds
Lay your head where my heart used to be Hold the earth above me Lay down in the green grass Remember when you loved me"
Tom Waits
...Daniela me dice que hablo demasiado del pasado aquí, como esa gente que hicieron algo con su vida una vez y no paran de recordarlo todo el tiempo... ...Pero, por ejemplo, el otro día me levanté muy temprano, y abrí la ventana de la cocina, y miré los tejados, y respiré el aire fresco de la mañana, que se mezcló con el olor del café recién molido y recién hecho, y me acordé de mi segunda casa de Nápoles... ...Ahora que unos me llaman chaval y otros me dicen caballero, me acuerdo que había apuntado en alguna parte, en algún papelito arrancado de no sé dónde, en este escritorio desordenado desde el que escribo y suena la música, no sé dónde, pero había escrito recuerdos que se me habían venido a la mente, en algún sueño, o alguna mañana, muy temprano, bebiendo café y mirando los tejados...
...Es curioso, hace unos días estaba a punto de producirse una catástrofe en la Gran Barrera Coralina Australiana, porque un petrolero chino había encallado en un arrecife y se había abierto, y salía petróleo. Pienso en qué debe pasar para que un petrolero encalle en un arrecife. Recuerdo que la noticia corrió como la pólvora, y el desastre era inminente hasta que una plataforma se hundió en el Golfo de México, y empezó a salir petróleo, y las costas de Louisiana empezaron a estar amenazadas... ...Es difícil encontrar ahora alguna referencia informativa al petróleo del petrolero chino que amenazaba la gran barrera coralina. Probablemente el petróleo chino sea obediente, y se disuelva entre los corales y el ámbar como se ha disuelto de la actualidad informativa. Probablemente, en el momento de hundirse la plataforma del Golfo de México, desapareció el petrolero chino, se volvió un buque fantasma...
...Cuando era chico, recuerdo que miraba al horizonte, más allá del mar y de las olas, para ver si tenía la suerte de divisar un buque fantasma. Cuando en la línea del horizonte distinguía un barco difuminado por la bruma, el corazón se me aceleraba, seguro de haber dado con uno... ...Siempre preguntaba si los buques fantasmas eran buques en medio de la bruma, con telas de araña, murciélagos y vampiros en su interior. Incluso escribí una historia en un buque fantasma... ...Cuando era chico y me acercaba al mar después de muchos meses sin verlo, sentía un cosquilleo dentro del estómago, una especie de miedo en el lugar donde yo creía que estaba el alma, más o menos en el lado izquierdo del estómago... ...Yo pensaba que el alma era un órgano más, como los riñones, el hígado o el corazón, pero que no se daba en el colegio por pudor, del mismo modo que en los muñequitos cortados que nos ponían para ver lo que éramos por dentro, se pasaba por alto el pene y la vagina... ...Cuando veía que mi madre estaba algo estresada iba y le decía: "mamá, me duele el dedo, o me duele la barriga, o cualquier cosa" y ella siempre me decía: "Sí, y a mí me duele el alma". Y yo le decía: "Señálame dónde"...
...Afortunadamente, la voz de Cibelle es capaz de contrarrestar con su suavidad dulce el desplome de las bolsas, los cálculos de las deudas externas, los equilibrios y los malabares de los organismos que deberían velar por la salud financiera de los países, los gatos maulas que juegan con nosotros como ratones, y las mareas negras... ...Es curioso que Petróleo fuera el título de libro que estaba escribiendo Pasolini cuando murió, y la causa de su muerte, porque se estaba metiendo en una historia oscura y terrible... ...Es extraño que ahora, justo ahora, hayan aparecido las páginas que misteriosamente faltaban de ese libro...
...La muerte de Ángel Cristo me ha traído más recuerdos: en una concatenación de hechos y carambolas, me he acordado de cuando íbamos a ver al Tío Francisco a su despacho de capitanía, en la Plaza de España de Sevilla. Él con su uniforme verde oscuro, con la bandera de España detrás, su todo por la patria, su foto del rey, veía todas las tardes de verano los dibujos animados de Nils Holgersson: el niño que se volvió diminuto y empezó a entender el lenguaje de las ocas... ...Siempre he pensado que es una imagen entre grotesca y tierna: un militar viendo los dibujitos animados de Nils Holgersson en su despacho...
...De esos recuerdos he pasado a los recuerdos del circo, porque siempre, no sé por qué, asocié el mundo militar al mundo circense: lo digo sin ironía. Cuando era chico y veía un desfile militar, hombres mayores marcando el paso como soldaditos de plomo, no podía evitar pensar en un número de circo, como el de los equilibristas, los payasos, o los domadores... ...Ya lo he contado mil veces, tengo familia de circo por parte de madre, de modo que siempre he estado familiarizado con el mundo del circo: no sé, cuando "Los Primos" venían a casa y traían algún amigo, nunca tenía un trabajo normal, sino que era trapecista o lanzador de cuchillos, o ver cómo mi tío Pepe se indignaba porque los payasos modernos estaban llevando el circo al desastre: ya no está el payaso tonto y el clown listo, ya ni se pintan la cara, y algunos salen hasta sin nariz roja, "dónde vamos a ir a parar". Oí hablar siempre de Ángel Cristo o de Pinito del Oro, y aprendí a decir piano en húngaro: "Songora"...
...Yo, mi hermana, todos mis primos, todos sin excepción, crecimos odiando a Miliki y a los payasos de la tele, porque "les robaban las ideas" a "Los Primos"... ...Era una especie de hinchada callada, de boicot constante, en las fiestas de cumpleaños, en las merendolas con sándwiches cortados en triángulo y casera de naranja, en la feria, en los coches locos, dondequiera que fuera: cuando empezaban a sonar los primeros acordes de "Vamos de paseo" o de "Susanita tiene un ratón", ahí estábamos los pequeños León de cinco o seis años, cachorrillos furiosos con aquellos infames ladrones de ideas, haciendo muecas de desdén o explicando a nuestros amiguitos por qué no tenían que cantar el "Feliz en tu día", "La gallina Turuleca" o el "Hola don Pepito", tratando de evitar que siguiera propagándose aquella ignominia enter las nuevas generaciones. No era fácil hacer una campaña anti payasos de la tele, sobre todo porque los argumentos se desmoronaban apenas había un adulto delante, que sonreía y nos tocaba el flequillo como diciendo: "ay, qué imaginación tienen estos chicos"...
...El tío Pepe tenía el número del paraguas imantado, el violín con los chorizos y la rata, el piano y el martillo, el número del boxeo, sí, y también componía, y tocaba todos los instrumentos... Pero ¿Cómo accedían Miliki y compañía a las ideas? ...Nunca se nos ocurrió preguntar cuáles eran esas ideas que los payasos de la tele les robaban a "los primos", dentro de la Familia León, era un axioma incuestionable el hecho de que "los primos" apuntalaban la creatividad de los payasos de la tele... ...Sinceramente, seguí pensando lo del robo de ideas hasta que estuve en Latimoamérica, donde Miliki y compañía habían esparcido las ideas que le habían robado a "Los Primos" por todo el continente, que sabía lo que había que responder si alguien decía: "¿Cómo están ustedeeeeeeees?". Ahí me di cuenta de que, tal vez, el axioma incuestionable de la familia León tenía sus fisuras o no era del todo cierto...
...Lo he contado mil veces, también aquí: me producía un orgullo indescriptible ver el espectáculo del circo sin pagarlo, entrando por detrás de la carpa, donde estaban las trapecistas, los domadores, con aquellos trajes de lentejuela, y aquellos ojos maquillados, los acentos de ninguna parte y los gestos circenses, unos gestos que sólo hacen las gente de los circos... ...Me encantaba ver el espectáculo y luego ir a las caravanas de "Los primos", y pasar por las demás carvanas, cruzándome con todos aquellos que había visto jugándose la vida con las fieras, los acróbatas, las chinas, o ver cómo la trapecista que unos minutos antes había estado haciendo un número en lo alto de la carpa le da de mamar a un niño: esta imagen, por ejemplo, no consigo olvidarla: tenía un traje blanco con lentejuelas, y tenía los pies metidos en una palangana con agua, y daba de mamar a un niño que ahora será un hombre o una mujer de veintipico años... ...Como el primo Pepe me dijo una vez que a la mayoría de los domadores de chimpancés les faltaban dedos porque se los mordían los chimpancés, una vez, en el comedor del colegio me armé de valor, y al terminar de comer, antes de salir, le pregunté a uno de los profesores (a los que le faltaba el dedo índice y anular de la mano izquierda) si había sido domador de monos... ...No recuerdo lo que me respondió, pero sí que me miró como si estuviera loco... ...Como no desmintió con suficiente fuerza mi sospechas, le conté a todos mis compañeros que el profesor de las rodilleras en los codos de la chaqueta había sido domador de monos... ...Algunos no me creyeron...
...Yo lo veo parecido a cuando nos cortan el cordón umbilical o se nos cae algo hacia un vacío que sabemos irrecuperable: el lunes pasado imprimí Cabaret en las tripas del difunto y lo llevé a la editorial. Se quedó allí, en una mesa. Siempre que voy a Lengua de Trapo me imagino que por las noches los personajes de aquellos libros repartidos en caóticas estanterías salen de los libros y se montan una fiesta por entre aquellos pasillos llenos de libros...
...Éste era un pensamiento recurrente cuando era chico. Ése y que los instrumentos musicales, cuando nadie los toca, son utensilios mágicos, animales mitológicos. No sé por qué unía ambos pensamientos, y tampoco sé por qué lo sigo pensando... ...Es un pensamiento tan recurrente como los olores que recuerdo y me estremecen, como los amores imposibles en los que me empeño con dedicación, esos castillos en el aire, esa cabecita dando vueltas, ese corazón latiendo...
...Cabaret era un juego, sí, pero también era una batalla. Es un juego. Y eso es lo que más me gusta. Ha sido una fiesta y hemos jugado todos. Me lo he pasado bien y he sufrido cuando veía cómo el guaperas se iba con la chica que me gustaba. Es una metáfora. Para mí es una historia de amor... Una historia de amor imposible, claro: la he escrito yo, ¿qué esperabas?, me dice el del otro lado del espejo. Me deja sin palabras el tipo del otro lado del espejo. Trato de adivinar en su rostro las secuelas del Cabaret, y sí, se adivinan, son evidentes: es un rostro feliz pero ha pagado un precio, y esto lo digo con tanta melancolía como felicidad... ...¿Te gustaría saber cómo empieza el Cabaret?... ...Empieza así...
"Me gustaría desaparecer. En la ficción o fuera de ella. Me da igual... Pero desaparecer".
Marilyn Monroe a su psiquiatra Ralph Greenson
“Me cansé del cielo gris, enfermizo, mísero. Me cansé de soñar con el último tren que partía de Moscú y atravesaba Siberia hasta llegar a Vladivostok. Pronto supe que Vladivostok no era más que un decorado obsceno, improbable, donde sólo había simulacros de bailes y sexo desalmado. Pronto supe que no existía, y decidí escaparme antes de que empezara a convencerme de que tampoco yo existía. No quise volver a extraviarme en el puerto de Marsella, ni que mi maleta llegara a Indochina en el estómago de un barco. Odiaba esa Indochina tan limpia, tan suave, tan triste. Me fue más difícil decidirme a hacerlo que salir de ese lugar que para ustedes es diversión pero para mí se había convertido en una pesadilla terrible. Siento, de verdad, que haya sucedido todo esto, pero mi intención sólo era ser libre. Greta Wendersglaszt”
Esta nota fue encontrada por miembros de la gendarmería francesa sobre el cadáver de Cédric Olmert, custodio del Cine Cambore de París, donde se proyectaba la última copia de la película “Cabaret en las tripas del difunto” (“Cabaret dans les entrailles du mort”) el día 27 de abril de 1952. Olmert apareció asesinado en la puerta de acceso a la sala de proyecciones por la derecha. Tenía dos disparos de bala, uno en la frente y otro en el pecho.
...Ahora lo que quiero es jugar, despreocupado, como un perro que mueve la cola y es feliz corriendo tras una pelotita... ...Quiero jugar, escribir a cuatro manos, tocar las teclas del piano, mojarme con la lluvia, escribir muchos guiones de cine, ver películas, beber cerveza y vino, hacer la fotosíntesis, quiero abrazar a todos los transeúntes, leer todas las novelas que estaban inertes a la orilla de la cama o en las estanterías, quitarme de la cabeza los amores imposibles o seguir enamorado de todas esas chicas que no me hacen caso, llorar de alegría, abrazarme a tu espalda, comerte la boca, soñar despierto, nadar por las mañanas en la piscina y dejar por un tiempo la literatura... ...Que el síndrome de abstinencia me sea leve...
...Éste soy yo, o más bien es la imagen que tenía hace tres meses y medio en Bogart Street, Brooklyn, donde me solía sentar a tomarme un café... ...Hace tres meses y medio era el mismo compendio o amasijo físico de procesos, sangre por mi interior, corazón latiendo, cerebro funcionante, impulsos, respuestas, reacciones, ideas, células... ...Era yo hace tres meses y medio en Bogart Street, Brooklyn, y no estoy seguro de ser del todo el mismo que ahora tiene en la boca también sabor a café...
...Ésta es la música que suena mientras escribo esto... ...Oigo a menudo esta canción porque creo que la suscribiría palabra por palabra y porque me gusta ponérmela cuando estoy preparando la mochila para viajar... ...En unas horas estaré volando a Roma: es decir, el que seré dentro de unas horas estará en una realidad completamente distinta a la de ahora...
...Me gusta viajar... ...Así se veía Nueva York desde la estatua de la Libertad un día nublado de septiembre...
...Desde hace tiempo creo que en la vida tiene un peso crucial la percepción, los ángulos, los espacios desde donde uno mira u oye, y el paso del tiempo que lo va marchitando todo... ...En las tres fotos anteriores, probablemente yo estaba inmóvil, a orillas del Hudson, tratando de captar el puente de Brooklyn, pero yo me movía, el río llegaba a mis pies, su olor, su mito, el sol se iba ocultando tras los edificios, la tierra se movía, porque todo se mueve...
...Es curioso, faltan tres días para que termine este año, y pienso en todo lo que espacial y temporalmente cabe en un año... ...Me refiero a todos los momentos intensos, a todo aquello crucial, a todo lo que he vivido: las músicas, las danzas, los libros que he leído, los polvos que he echado, los sueños que he tenido... ...Trato de recordarlo todo, pero en realidad siento que el año se partió en dos con la muerte de mi abuela: ése es el epicentro del año 2009, la hendidura más profunda en el tiempo, el agujero negro que fagotizó casi todo el tiempo y el espacio que recuerdo de este año...
...Es curioso cómo hay que aprender a vivir cuando un pedazo de la vida que interactúa con uno mismo, con su cotidianidad, de pronto desaparece... ...Quiero decir, es extraño que uno tenga que acostumbrarse a cosas que no tiene remedio, y sabe que no habrá posibilidad de remedio, o al menos de camuflarlo ...Una vez que la vida de alguien a quien adoras se ha extinguido, tu propia vida no se regenera como el brazo de una estrella de mar, sino que tiene que aprender a vivir sin ese pedazo, sin más, así de crudo, así de terrible, así de bello... ...Sólo queda el recuerdo y el rastreo autobiográfico de los espacios y los tiempos que uno compartió... ...No es poco, pero no siempre basta...
...Otro de los recuerdos que me vienen a la mente de este año fue éste... ...Para mí el fútbol es una batalla, y muchas veces es injusto, muchas veces demoledor, terrible, muchas veces nunca gana el mejor moralmente, o el más guapo, o el más listo, como en las películas... ...En el fútbol sucede como en la vida, ni más ni menos, pero este año fue en ese sentido poético...
...Aunque quizás lo que resuma mejor, o ilustre, o se apropie de esa inverosímil percepción de tiempo y espacio que nunca está en nuestras manos fue el gol de Iniesta... ...Sé que no olvidaré nunca ni el gol ni cómo me sentí después de ver cómo el Barça entero, durante la batalla de once contra once, lo había buscado todo y lo había conseguido...
...Este año que se cierra por más que le falten tres días (quién sabe cuántas cosas pueden pasar en el mundo en tres días) me vio dar con los huesos en Nueva York... ...Y es también otro de los recuerdos que me alimenta, como dicen que hacen las tortugas con su propio hígado...
...Nueva York fue como ese solo deslumbrante en medio de una improvisación gris, y fue, también, la constatación de que el ser humano puede llegar a ser un terrible y repugnante monstruo y el más sagaz y maravilloso de los genios... ...Probablemente eso sea Nueva York, de ahí saque su energía, de lo monstruoso y de lo genial, de lo bello, de lo sublime, de lo siniestro, de lo terrible...
...Y los que se fueron, o decidieron irse, esa gente a quien no conocía pero a quien tenía cariño porque alguna vez vibré con sus poemas, con sus canciones, con sus monólogos, con lo que dejó, a pesar de que sus procesos corporales dijeron basta...
...Este año tampoco terminé Cabaret en las tripas del difunto, pero me quedé a las puertas. Ya casi está... ...Quién sabe qué puede pasar todavía en estos tres días, en los próximos minutos, quién sabe si por circunstancias de la vida esta es la última entrada del blog, y se queda así, como esas hojas de periódico que revolotean en las estaciones de tren desiertas y abandonadas... ...Todo termina siendo cenizas en el aire... ...Cenizas con sentido, claro, como las de Quevedo: polvo enamorado... ...Enamorado, sí, pero a merced de los vientos incontrolables... ...Bonjour, hasta pronto...
"Cuando relato mis trashumancias, mis caídas, mis delirios y mis secretas orgías, lo hago únicamente para detener, ya casi en el aire, dos o tres gritos bestiales, desgarrados gruñidos de caverna con los que podría más eficazmente decir lo que en verdad siento y lo que soy" Maqroll el Gaviero. (Álvaro Mutis)
PARANOICA FIERITA (Editorial Carpe Noctem, 2022)
TEXTOS ENGORDADOS Y OTRAS ESPECIES
Proyecto literario digital
CRIMINALMENTE BELLA (Editorial Alegoría, 2016)
(Edición y prólogo)
MONSIEUR WITNESS (2015-2016)
Proyecto literario digital
FALSA ANTOLOGÍA COMPLETA DE LOS POETAS INCENDIARIOS (Editorial Alegoría, 2014) *
(Edición y prólogo)
EL HOMBRE QUE DECÍA HABER SALVADO A REBECA B. (Editorial Alegoría, 2013)
ÚLTIMAS 2 HORAS Y 58 MINUTOS (Lengua de Trapo, 2008)
Últimas 2 horas y 58 minutos. Primera (o segunda) parte.
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Últimas 2 horas y 58 minutos. Segunda (o primera) parte.
Nací el 2 de julio de 1978. Soy músico, escritor, viajero. Estudié en el Conservatorio de Sevilla. Me licencié en filosofía por la Universidad Oriental de Nápoles (Italia). He tocado todos los géneros literarios, incluido el curriculum vitae. Escribo novelas, relatos, poemas y guiones, compongo canciones y toco el piano. Mi espectáculo musical se llama Migue y el fabuloso trompetista invisible. He vivido en Alcorcón, Sevilla, Londres, La Habana, Ciudad de México, Bogotá, Buenos Aires, Nápoles y Madrid. Algunos de mis relatos han aparecido en antologías, revistas, fancines o rocambolescos folletines olvidados. Me gano la vida como buenamente puedo (casi siempre de forma legal). He publicado dos libros: "Últimas 2 horas y 58 minutos" y "El hombre que decía haber salvado a Rebeca B". Y he editado "Falsa antología completa de los poetas incendiarios". Para ser feliz me basta un piano, una playa desierta, buena compañía. Thelonious Monk ya inventó casi todo lo que se me ocurre. De mayor quiero ser Jacques Brel o Leonard Cohen.