lunes, 20 de enero de 2014

GRANITE & RAINBOW & SIETE DÍAS I

...Pedro Larrañaga, colaborador de la revista G&R me propuso en diciembre el siguiente juego para el próximo número: una conversación tête à tête, salvando cibernéticamente las distancias físicas que nos separan entre el norte y el sur del país, que tendría que desarrollarse a lo largo de siete días. Empezamos el lunes 9 de diciembre y terminamos el domingo 15. No había más reglas que preguntarnos y contestarnos lo que consideráramos oportuno y que, al final de cada día, tenía que recomendarle una canción...
...Las voy a ir colgando por aquí en diferido (en concreto 43 días en diferido) aprovechando que G&R saldrá en estos días...
...Bien, agradecido por haber pensado en mí, ahí va la primera de las siete entregas, condimentada con imágenes y otros aderezos... 




Lunes 9 de diciembre de 2013



Pedro Larrañaga: Hemos escuchado a muchos escritores decir que «se le aparecen las historias o tal y cual personaje». Sin embargo, otros muchos apelan al método, a la búsqueda. En el caso de Miguel Ángel Maya, ¿las historias están ahí, se aparecen, o te dedicas a buscar y rascar hasta dar con ellas?



Miguel Ángel Maya: En mi caso, no sé si sería correcto decir que se me aparecen las historias, más bien diría que cultivo una especie de mundo paralelo donde esas historias siguen su camino, su vida, su desarrollo, su curso. Eso incluye por supuesto a los personajes, las calles, los lugares. Son personajes que vivían sus vidas y les sucedían cosas antes de aparecer en un libro, y les siguieron pasando cosas y viviendo sus vidas después del libro. No puedo despedirme de los personajes que ya están ahí, ni tampoco de las historias que alguna vez estuvieron ahí. De ahí que considere que un libro es una especie de punta del iceberg, de fotografía de un momento concreto del estado en que se encuentra ese mundo paralelo que ha seguido su curso casi sin yo querer. En realidad creo que todo el tiempo estoy dándole vueltas a las mismas historias, y las nuevas que se suman a esas lo hacen siempre en relación. Por ejemplo, a veces me pregunto qué habrá pasado con ciertos personajes de los que hace tiempo no sé nada, a veces me pregunto por qué no les pedí el teléfono o un correo electrónico en su momento, para preguntarles de vez en cuando qué tal les va la vida y ver si puedo contar con ellos para la siguiente novela. 







P.L.:Ese tipo de «acercamiento» a las historias, parece encajar punto por punto con tu obra El hombre que decía haber salvado a Rebeca B. Sin embargo, para un lector, Últimas 2 horas y 58 minutos transmite otra sensación, algo así como una ‘road movie’ con reflejos personales que el autor necesitara «sacarse de encima» (con todo lo impreciso que eso resulta). ¿Podríamos decir entonces que, al igual que evoluciona tu escritura, tu forma de construir, evoluciona también tu búsqueda de las propias historias?



MAM: Esta es una pregunta muy interesante que requiere de una contestación algo complicada: ese «acercamiento» a las historias existe siempre y está vivo, y como todo lo que está vivo, está en continua evolución y en continuo cambio. Su peculiaridad y su principal problema es que no necesita ser escrito para que la historia siga su curso. El libro es anecdótico. Mi principal conflicto con la escritura tiene que ver precisamente con este discurso literario, que considero que está por encima de las únicas dos muestras de que dispone cualquier lector: Últimas 2 horas y 58 minutos y El hombre que decía haber salvado a Rebeca B. En el primer libro, como bien dices, necesitaba sacarme cosas de encima y quería publicar, pero es un libro realmente endeble desde el punto de vista de mi discurso literario. Esto lo vivo como una contradicción, porque supuestamente esa era mi carta de presentación e hice lo que quise, escribí el libro que quise, lo publiqué con la editorial que yo quería, gané un premio que pensaba que me abriría puertas, y me dio un colchón económico que para un teleoperador no estaba mal, el problema es que tengo la sensación de que esa carta de presentación la eché a perder desde el punto de vista de mi discurso literario, por eso pasaron casi cinco años entre ese libro y El hombre que decía haber salvado a Rebeca B., y en esos cinco años pude replantearme muchas cosas tanto personales como acerca de mi propio discurso literario. En ese tiempo me habría sido muy fácil escribir cada año una novela de 160 páginas contando un desahucio, una historia sexualmente sucia, algo con trasfondo político o una correcta historia de amor con sus conflictos y sus puntos de giro. Quizás Lengua de Trapo me las habría publicado, y yo sería un escritor más, con unos libros tan anodinos que daría igual que estuvieran publicados o no (de hecho da igual, y no están ni publicados ni escritos, como otros sí están tanto publicados como escritos). Escribir un libro es fácil, el problema es construir ladrillo a ladrillo un edificio que sea el reflejo de un discurso literario y de una búsqueda, mucho más compleja que escribir, mucho más intensa que escribir, con muchas más implicaciones que escribir. De esas búsquedas surgieron novelas inéditas o libros fallidos pero con un discurso literario mucho más interesante que los que dejan entrever Últimas 2 horas y 58 minutos o El hombre que decía haber salvado a Rebeca B., pero también son discursos más arriesgados y radicales que están contenidos en libros con los que, en realidad, he naufragado o contra los que no he podido. Por eso nadie los ha publicado. Es más, salvo un par de editores, la mayoría de esos editores (incluidos los que eran mis editores) ni siquiera me ha contestado, luego entiendo que es un discurso literario que no interesa lo más mínimo. Al mismo tiempo, no puedo evitar sentir cierta vergüenza respecto al mundo editorial si pienso que lo único que he conseguido publicar han sido esas dos obras, dos libros absolutamente prescindibles. Afortunadamente tengo la suficiente insignificancia literaria como para seguir experimentando con mi discurso, y mostrando públicamente, de cuando en cuando, cómo va evolucionando. En cualquier caso siento que El hombre que decía haber salvado a Rebeca B. se acerca más tanto a lo que soy como a lo que se puede considerar un debut literario. No sé si he contestado realmente a la pregunta. 





P.L.: Me encanta la idea de la distancia entre «el discurso literario» y sus reflejos (los libros) porque habla de un concepto de «escritor» mucho más amplía que la de «escritor que publica». En ese caso, entiendo que tenemos la misma distancia entre el «Maya que escribe» y el «Maya que publica». Conocemos al «Maya publicado», pero ¿qué nos podrías decir el «Maya que escribe»?



MAM: Bueno, como bien dices, entre los verbos «escribir» y «publicar» hay, en mi caso, mucha distancia. Paso buena parte de la semana escribiendo y el montante de páginas publicadas hasta ahora no llega a las quinientas. Es una distancia casi insalvable diría yo, y que me produce inquietud y, a veces, frustración. De todas formas creo que en la mayoría de los escritores es así. No me gusta que haya tanta distancia entre esos dos Maya: el Maya que escribe es infinitamente mucho más interesante que el Maya que publica porque el Maya que escribe está todo el tiempo buscando algo, intentando edificar algo, mientras que el Maya que publica se limita a constatar, cuando el libro ya se ha convertido en un objeto y por lo tanto ya nada tiene remedio, que tampoco esta vez ha conseguido encontrar lo que andaba buscando. Escribir es buscar mientras que cuando se publica se expone lo que se ha encontrado. Lo que ocurre es que buscar es mucho más rico e interesante que encontrar. La búsqueda te obliga a moverte, a cuestionarte, a documentarte, a salir, a leer, a viajar. Por otro lado, es algo que no depende sólo de mí, sino también de quien tiene la posibilidad de publicar o no hacerlo. Si yo fuera un editor que hubiera leído todos mis manuscritos, quizás no habría publicado los dos que se han publicado y sí habría publicado otros en los que esa distancia entre lo que se busca y lo que se encuentra es mucho menor o en los que hay una apuesta literaria mucho más arriesgada en la que me juego el cuello o me implico mucho más desde las vísceras o desde la técnica. Creo que como escritor del siglo XXI que soy tengo la obligación de montar mecanismos y entramados literarios nuevos, discursos literarios nuevos, formas narrativas nuevas, novelas que no suenen a viejo, artefactos que no me parezca haber leído ya. Tengo esa obligación pero paradójicamente he publicado dos libros que no responden absolutamente a este discurso que estoy diciendo, luego algo falla en todo esto; algo falla a la hora de poner en marcha la legitimación de este discurso cuando escribo ficción. Como lector, me encuentro en la inmensa mayoría de los casos con que la gente que se puede considerar de mi generación (un poco más jóvenes o un poco más mayores), yo incluido, y salvo algunas excepciones, tenemos un discurso literario alarmantemente conservador en los libros que hemos publicado. A veces me refugio inconscientemente en la estúpida idea de que la culpa no es nuestra sino de una industria editorial que pretende domesticarnos a todos, que está formada por editores viejos y cansados, con esquemas mentales y visiones de la literatura tan ancianas como ellos, que rechazan los riesgos y bla bla bla, pero hoy en día la industria editorial, la mastodóntica y represiva industria editorial, pinta muy poco, y nos encontramos con que lo peor se está publicando en las editoriales pequeñas y sexys, supuestamente formadas por editores jóvenes y sexys de mente abierta que consideran que Herralde y Beatriz de Moura son animales mitológicos que hay que venerar pero que tienen muy poco que decir hoy desde el punto de vista editorial, animales mitológicos cuyo mejor tiempo ha pasado ya. Bien, esas editoriales pequeñas y sexys deberían arriesgarse porque al contrario que Alfaguara o Planeta no tienen nada que perder y porque la edición digital es sumamente barata y porque no pagan anticipos a los autores y porque los autores que publican en ellas son jóvenes; sin embargo, en esas editoriales seguimos encontrándonos con discursos literarios absolutamente viejos, pronunciados por escritores de veinte y treinta años, jóvenes escritores que tienen discursos literarios muchos más viejos que Herralde o Beatriz de Moura, que nos demuestran con ello que siguen teniendo mucho que decir y que no son tan viejos como creíamos. Y eso es un problema (no que Herralde sea menos viejo, sino nuestro conservadurismo). Y yo formo parte de él, como se puede comprobar en mis dos libros. 






P.L: Tras toda esta carga de crudeza, creo que sólo se puede echar el cierre a este primer día. Sólo una petición más: una canción. Una canción para empezar, para un comienzo, para un lunes, para el primero de siete días. Y, además, un millón de gracias.
 
MAM: Como primera canción para este primer día de preguntas elijo Amico fragile, de Fabrizio de André. Es una canción que me inquieta y me emociona a partes iguales. Muchísimas gracias a ti.


That's all, folks! 
(Mañana más)

Miguel Ángel Maya
20 de enero de 2014

P.D. La primera foto está sacada de aquí.


viernes, 17 de enero de 2014

CUÍDAME TU VIDA


...Mañana, a las 12, en La Seta Coqueta de Sevilla, es la inauguración de esta suave dentellada llamada Cuídame tu vida, una exposición de los últimos dibujos de Ana Maya, que en uno de los reversos de la vida que me cuida es hermana y en el otro es artista...



Ana Maya es a un tiempo matriz y lactante. A la manera en que se graban los pasos, sin pretenderlo, ha ido nutriendo un proyecto vital a medio camino entre lo artístico y lo fisiológico, esculpiendo su seno en plata y alabastro hasta encontrarse; imprimiendo en cerámica el intangible cordón umbilical que une la esencia con el arte. Ahora nos trae un fragmento de su experiencia, que no es otra cosa que la negativa de Ana a ver el arte como un objeto inerte y representacional: un nuevo lenguaje que concede a su obra la asunción de significado, el don de la mediación, la ternura y la media lengua que requiere el diálogo entre el artista y el espectador, sublimando en todas sus acepciones el motivo y el sentido último de la palabra crecer. Estas series de dibujos, “Niña de Leche” y “Cuídame tu vida”, se exponen por primera vez en Sevilla para dejarse mimar con una muestra de su particular y cálido universo. 
Raquel G. Otero

Miguel Ángel Maya
17 de enero de 2014

miércoles, 15 de enero de 2014

IL CIELO IN UNA STANZA



Quando sei qui con me
questa casa non ha più pareti
ma alberi, alberi infiniti...

Gino Paoli





…Camino bajo el cielo agrio y centroeuropeo de Madrid…
…Desando el camino. No lo había imaginado así, intento verbalizar en una especie de monólogo interior. Me acuerdo del protagonista de La grande bellezza caminando solo por las calles nocturnas de Roma. Al final ella abre la cancela. Ya intuyo por el fondo de sus ojos que la sintonía es otra: es curioso cómo se pueden ver las cosas de forma tan distinta, cómo uno puede percibir al fondo de los ojos desde dónde mira quien nos mira. Es curioso lo sutiles que son estos detalles. Desando el camino y recorro los pasos, las cuestas, las palabras los gestos, e intuyo que no, que era evidente que así no…
 




…Se trata de un entusiasmo de perro: la pelota rueda y el perro echa a correr. Siempre he sido perro. Quiero bailar, volar, como en la bujería de Paco de Lucía. El entusiasmo es así. Desando el camino bajo el frío de Madrid. El entusiasmo es simple. No hay mucho más. No hay una explicación más elaborada que ese gruñido, esa sonrisa de vuelta. Me acuerdo de la voz de Mina y de la canción de Ennio Morricone: “Se telefonando io potessi dirti addio ti chiamerei”. El entusiasmo no necesita de más cálculo ni verbo. Es. Sin más. No tiene más historia. Ya no calculo. Digo. Hago. Supongo que perdí demasiado tiempo en esos miedos, en ese darle vueltas, en ese rumiar los pros, los contras, los efectos. Supongo que me perdí mucho más de lo que creo que perdí con esa prestidigitación estéril. Me han bastado unas cuantas sonrisas para sentir que sí, que igual poco a poco sí, que igual un poco sí. No siempre entiendo bien estas señales. Tampoco es cuestión de darle más vueltas. La vida es compleja porque es vista desde unos doce mil millones de ojos, unos dos por cada uno de los seis mil millones que somos... pero también en el fondo es simple. Y sí, muchas veces es mejor dejar que ciertas vidas se vayan de tu lado. Es incluso más simple que eso. Hay vidas que importan y vidas que no importan. La historia del mundo, de los mundos, se ha ido escribiendo un poco así, supongo: lo difícil, si uno lo piensa bien, es coincidir en ciertas miradas. Y tampoco pasa nada si no se coincide. No sé. Habría estado bien, pienso, y el entusiasmo igual se queda un poco huérfano, pero poco más. Tiendo a pensar que habría sido un buen amigo de Manuel Puig o de Roberto Bolaño, sólo por mi sensación de intimidad con lo que escriben. También sé que tengo una comunión casi enfermiza con la desesperanza de Pasolini, pero que si hubiéramos coincidido vitalmente me habría hecho daño. Uno puede disfrutar sin más de esa prosa, de la intimidad y la calidez de un texto, de una visión del mundo. No hace falta, ni mucho menos, merodear por la vida de quien escribe esos textos. Sería bonito, sí, pero no hace falta…





…Me encuentro con M. y tomamos un vino. Llevo todo el día acordándome de diálogos enteros de La grande bellezza: me acuerdo, por ejemplo de ese que dice “Le radici sono importanti”. Me acuerdo del mar en el techo, del barco surcando ese mar. Hablamos de Pasolini. M. me dice que tengo que seguir con eso, no soltar la presa. M., me digo mientras la oigo hablar con su acento levemente napolitano, es alguien que merece la pena. Le entrego mis dudas sobre la investigación. Nos apostamos un vino acerca de la nacionalidad del camarero. Pierdo la apuesta. Le digo que estoy perdido. Ella está escribiendo una tesis y la metodología de su investigación está impregnada por ese objetivo. Lo mío ya no puede ser una novela, porque estoy descubriendo demasiadas cosas a partir de las cuales ya no puedo, moralmente, construir una ficción. Lo mío sólo puede ser un trabajo de investigación de un crimen y un contexto. Me pregunta si he visto La grande bellezza. Le digo que llevo todo el día pensando en esa película. Me gustan estas coincidencias. Es bonito cuanto te sientes bien con alguien, cuando el tiempo es como de terciopelo o de alcohol y fluye. La sonrisa de M. y hablar en otra lengua que alguna vez fue mía. Vuelvo con el gusto a vino en el paladar. Camino lentamente hasta Atocha. Ahora me imagino las calles de Berlín y me acuerdo de la voz cálida de Lou Reed. Hace frío. En el sur se olvida el gesto de hundir tu propio cuello en el del abrigo, el gesto del vaho caliente en la bufanda, el calarse la gorra, las manos en los bolsillos. El sur invita a desvestirse con sutileza. En el tren escucho conversaciones, veo ojos tristes, leo en el kindle Almirante Cero, la biografía no autorizada de Miserable Massera que escribió Claudio Uriarte en 2001. Apunto algunas cosas. Los leotardos verdes de una chica pelirroja me parecen una buena razón para desistir de leer y de escribir. Dejo de leer y de escribir…







…Me levanto por la mañana y camino bajo una lluvia fina. Me he venido a trabajar a casa de L. Traduzco en casa de L. No hablamos mucho. L. tiene un manuscrito en su atril y lo llena de tinta roja. L. hace lentejas. En la encimera está a medio leer Técnicas de iluminación, de Eloy Tizón. L. se marcha y yo me quedo solo. Abro el libro y leo “El cielo en casa”. L. dice que es el relato preferido de E. y además empieza con la traducción de una de mis canciones preferidas de Mina. Leo el cuento mientras como lentejas en la cocina. Leo esto:

[…] y el destino me brindaba una segunda oportunidad (¿la última?) para enmendar los errores del pasado, a mí, una simple pintora con zapatos de suela gorda de goma, como he oído que pasa durante el rodaje de una película la primera toma sale mal y se vuelve a repetir una y otra vez hasta que sale bien, y a las tomas defectuosas se las arrincona o destruye y por eso se las llama tomas falsas. Por eso, porque no son válidas. Así se las llama. Menudo nombre.

…Sonrío. Los libros de Páginas de Espuma son suaves. L. ha hecho unas lentejas extraordinarias. Copio en mi libretita lo que acabo de leer. Acompaño a L. en el autobús mientras V. se come un bocadillo de salami. Llegamos a Lavapiés. Me despido de L. con un beso y un abrazo que llena mi cuello vuelto de su perfume. La miro marcharse de espaldas, subiendo la cuesta. Me acuerdo de Mafalda, en una viñeta, cuando dice eso de "buen tipo este Felipe"...
...Y vuelvo a desandar caminos. Atravieso Lavapiés hacia Atocha. Todavía cambio ciertas aceras y sorteo ciertas calles, según mis fantasmas. Todavía, como dice K., tengo que reconquistar Madrid. Then we'll take Berlin...

Miguel Ángel Maya
13-15 de enero de 2014

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viernes, 10 de enero de 2014

CRÓNICAS


...A veces encuentro papelitos donde he apuntado cosas que tenía que recordar y que había olvidado hasta que el papelito me las trae...
...A menudo no entiendo mi letra y leo aproximaciones de aquello que tenía que recordar o recuerdo algo que no tiene que ver ni con lo que tenía que recordar ni con lo que he olvidado: ese brindis al azar me interesa a menudo...
...Tengo entradas escritas y empezadas para este blog: una de ellas se titula "Desacato a la perplejidad" y otra "El sexo de la lengua", pero estoy ultimando cosas y no siempre tengo tiempo de poner algo más allá que algún desgastado apunte poético: empieza el año y siento que se van concretando cosas; todo es difuso, pero se van concretando las semillas, algo empieza a germinar: dos libros, la aventura editorial, la preparación del rodaje, la búsqueda de actores, las botas rotas, los saltos mortales...
...Ultimo las traducciones y el prólogo para la reedición en España de la Falsa antología completa de los poetas incendiarios. Tengo ganas, después de tantos años trabajando en la antología y después de lo que pasó con Sylvia Eleniak y Debrah Wycliffe. La coordino y la sangro. Ultimo también las traducciones y ordeno los papeles de esa especie de crónica con forma de novela basada en los relatos que publicó Joseph T. Gambolò en The New Yorker y en los años que pasó en Saint Simons y lo que sucedió allí mientras él estaba allí. Ya está ahí, casi asomándose al abismo. Casi puedo imaginarme el libro...
...Y el cine: por fin este año me adentraré en ese pantano a sorbos lentos y a pasos cortos...
...Empiezo a leer las crónicas de cine de Cabrera Infante. Leo algo sobre la poesía de no sé qué película de Fellini y no sé si entendemos lo mismo por poesía. Me fascina Cabrera Infante. Me da miedo a veces. Me devora, a veces...
...Me encuentro un libro de Anaïs Nin con algunas páginas subrayadas por quien era yo a los catorce años. Siempre que me encuentro con un documento semejante hago una prueba íntima: qué subrayaría yo ahora...
...Y me doy cuenta de que, a pesar de lo mucho que he cambiado y me he decepcionado, veinte años después sigo estando casi completamente de acuerdo con lo que subrayó ese niñato de catorce años...

Miguel Ángel Maya
9 de enero de 2014

P.D. La fotografía es “La Cantate du Narcisse,” (1934), de Laure Albin Guillot, y está tomada de aquí.

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domingo, 5 de enero de 2014

VIVER NÂO É PRECISO


...Navegar é preciso. Viver nâo é preciso...
...Y sí. Cae la lluvia sobre París, pero me escapé hacia otro lugar y no sirvió de nada porque todo el tiempo estaba en un mismo lugar, bajo una misma piel y en la misma ceremonia...
...Y si, yo te pido un favor, que no me dejes caer en las tumbas de la gloria...
...Anoche hablábamos de un proyecto de serie sobre la vida de Ava Gardner en España desde la perspectiva de sus criados. Hoy hablábamos de publicar por fin esa selección de poemas que me queman escritos por los poetas incendiarios. También bebíamos y me profundía en tus ojazos. Hoy caminábamos bajo las luces de París y la lluvia con toda su pirotecnia y sus rincones turbios. Hoy decidíamos que la próxima vez nuestros pasos tendrían la mirada de Bombay. ¿Era Pessoa quien dijo eso de Navegar é preciso, viver nâo é preciso?, me dices. ¿Pessoa?, digo sorprendido. No sé, lo dijeron Caetano Veloso y Lula Pena en Os argonautas. Quizás también lo dijera Chico Buarque en aquel memorable concierto en Rio de Janeiro. Cada vez que me sumerjo en el mar me acuerdo de esa canción, pero ahora pienso, de nuevo, en la aventura de volver a empezar, en París, con Pessoa o sin él...
...Volver a empezar desde la médula, digo...
...Un nuevo libro casi a punto, casi ya; una nueva canción, una nueva piel que celebrar, Ava Gardner insultando a Perón, el cielo agrio de París, el Universo derrumbándose a pedazos...
...Y, como un argonauta inquieto, navegar é preciso, viver nâo é preciso, y todo lo demás...

Miguel Ángel Maya
5 de enero de 2014

P.D. La foto es, creo, de Hull Trawlermen y está sacada de aquí.

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lunes, 30 de diciembre de 2013

LA BATALLA


...A menudo algunas cosas se rompen...
...Anoche leía el prólogo que escribió Rodolfo Walsh para Operación masacre, y sonaba jazz, y oía las respiraciones que me importan, el paso del tiempo y los desajustes, los pasos perdidos, la supervivencia, los desencuentros, las bocas que fuimos asesinando como vulgares asesinos en serie...
...Anoche pensaba que el entrelazarse de piernas y el jazz es lo mejor que nos puede pasar, y que no todo está perdido mientras se sobrevive de esa guisa, mientras uno le gana la batalla a la desolación y se levanta y lo vuelve a intentar, y lo vuelve a intentar, y lo vuelve a intentar, y lo vuelve a intentar mientras regresa con las últimas imágenes de su propio naufragio en las sienes, rítmicas y estúpidas...
...Haber sobrevivido a la batalla, volver a leer el prólogo de Rodolfo Walsh, sentir ese escalofrío espeluznante de seguir vivo...

Miguel Ángel Maya
30 de diciembre de 2013

P.D. La foto está tomada de aquí.

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viernes, 27 de diciembre de 2013

DESORDENADO APUNTE NOCTURNO


 Para María León Barrios

...Como besar en los labios a Ava Gardner...
...Te cuento el guión del largometraje mientras me acribillas a preguntas y a miradas...
...Intento encontrar el secreto del fondo de tu garganta al fondo de tus ojos. Siempre nos entendimos de esa manera animal. Siempre te quise así. Te cuento la trama y algunas escenas que yo ya tengo en el recuerdo con música y con el movimiento de la cámara. Me enciendes un cigarro. Bailamos canciones de La Lupe y leo entre líneas los secretos que ni tus ojos ni tu voz ni tus palabras me dicen...
...Te pierdes al final de la noche. Me pierdo bajo la lluvia. Y yo sé que está bien así, que así es, que siempre fue así, que los gatos son pardos y el cine es mentira...
...Sigo con mi guión. Pasará la vida, como cantaba Pata Negra. Volveré a contarte aquella noche que me perdí en La Habana de madrugada y fui a dar a un muro blanco donde vi escrito un espeluznante "Hasta siempre, Lola Flores", y nos reiremos de los palos de la vida. Me contarás tus amores y tus callejones de la amargura. Te contaré mi película. Te perderás en la noche. Será la misma historia, que siempre empieza antes de que alguien se atreva a contarla. Y algún día me dirás que sí y el cine será casi nuestro, como ya es tuyo...

Miguel Ángel Maya
27 de diciembre de 2013

P.D. La foto está sacada de aquí.

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lunes, 23 de diciembre de 2013

LUMIÈRE



Les dancings étaient fermés, il faisait froid dans les maisons, on ne sortait de sa ville que pour aller chercher de la nourriture dans les fermes et, au moins pour ce qui concerne Paris, les théatres ne déemplaissent pas. Les fenêtres des escaliers étaient badigeonnées de bleu, dans les appartements il était obligatoire de calfeutrer les fenêtres et un volontire local appelé "Chef d'îlot" s'assurait, en passant dans les rues, que le black-out était bien observé; si une limière filtrait d'une fenêtre, il donnait un coup de sifflet d'avertissement. Aucun monument n'était éclaré et sourtout par la tour Eiffel; bref, il s'agissait, pour les Allemands et le gouvernement de Pétain, d'avoir la certitude que Paris n'était pas repérable vu d'avion. Ce qui n'empêcha guère les Anglais, en 1943, de bombarder le quartier de La Chapelle et particulièrement l'immense magasin Dufayel, due de Clignancourt, où l'on avait entreposé je ne sais quoi. Paris ne méritait vraiment plus le sournom de ville-lumière, chaque personne sortant le soir était munie d'unie petite lampe électrique qu'elle allumait de la sortie du metro jusqu'à chez elle afin de ne pas buter dans les trottoirs; d'après mes souvenirs, le film de Sacha Guitry, Donne-moi tes yeux, est le seul à rendre compte fidèlement de cette realité du black-out.
Pour montrer à quel point les intructions de black-out étaient strictement observées, il me suffira d'indiquer qu'il n'était pas rare d'entendre des couples d'amoureux faire l'amour das la rue, debout, devant des portes cochère. Mon jeune âge à l'époque ne me permet, hélas, de ne déposer ici que comme témoin auditif.

François Truffaut, en el prólogo de Le cinéma de l'occupation et de la résistance de André Bazin.


P.D. La foto esá tomada de aquí.

Miguel Ángel Maya
23 de diciembre de 2013

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viernes, 20 de diciembre de 2013

LA ESPINA DORSAL, LAS CENIZAS, EL AIRE








...Anoche, tarde, leí esta entrada en tu blog... 
...Me produjo sentimientos encontrados, me revolvió el estómago, me reconfortó, me inquietó, todo a partes iguales. Lo primero, como siempre que se ponen a trabajar mis vísceras antes que yo mismo me haga una idea, fue darme cuenta de lo que más me molestaba de ella: en primer lugar, lo que me molesta de todo esto, siempre: la insignificancia...
...La insignificancia de los seres domesticados: por la mañana terminaba el guión del primer corto que voy a rodar: sí, para no asfixiarme voy a rodar un corto, juntándonos como hormigas laboriosas hemos fundado una especie de productora compuesta por hormiguitas que nos vamos a guisar y a comer las migajas: la historia es bonita pero insignificante: técnicos que no encuentran trabajo y a los que echaron de una productora sevillana que presentó suspensión de pagos y cuyo dueño, a los tres meses, había vuelto a fundar una productora con otro nombre, con otra cara dura, para seguir ganando el dinero que debía a mucha gente...
...La insignificancia, digo (trataré de no perderme esta vez, como suele ser habitual): terminar un guión que yo considero militante y terrible, radical, que necesitaba "sacar afuera" para "contar algo", y después leer el guión, y qué...

...Una vez lo hablamos tú y yo: hablamos de la insignificancia domesticada de las redes sociales a raíz del vídeo de un policía que empujaba contra uncoche a dos chicas de catorce años. Mientras sigamos compartiendo el vídeo y sigamos indignándonos en el muro de Facebook, todo bien. Mientras esto no se convierta en una caza y captura a ese individuo (te dije), quiero decir caza y captura de verdad, quiero decir identificarlo y esperarlo en la puerta de su casa cuando esté sin uniforme, cuando vuelva de hacer la compra o de pasear, y quiero decir pegarle una paliza, una paliza brutal como es brutal empujar a dos chicas de catorce años contra un coche, porque es brutal y su uniforme no lo legitima, porque es excederse en las funciones que le otorga el uniforme, la situación seguirá bajo control para ellos. Mientras sigamos compartiendo en nuestros muros los vídeos de Alberto Garzón diciendo unas perogrulladas tras otras como si fuera el genio de la lámpara, todo bien para ellos. Mi amiga K me contó cómo Soraya Sáenz de Santamaría se reía de unos manifestantes y los ridiculizaba cuando regresaban de Cibeles, con sus banderitas, sus miserias, sus angustias, desde la mesa de un restaurante de lujo. Estaba allí, junto a ella, y la veía reírse y ridiculizar “las pintas”. Lo hacía porque puede reírse de esa miseria y ella lo sabe; ella sabe que seguimos domesticados, y no se hace una idea de hasta que punto todo es desesperado, sí, pero mientras sigamos compartiendo vídeos de Alberto Garzón en Facebook y los acompañemos de frases como: “Por fin alguien con los cojones para decir las verdades” y demás, ella sabe que se puede reír tranquila; sabe que su integridad en la mesa del restaurante de lujo no corre peligro; sabe que la violencia es unidireccional, que los suyos manejan los tiempos y los demás nos indignamos en Facebook…






…Cuando hablo de ellos, hablo de una masa difusa e informe, sí, pero no lo es tanto. Aquí viene lo segundo que me molesta de tu entrada: el nosotras, el cuidarnos nosotras y el lamernos nosotras frente a la horda. Como si por el hecho de que yo tenga una polla no esté en el mismo barco. Sé las implicaciones y las raíces de ese nosotras, y sé que decir lo de la polla es ser reductivo y demagógico. Sé lo que quieres decir, pero porque sé lo que quieres decir es por lo que me molesta tanto, y me parece que en tu espina dorsal también debería estar yo, es más, pienso que es erróneo que la división o la línea de flotación del barco tenga que ver con nuestros penes y nuestras vaginas, sino más bien con lo que está arriba y lo que está abajo. La violencia es extrema, sí, pero tiene muchos frentes, y nos infecta desde la insignificancia, desde nuestra insignificancia y desde esas pequeñas situaciones cotidianas en las que algo chirría y contemplamos la pequeña e ínfima violencia de ese poder…
…Que unas empresas acuerden en una subasta el precio de la luz y eso se traduzca en una subida del 11% sin que podamos hacer nada; que un suelo se recalifique y pase a valer cientos de millones; que un niñato le escriba al presidente de un banco para recriminarle no devolverle un favor de millones a un expresidentes del gobierno al que le debe muchos favores; que una ley reforme de nuevo la educación, las tasas judiciales, el reparto de un pastel cada vez más miserable: eso es lo de menos. Bárcenas es si me apuras lo de menos; y Díaz Ferrán, y las Agencias de Calificación y la ludopatía de juegos y rescates financieros que responden a simples apuestas deportivas con el fin de enriquecernos con un dinero especulativo; todo eso, en el fondo, es lo de menos. La violencia es otra, y empieza por ejemplo en el tipo que conduce un Jaguar y no respeta un ceda el paso o se salta un semáforo. Ese es el germen de los que están arriba y los que están abajo, de los que siempre estarán arriba y los que siempre estarán abajo…


…Cuando vivía en Nápoles iba al mercado de Porta Capuana: dos veces me sucedió que, esperando mi turno en un puesto de fruta, alguien a quien todos conocían, alguien acompañado de dos esbirros, de dos perros guardianes, se acercaba al puesto, paralizaba todo el proceso de compras de frutas y verduras de los demás, y se plantaba allí, y exigía su fruta y su verdura, porque su tiempo de rata miserable valía más. Y lo hacía porque sabía que podía hacerlo. Eso es la Camorra, ahí empieza su poder: no en las armas, no en el control de la basura o de la droga, no en los ajustes de cuenta con un tipo asesinado en un descampado de la periferia; la Camorra germina en la legitimación social que unos cuantos le damos a un tipo que considera que tiene el derecho a saltarse la norma de esperar su turno en una frutería por ser “quien es”, pero el hecho es que la actitud sumisa de todos los que esperábamos nuestro turno le concede, de manera efectiva, ese derecho, y se lo concede a un tipo al que todos odian y todos temen, y que al marcharse con sus dos esbirros todo el mundo maldice…




…En estos días hemos leído los correos del hijo de Aznar a Blesa. Narrativamente no son más que los correos de un niñato que torea irrespetuosamente a un pelele. Bien, esos correos me han recordado a una noticia que tenía guardada en la memoria, era una noticia breve, que leí cuando todavía vivía en Nápoles, en la que se contaba que la policía italiana había detenido a ese mismo niñato por ir con un “Porsche” a 160 km/h por la carretera Florencia-Pisa, limitada a 90 km/h. El niñato tiene mi misma edad. Cuando leí esa noticia vivía en Nápoles, trabajando en lo que podía, para terminar de licenciarme en Filosofía, jamás conduje un Porsche hasta que, años después, trabajé de correveidile en Masterfoods, y tenía que llevar a lavar o a que sincronizaran los blutooth de los Porsche, los BMW y los Jaguars de los directivos, directivos que se reían de mí cuando les preguntaba cómo se metía la marcha atrás: esa risa ante mi pregunta de tipo inferior a un tipo superior la tengo en las sienes, Carolina, la recuerdo siempre, porque es la risa de quien vive en otro mundo distinto al mío, de quien mueve los hilos y marca los tiempos, de quien come mejor que yo, está más sano que yo, tiene hijos más guapos que yo, más altos, más listos; son hijos que desde que tienen 18 años saben cómo se mete la marcha atrás en un Jaguar y que estudiarán en lugares en los que yo jamás pondré un pie; son élites de cachorros que tomarán el relevo. Tanto me dieron de sí esas risas cuando yo, hace pocos años, trabajaba de correveidile en Masterfoods a través de la ETT Manpower, que me doy cuenta de que fue en ese momento donde me entregué a esta especie de Sálvese quien pueda en que me encuentro; a este intentar salir de aquí intentando hacer algo…
…Tengo la sensación de que todo ahora mismo está impregnado de esa urgencia, de ese sálvese quien pueda; de hecho, a veces pienso que ante el primer atisbo de locura, el primer síntoma de flaqueza, en nuestra vida íntima, en nuestro núcleo más mínimo, también nos escapamos de esa manera; también nuestra vida sentimental o familiar está impregnada de ese desconcierto, de esa pequeña violencia…
…Estamos en el mismo barco, repito, pero somos insignificantes y estamos domesticados…

…Hace años que intentar vivir de otra manera nos sale caro: nos sale caro en cuanto a precariedad, nos sale caro en cuanto a desgaste, nos sale caro a nivel práctico, Carolina: es la primera vez que afrontas unas navidades sin dinero, dices. Sé lo que es eso, sé además lo que es tener que priorizar y animalizarse. Nuestro problema es la animalización que tiene que ver con la anestesia. Hace un año mucha gente se echó encima de Cristina Fallarás porque escribió en un artículo que le harían falta 3000 euros al mes para vivir dignamente. La horda le reprochaba sus pretensiones y sus aires de grandeza porque vivían con 300 euros al mes. Yo me he acostumbrado a vivir con muy poco. Yo, como Cristina Fallarás, también necesitaría 3000 euros al mes para satisfacer mis necesidades y para vivir dignamente: soy un consumidor voraz de libros y de cine, me gusta comer, me gusta cocinar, y un libro no debería ser menos prioritario que la comida, lo cultural no debería pasar a un segundo plano frente a lo fisiológico; pero mientras nos mantengamos en lo fisiológico todo irá bien, seguiremos domesticados y seguiremos indignándonos en Facebook, porque estamos a un click, y es barato, nuestra indignación en un muro o en un blog va incluida en la factura de ADSL que le pagamos a una compañía; es compatible reducirnos a simple fisiología y compartir un vídeo de Alberto Garzón o de Toni Cantó diciendo perogrulladas mirando hacia la bancada vacía donde debería sentarse la mayoría absoluta que nos gobierna gracias a que el populacho reducido a fisiología lo hemos querido así, pero esa bancada no está, porque el congreso, no sé si te has dado cuenta, suele estar vacío la mayoría de las veces y sólo se llena para votar leyes como esa en la que, hipotéticamente, me puede costar miles de euros insultar a un policía, aunque lo haya visto empujando a dos niñas de catorce años contra un coche…



…Yo seguiré escribiendo gilipolleces en este blog, seguiré intentando escribir novelas tirando de ahorros, intentando poner en marcha la producción de un corto con esfuerzo de hormiga y contando con gente que no está haciendo nada porque no tiene nada que hacer y no sabe adónde ir, y haciendo traducciones que no me pagan, o proponiendo proyectos que nadie compra (¿Te he contado lo de mi proyecto de taller de cine en el ayuntamiento de Salteras? ¿Te he contado que después de haber llevado un proyecto de taller de cine con chavales durante el verano fui a proponerle hacer un proyecto similar durante el año, porque los chavales además lo pedían a la que lleva Asuntos Sociales? ¿Te he contado que estuve un mes durante muchas horas trabajando perfilando el proyecto con un colega y que, a pesar de que vivo a más de 200 kilómetros de Sevilla acordé una reunión con el concejal de cultura y juventud para explicarle el proyecto, y que acordé esa reunión 11 días antes? ¿Te he contado que fui a Sevilla y que una hora antes de la supuesta reunión el señor concejal no podía reunirse conmigo?) y en algún momento me tendré que salvar, y buscarme un curro normal, irme de aquí, y dejar de escribirle a un editor proponiéndole una traducción, o de traducir libros sin red, sin nada, quitándome tiempo, quitándole tiempo a los míos, a lo mío, para que después de un mes nadie se digne a contestarte, o de dedicarle un tiempo a fondo perdido a tantas cosas sólo por el hecho de apostar cuando no salen las cuentas entre las horas de trabajo y el dinero percibido…



…Me niego a seguir lloriqueando. Me niego a dejarme la piel cuando al más mínimo indicio de falta de talento flaquean mis piernas. Me niego a escribir un panfleto de 170 páginas sobre un desahucio o a resignarme a la risa condescendiente de quien recibe mi pregunta de cómo se mete la marcha atrás de un Jaguar. Un desahucio es la punta del iceberg, y estar en la calle también. Todo empieza antes y ese antes es una larva que podemos aplastar fácilmente con el zapato. Me niego a que la élite siga estando arriba y yo siga estando abajo. Entre el arriba y el abajo, en nuestra insignificancia, está el margen. Cuando la subversión es también domesticada (la novela sobre un desahucio) y cuando uno no se infiltra en el poder ínfimo, no infecta la pequeña violencia mínima y diaria, cuando seguimos dentro de las mismas reglas, y no al margen, no fuera de los focos; ellos, la horda, la élite, el niñato que torea a un pelele director de un banco que ha estafado a miles de personas, diez años después de espetarle a un policía italiano, apoyado en su Porsche, “usted no sabe con quién está hablando”, ellos seguirán ahí, y se reirán de nuestras pintas, de lo mucho que nos lamentamos por no tener dinero para pasar las navidades, y seguirán felicitando a los policías que empujan a niñas de catorce años contra un coche en marcha. En el fondo, mientras estemos domesticados, todo les da igual, porque ellos no se encuentran en medio de la pura fisiología, la lucha por el mendrugo de pan, el miedo a perder lo poco que uno tiene, no. Para tener miedo por tu integridad física, para dudar de que sean suficientes los esbirros que te protegen, hace falta sentir el aliento en la espalda de una horda desesperada que va a por ti, que sabe dónde vives, que no te va a dejar pasar ni una. Y no es el caso, Carolina, no es el caso. ¿La prueba? Aquí nos tienes, hablando de esto a través de Blogger, en vez de estar dedicados, consciente y minuciosamente, a armarnos de verdad…

Miguel Ángel Maya
20 de diciembre de 2013

P.D. Las fotos son de Saul Leiter

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miércoles, 18 de diciembre de 2013

IL MARE NON BAGNA NAPOLI




La diceria, elogio o calunnia, sono gli ingredienti che nel corso del tempo sono precipitati in fama. Essa consiste in fame e le tecniche con cui la si inganna, il modo in cui si versa il sangue e lo si piange, i colpi che la natura sferra da un suolo che bolle più volte per secolo, il modo in cui si ride e gli strumenti a corda e percussione che scatenano il canto.

Erri de Luca, Napòlide

Miguel Ángel Maya
18 de diciembre de 2013

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domingo, 15 de diciembre de 2013

DANSEUSE


...Me llega un libro viejo desde una librería de Iowa...
...Es un libro que en cierto modo describe una danza. Está subrayado, el libro; cuenta la historia de una herida...
...Siempre me fascinaron los mensajeros durante las guerras, los cineastas durante la Ocupación, el tráfico del celuloide bajo unos bombardeos, todo por contar una historia, por seguir danzando el baile de la vida, por mucho que la vida fuera despiadada...
...La comedia y la tragedia en la Nápoles subterránea de las catacumbas bajo una lluvia de bombas es una de las danzas más intensas que he tenido oportunidad de llorar...
...De eso se trata, te digo...
...¿En serio te estás inventando un idioma de la nada?...
...Más o menos, digo. Bailemos, digo. Bailemos...
...El viejo libro estaba en las estanterías de una librería de Iowa y ahora palpita aquí, donde yo me encuentro a punto de llorar o de lanzarme...
...Bah, dices, bailemos...

Miguel Ángel Maya
15 de diciembre de 2013

P.D. La fotografía está tomada de aquí.

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viernes, 13 de diciembre de 2013

SIBERIA AND A BLUES



...Preparo mi viaje en el Transmongoliano...
...Lo preparo sumergido en viejos libros y papeles que hablan de Siberia y que me miran con los ojos rojos humo de blues...
...Anoche caminaba por la calle junto a mi perro y vi a una mujer gorda, árabe, vestida con un largo vestido y con la cabeza totalmente cubierta, haciendo ejercicio en uno de esos cacharros que los ayuntamientos ponen en los parques para que la gente haga ejercicio. Toda la plaza chirriaba al compás de sus movimientos...
...Hay más aparatos de esos en el paseo marítimo, pero ahí los usa gente con cuerpos que no se avergüenzan. No sé explicarlo. Me quedé mirándola. Delante de mí se paró un taxi del que se bajó un tipo muy parecido a Antón Reixa. Llevaba sombrero y una chaqueta algo estridente. Me pareció que también llevaba pajarita. Antes anotaba este tipo de escenas: un parque descascarado y solitario, una mujer árabe y gorda haciendo ejercicio, Anton Reixa bajando de un taxi. Tengo que volver a escribirlas...
...En el paseo marítimo no hay cruceros amarrados...
...Mi perro contempla la inmensidad del mar y yo olisqueo el aire de salitre, como si nos intercambiáramos los papeles: el debería manejarse en el olfato y yo en la vista...
...Anoche traducía a Erri de Luca, y volvía a leer esto: 

Chi si è staccato da Napoli, si stacca poi da tutto: non ha neanche lo sputo per incollarsi a qualcosa, a qualcuno.
Mai più ho sputato, ho solo inghiottito, inghiottito

...A veces me quedo paralizado cuando tengo que traducir ciertas puñaladas de Erri de Luca...
...Como cuando rumio algo que tiene que ver con Nápoles, hoy me he levantado con la inquietud de necesitar el mar...
...Preparo mi viaje en el Transmongoliano, e imagino Siberia, y tengo ojos rojos humo de blues, y no doy nunca con la palabra exacta para traducir puñaladas...

Miguel Ángel Maya
13 de diciembre de 2013

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martes, 10 de diciembre de 2013

THROUGH THE NIGHT


...A veces, en medio de la vorágine de posibilidades y dentelladas, lo único que quedan son un puñado de historias...
...Ganarse el pan con el sudor de mi frente, terminar los guiones, empezar la producción, traducir a Erri de Luca y a Joseph T. Gambolò, sembrar, escribir, jugar a ser, jugar a adivinar el futuro, y conducir a través de la noche mientras suena jazz...
...Y ocuparse del mar y pedirte que traigas el cine a la orilla misma de mis pies...

Miguel Ángel Maya
10 de diciembre de 2013

P.D. La foto está sacada de aquí. En ella Claudia Cardinale y Federico Fellini conducen a través de la noche y del cine.

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jueves, 5 de diciembre de 2013

ZAPPA & ME


...Yo tenía quince años cuando tu cuerpo dijo basta...
...Sólo ahora, que puedo verte en Youtube, puedo ver tus últimas entrevistas o tu última entrevista...
...Recuerdo mi habitación de hace veinte años, la decoración que tenía; me recuerdo perfectamente leyendo en mi cama la noticia de tu muerte...
...Yo empezaba a componer, en el Conservatorio empezaba a tener mis primeros contactos con saxofonistas y percusionistas. Terminé estudiando percusión además del piano. No podía ser de otra manera...
...Un tipo cuatro o cinco años mayor que yo, llamado David, me habló de ti por primera vez. Otro tipo diez o quince años mayor que yo, que estaba en mi clase me confirmó que ahí tendría todo un mundo sonoro por descubrir...
...La música y los sonidos son realmente mi cosmogonía, mi motor, mi alma, por eso estuve ahorrando durante años para comprarme en el Virgin de la Calle Sierpes de Sevilla aquellos tres volúmenes en facsímil, de una edición norteamericana de tus composiciones, dibujos y escritos, y nunca conseguí ahorrar lo suficiente, y desde entonces es uno de mis Moby Dicks editoriales...
...Descubrir tu música cuando ya te habías ido del mundo -como me pasó con Bolaño, por ejemplo es una de las cosas que me reprocho: me reprocho no haber corrido más, no haber descubierto la Historia del Rock antes, no haberme detenido tanto en tantos pasos intermedios..
...Busqué ese libro en todas las librerías de Nueva York, donde te rastreé, pero no lo encontré. Todavía hoy no lo he encontrado...
...Tu música se convirtió en una especie de faro, en una especie de clavo ardiendo en los peores momentos...
...Creo que más que tu música adoro tu irreverencia, tu libertad, tu forma de pasar por el mundo musical, por el mundo en general. No sé si sabes que hay cierta gente con quien siento una conexión íntima, como una convicción ciega de que me llevaría bien con ella, de que seríamos grandes compinches, y contigo siempre la tuve, y la tuve desde esa visión de la libertad...
...No sé cómo explicarlo...
...Mi tesi di laurea en Filosofía se tituló "Una critica sonora all'Occidente: Schoenberg e il movimento". En la segunda página estaba escrito lo siguiente: "Alla memoria di Frank Zappa". Lo hice notar durante la defensa de mi tesis. Me parecía esencial por todo lo que defendía en ella...
...Nunca he distinguido mis vísceras de mi intelecto, por eso mi defensa de esa tesis era una defensa de todo lo que soy como persona...
...Me dejaste demasiado huérfano porque me dejaste demasiado pronto...
...Han pasado veinte años desde que te fuiste, y desde entonces no hay un solo día de mi vida donde no hayas estado tú...
...Siempre he querido decírtelo en persona al monumento que sepulte tu esqueleto, pero el hecho de que tu esqueleto esté bajo tierra sin nada que lo haga notar, en esa "unmarked grave" con el que te has pitorreado incluso de la muerte, lo hace un poco difícil...
...Salud, Frank...
...Tuyo...

Migue



Miguel Ángel Maya
5 de diciembre de 2013

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domingo, 1 de diciembre de 2013

DIZZY SHOW



...Dizzy Show se va derritiendo en un salto mortal...
...Es el show grotesco de la mujer cortada o de los números rojos, el caminar por las calles y la noche, el escribir en un callejón sin salida nada importante, mientras algo se muere en tus brazos: un reloj, un gato, una ciencia infusa, un remedio de charlatán de feria...
...Dizzy Show apura sus últimos minutos de naufragio y se acicala...

Miguel Ángel Maya
1 de diciembre de 2013

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