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domingo, 5 de enero de 2014

VIVER NÂO É PRECISO


...Navegar é preciso. Viver nâo é preciso...
...Y sí. Cae la lluvia sobre París, pero me escapé hacia otro lugar y no sirvió de nada porque todo el tiempo estaba en un mismo lugar, bajo una misma piel y en la misma ceremonia...
...Y si, yo te pido un favor, que no me dejes caer en las tumbas de la gloria...
...Anoche hablábamos de un proyecto de serie sobre la vida de Ava Gardner en España desde la perspectiva de sus criados. Hoy hablábamos de publicar por fin esa selección de poemas que me queman escritos por los poetas incendiarios. También bebíamos y me profundía en tus ojazos. Hoy caminábamos bajo las luces de París y la lluvia con toda su pirotecnia y sus rincones turbios. Hoy decidíamos que la próxima vez nuestros pasos tendrían la mirada de Bombay. ¿Era Pessoa quien dijo eso de Navegar é preciso, viver nâo é preciso?, me dices. ¿Pessoa?, digo sorprendido. No sé, lo dijeron Caetano Veloso y Lula Pena en Os argonautas. Quizás también lo dijera Chico Buarque en aquel memorable concierto en Rio de Janeiro. Cada vez que me sumerjo en el mar me acuerdo de esa canción, pero ahora pienso, de nuevo, en la aventura de volver a empezar, en París, con Pessoa o sin él...
...Volver a empezar desde la médula, digo...
...Un nuevo libro casi a punto, casi ya; una nueva canción, una nueva piel que celebrar, Ava Gardner insultando a Perón, el cielo agrio de París, el Universo derrumbándose a pedazos...
...Y, como un argonauta inquieto, navegar é preciso, viver nâo é preciso, y todo lo demás...

Miguel Ángel Maya
5 de enero de 2014

P.D. La foto es, creo, de Hull Trawlermen y está sacada de aquí.

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sábado, 19 de octubre de 2013

DRIVE AND SOFT DEATH



...Leo Cada tarde a esa hora me subo al Mustang y me pierdo por carreteras secundarias que sé que al final me llevarán a la autopista de la costa. Una vez allí, conduzco en dirección norte, pendiente siempre de la luz, hasta que doy con un lugar desde el que poder contemplar bien el ocaso, procurando encontrar cada vez un nuevo puesto de observación, que siempre elijo en función de la altura del sol. Mientras conduzco, me abandono a los sentimientos que despierta en mí la extraña cualidad que la luz tiene siempre a esa hora. En algún momento me percato de que el sol está muy bajo y entonces salgo de la carretera principal...
...Antes de ayer conducía horas antes de leer esto. Tenía el Mar Mediterráneo a mi izquierda. El sol le daba un tono dorado. Me fijé en un enorme barco mercante anclado frente a la última playa urbana. Ahora vivo junto al mar. Lo digo guiñando los ojos por el sol. Lo digo mientras suena Chico Buarque en el coche...
...Ahora estoy traduciendo uno de los cuentos de Joseph T. Gambolò, el bizarro y casi desconocido escritor norteamericano, relativamente célebre como cronista de boxeo y ocasional guionista de subproductos de serie b, para una antología que se va a publicar en España en primavera. El cuento se titula Drive and soft death, y fue publicado en The New Yorker en septiembre de 1977, exactamente 274 días antes de que yo naciera; antes incluso de que yo fuera concebido. Es la historia de una telefonista de Chicago que desentraña un asesinato. Es un cuento irregular, extraño; como todos los de T. Gambolò, pero como todos los suyos, enigmático y con "algo"...
...Es curioso, mientras conducía, con el mar dorado a mi izquierda, subido a mi Fiat Joplin (no a mi Mustang) me acordaba de cuando trabajaba como teleoperador en Yodeyma, la empresa de perfumes falsos. Yo trabajaba con los clientes italianos. Mi trabajo se limitaba a tomar pedidos de peluqueros que vendían las falsificaciones a sus clientes, hasta que nos dijeron que teníamos que hacer promoción. Yo me sentía cómodo recibiendo pedidos de peluqueros de pueblos perdidos italianos que pedían una falsificación de Chanel Nº 5 para sus clientas, pero no llamando para vender. No sirvo para vender, y menos por teléfono. El caso es que me entró una llamada, no recuerdo ni adónde ni a qué cliente, la historia es que descolgó una chica. Yo pregunté por el titular de la peluquería. Me dijo: "Sí", con cierta sorpresa, con cierto entusiasmo, no sé, con mucha emoción. Yo le dije: "Chiamo da Yodeyma", y ella me dijo, desinflada, triste: "guardi, non è il momento" (Mire, no es el momento). Yo dije: "Mi scusi" (Discúlpeme) y colgué. No sé por qué, me he acordado muchas veces de esa llamada, de ese momento, de ese día. No sé por qué me acuerdo a menudo de ella mientras conduzco. No sé, siempre he imaginado que el titular de esa peluquería acababa de fallecer y que yo estaba llamando a una casa en la que se celebraba un velatorio, o en la que la muerte había hecho acto de presencia, y que esa chica esperaba una palabra de aliento, un pésame, un abrazo en la distancia, y no la llamada corporativa de un tipo que le insistía en las bondades de los perfumes falsificados. Nada más que la voz de la chica me hace pensar eso, pero es algo de lo que estoy convencido...
...¿Por qué pienso ahora en esto? No tengo ni idea. Mi vida es extraña. Estoy con las traduciones, estoy escribiendo, estoy leyendo el nuevo libro de Eduardo Lago, conduzco con mi Fiat Joplin a lo largo del Mediterráneo. Me seduce la idea de publicar por primera vez en España los relatos de Joseph T. Gambolò. Cuando conduzco y escucho música en el coche se me vienen a la mente instantes sobre los que no tengo tampoco mucha capacidad de decisión. No tienen más razón que esa...
...Vuelvo a leer el cuento de Joseph T. Gambolò. Ahora ya con mis propias palabras, con las palabras que yo, en mi traducción, he elegido, las palabras que son tanto mías como de T. Gambolò. Y me relamo, y pienso que está bien que se publique su obra aquí. Y participar de ello...
...Y nada más. O poco más...


Miguel Ángel Maya
19 de octubre de 2013

P.D. La foto está tomada de aquí. 

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miércoles, 24 de junio de 2009

Sueños poderosos

...Hay sueños que me sacuden, que (por más absurdos que sean) parecen tan reales que me dejan todo el día rumiándolos, como si hubiera estado de verdad en ellos, como si fueran una parte más de la realidad que he visitado, que me ha tocado, que está ahí con la misma fuerza que lo real...
...A veces he tenido sueños poderosos de tipo erótico con personas a las que conocía, y al día siguiente había algo de vergüenza al mirar a esa persona a los ojos, como cuando sucede de verdad y el día después todo es un tanteo de miradas, de gestos velados, de complicidades íntimas que los demás no entienden...
...Esta noche no me fui a la cama demasiado bien, pero he soñado que mi abuela Ana María resucitaba. No he soñado que estuviera viva, sino que resucitaba. Estaba en un sofá, muerta, y de pronto da una carcajada y abre los ojos, socarrona, riéndose, y dice algo. No recuerdo lo que dice, pero de pronto, como en una canción de Chico Buarque de esas que empiezan dulces y terminan en batucada, todo es un jolgorio. Llamo a mis primos para decírselo, lloro de emoción, lloro porque en el sueño no me parece un milagro pero aún así me siento feliz. Abro las ventanas, grito que mi abuela está viva, llamo a mis amigos, busco el nombre de científicos a quien comunicárselo, digo que Homero tenía razón, que basta dar de beber un poco de sangre a los muertos para que vuelvan con nosotros. Estamos con ella, nos acompaña un poco más, ha decidido volver, porque siempre hizo lo que quiso. Es un sueño precioso, de los poderosos que vivimos como si fueran reales...
...Me he despertado y la realidad me ha dado un bofetón. Siento una melancolía dulce, sí, pero me siento feliz, deseando cerrar los ojos por si sigue la fiesta...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 24 junio 2009