...César Vallejo ya tenía en el recuerdo el día de su muerte... ...A menudo pienso en cómo será la mía (sólo tendré una, supongo), y la muerte de gente a la que quiero... ...Nunca pensé en cómo sería la muerte a balazos de Facundo Cabral, pero sí la de Fidel Castro o la de Serrat, no sé por qué... ...Sabía que la muerte de Amy Winehouse la viviría de esta manera: una tarde cualquiera y un día de estos aparecería muerta en su piso de Londres y a mí me pillaría escribiendo o leyendo o tocando el piano o escuchando música...
...Lo he sabido por el Facebook de Luna Miguel: Facebook es como una corrala que se ha alborotado de cacareos, bromas, lamentos y enlaces a periódicos donde se daba la noticia de su muerte. Siempre pienso que cuando muere alguien los humanos nos comportamos como esas hormigas que desordenan la fila después de un pisotón... ...Siempre pienso lo mismo de estas cosas: parece mentira que alguien esté vivo y esté en el mundo y un segundo después esté muerto y sea un objeto inerte... ...Buen viaje a la chica de la Casa del Vino...
...Ahora estoy en medio del torbellino de cambios que me circundan: visito pisos vacíos, por ejemplo; miro el calendario para cuadrar o conjurar fechas claves; trato de hacer el equilibrista entre dos ciudades, nada menos; y le doy vueltas a las ideas o las bombas que van minando mi insomnio hasta que suena el despertador y empieza a rodar el tiempo y el espacio bajo mis pies...
...Cuando estoy así, mis neuronas suelen entrechocar entre sí, y suelen ponerse a carburar o a elaborar rudimentarios discursos estéticos que mi falta de destreza lógica me impide transcribir como el intelectual que nunca seré. A pesar de mis muchos años de filosofía, de mi estrambótica tesi di laurea sobre Schoenberg y el concepto de Movimiento dedicada a la memoria de Frank Zappa, no sirvo para los discursos lógicos: las palabras razonables o razonadas que salen de mi boca terminan en un patético hundimiento o en unos pobres fuegos artificiales de fiesta de pueblo...
...Es en estos momentos cuando más ideas se me vienen a la cabeza: la mayoría no pasan de simples ocurrencias, pero generalmente conviene tener un lápiz o un piano a mano, por lo que pudiera pasar. A veces pasa “algo”, y es importante ir armado...
...Tengo muchas cosas que decir y voy armado. Hoy, quiero decir: hoy tengo muchas cosas que decir y hoy voy armado. No es lo habitual, por eso soy inofensivo. Estoy resfriado y un poco tengo ganas de llorar por el torbellino que me circunda, de modo que las voy a decir como quien lanza los dados de una partida en la que se juega algo o mucho...
...Cuando murió Fogwill, un periódico me pidió que escribiera algo sobre él: querían tener el texto en la recámara por si la necrológica del que de verdad sabía de Fogwill no llegaba a tiempo. Yo escribí esto, que no se publicó, porque aunque el texto del que de verdad sabía de Fogwill nunca llegó, pero al parecer había más necrológicas en la recámara además de la mía, y publicaron otra. La mía era ésta:
Supongo que los cínicos y las ovejas negras comparten un buen porcentaje de carga genética. Anoche murió en Buenos Aires Fogwill, la oveja negra más famosa de las letras argentinas, después de sesenta y nueve años de provocación y varias obras maestras: sólo por Los pichiciegos y por Muchacha Punk merece la pena que decidiera ponerse a escribir lo que se le pasaba por esa cabeza bizarra. Mitad personaje, mitad autor, se movía hábilmente entre los márgenes del folio y el ojo del huracán. Se enfrentó a escritores o a críticos sólo por joder, o para corregirles los signos de puntuación a las críticas, o vaya usted a saber para impresionar a qué mujeres o a qué clase de mujeres. Fue francotirador, out sider, sociólogo, publicista, mosca cojonera, incordio de los biempensantes literarios, de los grupillos o grupúsculos, del lumpen intelectual del habla hispana, de los premios literarios y las becas internacionales detrás de los que corría cuando era joven y de los que se cansó cuando se dio cuenta de que había formas más fáciles y productivas de financiar sus adicciones que la literatura. Se hacía pasar por loco, porque sólo los locos dicen lo que quieren, y sólo los que dicen lo que quieren controlan los medios que dictan lo que conviene decir y lo que no. Fue prodigioso con la calculadora de números y dinero, y también en el cálculo de la imagen que quería proyectar, pero más lo fue juntando palabras, a veces elegantes y casi siempre impertinentes. Escribir, decía, no era encontrar la palabra justa, sino hacerle creer al lector que la palabra que el autor había puesto ahí, tenía que ir justamente ahí.
Los mitos argentinos suelen tener cierta querencia por lanzarse al vacío: algunos, como Salvador Benesdra, acaban estampados sobre el pavimento del barrio bonaerense de Balvanera después de un vuelo desde un piso cuarenta; otros, como Charly García, terminan en la piscina de un hotel cagándose de la risa. Fogwill, que se lo bebió, fumó y aspiró todo, terminó dejándose ganar por un enfisema pulmonar que se conoce que no sabía mucho de genios cínicos ni de letras argentinas huérfanas o esas cosas que ahora dirán los meapilas que pidan su beatificación. Escribió lo que quiso, o al menos fue lo que nos hizo creer, porque no tenía que ganarse el pan con la literatura, ni la fidelidad de un crítico o la adulación de un soplagaitas. Ganó mucho dinero. Perdió casi todo el dinero que ganó entre empresas imposibles y vicios caros. Fue capaz de llamar ciego a Borges o negar la existencia de Macri, el dueño de Boca y de Buenos Aires, en cuya agencia trabajó como publicista. Contó el infierno de Malvinas en pocas horas, con una máquina de escribir y con doce gramos de coca entre su nariz, sus dedos y sus ansias, cuando los pichiciegos cachorros que los militares argentinos mandaron a aquel matadero todavía no habían ni regresado, y después de que su madre le dijera, ilusionada: “hundimos un barco” y de imaginarse a miles de ingleses violetas flotando sobre aquellas aguas heladas.
Fogwill decía que la literatura argentina ya no tenía futuro, no porque ya no escribieran Borges o Cortázar o se hubieran ido callando esas vacas sagradas que él nunca reverenció, sino porque los jóvenes se empeñaban en escribir cosas como “alzó los hombros sin saber qué responder”. “Cuando uno escribe eso”, decía, “estamos perdidos”. Ahora que se ha ido él, no sé si perdidos, pero jodidos y mudos sí que nos hemos quedado. Ahora, no seré yo quien alce los hombros sin saber qué responder (o al menos no seré yo quien lo escriba, ¡glub!).
...Yo no sé de casi nada en profundidad: tengo lagunas literarias alarmantes para alguien que se supone que quiere dedicarse a esto, pero el reverso es que he leído libros imposibles, conozco a autores que a mí me parecen luminosos de los que la mayoría no ha oído hablar nunca, y es como si tuviera un pequeño santuario de músicos y escritores, que forman parte de una intimidad, tal vez hecha a medida, tal vez falsa, como todos los juegos que nos inventamos y a los que ponemos reglas...
...Con esto quiero decir que yo no sé nada de Fogwill, y si lo adoraba era por esos detalles de su literatura que yo adoro encontrar en un libro, es esa sensación de encontrar un entramado literario distinto, “nuevo”, ésa es la palabra: nuevo. La tarde que devoré Los pichiciegos, en Buenos Aires, encontré algo que hizo que se me cayera la baba mientras murmuraba entre dientes: “qué hijo de puta este Fog”: hay un momento del libro en el que, uno de los pichiciegos, le pregunta al narrador por qué está siempre hablándole a la grabadora. Hasta ese momento yo me había preguntado varias veces cómo hacía el narrador para “escribir” todo eso en aquellas condiciones infames. Cuando escribo, y alguien narra, suelo preguntarme siempre desde dónde narra, cómo narra desde el punto de vista material: si lo escribe, si lo piensa, si lo habla, porque es algo que me parece crucial. ¿Cómo alguien escribe en primera persona en una selva, por ejemplo? ¿Cómo es posible escribir en primera persona si soy un narrador perdido en la selva? ¿De dónde saca uno papel y lapiz si está tratando de sobrevivir? ¿Cómo es posible que las palabras que salen de la boca de un tipo perdido en la selva terminen en el libro que tengo en mis manos?...
...Sólo a un psicópata o a un maestro se le ocurriría no dejar ni siquiera ese cabo suelto en la narración de los pichiciegos, sólo a un tipo genial se le ocurriría pensar en cómo resolver el hecho de que exista un manuscrito que narre lo que está sucediendo en Malvinas, cuando muchos de esos pichiciegos ni siquiera regresaban: de pronto, sin decir una sola palabra sobre eso, Los pichiciegos se convertía en la historia de ese objeto: la grabadora, y toda la historia gravitaba sobre aquella infame guerra y sobre esa grabadora que logró provocarme un desasosiego extraño: temía que se le agotaran las pilas y no poder seguir leyendo... ...¿No es maravilloso?...
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...En estos días estoy leyendo cosas sobre el número de octubre de Granta, donde aparecerán los 22 escritores nacidos a partir de 1975 que, según la revista, van a ser más influyentes en los próximos años, van a “mover” o “agitar” la literatura en español. Particularmente interesante me parece la entrada que hizo en su blog Javier Calvohace unos días. Ha habido otras: la de Iván Thays, o la de Sergi Bellver (cuya lista incluye a dos narradoras que son mi debilidad: Lara Moreno y Sara Mesa)...
...Yo mandé mis Últimas 2 horas y 58 minutos a la Editorial Duomo para participar, lo hice como quien le manda un paquete a un amigo. Supongo que desde fuera puede parecer hasta tierno. Fui a Lengua de Trapo, saludé a Fernando y le pedí un ejemplar de mi única novela publicada, nos tomamos un café y esa misma tarde él se fue a Buenos Aires y yo me fui a correos. Ya por abril tenía dos novelas terminadas en la recámara: Cabaret en las tripas del difunto y Memorias de una fiera. Cabaret en las tripas del difunto es lo mejor que he escrito nunca, me refiero a la propuesta literaria, al discurso literario, a la apuesta inmensa que es. Supongo que está feo que esto lo diga yo, pero las frenéticas, enfermizas e insistentes correcciones de mis manuscritos se deben a una mezcla de inseguridad y autoexigencia letales. Si no le diera tantas vueltas a las cosas quizás tendría dos novelas más publicadas, dando vueltas por ahí, de mano en mano, con lo estimulante que es eso, pero se trata de una cuestión de honestidad: dos novelas ya son dos puntos sobre los que se puede trazar una línea y sacar algunas conclusiones. Y esa línea no puede construírse sobre los cimientos de un bluff o sobre una impostura, y mucho menos sobre dos obras muy deficitarias entre lo que desean decir y lo que dicen...
...Yo no estaré en la selección de Granta: por otra parte supongo que los escritores que están ya lo saben. Y no estaré en ella porque nada de lo que he hecho (literariamente hablando) merece que yo esté ahí: desde escribir así Últimas 2 horas y 58 minutos, (el discurso literario, la propuesta literaria, la carne que pongo en ese asador,) porque no sólo hace falta ser honesto con un discurso, sino es crucial que ese discurso sea deslumbrante, sea distinto, único, y el de Últimas 2 horas y 58 minutos no lo es, no no lo es del todo; hasta mandar el paquete así, dobladito de forma tan amateur, con mi biobibliografía dentro, sabiendo que va a tener que abrirse paso entre un enjambre de agentes, editoriales, egos y sobre todo, manuscritos que de verdad contienen ideas o estructuras que van a mover los cimientos de lo que ha pasado literariamente hasta ahora...
...A la larga yo creo que cuando puedan trazarse líneas entre varios puntos (novelas, cuentos, híbridos, guiones, cómics, poiesis en definitiva) de todo lo que haya publicado, creo que se va a ver algo interesante. No sé si moverá cimientos o derribará puertas, pero tendrá su lugar, su espacio, será más o menos poderoso, descarado, irreverente, pero estará ahí y será reconocible, habrá gente que lo comparta y gente que lo denigre, y tendrá sus fallas y sus fisuras, pero podrá tocarse, verse, o incluso podrá disparársele... ...En el hasta ahora único ejemplo que se puede tomar de mi discurso literario (Últimas 2 horas y 58 minutos), o uno pone mucho de su parte, o probablemente no encontrará casi nada de eso: tal vez algo, muy poco, y demasiado camuflado con otras cosas desdeñables como para tener lo otro en cuenta...
...En Cabaret en las tripas del difunto se puede ver de forma más clara por dónde va a ir ese discurso: el blog es todavía un soporte rudimentario, yo quiero otra cosa, busco otra cosa, pero por ahí voy a transitar: probablemente el libro digital va a permitir potencialmente el desarrollo de esos discursos que, a la larga formarán parte de mis novelas futuras (si es que existen), sin sacarle todavía el jugo. Por el mapa estructural que llevo trazando desde hace años, probablemente Criminalmente bella sí forme ya parte de ese discurso: el guión de cine o el cómic que pueden leerse en Cabaret en las tripas del difunto forma todavía parte de un mundo algo antiguo; pero las distintas composiciones musicales (que se podrán escuchar) o los falsos documentales que hay que guionizar y producir sí formará parte de un discurso que sí se acerca a lo que yo pretendo decirle al mundo...
...Esto que trato de escribir forma parte de un discurso más profundo: uno es lo que hace, en el sentido de poiesis: el poeta griego no escribía sin más, sino que hacía, creaba algo, hacía algo que demostraba quién era, qué buscaba, qué ofrecía, qué quería de la vida... ...Las frustraciones constantes en muchos escritores, o guionistas, o músicos parten de ahí: tengo ideas cojonudas que el universo no puede perderse, ¿cómo es que el universo es tan ciego de no verlas? La mayoría de las veces dirigen improperios al universo ciego en vez de cuestionarse si las ideas que tienen son tan cojonudas como para que el mundo no se las pierda, o incluso, si siendo así, se identifica lo que uno quería decir con lo que dice...
...En resumen, yo no seré uno de esos escritores de Granta porque no he hecho nada para estar ahí, lo que yo he ofrecido es muy poco: Últimas 2 horas y 58 minutos es muy poco para mover el mundo, es insignificante. Cuando tenga la habilidad de subir la apuesta, ya hablaremos, mientras tanto, le digo al tipo que hay al otro lado del espejo eso de: “mantente agazapado, sigue labrando la tierra, no sueltes la presa, escribe, maldito, haz, tecla a tecla, palabra a palabra, nota a nota, haz algo, estúpido”...
...Mi tentación, ya que decidí mandar a Duomo mi único libro publicado en vez del manuscrito de Cabaret en las tripas del difunto, que todavía estaba manga por hombro, fue escribirles una carta explicándoles que mi discurso literario del futuro iba a ser la hostia, pero hacer algo así no es elegante: Bogart nunca haría eso...
...Por otra parte, nadie me asegura que, incluso llevando a cabo todo lo que, según escribo ahora, será constitutivo de mi discurso futuro (el rodaje de falsos documentales, de películas, de fotografías con escenas de crímenes, el sonido orquestal de las obras de Edgar Torres que se mencionan en la novela), no va a ver una falla entre la realidad y el deseo: lo que yo quería contar y lo que terminé contando...
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...El problema, mi problema, es que demasiadas cosas me suenan a viejo. No es un problema de edad (Granta pone el límite en los 35 años), la propuesta literaria de Fogwill me parecía viva, novedosa, móvil, inquieta, irreverente, difícil. Salvador Benesdra (otra de mis debilidades) se lanzó al vacío cuando rondaba los cincuenta... ...Hace algunos años, un domingo, fui a casa de Lara, que además de ser una debilidad es una amiga, que entonces trabajaba cribando libros para Planeta, y estaba en un colchón, rodeada de manuscritos que más podrían calificarse de mamotretos: novelas que transitaban, una tras otra, caminos miles de veces recorrido, novelas con propuestas literarias no sólo insípidas, sino decididamente secas, tristes. Supongo que eso es lo que busca Planeta, pero a mí, como lector, me suena a camino trillado, a repetición insulsa de un discurso manido, demasiado gris, demasiado cómodo para el escritor y tramposo para el lector...
...No sé, cuando leí Las teorías salvajes, de Pola Oloixarac, que fue un libro que no me gustó particularmente, al menos le agradecí que dijera las cosas de otra manera y por eso sentí que me atraía; cuando leí Llámame Brooklyn, de Eduardo Lago, me pasó algo parecido: Pola tiene mi edad y Eduardo podría ser mi padre, pero ambos buscan cómo decir algo de otra manera...
...Cuando salió Últimas 2 horas y 58 minutos,Lino Portela me hizo una entrevista para El País: una de las preguntas fue: “La nocilla, ¿te gusta?”. Y sí, me gusta la nocilla, o al menos veo con interés lo que hace Fernández Mallo y algunos de los suyos, pero fue una pregunta que me hizo pensar: “es curioso, el Grupo Santillana acaba de descubrir la nocilla, y parece que eso es lo más nuevo que se está haciendo ahora, porque es aquello sobre lo que ellos están apostando, sin embargo hay gente nacida en los ochenta (o finales de los 70, como yo) o incluso en los 90, que, con todas las imperfecciones y los actos fallidos que se quieran, están poniéndose el mundo por montera, comiéndonos por sopa." Nunca me gustó eso de matar al padre, ni nada por el estilo, pero es sorprendente cómo los grandes grupos, los grandes entramados que se supone que mueven las cosas, llegan tan tarde a las cosas...
...Esta mañana leía esto en el artículo de J.J. Armas Marcelo en el ABC de las letras:
En los tiempos legendarios del Felipismo, M.P. y Cristina Scaglione hacían unas fiestas dignas de las novelas de Piglia. En una de ellas estaba invitado a cantar tangos Carlos Acuña, de quien se decía (esa es la leyenda) que era el novio no tan secreto de Pilar Franco, la hermana “verso suelto” del Ubicuo. Acuña entró en la casa del barrio de la Estrella de los M.P. y preguntó quién era Vargas Llosa. “Yo mismo”, contestó Oneto. Por extraño que parezca, el tanguista y el periodista se parecen físicamente y, desde entonces, los he confundido muchas veces. Luego llegó Vargas Llosa a aquella fiesta y Oneto se lo presentó a Acuña como si fuera el periodista José Oneto. La broma siguió hasta el final. A los postres, Joaquín Leguina le servía cucharaditas de caviar Beluga a Charo López, Mercedes Sosa comían sin parar salmón ahimado del Canadá en la cocina de la casa, y M.P. meditaba sobre la traición con un trago en la mano y fumando incesantemente en el patio que llamábamos la “M-30”. ¡Eso eran fiestas!
...Si a mí me produce un sentimiento mezcla de rubor, vergüenza ajena, tristeza y olor a naftalina, no puedo evitar pensar qué sentirá, por ejemplo, Luna Miguel, que está en otro mundo y escribe (muy pero que muy bien) desde otra parte, al leer semejante despropósito tan dinosáurico y tan anciano, tan de puro y soberano, tan grimoso, tan de otro tiempo cultural lejano, cuando las editoriales gerontocráticas regidas por gente de puro y soberano todavía marcaban el paso y a las pequeñas editoriales llenas de entusiasmo no les quedaba casi aire... ...Hoy no es así, y lo más interesante se hace al margen de esas fiestas que añora Armas Marcelo, en las que uno podía toparse con esa escena terrible: Mercedes Sosa engullendo un salmón en la cocina, o encontrarse con esos señores de traje que cuando escriben un libro de memorias o de actualidad política se retratan en la contraportada del libro sujetándose la cara...
...Lo de Ricardo Piglia, además, es sintomático: en los dos suplementos culturales (El País y ABC) se destaca el evento: Blanco nocturno. De él sólo he leído Prisión perpetua, y sólo me consta que es uno de los grandes por terceras personas de cuyo gusto me fío. Ahora bien, la carta que escribió en su defensa después de haber sido condenado no sólo carece de la más mínima elegancia, sino que es mezquina y se descalifica por sí sola, sobre todo cuando llama Danieri a Gustavo Nielsen. No sé, igual soy injusto, pero sin ponerle un solo pero a la literatura de Piglia, me da la sensación de que alquien que escribe una carta tan mezquina contra un tipo que le ha ganado un juicio no se merece tantas palmadas en la espalda, por muy bien que escriba. No sé, esto es cosa mía... ...Aquí se cuenta un poco la historia, en la que, curiosamente, quien está para quitarse el sombrero es el Señor Fogwill...
...Armas Marcelo termina así su alabanza de Piglia:
Vuelvo a Piglia. Tengo para mí que es, en estos momentos, uno de los más exigentes novelistas de la literatura en lengua española. Experto en lunfardo y tangos, no abusa de sus conocimientos y sólo apabulla como escritor porque lo ha leído todo y todo aparece transparentado en cada novela. Lo hecho de menos cuando veo a tantos escritores mediocres escribiendo y diciendo mamarrachadas en sus blogs.
...Yo soy, supongo, uno de esos escritores mediocres de los que habla Armas Marcelo: tengo un blog y nunca me encontré en a Mercedes Sosa devorando un salmón en una cocina (ni siquiera pescando un salmón en un río) o a un tipo con iniciales (debe de ser muy importante), un Gepunto, “reflexionando sobre la traición con un trago en la mano”. Me perdí esas fiestas que seguro eran un no parar... ...Mi pregunta es: si no tuviera un blog ¿seguiría siendo mediocre?...
...Hace unos meses quedé con Alberto Olmos para pedirle que me cediera los derechos para adaptar su Tatami al cine, para escribir un guión a partir de su novela. Estuvimos toda la tarde hablando y, cuando volvíamos a casa me dijo algo que me ha dado mucho que pensar: muchas veces el hecho de que uno sea escritor depende de que a un editor le guste tu discurso, tu propuesta, lo que tienes que decir... ...Quizás hoy en día son las editoriales pequeñas y sexys las que están dinamitando el sistema desde dentro, o quizás sea solo una ilusión óptica, y yo sea un simple iluso... ...Pero eso es, como casi siempre, otra historia...
...Como siempre, la realidad es demasiado rápida, demasiado electrizante, como los forasteros del salvaje oeste, solitarios, desenfundando un revólver circunstancial y triste... ...Parece que el verano se ha instalado por sobre los tejados de esta ciudad de la furia: la vida tiene sus jugarretas, y la voz mítica de Cerati se recupera de unas venas cerebrales que han querido desbordarse: es curioso el cuerpo, cuando uno menos se lo espera, se vuelve impertinente y peligroso. Pienso en cómo será la percepción del mundo tras una parálisis, tras un coma, pienso en las salas de espera y en las antesalas...
...Pienso en los cuerpos que habité, que escribí, que lamí, o besé o desdeñé... ...Pienso en las células que de repente, sin motivo aparente, deciden amotinarse: pienso en el seno de Luz Casal, pienso en el cerebro inflamado de Gustavo Cerati, y me paro por un instante a escuchar los latidos, ahora que es la una menos dos minutos y apuro una cerveza y oigo interistas celebrando en Huertas...
...Poesía es lo que se hace, lo que se fabrica, lo que se elabora: viene de poiesis... ...Hoy, esta tarde, ahora, escuchaba Bridges to Babylon de los Rolling Stones, y al tiempo que me relamía y ajustaba el pareo y la ciudad calentaba los tejados sin gatos, sentía en una especie de pálpito que Luna tiene razón, y que la poesía no muere, ni siquiera en la ciudad de la furia...
...Ya huele a verano, huele a Sevilla, o a Sur, a pieles que se exhiben impúdicas, a falditas de vuelo, a piel morena, a belleza: el verano siempre huele a fervor, a patio de vecinos, a ropa tendida, a las calles húmedas de Nápoles o al Cola-Cao con galletas de chocolate, a cerveza, a ensaladilla, a libros llenos de arena, a música lejana y circunstancial en la radio de un coche, al escalofrío de estar más cerca del mar, de Poseidón, de las cuerdas de la guitarra, a la cerveza, al gin-tonic suave, a la sombra, a las palabras...
...Hace más o menos un mes, después de la clase de guión de televisión, nos fuimos a tomar una cerveza a un bar de la calle León, y hablando con Juanjo salió el tema Spotify, que no es otra cosa que un tesoro para los consumidores voraces de sonidos, de música, de ritmo, de todo aquello que transcurre en el tiempo: por primera vez en mi vida iba yo por delante de un adelanto de la humanidad, y Juanjo me dijo que "había oído hablar de Spotify"... ...Y claro, Spotify no es un adelanto, es una salvación, es un descubrimiento, es magia para quien no se sacia, para quien abomina del politono, para quien necesita música las veinticuatro horas del día como necesita calorías, aire, sol...
...Tengo la costumbre, a veces, de poner títulos: uno se sorprende de las cientos de versiones que hay de la Pavane pour une infante défunte de Ravel, o de Famous Blue Raincoat de Leonard Cohen, o de Avec le temps de Leo Ferré (incluso hay una versión magistral de Mari Trini, por rizar el rizo del surrealismo)... ...Es curioso leer en los periódicos nacionales que Confiá de Fito Páez o Fuerza Natural de Gustavo Cerati están a punto de editarse en España, cuando yo llevo ya mucho tiempo escuchándolos en el programa de marras: en el disco de don Rodolfo Páez hay al menos tres canciones memorables, de esas que uno se pone por la mañana y son energéticas...
...El jueves fui a la presentación en Las tres rosas amarillas de Lola Dinamita, de Rebeca Le Rumeur... ...Y conocí a los editores, y tomé cervezas, y al volver a casa pensaba en lo curioso que es el trabajo de un editor: con un hemisferio cerebral haciendo cálculos y el otro pretendiendo vorazmente libros maravillosos... ...La editora de El Desvelo se llama Mada, y tiene feeling, swing, o como quiera llamarse a eso que los flamencos identifican con duende... ...Hace tiempo que ando buscando un libro titulado No es fácil ser verde, de Sara Mesa, y me doy cuenta de que es más difícil encontrar el libro que ser verde...
...En esta semana de ciudad, y furia, y Rolling Stones, y Cibelle, y percances de la vida, la guitarra de Keith Richards o las canciones de Serge Gainsbourg, me propuse colgar aquí todas las fotografías que fuera guardando en el disco duro del ordenador, por uno u otro motivo... ...Una de ellas era ésta de Lázaro, mi cicerone habanero, haciendo el servicio militar en un inquietante triángulo de pieles, como él mismo contaba: yo conozco la biografía de Lázaro, y bien que me gustaría, pero esta foto me parecía ilustrativa de la felicidad y de la inconsciencia: unos vasos que yo imagino de ron, tres amigos y los rostros difuminados por las culpas y la felicidad...
...Ahora que las falditas de vuelo se acentúan es más difícil seguirle el paso a la literatura o a las construcciones que tienen que ver con las palabras: ahora, por mucho que le pese a Foucault, todo tiene que ver con las cosas... ...En los trenes de cercanía y en las plazas hay mucha más piel, y las palabras, o bien se ponen al servicio de ellas, funcionales y retóricas, o bien han de marcharse con el rabo entre las piernas...
...Siempre está al acecho la tragedia, el tropiezo inesperado, la terrible realidad de la vida, las circunstancias, los azares, que parece que van todos montados en el mismo latido, en el mismo escalofrío, en el mismo plan...
...Después de todo, el glamour es otra cosa: quizá no tenga nada que ver con esa frase deleznable y obscena de In God We Trust... ...Quizá el azar nos da más de lo que nos quita, y basta solo estar en el lugar adecuado y en el momento justo, y no en el lugar siniestro y donde no deberíamos estar: cuestión de suerte... ...Felices sueños...
Miguel Ángel Maya Madrid, madrugada del 22 al 23 de mayo 2010
A Lara, que guarda "su mano inocente en el bolsillo, y fuma con la cruel", porque me llama amour (aunque yo ni coja un taxi ni cruce la desmedida realidad de febrero por verla).
...El cabaret me tiene demasiado absorto, abducido, absorvido, como para volcar las ganas que tengo de escribir aquí en un sinfín de músicas y de deseos que entrechocan como bolas de billar en mitad de un enloquecido duelo o un terremoto o un derrumbe...
...En estos días he leído que ha muerto la última mujer de la etnia bo, la única mujer que quedaba que hablaba una lengua en la que ya no podía comunicarse con nadie, cuyo mundo, cuya historia, ha desaparecido con ella, se lo ha llevado ella, junto a una lengua que ya nadie entendía, junto al mundo, a la porción de mundo, de tiempo y de espacio que sólo esa lengua era capaz de explicar... ...Supongo que cuando se pierde una lengua se pierde el mundo, el universo visto desde esa lengua, la vida contada desde esa lengua. Supongo que los últimos años de monólogo silencioso de esa última mujer que ya no podía hablar con nadie fue la agonía, no sólo de esa vida, sino de ese mundo...
...También he leído la historia de Leo Margets, la principal candidata a personaje de una de mis historias en mucho tiempo. El titular me pudo, y me doy cuenta de que nunca me resistiría a una mirada con tanta luz, a una sonrisa tan esplendorosa si, además, detrás de esa cara de pilla hay una jugadora de póker profesional que además tiene nombre de protagonista de novela: Leo Margets... ...Ella ni me conoce ni lo sabe, pero estoy a punto de dar con una historia, de perfilarla, para ella, y dentro de poco estará atrapada en las páginas de un libro, y vivirá aventuras, y será una absoluta inconsciente de tener una doble vida: la realidad y la ficción, sólo que en los dos sitios tendrá esa sonrisa maravillosa y esos ojos titilantes...
...También he leído las historias de los locos haitianos que vagan desnudos por las calles de Puerto Príncipe. Son historias tan universales y terribles que se podría echar mano de cualquier otro horror, que podrían ser intercambiables: un loco desnudo vagando por una ciudad en ruinas. ¿Cuántas veces habrá pasado? ¿Cuánta piel habrá estado a la intemperie a causa de la barbarie humana?...
...Pero durante esta semana he tenido flash-backs continuados de cuando era chico: he recordado escenas enteras, he recordado con pelos y señales cómo me sentía en ciertos momentos, he repasado mi pasado con un bisturí tan suave como una pluma, he recordado casi todas las músicas que me rociaron la piel de líquido inflamable, cuando dejamos casi todas las ventanas abiertas y casi todas las tijeras cerradas, cuando no me pedías que no fuera un inconsciente, cuando no esperabas nada de mí, cuando no nos pedíamos lo que nos dábamos y veníamos a ofrecer el corazón...
Foto: Tommaso Abatescianni
...Siempre he sido sensible a la belleza, tal vez tan sensible que se puede hablar de una alergia velada o de un aullido a la luna o de una terrible hecatombe tan inútil como toda belleza que se precie, como toda periferia que se precie, por muy bella que sea, como toda desolación que se precie: soledad es haber trabajado de sol a sol y haberse quedado solo... ...Don McLean dijo: You took your life as lovers often do. But I could have told to you, Vincent, this world was never meant for one as beautiful as you... ...Yo sé que muchas veces se me malinterpreta la sensibilidad a la belleza: es una cuestión de encontrar esos dos o tres puntos de conexión con algo parecido al infinito, a la boca abierta, a la admiración, a las ganas de un abrazo: antes me pasaba en el metro, con desconocidos, bastaba darme cuenta de que la chica de enfrente o la que corta entradas en el Renoir estaba leyendo Los detectives salvajes para que me recorriera un suave estremecimiento por el espinazo... ...La belleza es así de imprevisible y ahora me pasa a veces en la clase de guión: Diana, por ejemplo, con esos ojazos negros y esa sonrisa esplendorosa que necesito atrapar en mis pupilas cuando se produce; Cristina, ese personajillo caótico (creo, parece, supongo) y con conflictos tan cinematográficos, cierta indiferencia, ese desdén dulce, y ese olor que me trae recuerdos (no sé si es un champú o un perfume, pero es un olor de esos tatuados en la memoria) cuando aparece y deja el rastro en el aire al llegar o al marcharse y por quien siento un cariño de abuelo orgulloso de su nieta aunque tampoco tenga muchos motivos para ello, sí indicios, señales, intuiciones, instinto (yo me entiendo); Noemi (otra candidata a personaje novelesco que tampoco lo sabe), y esas veladas alusiones a su biografía que hacen que me desperece y me despierte y me sacuda y me hagan empezar a echarla de menos anticipadamente, o... o... ...Incluso Raquel M., a quien ni siquiera he visto nunca a pesar del feeling y la declarada admiración mutua... ...No, no me gustan ellas, no es eso: sólo le agradezco a la vida esa posibilidad de belleza, poder vivir en directo la sonrisa de Diana aunque Diana no sepa que existo o le de igual que yo exista. No sé hasta qué punto se entiende esto. Es lo complicado de las palabras, tan ambiguas, tan guardándose ases en la manga... ...Bah, es complicado y es difícil, sobre todo ahora, que está ahí detrás el documento word del cabaret por la página 372 diciendo exactamente esto: se dedicó a escribir el guión de Les infantes oubliées. Volvió a París en 1948, y empezó el rodaje de la película. Fue un rodaje largo y bastante costoso, pero mereció la pena. Les infantes oubliées era, sin duda, lo mejor que había hecho. Gröning tenía un particular modo de medir la calidad de sus filmes: la cantidad de kilómetros de fotogramas descartados en el enfermizo montaje final. Se estrenó en marzo de 1949 en el Cine Cambore de Montmartre, como casi toda la filmografía del director, y permaneció en cartel bastante más tiempo del que acostumbraban sus películas. La crítica fue por primera vez unánime en valorar la película de forma positiva. Sólo hubo un crítico que la aniquiló: Gabriel Terich, que ya en 1949 escribía sus críticas con el pseudónimo de Brief Venue. ...Ese documento palpita latiendo y llamando la atención con sus indicaciones en tinta roja detrás de la ventana de blogger, por eso se me hace difícil explicarme, además suena Edberto Gismonti, y estoy empezando a sentir pudor de pornógrafo, pero yo sé que tú me entiendes...
...Hace dos semanas volví a ver Paris, Texas en la clase de guión... ...Paco me habló por primera vez de ella, en Sevilla, hace dos inviernos, bebíamos vino y comíamos una pasta con boletus, y yo creía no haberla visto, pero sí la había visto...
...Me estremece, me parece terrible, bella, maravillosa, brutal. Y cuando me quedé solo y bebí vino y decidí mentirme y escribir un poco más del cabaret y de mirar adentro ya fuera para sacarlo en forma de piano o de guión, me di cuenta de que Casablanca o Famous Blue Raincoat o Paris, Texas, o Ne me quitte pas, dos películas y dos canciones que adoro y que necesito como respirar, son modos de estar, de ser, de vivir con los que me identifico tan constitutivamente; dicen tanto de mí, de mi forma de ver el mundo y de estar en él que siento que son cuatro cosas (no sé cómo unificar a dos películas y a dos canciones en una misma categoría sentimental) por las que merece la pena haber estado vivo...
Foto: Tommaso Abatescianni
...También tú o la espalda a la que me abrazo inconscientemente cada noche, como si yo no fuera un náufrago, como si no fuera inconsciente, como si no necesitara de tus dos manos: la inocente y la cruel, en un equilibrio no tan suave como mi réquiem ni tan feroz como tus dientecillos riéndose bajo tu nariz arrugada...
Ho baciato in bocca alla morte, tesoro, adesso non posso guardarti, e nemmeno toccarti.
Vinicio Capossela, "Fatalità"
Pero cómo explicar que me vuelvo vulgar al bajarme de cada escenario
Enrique Urquijo, "Ojos de gata"
...Me adormento acurrucado por la voz de Vinicio Capossela, tumbado, con el portátil en mi regazo, los calcetines gordos, el sabor del café, la intemperie, la música lenta y remolona de la tarde. Tú tampoco estás. Ni tú. Ni tú. Eco de diva borracha y teatro vacío...
...Enero ha entrado de lleno en mis poros, ya decidí mi cambio de piel, que ahora está en Italia, está en la lluvia, está en las fotografías de besos de cine mudo, como si no hubiera cambiado del todo, o como si la piel cambiada tuviera demasiadas reminiscencias anteriores, ecos de la misma música...
...Pienso en la noche conocí a Dillinger, a oscuras, a tientas, a ciegas, en un bar, porque nos unían demasiados fotogramas, y me dijo que a veces había quedado con gente que se oculta tras un perfil de blogger. A veces pienso qué sucedería con la historia del andén y del café y entonces me acuerdo de mí mismo mirándome al espejo después de un concierto, con el cosquilleo en la yema de los dedos por las teclas, con el calor rojizo de mis mejillas, tan vulgar como minutos antes me sentía sublime...
...Ando estos días buscando personajes para una ficción: estaba a punto de poner un cartel en el periódico cuando varias señales azarosas me llevaron a un personaje literario descomunal y maravilloso: Enrique Vila Matas. Buscando y buscando encontré los blogs que le gusta visitar, y entre ellos estaba el de Dillinger. Entonces me acordé de Cortázar: "No me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas más fenomenales de este circo, y sin embargo basta suponerle una conciencia para comprender que cada vez que se le encandila la barriguita el bicho de luz debe sentir como una cosquilla de privilegio"...
...Pensé en el cosquilleo de privilegio que debían sentir todos ellos, tan parecido al de la luciérnaga...
...En fin, me ruge el corazón de tanto vidrio, sigo dando besos de cine mudo, tan vulgar y tan fatal como el año que se nos ha marchitado después de 365 días...
...Me estremezco como un gato tristón y ronroneante, y recuerdo las calles de Nueva York y el color rojizo de Nueva York, y escribo, y el piano me mira, y en mi lengua hay una reminiscencia feroz de ron, y lamo un recuerdo y miro mis ojos rojos, en el espejo, y me digo que a veces un empujón a tiempo en medio de la calle vale más que mil palabras, y que mil palabras a veces no valen nada frente a un azar o una apuesta o semen derramado lento sobre el abdomen con todos los fuegos el fuego... ...Quisiera formar parte del ruido: decir que, si lo de Herman Tertsch era una pelea de borrachos entre locas celosas o violentas o con la nariz empolvada de blanco como la Eloíse de Tino Casal, La Bruja Aguirre tendría que pedir disculpas cuando ha sugerido fantasmas. O reírme a mandíbula batiente de ciertos seres humanos grotescos, minúsculos, ridículos, humanos demasiado humanos...
...Pero no quiero formar parte del ruido: quiero seguir escuchando a Melody Gardot, y escribiendo mi dulce cabaret, ajeno al mundo, entregándome a las lunas íntimas, al dulce y abuhardillado ron Santa Teresa evaporándose entre mi lengua y el cielo de mi boca, a los cuchillos, a los escalofríos, a las postdatas con sabor a caricia fortuita: eso tan parecido a un disparo, a un terciopelovoz, a... ...Música, quiero música, con signos de admiración, como si fuera Ava Gardner y estuviera dentro de la noche de la iguana, en Puerto Vallarta, bailando borracha con una camisa blanca y dos mulatos olisqueándome y babeando a años luz de mí, o una mojada y escurridiza farera que olisquea su nuevo hábitat, o una escandalosa resaca bajo la más dulce de las almohadas... ...Pero qué voy a ser yo, dónde voy a estar, si sigo buscando en los bolsillos desiertos y a pesar de las calles y los ojos rojos la poesía es tan esquiva como la luna, o el fuego, o los revólveres o cosas peores...
...No merece la pena ni hablar de ello, ni nombrarlo: en las últimas grabaciones les explica a las chicas que ahí debajo hay unas tumbas fenicias. Cada día es todo más sorprendente, es tan grotesco que no sé cómo la imaginación no ha llegado tan lejos en el vodevil, con lo necesitados que estamos de renovar ese género... ...Yo quería, hoy, escribir la canción más hermosa del mundo, pero todas las escribió Jacques, y quisiera estar en Hiva Oa, navegando, buscando rastros, huellas, husmeando, añorando ausencias, deseando pieles, bebiendo hasta estar borracho como una cuba, hasta estar insconsciente como un animalillo a apunto de caer en una trampa... ...Leía algunas palabras de Luna Miguel en su blog, y pienso que es una suerte tener tan pocos años y saber que dentro de diez esas palabras que has escrito hoy no van a avergonzarte porque son espeluznantes y deliciosas. Es una suerte, digo, y leo, y miro, y cuento... ...Dicen que hay un tipo que ha decidido irse con un piano a la selva amazónica, como Fitzcarraldo, y ahora lo está contando y a mí me emocionan estas cosas... ...Escribí a algunos de los lectores que se decidieron escribirle a Laura para decirles que la historia sigue. Le escribí a Laura, a quien necesito que crea en esa historia que sigue, pero no me ha contestado... ...El piano, ahora, me mira, Jacques Brel me apuñala, y la vida sigue su curso, como si sus ojos se hubieran cerrado y el mundo siguiera andando...
"Cuando relato mis trashumancias, mis caídas, mis delirios y mis secretas orgías, lo hago únicamente para detener, ya casi en el aire, dos o tres gritos bestiales, desgarrados gruñidos de caverna con los que podría más eficazmente decir lo que en verdad siento y lo que soy" Maqroll el Gaviero. (Álvaro Mutis)
PARANOICA FIERITA (Editorial Carpe Noctem, 2022)
TEXTOS ENGORDADOS Y OTRAS ESPECIES
Proyecto literario digital
CRIMINALMENTE BELLA (Editorial Alegoría, 2016)
(Edición y prólogo)
MONSIEUR WITNESS (2015-2016)
Proyecto literario digital
FALSA ANTOLOGÍA COMPLETA DE LOS POETAS INCENDIARIOS (Editorial Alegoría, 2014) *
(Edición y prólogo)
EL HOMBRE QUE DECÍA HABER SALVADO A REBECA B. (Editorial Alegoría, 2013)
ÚLTIMAS 2 HORAS Y 58 MINUTOS (Lengua de Trapo, 2008)
Últimas 2 horas y 58 minutos. Primera (o segunda) parte.
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Últimas 2 horas y 58 minutos. Segunda (o primera) parte.
Nací el 2 de julio de 1978. Soy músico, escritor, viajero. Estudié en el Conservatorio de Sevilla. Me licencié en filosofía por la Universidad Oriental de Nápoles (Italia). He tocado todos los géneros literarios, incluido el curriculum vitae. Escribo novelas, relatos, poemas y guiones, compongo canciones y toco el piano. Mi espectáculo musical se llama Migue y el fabuloso trompetista invisible. He vivido en Alcorcón, Sevilla, Londres, La Habana, Ciudad de México, Bogotá, Buenos Aires, Nápoles y Madrid. Algunos de mis relatos han aparecido en antologías, revistas, fancines o rocambolescos folletines olvidados. Me gano la vida como buenamente puedo (casi siempre de forma legal). He publicado dos libros: "Últimas 2 horas y 58 minutos" y "El hombre que decía haber salvado a Rebeca B". Y he editado "Falsa antología completa de los poetas incendiarios". Para ser feliz me basta un piano, una playa desierta, buena compañía. Thelonious Monk ya inventó casi todo lo que se me ocurre. De mayor quiero ser Jacques Brel o Leonard Cohen.