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sábado, 1 de febrero de 2014

PASOS PERDIDOS


 Alguien
hermano de tu muerte
te arrebata te apresa te desquicia
y tú indefenso
estas cartas le escribes.


Raúl Gómez Jattin

...Siguiéndole los pasos a la poetisa Debrah Wycliffe me entero, casi por casualidad, de pasada en un artículo en The New Yorker, en una línea y media de un artículo en el que se hablaba de otra cosa, de algo alucinante: cuando fue asesinada estaba traduciendo al inglés dos libros de Andrés Caicedo: Que viva la música, para la editorial neoyorkina Farrar, Strauss & Giroux, y Angelitos empantanados, para una pequeña editorial de Chicago especializada en literatura infantil...
...Es entonces cuando, de nuevo casi sin quererlo, me entero de su viaje a Bogotá y de cómo entró en contacto con gente que había tenido que ver con el grupo de teatro de Andrés Caicedo en Cali, y con la filmoteca que puso en marcha y con Ciudad Solar, aquella especie de comuna en la que vivió durante un tiempo...
...Andrés Caicedo y Raúl Gómez Jattin, nacido y muerto en Cartagena de Indias, fueron mis grandes descubrimientos literarios cuando estuve en Bogotá. Es curioso cómo unos pasos que uno cree perdidos vuelven de pronto, una noche, sin avisar. Esa noche, siguiendo los pasos de Debrah Wycliffe encuentro conexiones entre el Nuevo Incendiarismo y Ciudad Solar, y con la poesía de Jattin. Esa noche me quedo hasta tarde viendo una extensa entrevista a Raúl Gómez Jattin...
...Siguiendo ahora los pasos de Jattin vuelvo a recordar mi búsqueda de dos de sus libros póstumos: Esplendor en la mariposa y Los poetas, amor mío. Esa misma noche, sin yo saberlo, L. se va a Cartagena de Indias porque la han invitado al Hay Festival. De Cartagena recuerdo un café y una tienda de discos a la que iba a escuchar a Charly García y a recuperarme sonoramente de la amigdalitis que me había traído del viaje en velero entre Panamá y Colombia. También recuerdo una librería pequeña, en una plaza. A ninguno de los tres sitios sabría volver. En Cartagena basta escarbar un poco para dejar atrás esa primera capa de tierra de cartón-piedra turística, que es García Márquez, y encontrarse de bruces, más cerca del infierno, con gente de la calaña de Raúl Gómez Jattin. Escribo a L. para que busque esos dos libros y sacie mi fiebre y sacie su fiebre, porque sé que son libros que ella no sabe que estaba buscando...
...Todo esto es casualidad. Me pregunto si tendrá sentido esta conjunción de noches en puntos tan distantes del mundo. No tengo respuesta a por qué ahora Debrah, por qué ahora estos pasos perdidos, por qué ahora todo esto. Leo el último email de Debrah que hay en la bandeja de entrada de mi email: es una fotografía de Weegee en la que aparecen unos niños jugando en una fuente rota en una calle de Nueva York. Como quería escribirle un email con detenimiento no le contesté, esperando que en los próximos días encontraría un hueco. Tres días después apareció brutalmente asesinada en Coney Island y las palabras que tenía para ella no se las he podido decir, todavía, a nadie...

Miguel Ángel Maya
1 de febrero de 2014

P.D. La foto es de Saul Leiter y está tomada de aquí

*

martes, 27 de noviembre de 2012

O CONVERTIRSE A VECES EN UN ANGELITO EMPANTANADO



...me dejé caer al suelo, chapotié en el barro, elemento en donde mejor podía dedicarme, con intensidad, a un solo pensamiento: que era insoportable su ausencia.

La presunción (absurda) de que los árboles eran como rastros suyos fue lo que me hizo pararme y seguir buscándola por esos campos que ahora no son más que desiertos de piedra filuda y desperdicio.

Cuando la encontré me tocó desenmarañarla entre las luces del crepúsculo.

Andrés Caicedo, Angelitos empantanados
*

domingo, 29 de enero de 2012

SWING OR ONLY AND LONELY PORN?




Había que escribir sin para qué, sin para quién.
El cuerpo se acuerda de un amor como encender la lámpara.
El silencio es tentación y promesa.

Alejandra Pizarnik


Como un reloj de arena cae la música en la música.
Estoy triste en la noche de colmillos de lobo.
Cae la música en la música como mi voz en mis voces.

Alejandra Pizarnik

...Pizarnik redunda. En casa de mi abuelo había discos de pizarra, en el almacén donde estaban los cachivaches del teatro chino. Escribía sobre ellos, sobre esas músicas, con las tizas del bar de mi tío. Una vez, mi padre puso una aguja al filo de una caja de cerillos, para que tuviera resonancia. ¡Y sonó la música! ¡Que viva la música!, dije envuelto en un turbante sin saber que años antes de mi nacimiento Andrés Caicedo había titulado así un libro y después se había suicidado. Recuerdo que sabía, de todos los discos de vinilo que había en mi casa, dónde estaban rallados. Nunca me aprendí el principio de Ruby Tuesday porque saltaba la aguja en al menos tres puntos. De hecho, ahora, cuando escucho Flowers en Spotify inconscientemente espero el salto mortal de la aguja. Roberto Bolaño decía que buena parte de sus lagunas literarias tenía que ver con los libros que no había podido robar en las tiendas de México D.F., cuando era un cachorrillo y robaba libros y los devoraba...

...Voy del porno del principio de los tiempos, el porno del hombre de Cromagnon, el porno del mono, a mis asuntos más urgentes: de Django Reinhard a Duke Ellington y sus mujeres sofisticadas. Por ahora, todavía, queda algo de...
...Algo de... ¿swing?...
...Algo de... ¿cómo decirlo sin que...?

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 29 enero, 2012
*

lunes, 16 de agosto de 2010

Cuando fui un angelito empantanado




Sus ojos han tenido que apretarse, brillando mucho.
Apretó el teléfono también y se llevó mi voz a su boca.
¿Se acuerda de ese día, Miguel Ángel?
Sí, me acuerdo de ese día, y podía sentir cómo mi voz, sin olor a la distancia,
con kilómetros de cable de por medio, se le metía a ella adentro.
Y por allá, ella sí convertía mi voz en perfume de hembra,
rosa y hoja de eucaliptus, después hablo de eso.


Andrés Caicedo, Angelitos Empantanados





...El título iba a ser otro: el título de esta entrada, el título de cualquiera de los libros que están apilados, virtualmente apilados, en los gigas de varios discos duros que temo perder o mojar, y que escribo detrás de la página de blogger...

...Una vez tecleé la dirección de este blog, pero lo hice tan rápido que en vez de blogspot puse blogpsot: y me salió una página muy rara. Pensé que alguien había usurpado esta página, y me di cuenta de que sentía que esta página era un territorio cada vez más mío, como todas las tierras incógnitas, ignotas o inhóspitas. Después sustituí miguelangelmaya por nairobi1976 y el resultado fue el mismo y me inquietó un poco. ¿Qué es lo que oculta esa errata: Blogpsot? ¿Quién está detrás de ella? Monsieur o Madame Blogpsot tal vez...




...Raquel sí, pero Vila-Matas no sabe que me gusta robarle fotos a su página web. No sé de dónde las saca, ni si es él mismo quien las cuelga. Vila-Matas tampoco sabe que es el protagonista de Memorias de una fiera: que es detenido en la cuneta de una carretera en México acusado de allanamiento de morada...

...Una vez oí decir (a él o a otro hablando de él, tal vez Dillinger) que él no era un escritor que tuviera problemas con el alcohol, sino un alcohólico que tenía problemas con la escritura...

...No sé por qué me pareció espeluznante y triste, aunque me dio risa...





...Hoy había viento, y el cielo estaba grisáceo, y me topé en la biblioteca con Angelitos Empantanados, el libro que me acompañó cuando me marché de Bogotá, y pensé que me habría gustado encontrarme con Marilyn en una cafetería, y pensaba en cómo sería el Mondoggy's Pizza de Magnolia Avenue, la calle principal de Saint Simons, el territorio mítico que anida o infecta muchos de los documentos word que entrechocan en el espacio virtual de varios discos duros...

...Sólo que eso es otra historia y no merece ser contada (al menos mientras vaya armado)...
;-)

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 16 agosto, 2010
*

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Que viva la música



"Con una mano me sostengo
y con la otra escribo"*
Malcolm Lowry cruzando el Canal de Panamá

*(Cita con la que comienza Que viva la música de Andrés Caicedo)

...Anoche fue como si la lluvia no hubiera tocado el suelo: de los tejados provenía el olor de ciudad mojada apenas por las primeras gotas, pero en el suelo no había ni rastro de lluvia, ni rastro de cielo, ni siquiera deseo de tejados, de gatos...
...Me faltaba inspiración. Tampoco a mí (me) llegó la lluvia, por eso la música sonaba a todo volumen y se perdía por los tejados entrechocando como peonzas enloquecidas, encendidas por el fuego azul y perezoso e insolente del humo de los cigarrillos en las películas en blanco y negro. Por eso las teclas, por eso el rastreo de sabueso ansioso de sonidos que entrechocaran en mis tímpanos y me mordieran por dentro bien mordido, bien saciado...
...Con una mano me sostenía y con la otra escribía, o al revés, pero sólo la música lo sostenía todo: y ahí estaban, formando parte de los mismos sueños, de la misma tierra incógnita, la ropa extendida en el sofá, la mochila floja aún sin nada dentro, el piano, las teclas del piano, la piel estremeciéndose por las primeras gotas del verano terminal, y la música...
...Con que ella esté viva ya me basta a mí para latir...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 9 septiembre 2009