Era más romántico quizá cuando arañaba la piedra y decía por ejemplo, cantando desde la sombra a las sombras, asombrado de mi propio silencio, por ejemplo: "hay que arar el invierno y hay surcos, y hombres en la nieve"
Leopoldo María Panero
...Anoche conducía. En la radio sonaba Gershwin o Waits o Cohen o Davis o Buckley o Spektor o... Una de ellas dormía en el asiento del copiloto, apoyada en el cristal. Su respiración a veces se conjuntaba con la música. Imaginaba un juego de palabras que se desvaneció con la luz de los faros porque la hache lo desbarataba: Gerswing. También su respiración me desbarataba...
...La otra dormía detrás, abrazada a su guitarra. Había fumado y había llorado. Se parecía un poco a Brigitte Bardot, en dos ocasiones había visto sus bragas debajo de la falda. Eran azules, y le quedaban flojas. Sabía que en algún momento entre la carretera y el amanecer mis dedos se interpondrían entre la tela azul y su piel. No oía su respiración, pero sí a veces los acordes sordos de la guitarra y su sien o sus pelos..
...Anoche conducía y me volvía loco. Arañaba piedras y me desgañitaba limpiando la voz que Tom Waits dejaba esparcida con el coche que olía a humo, sudor y lágrimas, rociándolas a ellas con una nana espeluznante, y dejándome a mí encendido y con ganas de lamerlo todo a base de ir aniquilando sueños... ...Ninguna de las dos estaba ya conmigo cuando supimos que había un incendio en el hotel. Sólo pude salvar unas bragas azules...
...Acaricio algo suave dentro del bolsillo... ...Pequeños animalitos mitológicos, scriptodáctilos, ancianas sirenas varadas en un concierto de voces gastadas y contrapuntos sonoros, muñecas desmadejadas fotografiándose frente a esas máquinas del tiempo oxidadas y arrumbadas junto a decorados que fueron deliciosos y mágicos, pequeñas boquitas pintadas y pupilas ansiosas por dejarse comer... ...Acaricio algo muy suave dentro del bolsillo... ...Hasta ahora nadie se había dado cuenta del peligro que entraña que esto estalle... ...Nunca el terciopelo fue tan brutal y peligroso como ahora... ...Nunca los nuncajamás fueron tan polisémicos y tristes como bajo el agua...
Miguel Ángel Maya Sevilla, 19 mayo, 2011
P.D. La foto está tomada, por enésima vez, de aquí. *
...Siempre seré naïf... ...No sólo por ti, por lo mucho que te busco o te desnudo o te espío, sino por todo, por el mundo que gira y porque no me gusta cómo gira ni hacia dónde va... ...I will always be drunk, me juré, o te juré cuando íbamos armados y éramos incandescentes... ...Ahora no: si Brassens se hizo pequeñito por una muñeca, ¿qué no podría hacer yo por una locura de carne y hueso?...
...Tiempo atrás, cuando era menos naïf que ahora, me parecía que debajo de los sitios había mundos: había todo un mundo debajo de las camas, debajo de las mesas llenas de piernas y pies de comensales, debajo de las faldas, debajo de los océanos y de las calles... ...Es curioso que siga pensándolo y que siga viendo esas cosas (las camas, las mesas, las faldas, los océanos y las calles, por ejemplo) como mundos, es curioso que mis fantasías sigan ahí cada vez que me despierto, como un dinosaurio monterrosiano que nunca pude dejar de imaginarme de juguete, por eso para mí el cuento de Monterroso nunca tuvo el más mínimo misterio: con cinco años me lo leyeron en una habitación llena de juguetes. Siempre me iba a dormir con el osito Misha, la mascota de las Olimpiadas de Moscú 80, y siempre que me despertaba lo buscaba, porque a lo largo de la noche siempre terminaba cayendo a algún lugar insospechado...
...Nunca me cupo duda alguna de que Monterroso dormía con un dinosaurio, y que eso era lo primero que buscaba al despertar. Su cuento fue el alivio de la angustia de que el dinosaurio se perdiera en el mundo que hay bajo la cama. Monterroso sólo jugaba... ...Los eruditos viven de camuflar los trineos y los Rosebud, por eso nadie encontrará ni rastro de ti en mis libros futuros, ni en las canciones de amor que escribiré, ni en nada de lo que, a partir de ahora, toquen mis manos... ...Aunque mis manos sólo quieran una cosa que prefiero guardarme... ...Aunque mis manos estén ya vistas y desvestidas para sentencia...
[...] Que este vaso de vino oscuro o blanco, de ginebra o de ron o lo que sea —ginebra y cerveza, por ejemplo— que es como la infancia, y no es huida, ni evasión, ni sueño sino la única vida real y todo lo posible y agarro de nuevo la copa como el cuello de la vida y cuento a algún ser que es probable que esté ahí la vida de los dioses y unos días soy Caín, y otros un jugador de poker que bebe whisky perfectamente y otros un cazador de dotes que por otra parte he sido pero lo mío es como en «Dulce pájaro de juventud» un cazador de dotes hermoso y alcohólico, y otros días, un asesino tímido y psicótico, y otros alguien que ha muerto quién sabe hace cuánto, en qué ciudad, entre marineros ebrios. Algunos me recuerdan, dicen con la copa en la mano, hablando mucho, hablando para poder existir de que no hay nada mejor que decirse a sí mismo una proposición de Wittgenstein mientras sube la marea del vino en la sangre y el alma. O bien alguien perdido en las galerías del espejo buscando a su Novia. Y otras veces soy Abel que tiene un plan perfecto para rescatar la vida y restaurar a los hombres y también a veces lloro por no ser un esclavo negro en el sur, llorando entre las plantaciones! Es tan bella la ruina, tan profunda sé todos sus colores y es como una sinfonía la música del acabamiento, como música que tocan en el más allá, y ya no tengo sangre en las venas, sino alcohol, tengo sangre en los ojos de borracho y el alma invadida de sangre como de una vomitona, y vomito el alma por las mañanas, después de pasar toda la noche jurando frente a una muñeca de goma que existe Dios. [...]
La canción del crupier del Mississipi
Leopoldo María Panero
...El inventario, todavía, es tan breve, que ni siquiera le he puesto un nombre... ...La habitación tiene todavía el aire provisional de las fiestas que se prolongan inútilmente hasta el alba, cuando ya no hay nada detrás de la noche...
...Sobre la mesa están los libros que me traje de Lengua de Trapo la última vez: Celacanto y Nada es crucial; y está también Carver, y está Non si muore tutte le mattine, de Vinicio Capossela, y El secreto de Joe Gould, de Joseph Mitchell. Están sobre una carpeta verde, junto a un calendario de la liga de fútbol, y una carta de Raquel Meller, y un folio con diálogos, y cinta aislante blanca, y un móvil que acaba de recibir un mensaje de alguien que me espera, y un billete de metro, y folios, y una taza de café, y los auriculares que acabo de ponerme mientras escribo Regina Spektor en Spotify, y leo la crónica del Barça de anoche y el cursor está en algún lugar impreciso de las últimas páginas del documento word... ...Frente a mí están las cajas con libros. Los libros son un ancla. Sólo cuando los libros están desperdigados y libres en un espacio, se puede decir que ese espacio no va a salir volando de un momento a otro... ...Sólo los libros guardan el equilibrio, mantienen la fuerza de la gravedad de la habitación: sólo ellos me indican como un síntoma cuánto tiempo permaneceré entre estas cuatro paredes...
...Luego está el tercer café de la mañana, las ojeras, las apenas cinco horas de sueño, el despertador con los primeros acordes de I got the blues, las enésimas correcciones de la novela, la espera inútil de las ilustraciones, las inútiles esperas o resacas por esas más de trescientas páginas que no tienen la más mínima importancia, que no tienen el más mínimo lugar en el mundo, una cantidad de palabras que son como pasarse la noche jurándole a una muñeca de goma que Dios existe, que son como el más inofensivos de los gestos, como el más aterrador de los silencios, como la más brutal de las indiferencias... ...Un simple souvenir perdido en todas las canciones que quisiera haber escrito... ...Sí, espera, que ahora mismo voy a despertarte como si ahora fuera la más feliz de las mañanas del mundo...
Miguel Ángel Maya Sevilla, 21 noviembre, 2010
P.D. Las fotos son de la cinefilia facebookiana de Ingrid Guardiola
Sus ojos han tenido que apretarse, brillando mucho. Apretó el teléfono también y se llevó mi voz a su boca. ¿Se acuerda de ese día, Miguel Ángel? Sí, me acuerdo de ese día, y podía sentir cómo mi voz, sin olor a la distancia, con kilómetros de cable de por medio, se le metía a ella adentro. Y por allá, ella sí convertía mi voz en perfume de hembra, rosa y hoja de eucaliptus, después hablo de eso.
Andrés Caicedo, Angelitos Empantanados
...El título iba a ser otro: el título de esta entrada, el título de cualquiera de los libros que están apilados, virtualmente apilados, en los gigas de varios discos duros que temo perder o mojar, y que escribo detrás de la página de blogger...
...Una vez tecleé la dirección de este blog, pero lo hice tan rápido que en vez de blogspot puse blogpsot: y me salió una página muy rara. Pensé que alguien había usurpado esta página, y me di cuenta de que sentía que esta página era un territorio cada vez más mío, como todas las tierras incógnitas, ignotas o inhóspitas. Después sustituí miguelangelmaya por nairobi1976 y el resultado fue el mismo y me inquietó un poco. ¿Qué es lo que oculta esa errata: Blogpsot? ¿Quién está detrás de ella? Monsieur o Madame Blogpsot tal vez...
...Raquel sí, pero Vila-Matas no sabe que me gusta robarle fotos a su página web. No sé de dónde las saca, ni si es él mismo quien las cuelga. Vila-Matas tampoco sabe que es el protagonista de Memorias de una fiera: que es detenido en la cuneta de una carretera en México acusado de allanamiento de morada...
...Una vez oí decir (a él o a otro hablando de él, tal vez Dillinger) que él no era un escritor que tuviera problemas con el alcohol, sino un alcohólico que tenía problemas con la escritura...
...No sé por qué me pareció espeluznante y triste, aunque me dio risa...
...Hoy había viento, y el cielo estaba grisáceo, y me topé en la biblioteca con Angelitos Empantanados, el libro que me acompañó cuando me marché de Bogotá, y pensé que me habría gustado encontrarme con Marilyn en una cafetería, y pensaba en cómo sería el Mondoggy's Pizza de Magnolia Avenue, la calle principal de Saint Simons, el territorio mítico que anida o infecta muchos de los documentos word que entrechocan en el espacio virtual de varios discos duros...
...Sólo que eso es otra historia y no merece ser contada (al menos mientras vaya armado)... ;-)
"Cuando relato mis trashumancias, mis caídas, mis delirios y mis secretas orgías, lo hago únicamente para detener, ya casi en el aire, dos o tres gritos bestiales, desgarrados gruñidos de caverna con los que podría más eficazmente decir lo que en verdad siento y lo que soy" Maqroll el Gaviero. (Álvaro Mutis)
PARANOICA FIERITA (Editorial Carpe Noctem, 2022)
TEXTOS ENGORDADOS Y OTRAS ESPECIES
Proyecto literario digital
CRIMINALMENTE BELLA (Editorial Alegoría, 2016)
(Edición y prólogo)
MONSIEUR WITNESS (2015-2016)
Proyecto literario digital
FALSA ANTOLOGÍA COMPLETA DE LOS POETAS INCENDIARIOS (Editorial Alegoría, 2014) *
(Edición y prólogo)
EL HOMBRE QUE DECÍA HABER SALVADO A REBECA B. (Editorial Alegoría, 2013)
ÚLTIMAS 2 HORAS Y 58 MINUTOS (Lengua de Trapo, 2008)
Últimas 2 horas y 58 minutos. Primera (o segunda) parte.
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Últimas 2 horas y 58 minutos. Segunda (o primera) parte.
Nací el 2 de julio de 1978. Soy músico, escritor, viajero. Estudié en el Conservatorio de Sevilla. Me licencié en filosofía por la Universidad Oriental de Nápoles (Italia). He tocado todos los géneros literarios, incluido el curriculum vitae. Escribo novelas, relatos, poemas y guiones, compongo canciones y toco el piano. Mi espectáculo musical se llama Migue y el fabuloso trompetista invisible. He vivido en Alcorcón, Sevilla, Londres, La Habana, Ciudad de México, Bogotá, Buenos Aires, Nápoles y Madrid. Algunos de mis relatos han aparecido en antologías, revistas, fancines o rocambolescos folletines olvidados. Me gano la vida como buenamente puedo (casi siempre de forma legal). He publicado dos libros: "Últimas 2 horas y 58 minutos" y "El hombre que decía haber salvado a Rebeca B". Y he editado "Falsa antología completa de los poetas incendiarios". Para ser feliz me basta un piano, una playa desierta, buena compañía. Thelonious Monk ya inventó casi todo lo que se me ocurre. De mayor quiero ser Jacques Brel o Leonard Cohen.