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domingo, 28 de noviembre de 2010

MAILER DAEMON




...y luego hicimos
El amor tres veces. La primera se vino dentro de mí,
La segunda se vino en mi boca y la tercera, apenas un hilo
De agua, un corto hilo de pescar, entre mis pechos. Y todo
En dos horas, dijo Lisa. Las dos peores horas de mi vida,
Dije desde el otro lado del teléfono.

Roberto Bolaño




...Buscando otras cosas en los lugares más recónditos del ordenador he encontrado cosas que no esperaba...

...Me he encontrado ficciones y fotografías que creí haber destruido hace mucho tiempo: he encontrado cartas (¿cuándo empecé a escribir cartas en el ordenador?), he encontrado una muñeca desmadejada, he encontrado cuentos que escribía cuando te miraba dormir, he encontrado restos de conversaciones en messenger, no sabía que había guardado ciertas conversaciones en messenger...




...Hubo una vez en que eso sucedía: once upon a time, c'era una volta, il etait une fois...
...Había una vez una chica que llegó de Oslo y se estableció en París, allí conoció un hombre que...
...Así empieza la historia que Ilsa le cuenta a Rick en el café apagado. Así terminan muchas de mis historias, nuchas de las historias que habían quedado atrapadas en el abismo del disco duro del ordenador: hay demasiado desorden en esas palabras, algunas son demasiado crudas, otras son demasiado estúpidas, otras no tienen sentido, otras son historias bonsai que seguro que habían sido escritas para que formaran parte de algo y se quedaron en nada...





...En el disco duro hay restos del naufragio, hay islas del tesoro, hay músicas y descripciones de músicas. Hay una historia de cuando tú vivías en París (te hablo ahora como si fueras a leer esto, como si supiera exactamente la altitud y la latitud en la que te encuentras y como si supiera que desde ese punto exacto del mundo leyeras este blog), de la noche que pasamos a oscuras escuchando discos de vinilo de funky, como si fuéramos miembros del club de la serpiente y hubiéramos invadido la casa del pobre Morelli...

...Hay otra historia de cuando fui a buscarte a Rosario, desde Buenos Aires, y me presenté en aquella clase de teatro, donde tal vez habría alguien que te conociera que tal vez me dijera algo de ti, o de cuando queríamos ser los protagonistas de Boquitas Pintadas, y cada beso tuyo era el beso de la mujer araña, y escribíamos largas conversaciones...

...Es curioso que la última modificación de ese documento sea del 17/3/2005 y todavía encuentre restos de él en algunas de las ficciones con las que me estoy peleando ahora...



...Hay incluso una historia que cuenta lo que empecé a sentir cuando las únicas respuestas que recibía de tu correo electrónico venían precedidas por un MAILER-DAEMON, o el Señor Mailer Daemon, como yo lo llamaba, y a quien me imaginaba con sombrero y gabardina, como un esbirro torpe de Marlowe, y que me decía: Sorry, we were unable to deliver your message to the following address, como si fuera un estúpido gángster cuyo cometido era interceptar la correspondencia entre un tipo que dice ne me quitte pas a alguien que se está limando las uñas mientras ve una película...

...Todas las historias, menos la de Mister Mailer Daemon, están ahora en la papelera del escritorio: el sistema acaba de preguntarme si deseo eliminar los 47 elementos...
...El Señor Daemon acaba de subirse a su Airflow negro. Va armado...
...¿Deseo guardar los cambios efectuados en documento?...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 28 noviembre, 2010

jueves, 11 de marzo de 2010

Donde quiera que estés



...Voy a contar una historia...
...Me pasa algo con los once de marzo...
...A veces pienso que me gustaría escribir una especie de autobiografía, por si pierdo la memoria, quizás esto sea parte de ella...
...Cuando era chico y un adulto me contaba cosas de cuando tenían mi edad, me parecía que era hace mucho tiempo, pero yo tengo tan presente cuando tenía siete, ocho, nueve años, y me parece que fue hace tan poco tiempo, que me parece mentira...



...Pero hoy es 11 de marzo, y, para mí, esa fecha, hasta que hace seis años se convirtió en el símbolo de algo terrible, tenía un único significado: Vanesa Hernández Moreno...
...Me enamoré de ella cuando tenía ocho años. Perdidamente, como pocas veces he sentido eso después. Íbamos juntos al colegio Miguel de Unamuno, en la calle Conchita Puig de Alcorcón, con la profesora Cándida de Pablo Moreno...
...Ella sabía lo que yo sentía, y yo no le gustaba particularmente, por eso nunca jamás me besó cuando jugábamos al conejo de la suerte, ni en la fila coincidimos nunca (entre Hernández y Maya había muchos apellidos), ni estuvimos sentados juntos. Bueno sí, una vez, cuando nos sentamos por equipos, pero ella no me hacía caso...
...Tenía nueve años cuando me fui a vivir a Sevilla, y para mí fue todo muy raro, como tener que cortar de repente con mi sentimiento, como interrumpir algo que ni siquiera le había dado tiempo a crecer, porque además, mi amigo Igor (Igor Heras González) y mi amigo Israel (Israel Martín Bayón) me dijeron que la habían oido a ella diciendo que yo le gustaba. Sé que era mentira, pero es conmovedor que dos amigos hagan eso contigo, aunque sea mentira...
...El caso es que yo me fui a Sevilla aquel verano, como todos los veranos, pero en septiembre no volví...
...Tuve que empezar de nuevo: nuevos amigos, nueva gente, nuevos lugares, pero nunca me olvidé de Vanesa Hernández Moreno...



...Yo estaba en segundo de facultad, y no había aprobado el examen del primer parcial de segundo de lógica. Nunca entendí la lógica, y el examen de recuperación era después de feria...
...Como sabía que si me quedaba en Sevilla iba a ser un asiduo del recinto ferial, decidí pasar esa semana en casa de mi abuela Rufina, en Alcorcón. Me llevé los apuntes de lógica...
...Pero una tarde me quedé solo en casa de mi abuela, y me puse a pensar en Vanesa: recordaba sus dos apellidos, Hernández Moreno, y que vivía en la Calle Olimpiada. Cogí la guía de teléfonos y me puse a buscar Hernández que vivieran en la Calle Olimpiada: eran diez u once...
...Y empecé a llamar a todos los teléfonos...



...Preguntaba por ella, pero me decían que me había equivocado...
...Me quedaban sólo tres números: marqué, descolgó una señora, y cuando pregunté por Vanesa me dijo que estaba en las prácticas. Con el corazón a mil me aseguré de que fuera ella, con los dos apellidos. Y sí, era ella. Le conté quién era a la señora (la madre de Vanesa) y le dejé el número de mi abuela, por si quería llamarme...



...Y sí, dos días después me llamó, y estuvimos dando vueltas por Alcorcón, contándonos lo que habíamos estado haciendo durante los últimos diez años...
...Quizás volví a enamorarme de ella, no sé. El caso es que seguimos viéndonos, y que incluso vino a Sevilla a verme y yo fui a Madrid. Quizás yo no le gustaba lo suficiente, quizás yo no me doy cuenta de las cosas, quizás me sentí de un modo parecido a cuando no me besaba en el conejo de la suerte. Por aquel entonces yo no tenía email, ni existía facebook, tal vez tampoco google, ni se jugaba al conejo de la suerte...
...Después yo me fui a Latinoamérica, y luego a Nápoles, y pasaron los años sin saber nada de ella...
...Un 11 de marzo por la tarde entré en el estanco cerca de Piazza San Domenico, y compré una tarjeta telefónica prepagada para hablar con Europa. Por la noche, cuando salí del bar de Don Giovannino, la metí en una cabina y marqué su número, que desde entonces me sabía de memoria...
...Había pasado mucho tiempo, lo sé, pero el corazón me latía como aquella vez en casa de mi abuela. Cuando descolgaron y pregunté por ella, me dijeron que allí no vivía ninguna Vanesa. Pregunté si, al menos, había vivido alguna Vanesa, y me dijeron que no, que me había equivocado...
...En aquella cabina de Via dei Banchi Nuovi de Nápoles terminó la historia...



...Ahora sí existe google, aunque nunca aparece tu nombre, o nunca eres tú la Vanesa Hernández Moreno que encuentro...
...Pero yo tengo un blog, y hoy es 11 de marzo, y, como todos los 11de marzo me he acordado de ti y del único regalo que te hice nunca por tu cumpleaños: una tarjetita de felicitación que compramos a medias Igor y yo por cincuenta pesetas y que decía: "ME TRAES DE CABEZA", con la caricatura de un chico cayendo...
...Yo he puesto tu nombre varias veces por si te buscas en google. No sé si algún día leerás esta entrada, o si alguna vez te acuerdas de mí, pero, sea como sea, donde quieras que estés, muchas felicidades, niña...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 11 marzo 2010

jueves, 15 de octubre de 2009

Famous blue raincoat



No seas caradura,
yo ví cómo te miró.
Kevin Johansen

...Dejé el Sur relamiéndose los bigotes, con la misma caricia de perro de siempre a medio terminar, a medio caer, a medio adormilarse entre algodones, al lado del camino, a la intemperie...
...Me pasaron demasiadas músicas por encima, y volví a encontrarme, no sólo con esos famosos abrigos azules por los que antes habría dado la vida, sino también con bombas de insomnio: alguien me disparó dos o tres veces con un revólver en cuyas balas se hablaba del embarazo de cuatro meses de quien durante mucho tiempo fue algo parecido a la mujer de mi vida...
...A veces, que te disparen así es como si fueran las cuatro de la mañana, y fuera cuatro de diciembre, y la ciudad estuviera fría, a pesar de la música, y uno dijera: “volviste sin Lili Marlene de la estación”...

...Me hubiera gustado encontrarme con ciertas personas, pero supongo que deliveradamente decidieron desaparecer del combate, o en el combate; o que simplemente dormían mientras estallaban dos o tres guerras diminutas... Quién sabe, ¿no?...

...Lo más bonito de todo lo que tiene que ver con la música y con el paso del tiempo (que tal vez sean dos maneras de llamar a lo mismo, creo, espero, quisiera) fue, por ejemplo, volver a encontrarme con quien fue el mito erótico de mi infancia, volver a bailar con ella, volver a mirarnos, y saber que entre nosotros todavía se sigue adormilando un gato nervioso, ahora tierno, felizmente tierno, ahora convertido en un abrazo largo, de esos que contienen todos los mares del mundo, y ese mar trae restos del naufragio con la marea, y también trae la música lejana de la alta mar, y la alegría de las lenguas que no se olvidarán nunca, por azarosas que fueron, como en esa canción de Krahe en la que los dos se ocupan del mar con una ternura espeluznante...

...Ahora estoy en Barcelona terminando de perfilar junto a Martín el cómic de Cabaret en las tripas del difunto, y escucho los sonidos desde la ventana, y recuerdo el Sur, la dama de noche, ese famoso abrigo azul, y la voz de Kevin Johansen dice te llevaste el vestido y me dejaste el amor.

Miguel Ángel Maya
Barcelona, 15 octubre 2009

sábado, 5 de septiembre de 2009

No está



"Para lo que no se recobra, pensó el joven,
lo mismo es un segundo que un siglo".
Homero Aridjis

...No, tampoco entre los libros que se apilan, entre la última carta que apareció en el buzón y que venía del sur y que llenó de color el blanco y negro de la propaganda, entre esta melancolía suave e insistente que me "acompaña de la mañana a la noche, insomne y sorda, como un remordimiento viejo o un vicio absurdo", que es como acompañaba la muerte a Cesare Pavese cuando él aseguraba que vendría y tendría sus ojos, quién sabe qué ojos le dolían tanto...
...Será tiempo lo que se ha ido; serán escamas, música, piel, ojeras, geografías ahora en el desván, nombres que no logro recordar, lo que se nos ha escurrido de entre las manos como el agua fría... Sí, llamémosle tiempo para entendernos, para defendernos, para lamernos un poco más al compás del latido, del salitre rítmico y lunático del mar, de la marea, de todas las tierras ignotas que quedaron atrás, como ese segundo o dos en que la yema de mi dedo rozó una hecatombre de fuegos que podía haber cambiado el curso de la historia pero quedó en esa tierra de nadie, insomne y sorda, en esos colmillos apenas afilados, en ese pobre viento...
...Con tanta música que había...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 4 septiembre, 2009

jueves, 2 de julio de 2009

Tiempo

...El tiempo pasa, y como dijo el poeta, nos vamos poniendo technos...
...Vuelvo a Barcelona después de casi una década, y lo hago el día en que el tiempo se me hecha encima en forma de mi cumpleaños treinta y uno...
...Lo importante, dicen, es participar, así que ahora me tomo un gin-tonic mientras viene la brisa marítima y bochornosa de la Barceloneta con esas magníficas variaciones de la mula...

Miguel Ángel Maya
Barcelona, 2 julio 2009