miércoles, 14 de septiembre de 2011

JE ME SUIS FAIT TOUT PETIT



...Ayer me quedé solo en casa. V. se levantó, trasteó en la cocina, puso a hacer un café, se duchó, salió el café e inhundó toda la casa. V. se fue y me dejó la cafetera recién hecha. Es lo raro de los ritmos. Yo vengo a París como flâneur. Ella vive aquí...
...Camino, quizás hoy vaya a visitar a Julio Cortázar y a César Vallejo a Montparnasse. Son casi vecinos. Suelo verlos a los dos, llevarles un regalo a los dos...
...Ayer caminaba sin referencias: husmeaba partituras en las tiendas de música de Saint Lazare, siguiendo a una violinista preciosa que no sabe que existo; me comía una focaccia en Square Berlioz; veía gente leyendo en los parques o dos maletas abandonadas; me sentaba en los puentes a respirar el rumor del Sena cara al sol; preguntaba en la FNAC por mis dos libros Moby Dick que no encuentro en ninguna parte. De París el recuerdo me llega estando aquí: las chicas sentadas en los cafés o en bicicletas, las fisonomías de las caras, las ropas, los cafés mirando a la calle, como en los países árabes. Me guardo en los bolsillos mis llaves prestadas, salgo de mi casa prestada, camino por calles desconocidas que sin embargo recuerdo. No supe en ningún momento hacia dónde iba. París me cobijaba, abro los ojos, una extraña melancolía me invade, silbo, canturreo...
...Sí, definitivamente creo que hoy iré a hacerles una visita a Julio Cortázar y a César Vallejo, quién sabe qué me encontraré de camino...

Miguel Ángel Maya
París, 14 septiembre 2011
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domingo, 11 de septiembre de 2011

PARIGI



Lo so, lo so che questo non è cipria, è sorriso…
e sì, che non è luce, è solo un attimo di gloria
e riguarda me, che sono qui davanti a te sotto la pioggia
mentre tutto intorno è solamente pioggia e Francia…

Paolo Conte


...Soñé que estaba en una fiesta en medio de ninguna parte: que había una portuguesa con el pelo rizado que robaba cigarrillos en las mesas y se movía entrecerrando los ojos, borracha, y sonreía como Gilda, y cantaba Put the blame on mame, y una chica tailandesa bailaba descalza ajena a una manada de hombres babeando, y otra con un vestido azul cantaba funky y entraba a trompicones en los sueños de todos los que nos relamíamos. Soñé que me perdía en un campo de olivos, con luna llena, que caminaba por veredas, como Oliverio en El lado oscuro del corazón la noche que habla con una vaca, y soñé que L. me buscaba, y se levantaba el vestido al bailar y me guiñaba los ojos, y se quitaba las horquillas...





...Cuando despierto París sigue ahí. En realidad no estoy en París sino en Parigi. Ahora que lo pienso, París ha sido en mi vida más Parigi que París o que Paris (léase "Paguí"). Léolo veía a Bianca cantando mientras tendía la ropa. Yo desde la ventana veo hombres magrittianos con gabardina y sombrero, y gatos, y veo un Tiburón de película de Truffaut. Me acuerdo de mí tumbado en un colchón viendo París en películas en blanco y negro, mientras por la ventana se colaban los sonidos contrapuntísticos de Nápoles. Son curiosas estas formas cálidas de éxtasis (llamémosle éxtasis). Uno está leyendo un libro en un café, y está en esa cartografía, y levanta la vista un momento, y descubre que el café se está quedando frío, que en la mesa de al lado una mujer se quita una gorra roja, o que afuera una chica anuda su bicicleta a una farola. Descubre la realidad. Luego vuelve al libro y lee Quale enorme differenza: non si può dire "andavo in una città lontana" oppure "era un premuroso signore che mi teneva compagnia", oppure "non credo fosse amore, piuttosto una specie di tenerezza". Non si possono dire cose così, amore mio, o almeno non potevi dirle a me, perché quella era una tua illusione, la tua povera patetica illusione: quella città aveva un nome preciso e non era poi così lontana, e lui sono un uomo di una certa età con cui andavi a letto. Era un tuo amante che credevi fatto d'aria, ma che era di carne. Vuelvo a leer la última frase y necesito levantar los ojos del libro, y ver la bicicleta anudada a la farola, y la chica pidieno un café, y me dan ganas de llorar, y tal vez lo hago, y me repito: "creías que estaba hecho de aire pero era de carne", y remuevo el café cada vez más frío, cada vez más tarde. Si sta facendo sempre più tardi...




...La primera vez que leí ¿Qué venía yo a hacer al Pont des Arts? Me parece que ese jueves de diciembre tenía pensado cruzar a la orilla derecha y beber vino en el cafecito de la rue des Lombards donde madame Léonie me mira la palma de la mano y me anuncia viajes y sorpresas. Nunca te llevé a que madame Léonie te mirara la palma de la mano, a lo mejor tuve miedo de que leyera en tu mano alguna verdad sobre mí, porque fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizás que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro levanté la vista, me incorporé y se meció la hamaca sin querer. Atardecía en el río Amazonas, una enorme mariposa marrón golpeaba contra las bombillas del barco que seguía el curso del río, en la orilla de enfrente la silueta verdosa oscura de la selva contrastaba con el cielo anaranjado. El motor del barco no permitía escuchar la selva. Me asomaba a la barandilla del barco y veía abajo el Amazonas color café con crema. Después volvía a abrir el libro y volvía a París y me preguntaba si ese rodeo tenía un sentido, ya que para llegar a la rue des Lombards me hubiera convenido más cruzar el Pont Saint Michel y el Pont au Change. Pero si hubieras estado ahí esa noche, como tantas otras vecse, yo habría sabido que el rodeo tenía un sentido, y ahora en cambio envilecía mi fracaso llamándolo rodeo. Era cuestión, después de subirme el cuello de la canadiense, de seguir por los muelles hasta entrar en esa zona de grandes tiendas que se acabana en el Chatelet, pasar bajo la sombra violeta de la Tour Saint Jacques y subir por mi calle pensando en que no te había encontrado y en madame Léonie. Y la hamaca se mecía, y la selva se volvía cada vez más oscura, y yo en París siguiendo el curso del río Amazonas cada vez más turbio, nocturno, alevoso, con esa mariposa gigante golpeando las bombillas y una niña dicieno "Olha isso"...




...Apenas abrí el libro me acordé de ti. Recuerdo una tarde, en Nápoles, una de esas tardes primaverales de sol radiante y olor a salitre y granita di limone. Yo volvía del lungomare. En la mochila llevaba los libros con los que estaba preparando la tesi di laurea. Ahora escribo desde un café junto a la tienda de cómics que podría regentar uno de los personajes de Cabaret en las tripas del difunto, en Belleville. Escribo mis crónicas de Indias mientras espero y pienso cosas. Creo que el que canta es Boris Vian. Huele a polvo. Recuerdo que por aquel entonces miraba al horizonte y sentía que bastaba desearlo para convertirme en Marco Polo. Soñaba con Le città invisibili, de Cesare Pavese. El Mediterráneo me daba una alegría como de canción de Beirut o de Noir désir. Nunca me mentí más que entonces en cuanto al latido. Qué te voy a contar. El caso es que hace unas horas abrí la página 120 de un libro de Daniel Pennac que encontré por casualidad en una librería de Belleville, y leí esto:
- Quel photographe?
- Une femme. Celle qui as pris cete photo.
J'exhibe la photo que Clara a prise de nous deux le soir de mes prouesses. On y lit clairement sur le visage de Julia la fureur stupéfaite provoquée par la question de Thérèse quant au calibre de ses seins.
..."calibre de ses seins" está subrayado con un lápiz celeste. Lo subrayado se convierte en un dibujo al margen: un ojo del que sale una lágrima que termina en la parte inferior, rodeando el número de la página. Decía que me he acordado de esa tarde en que yo regresaba del lungomare, y en la Feltrinelli de Piazza dei Martiri anunciaban la presentación de un libro de Pennac, con la presencia del autor, dentro de no más de tres cuartos de hora. Recuerdo que corrí para buscarte y decírtelo. No recuerdo por qué no te encontré, sólo me acuerdo de mí corriendo Via Chiaia arriba, Piazza Trieste e Trento, Via Toledo, Spaccanapoli, Piazza del Gessù, Piazza San Domenico, Via Tribunali, Via Duomo, sonriendo y jadeando y pensando "verás cuando se entere que está aquí Pennac". Pennac venía de Parigi, no de Paris (léase "Paguí"). Levanto la vista, una pareja pasea abrazada junto a la vidriera. Miro el reloj del café. Me duele la cabeza. Le doy a "Publicar entrada". Guardo los libros, recojo las migajas de recuerdo, pero Paolo Conte no me deja ni siquiera tirar al cenicero ni una sola de esas miguitas de pan de Pulgarcito que... En fin...

Miguel Ángel Maya
Parigi, 11 septiembre, 2011
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viernes, 9 de septiembre de 2011

VIEUX AMANTS Y OTRAS HISTORIAS



Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

César Vallejo




…Como Vallejo, también yo tengo París en el recuerdo…
…En cierto modo he venido a París a morirme, a quedar al menos varado, a sacudirme, a dispararte, a disparatarte. El sol de sur era demasiado para mi piel. Guiñaba demasiado los ojos. La voz de Melody Gardot, en París, es líquida. En el sur era triste. Basta cambiar la escenografía, los adoquines de las calles, los lavabos, las señales, las sábanas; basta cambiar de lengua, de olores, basta caminar por otro escenario, en otro fin de fiesta, para sentir mudar la piel, para desperezarse por fin, para mirar la Tierra desde la luna, y darse cuenta de que es preciosa y azul, pero tampoco es para tanto…





…Viajo a tu lado en el avión. Lo desconozco todo de ti, salvo que ahora, en estas dos horas y pico habremos tenido en los pulmones aire común. Ambos habremos respirado aire que previamente ha estado en los pulmones del otro. Hueles a un perfume suave, que no termino de reconocer, y un poco a sudor. La ciudad maqueta tras la ventanilla. El paisaje Gustave Klimt desde lo alto. Un manuscrito con correcciones en rojo en mi regazo, bocabajo, contraportada negra. Tu rodilla jeans a mi izquierda, tu calzado deportivo dando vaivenes. Live vest under your seat. Eres ajena por completo al hecho de que escuchar en el ipod la banda sonora de Verano del 42 mientras lees un libro hará que, unas horas después de aterrizar, esté escribiendo sobre ti en el blog, mientras miro el marco rojo de la ventana y las ventanas parisinas y grises de enfrente, y huelo los recovecos de otra casa y tomo un té. Te miro de reojo, te estudio. Me acuerdo de Tatami, de Alberto Olmos, repaso mentalmente las últimas escenas del guión (falta tanto todavía...). Mi protagonista (no la de la novela, sino la mía, la de la película) podría parecerse a ti. Escribo detalles en un folio. Apuesto a que en ningún momento se te ocurre pensar que estoy escribiendo sobre ti. “Se aparta de la frente un mechón de pelo, rizado, pelirrojo, y se lo sujeta detrás de la oreja” escribo mientras te apartas de la frente un mechón de pelo y te lo pasas por detrás de la oreja. No es muy rizado. Ondulado tal vez. Castaño oscuro. Te esbozo, te aventuro una voz. El canturreo de la melodía de Michel Legrand no me deja adivinarla. Una cosa es eso, otra cosa es encontrar el tema de conversación que me haga descubrirte. Tienes la mesita abierta y en ella hay un estuche. Bocabajo, como mi manuscrito en mi regazo. Yo tengo la mesita cerrada. Lees algo, sonríes. Abres la cremallera del estuche. Sacas un lápiz. Dentro hay un sacapuntas y un paquetito de pañuelos de papel. Dejas el estuche bocarriba. En el estuche hay un dibujo gastado de Inodoro Pereyra junto a Mendieta, ambos vestidos con los colores de Rosario Central. Me acuerdo de diálogos de Inodoro Pereyra: “Ché, ¿cómo le va?” “Y… Mal pero acostumbrado”. Sonrío.





…Subrayas esto del libro, página 120: “J’étais une vraie cinglée du cinéma argentin…
Por fin te detuviste en las fotos de Los muchachos de antes no usaban gomina, que te apasionaba. Compraste el boleto en la taquilla y entraste a ese cine pequeño, estrecho, con butacas de madera altas e incómodas, donde el ruido de los ventiladores era más fuerte que el de la banda sonora y encontraste un lugar en las primeras filas. Ya había empezado la película” y después de la película sigue la frase, pero tú no la subrayas. Casi al final de la página subrayas, también con la frase ya empezada: “los galanes envejecidos. Veinticinco abriles que no volverán. Pensaste que el tango era una de las pocas formas contemporáneas de la tragedia y te levantaste.” Sonríes. Dejas el libro, bocabajo, sobre la mesita, que cierras un poco, el estuche y el libro se deslizan. Te quitas los auriculares, te levantas, el ipod queda colgando. Lo dejas en el asiento. Te desencajas. Te ubicas, vas hacia la parte delantera del avión. Huelo el aire que has removido. Alargo el cuello para tratar de averiguar el título del libro, pero la mesita está medio cerrada. Sólo consigo leerlo en el momento del aterrizaje. Me sorprende. “Es rosarina”, es lo último que pienso cuando la veo abrazarse a un chico y la oigo hablar francés con esa musicalidad que...
…Y salgo y respiro París, pero esa es otra historia (todavía)…
…Se va a enfriar el té. Melody Gardot empieza otra canción. A veces te busco…

Miguel Ángel Maya
París, 9 septiembre, 2011
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miércoles, 7 de septiembre de 2011

TODAS HIEREN




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.Llego a casa odiseico y porfín, me desnudo, completamente, me pongo el pareo, abro una cerveza, enciendo el ordenador necesitando el documento word al que anoche todavía le quedaba placenta. Por muy poco en la radio del coche no he podido escuchar la sintonía de Flor de Pasión: me doy cuenta de que calculo los tiempos para oírla. Estaba en una reunión de trabajo y miraba de reojo el reloj, abreviaba o dilataba los contenidos y los bla bla blas, para después salir, subirme al coche, poner la radio y que el viaje hasta casa estuviera ilustrado por la música de Paul Mauriat (en la postdata 2)...





..."Necesitando el documento word", necesitando poner música en los auriculares, olvidarme del mundo, de la advertencia a la Central de Barcelona por vender chapitas inciviles, de las primas de riesgo, de la clase política...
...Hoy leía esto en una entrevista que Tiziana Trotta le hacía a Erri de Luca:


P: ¿Cómo es su ambiente de trabajo? Cuáles son sus costumbres a la hora de escribir?

R: Quiero especificar previamente que escribir para mí no es un trabajo. Es una fuente de ganancia, por supuesto, pero para mí siempre ha sido lo contrario de la palabra trabajo. Ha sido el tiempo salvado dentro de la jornada de trabajo, el tiempo opuesto. Una vez dicho eso, mi jornada de trabajo empieza muy temprano y encaja la escritura donde puede. Le dedico poco tiempo, en cualquier momento del día, salvo por la noche, cuando ya no sirvo para nada.

...Se nota que Erri de Luca ve la escritura como el tiempo salvado dentro de la jornada de trabajo, el tiempo opuesto. Me encanta eso de que le dedica cualquier momento del día, salvo la noche, cuando ya no sirve para nada...




...Lo leía y sonreía. Lo leo ahora, que trato de ganarle tiempo a la vida para dárselo a la ficción, que la música en los auriculares suena fuerte, que quiero escribir hasta que me venza el sueño porque sólo eso me tranquiliza y porque el piano a estas horas molesta al vecino. Mis vecinos siempre han sido muy molestables. Creo que es por el piano. Necesito sumergirme en la silenciosa y musical ficción del documento word a medio hacer, en el pico y la pala, la supresión de palabras, el rubor ante la mediocridad, la reescritura de párrafos, la pelea con la malahierba. Las horas van pasando y todas hieren, las frases danzan mientras tanto. Todo es cuestión de tiempo, de insatisfacción, de coartadas...




...Lo de Barcelona es curioso. Ni siquiera me vienen ganas de denunciar al ayuntamiento por permitir la incivilidad (¿se dice incivilidad o lo he traducido del italiano por las muchas veces que escuché en Nápoles la palabra "inciviltà"?), por permitir putas, carteristas, inmigrantes, vendedores ambulantes y gentuza. Lara Moreno tenía un cuento titulado El niño jarocho. No sé si está en alguno de sus libros (yo lo leí en manuscrito). En ese cuento un niño asiste a una "transacción comercial" entre un yonky y un camello que la policía aborta, pero a quien esposan y detienen es al niño por haber presenciado el delito, no a los que lo cometen. Lo de las chapitas me recuerda a eso: el matar al mensajero de los estúpidos y de los listos...

...Después de esta noticia no puedo evitar imaginarme al alcalde de Barcelona metiéndose rayas de coca, yéndose de putas o chupándosela a chaperitos marroquíes de quince años. Me lo imagino bajándose de un coche oficial, con la seguridad haciendo la vista gorda. En Estados Unidos suele pasar a menudo eso de cazar al más férreo defensor de la familia, ultracristiano y ultracontrario a maricones, inmigrantes y negros, chupándosela al rey del mambo disfrazado de poli en Las Vegas. Me hacen gracia estas cosas, como lo de los dos concejales de Plataforma per Catalunya, indignados porque un partido cuyas señas de identidad son la homofobia y la xenofobia los han echado del partido por tener novios inmigrantes (uno de ellos, además de inmigrante era gay). No entiendo la indignación ahora que los han expulsado del partido actuando de acuerdo con su programa político. Lo patético es defender la expulsión de los inmigrantes durmiendo cada noche al lado de uno...





...Abro otra cerveza y la ventana. Me asomo, cierro los ojos y siento la brisa. La música que lleva acompañándome todo el día gracias al facebook de Iria Mro suena más fuerte en los auriculares. Cuento los días, entre las cábalas y las cicatrices. El documento word con su territorio mítico y su preludio para la siesta de un fauno tiene sed. Yo tengo hambre. Pasan las horas. Todas hieren...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 7 septiembre, 2011

P.D. Las fotos (menos la de Nina Moric) están tomadas de aquí.
P.D. 2: Attends ou va-t'en. Paul Mauriat.
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domingo, 4 de septiembre de 2011

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...Los ojos y el calendario están rojos. Ningún corazón más rojo que tú, y me quedé a verlo, totalmente solo, ardiendo, volando. En el calendario está París, y París son muchas músicas y muchas páginas y muchas botas rotas...

...Fumo, y mi voz se resiente. Yo no fumo, pero ahora fumo, toco el piano y recuerdo. Rumio. Compuse Black coffee & diamond dress después de ver Los fabulosos Baker Boys con catorce años. Sigue siendo lo mejor que he compuesto. Lo compuse una mañana de domingo. Creo que cuando vi Los fabulosos Baker Boys entendí un poco lo que yo sentía por casi todo. Abría los conciertos con esa pieza mientras la gente se iba acomodando. La música se entrelazaba con las conversaciones y el tintineo de copas. Era una pieza ambiental a la que nadie hacía caso. Ahora la toco, sin darme cuenta. Miro a la pared, la toco y pienso cosas, vuelo un poco, rumio. Pienso que recordar es como rumiar. Uno se sienta al piano y rumia. En la novela que escribo ahora hay una mujer que se sienta al piano y recuerda: recuerda por el movimiento de sus manos sobre las teclas en el comienzo de La Catedral sumergida. El tacto y la música llegan casi siempre más lejos que el recuerdo, los olores, el recuerdo fabulado, lógico, oral, narrativo, tiene sus asideros y sus trampas para mantenernos a salvo: la música, no. Una música a destiempo nos destroza si el recuerdo nos duele, no siempre lo hace un relato de ese mismo infierno...

...Me siento al piano y pienso en las historias que tengo pendientes, por huir despavorido de las mías, hablo con departamentos de prensa del Betis, con la productora del documental Más allá de la alambrada, para conseguir dar con Sigfreid Meir. Busco las librerías de París donde supuestamente tienen Fils du Brouillard. Pienso en cómo será escribir tus propios recuerdos a cuatro manos, y escribirlos a cuatro manos con Georges Moustaky. En el coche suena a menudo la voz de Moustaky. Me lo imagino escribiendo a cuatro manos y bebiendo whisky junto a Meir. Recuerdo la primera vez que toqué el piano a cuatro manos: era como lanzarse al vacío y depender de la confianza en alguien. Recuerdo el escenario, el Steinway & Sons, M. a mi izquierda, el olor de M. a la izquierda, la presencia corporal de M. a la izquierda. Así, sentada al piano, podría incluso haberme enamorado de M...






...Nunca me enamoré de M. porque también ella se volvía vulgar al bajarse del escenario, porque confiábamos el uno en el otro sólo a cuatro manos, alrededor del cordón umbilical del Steinway & Sons, pero éramos vulgares cuando nos decíamos adiós, cuando arrastrábamos la banqueta, cuando su espalda no se contoneaba, cuando su mano izquierda no pulsaba los bajos y su mano izquierda tenía anillos y no sabía qué hacer con ella en el espacio normal. Éramos tristes cuando llovía y salíamos del conservatorio y era invierno. Miraba la ciudad a través de la ventana del autobús. Ahora siento que aquella soledad de entonces se parece mucho a esto de ahora. Podría verbalizarlo, fabularlo, siempre habrá una narración que se acomode a la memoria: ambas se domestican mutuamente. No sé por qué te estoy diciendo ahora esto. No sé por qué esta rabia ahora, por qué esta raspa de animal mitológico en los residuos orgánicos, no sé por qué el piano, por qué el espejo, por qué la noche, precisamente ahora que París me espera y estoy completamente desarmado...


Miguel Ángel Maya
Sevilla, 4 septiembre, 2011

P.D. Hablando de...
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miércoles, 31 de agosto de 2011

SEPTEMBER




Para JR


...Septiembre asoma, como en la película de Woody Allen (ese juego de escuchas y secretos fortuitos). Me dejo llevar por los ríos, por todos los ríos. Septiembre trae nubes, unas gotitas que no llegan a ser lluvia, por la que ni siquiera merece la pena darle a la palanquita del limpiaparabrisas para que haga un barrido de partículas de H2O. Basta mirar los edificios, las calles, la gente. Basta ver que todo parece una canción de Tom Waits o de Edith Piaff. Basta darse cuenta de que en el carril bici cada vez se ven menos falditas de vuelo. Septiembre trae París y una dramaturgia extraña. Septiembre te trae de la mano, te olvida, te zarandea. Has cruzado el Atlántico y ahora tus pies están en otra parte. Ya ando enzarzado con google earth para saber dónde queda la salida de emergencia. La liturgia, los cuadernos que tengo todavía apilados en la habitación cerrada a cal y canto, todo volverá con pedazos y esquinas rotas, como esos pergaminos que ambos adoramos, como esas páginas de libros de láminas que los dos nos divertimos comprando en las librerías de viejos de los sitios en los que hemos terminado viviendo por hache o por be...
...Las aguas volverán a su cauce, las lágrimas, la lluvia, los solos de Prince, los goles de Messi, el mecano en que se ha convertido el Barça, las sillas vacías, el teléfono en barbecho, las películas de Woody Allen, el cine francés, Won Kar-wai, Melody Gardot, el Europa, las coquinas, los líos, las dos aguas, los kilómetros, el horizonte...
...Yo por mi parte me iré dejando llevar por el río mientras te espero...
...(Que no te falte todo el rock & roll del mundo)...


Miguel Ángel Maya
Sevilla, 31 agosto 2011
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domingo, 28 de agosto de 2011




...Acaricio el arsenal, cálido, como tu alma, como una errata...
...Es absurdo hablar a estas alturas del asfalto: buena parte de los rock and rolls y de los blues giran a su alrededor en reverencias sonoras. Es absurdo hablar de la puesta de sol, de la música, del sonido del motor, de la soledad, del olor, del alcohol, de las tres heridas, de cómo engañar al dolor, de cómo emborracharse, de cómo cantar haciéndole la segunda voz a Pappo, mientras uno se jura no regresar jamás...



...Hubo otro huracán que se llamó Irene. Pasó en octubre de 1999 por La Habana. Yo estaba allí. Tapamos las ventanas con sacos de arroz. Todo quedó cerrado. El único vínculo con el exterior era una radio con pilas en la que no había ni radionovelas ni música, sino información sobre los movimientos del huracan. El arroz era vietnamita. La luz se fue. Las velas danzaban en toda la casa. Era imposible leer. El tiempo y el viento se sucedían a ráfagas feroces. Bebía ron y esperábamos. Me acordaba de Cayo Largo: Bogart y Bacall encerrados con aquellos tipos, esperando que todo pasara. Sabiendo que algo se iba larvando..



...Nueve meses después del paso del huracán Irene fui haciendo auto-stop de La Habana a Santiago. Me acordaba de ello cuando volvía de Córdoba, y el horizonte de la carretera era un inesperado telón de fondo. Todavía te olía en mi cuerpo. Te olía y veía el horizonte y sonaba un blues de Pappo. Puede ser que no te olvide nunca. Hacías auto-stop y yo quise ser ese tipo que te recogía y te llevaba al lugar que habías escrito en el cartel. No diré nada más de ti. Nunca soñarás conmigo. Como en los trenes nocturnos, como los besos en los trenes nocturnos. Te camuflo por pudor, porque casi no entiendo nada, porque nos reímos en el coche...
...Y porque la felicidad es un acogedor revólver...



Miguel Ángel Maya
Sevilla, 28 agosto, 2011

P.D. Las fotos están tomadas de aquí.
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miércoles, 24 de agosto de 2011




...No hace ni dos horas venía conduciendo por Kansas City, la avenida, y más o menos frente al edificio de Coca-Cola, antes de la incorporación a la SE-30, te he visto con un cartel de cartón en el que habías escrito "CÓRDOBA". Tenías el pelo rizado, sonreías, me gustó tu cara, la desfachatez irónica con la que sostenías el cartón. Detrás tenías una mochila. Te he seguido mirando hasta que el cuello y mi seguridad de conductor me lo han permitido...

...Me he incorporado a la SE-30 pensando que tenía que haberme parado y haberte llevado a Córdoba. A mí no se me ha perdido nada en Córdoba, pero a ti sí. He mirado el interior del coche, en el asiento donde deberías estar tú había unos sobres y una botella de agua. Tu mochila podría ir atrás. Empezaba a sonar la sintonía de Disco grande en Radio 3. Me habría gustado llevarte lejos. Me caíste simpática. Quién sabe quién habrá tenido el honor de tu compañía desconocida...

...No te imaginas cuántas preguntas te habría hecho durante el viaje. Ya imagino el hielo inicial, y el poco a poco lento, la conversación que empieza a andar, que va enraizando, ramificándose, creciendo...
...No te imaginas la predisposición que habría tenido para dejarme ganar por tu historia...





...Quién sabe si sigues bajo el sol de Kansas City o si ya alguien ha hecho lo que tendría que haber hecho yo, y ahora vas camino de Córdoba, mirando el paisaje de la A-4, o tomándote un café, o contándole tu vida a un desconocido, o soñando con llegar, no viendo la hora de llegar a Córdoba para abrazar a quién sabe quién...


...¿Sabes una cosa? Ahora mismo voy a ver si sigues ahí. Prometo no decirte que antes de salir he escrito esta entrada en el blog. Te voy a llevar a Córdoba (por favor, sigue ahí). Y no se lo diré a nadie...
...(Ni siquiera a ti)...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 24 agosto, 2011

P.D. La foto está tomada del blog de Siera Selene.
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domingo, 21 de agosto de 2011

TORMENTA DE VERANO




...Una tormenta de verano reconforta, refresca mi cabeza dinosáurica. El olor de la lluvia es como una caricia después de una pelea. Como unos labios inesperados sobre la espalda, como un mar calmo...
...Acaba de llover, el cielo está centroeuropeo, y siempre que llueve inesperadamente me acuerdo de julio en La Habana, del cielo azul brillante y de esas repentinas formaciones de nubes grises que sueltan una lluvia desesperada y que minutos después vuelven a dar paso a un cielo azul brillante...



...Se va el Papa, que ha estado por aquí, y que ha sido recibido por los representantes políticos de mi país con un recibimiento que jamás dispensaron a otros jefes de estado elegidos democráticamente, y no representantes de un estado teocrático...
...Se va el Papa que ha defendido el celibato en sus discursos, como amparó y silenció terribles casos de pederastia que han salpicado a lo largo de los años a sus sacerdotes. Me da pereza enumerar todo lo demás, y los casos de pederastia me parece lo peor, por eso aquí me quedo...



...Me quedo aquí, pero no salgo de la retención de líquidos: supongo que el celibato es una perversión sexual más, como la zoofilia: no eyacular durante semanas provoca una sensación intensa en los testículos, cuando a mí me pasa esa sensación pasa a ser mi centro de gravedad. Supongo que ahí radica la obsesión con el sexo, con el desorden, con la condena... con los abusos, la caricia enfermiza y perversa sublimada...
...Me quedo aquí, pero no salgo todavía: Charly García decía en Los dinosaurios eso de "Imaginen a los dinosaurios en la cama". Berlusconi creó todo un imperio televisivo sólo para dar rienda suelta a sus fantasías sexuales o como continuación de éstas: en los programas de Mediaset no pasa nada que no pase en sus fiestas, el mismo vodevil hortera, la misma trama, la misma lencería, los mismos movimientos de culos. Es aburrido, pero algún día escribiré, con "pruebas gráficas", acerca de esta apasionante historia...



...Supongo que si un policía le pega un puñetazo en la cara a una chica sin mediar palabra, y luego le pega en la nuca a un tipo que pasaba por ahí, eso tiene más que ver con sus problemas sexuales que con el mantenimiento del orden público. Supongo que un tipo que detiene arbitrariamente, que pega arbitrariamente y con saña, con el beneplácito de las autoridades del país, que sólo anuncian una investigación cuando empiezan a proliferar vídeos tomados con móviles por los ciudadanos, debería responder por sus acciones en un país que se dice democrático. Alguien debería advertir al policía que, por decisión propia, individual, es decir, como ciudadano pero amparado por un uniforme, pega con saña a una chica, de que esas cosas no se hacen, y que hay que liberar tensiones de otra forma, no pegando a chicas jóvenes desarmadas...
...Debería hacerlo además alto y claro el Ministro de Interior de un gobierno que ha decidido hacer del combate contra la violencia (incluida la de género) su bandera...
...De todo esto, me quedo, sin duda, con las tormentas de verano (como si las cantara Javier Ruibal)...




Miguel Ángel Maya
Sevilla, 21 agosto, 2011
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jueves, 18 de agosto de 2011





...Me hastían las hordas, conduzco un coche de madrugada, recorro todos los mapas ignotos con la yema de los dedos, me refugio en trincheras o coartadas que a veces dicen muy poco de mí, que sólo a veces suenan o huelen a mí, que difieren o interfieren en lo que soy...
...Mis siestas tienen cada vez menos ropa y están peor nutridas, las músicas que me acompañan son cada vez más arcaicas, mi piel es cada día más suave, todo lo deshago sin ritmo, como quien saca las cosas de una maleta con desgana mientras suena un cantante neomelódico en un patio de vecinos en el sopor de un mediodía cualquiera...
...Ni manteca en las venas...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 18 agosto, 2011
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martes, 16 de agosto de 2011




...Pongamos que una notte d'estate un viaggiatore, que un libro de Marguerite Duras, siempre Marguerite Duras se una notte d'estate un viaggiatore, siempre Madame Duras en verano, sólo que esta vez Marguerite Duras me aburría, me aburría la somnolencia de M. Andesmas, me aburrían sus palabras y su espera, y miraba la noche a través de la ventana, miraba las telarañas, buscaba músicas...



...Suelo conducir de madrugada: y cuando uno conduce de madrugada, después de un café y de una ducha fresca, es carne de cañón para las imágenes en la retina: los reflejos de las luces, la música azarosa de la radio, la ciudad desperezándose, los semáforos alternando rojos y verdes en una composición apuntalada con bostezos y el juego de pedales y marcha, de freno, de vuelta a empezar...
...Hoy por el Alamillo, por ejemplo, vi desde un semáforo en rojo dos siluetas muy oscuras empujando un carrito de supermercado con un amasijo de chatarra retorcida y brillante: parecía un garabato gigante y plateado en medio de una ciudad que todavía apenas era...
...El verde, un claxon, primera, acelerador, segunda, acelerador, los dos garabatos metálicos se pierden ya en el retrovisor, confundiéndose con otras luces verdes y rojas: "vamos a llegar tarde", dice un personaje del libro de Marguerite Duras a una niña que acaba de perder una moneda en un acantilado...
...Vamos, digo, freno para permitirle la incorporación a una furgoneta, subo el volumen de la radio...


Miguel Ángel Maya
Sevilla, 16 agosto, 2011
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viernes, 12 de agosto de 2011




...Me encuentro con un ejemplar de La revista de Occidente de junio de 1997, el nº 193, dedicado al viaje: "Viajes: del vagabundo al post-turista". En las mudanzas suceden estas cosas. Vuelvo a tener la revista-libro en mis manos. Me tomo una cerveza y releo lo que subrayé en junio de 1997, justo antes de ir por primera vez a La Habana, poco antes de cumplir diecinueve años. Pienso si volvería a subrayar lo mismo hoy y creo que sí (la mayor parte sí)...
...Subrayé por ejemplo esto:





"Viajar es descubrir que todo el mundo se equivoca. Las filosofías, las civilizaciones que, de lejos, nos parecen muy superiores a la nuestra, son a su modo como ésta, cuando se las observa de cerca, desesperadamente imperfectas", un párrafo de La vuelta al mundo de un escéptico, de Aldous Huxley.

...O esto otro:

"Los viajes son una brutalidad. Le obligan a uno a confiar en extraños y a perder de vista las comodidadesfamiliares de la casa y los amigos. Se vive en un constante desequilibrio. Nada le pertenece a uno salvo las cosas esenciales: el aire, el descanso, el mar, el cielo, y todo tiende hacia la eternidad, o hacia lo que imaginamos de la eternidad", de El oficio de vivir, de Cesare Pavese.

...Es curioso que estas últimas palabras se me quedaron grabadas, y me las repetí en Veracruz, en Bogotá, en la frontera entre Venezuela y Brasil, en la selva...
...Y cada vez que me acuerdo de tu rostro, escucho a John Coltrane o me relamo ante una lluvia de estrellas...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 12 agosto, 2011

P.D. La foto del rostro de Marilyn Monroe está sacada de aquí.
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martes, 9 de agosto de 2011




...El café permanece en el fondo de la taza, ya frío, sin más argumentos que las páginas del manuscrito virtual que hay tras la página de blogger o tras el google earth que da vueltas de peonza, como en una novela de Kerouac, donde se baila descalzo y se encienden las calles. O como en esas escenas memorables en los pasillos de los trenes nocturnos. Me confunden las películas, París, el blanco y negro, los gatos que maúllan en los tejados, las postales que llegan a destiempo, los trenes. Todo lo que permanece larvado y suave me inquieta por mucho blues que contenga o por mucho que vuele. Me confunde lo que creo haber vivido, lo que relato de mi vida, lo que disimulo...




...Hoy conducía, de nuevo, cuando el sol ni siquiera había hecho acto de presencia. Cada vez el sol sale más tarde. Son curiosos los ritmos, cómo se dilatan cada día a medida que avanza el verano, como si los días fueran versiones dylanianas de sí mismos: esas versiones cada vez más lentas que a Dylan le da por hacer para reírse de sí mismo, para tomar(se) el pelo con la solemnidad con que los demás ven sus himnos. Observo a los niños que cuido, en la piscina, en las aulas, y casi siempre están en guerra. Luego escribo cosas y sueño con que alguno de estos días suceda algo que me sacuda...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 9 agosto, 2011

P.D. La foto está sacada de aquí.
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lunes, 8 de agosto de 2011




5am
Friday morning
Thursday night
Far from sleep
I'm still up and driving

Tori Amos, Me and a gun


...Conduje desde antes del amanecer hasta el fin de mis fuerzas: tú no lo sabes, no sabes en qué momento sucedió lo del fango, el yogurt derramándose, no sabes de dónde proviene tanta fiereza. En realidad no sabes nada...

...Lo pensaba mientras me duchaba: recordaba cuando descubrí la canción When I was cruel, y yo te conté veladamente lo que se avecinaba, y tú me mirabas y te reías: "¿tú cruel?". Pensaba, con el agua caliente ayéndome por el cuerpo, cómo seguir conduciendo, dónde repostar...
...También me acordaba de la portada del periódico en el que se anunciaba, en pequeño, sorprendentemente en pequeño, la muerte de Marilyn Monroe...



...Me vestí, me tomé un café mientras miraba a la camarera rubia, me tomé otro café mientras miraba al vacío y seguía el cambio de turno del bar vacío. Hoy fui a trabajar después de toda la noche conduciendo. Me sentía como si guardara un secreto o un arma...
...Volví a recordarme debajo de la ducha, y recordé escenas de cine en las duchas, y pensé que, en realidad, hace falta vivir incluso para mantener una impostura...
...Hablo sin piedad de los documentos de word, de las páginas de blogger...
...Va siendo hora de empezar a quemar los papeles, y luego las naves, y luego... : va siendo hora de escribir, si acaso, en las orillas de las playas desiertas, para que nada sobreviva a las mareas...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 8 agosto, 2011

P.D. La foto está sacada de aquí.
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domingo, 7 de agosto de 2011




...El olor del mar infecta cuando todavía ni siquiera nos hemos desperezado. Me prometiste poemas. Leo. Bebo café. De entre todos los verbos que (se) suceden simultáneamente en este preciso instante, en el mundo, elijo apenas los más simples, los que no requieren de pasado, los que ni siquiera restauran fotografías rasgadas, ojos rasgados...

...Elijo el café y el olvido, como si fueran verbos. Te sigo, te persigo, te imagino, caminas, fotografías. Casi todos mis verbos sudeden ahora en Sarajevo o cerca de la música de Jacques Brel. No están aquí, no tengo ganas de tocarlos con las puntas de los dedos...
...Me prometiste poemas. Bebo café. Extravío verbos...
...Los escondo debajo de la alfombra...



Miguel Ángel Maya
Sevilla, 7 agosto, 2011

P.D. La fotografía está tomada de aquí.
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miércoles, 3 de agosto de 2011




Hay en toda música una llamada que yergue, una conminación temporal, un dinamismo que agita, que empuja a desplazarse, a levantarse y dirigirse hacia la fuente sonora

Pascal Quignard, Butes





...Después crecimos y nos buscamos, y éramos como un poema de Edgar Allan Poe o de Cesare Pavese, éramos como ancianos respetables que se prendían fuego con sus ocurrencias y sus miradas fugaces, y sus piedras de hacer fuego, y sus músicas y sus playas desiertas con sus cuerpos varados y los corazones desiertos y las ciudades apenas apuntaladas por una ginebra en forma de lluvia, por las fuentes de energía más primarias, por los instrumentos musicales más extraños y exóticos y repletos de sonidos nuevos agazapados para terminar de devorarnos y...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 3 agosto, 2011
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P.D. La foto está tomada de aquí.
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lunes, 1 de agosto de 2011


...Volver en un barco tarareando canciones que uno ya creía olvidadas. Citar a Pasolini y decir la scrittura è una cosa assolutamente priva di senso y acordarse de una calle de París o de Praga en la que un señor arreglaba cuidadosamente la cuerda de un violoncello magullado. Saben que el germen de los sueños se propaga con la facilidad de una plaga. Saben que se bebe en los vasos y se come en los platos. Que se deja en las sábanas, Que se pega a las manos. Y que apesta los ojos que miran, y la boca que besa, y los oidos que escuchan, hasta que los ojos no ven, hasta que los oidos no oyen y la boca sólo habla mentiras. Quitarse la arena de la garganta, el rojo de los ojos, la ginebra de las venas. Desmontar el sexo, arquear las cejas, sacar la lengua y humedecer las puntas del bigotito años veinte, esparcir la brillantina. Guardar el arma, desenfundar el cielo de la boca, sonreír como Garble. Esperar, respirar, verbalizar la trama. Aguardar el vértigo...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 1 agosto 2011

P.D. La foto está sacada de aquí.
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jueves, 28 de julio de 2011


...Y una llama azul, yema roja, repleta, y humo y jazz...
...Encender la radio y oír una voz siciliana que canta una nana, que te canta una nana, que te desperezarandea, que resuelve al menos los enigmas sonoros, que acaricia la sed, que mima y acuna la pupila...
...Y buscar la página exacta del libro exacto, el lugar más bonito del crimen, y volver, volver, volver...



Miguel Ángel Maya
Sevilla, 28 julio 2011
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martes, 26 de julio de 2011





"- Uno de los mejores momentos de tu novela es cuando el marido de la narradora le pregunta si lo que está escribiendo es verdad o mentira. Si es verdad que besó a una mujer, por ejemplo.

- Sí, sonará un poco naif, pero creo que la ficción no es inocua. O sea, creo que la literatura sí modifica nuestra realidad, y no necesariamente para bien. Hay gente que se incomoda."

Entrevista a Valeria Luiselli





...Los documentos word palpitan como estrellas titilantes de tangos...

...Algo se cocina en el fuego, a dos metros de aquí, en la cocina, y es real. Mientras tanto bebo una cerveza, contesto un email, termino un relato, sueño con Hiva Oa, me pregunto qué estarás haciendo tú...
...Puro teatro, dijiste, e hiciste una bolita con el guión de cine que te había escrito, y lo tiraste a la papelera y cayó fuera y el gato se agazapó, sin preguntarse quién era el personaje que te había hecho llorar...




...Lo demás tiene que ver con un par o dos de tatuajes de marinero, con las faldas de vuelo, con las bicicletas que son para el verano, con los veleros danzando en los puertos, con las ciudades que quedan atrás, con los libros en las cajas, con la radio que suena en el coche cuando miro el horizonte y estoy solo...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 26 julio, 2011

P.D. Las fotos están tomadas de aquí
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sábado, 23 de julio de 2011

AMY




...César Vallejo ya tenía en el recuerdo el día de su muerte...
...A menudo pienso en cómo será la mía (sólo tendré una, supongo), y la muerte de gente a la que quiero...
...Nunca pensé en cómo sería la muerte a balazos de Facundo Cabral, pero sí la de Fidel Castro o la de Serrat, no sé por qué...
...Sabía que la muerte de Amy Winehouse la viviría de esta manera: una tarde cualquiera y un día de estos aparecería muerta en su piso de Londres y a mí me pillaría escribiendo o leyendo o tocando el piano o escuchando música...



...Lo he sabido por el Facebook de Luna Miguel: Facebook es como una corrala que se ha alborotado de cacareos, bromas, lamentos y enlaces a periódicos donde se daba la noticia de su muerte. Siempre pienso que cuando muere alguien los humanos nos comportamos como esas hormigas que desordenan la fila después de un pisotón...
...Siempre pienso lo mismo de estas cosas: parece mentira que alguien esté vivo y esté en el mundo y un segundo después esté muerto y sea un objeto inerte...
...Buen viaje a la chica de la Casa del Vino...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 23 julio, 2011

P.D.
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