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domingo, 12 de julio de 2015

PAPÁ KRAHE


...Se ha ido para siempre Papá Krahe junto al mar de Zahara...
...Maldita muerte...

Miguel Ángel Maya
12 de julio de 2015


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jueves, 27 de diciembre de 2012

RENDEZ-VOUS



À la moitié du chemin de la vraie vie, nous étions environnés d'une sombre mélancolie, qu'ont exprimée tant de mots railleurs e tristes, dans le café de la jeunnesse perdue

Guy Debord

...El jazz suena en la radio. Miro al techo. Es un jazz lento. En el techo está escrito Il n'y a pas de moment ordinaire en letras caricaturescas y serpenteantes, junto a una foto que V. me regaló una vez. Una foto que también ella tiene. En la foto hay un contorsionista. Es una foto en blanco y negro. Hay dos vasos de vino y libros. Mis pies recorrieron librerías gastadas. En Rue de l'Agent Bailly alguien abandonó un mueble con libros. Un anciano saca libros de un carro y los coloca con cuidado bajo la lluvia. El anciano murmura. Se va. En el mueble hay libros de aventuras y Musique pour caméléons. Bajas el plástico con delicadeza. Proteges los libros de la lluvia. Ti proteggerò dai turbamenti che per tua natura normalmente attirerai. Es como si los taparas y les dieras un beso de buenas noches. El frío te pone la nariz roja y a veces ese detalle prende todos mis años vividos o los años que quise haber vivido...
...Una librera perezosa con dientes amontonados y amarillentos me sonríe parapetada detrás de todos los libros que quise haber devorado, y me cuenta la historia del porqué de mi desencuentro con ciertos libros. La historia de su siesta y de su après-midi es parecida a la rulotte de la futuróloga junto al puesto de perritos calientes cerca del cementerio de Montparnasse. Una futuróloga que descansa los domingos. El domingo festivo de una futuróloga tiene algo de metafórico y de intrigante: ¿pierde los poderes o se dedica a predecir su propio futuro? Es como el día de asuntos propios de una futuróloga...
...La lluvia derrite la barra de pintalabios que alguien ha dejado sobre la tumba de Cortázar. La tumba de Cortázar bajo la lluvia. Los billetes de metro. Las cartas, la tinta diuyéndose, los ríos negruzcos sobre el papel cuadriculado, la hoja arrancada del cuaderno, la chica arrodillada, escribiendo, frente a la tumba del Cronopio barbudo. Junto a la de Cortázar hay una nueva tumba que no estaba el año pasado: es de un pequeño niño rubio que nació en el 2001 y murió el año pasado. En la foto aparece sonriendo. Al fondo hay un mar insolentemente azul. Siempre las mismas cartas adolescentes y el vuelco en el estómago recordando la sonrisa del niño rubio: vine a París para buscarte, vine a París para encontrarme, estaba perdida y leí Rayuela. Hay algo en esa pasión unívoca y casi sin matices que me enciende y me enternece. Se parece mucho a esa admiración expresionista, a esa ilusión desbordante que me llena cada poro, cuando encuentro cassettes muevecitos de Gainsbourg y de Sinatra en Boulevard Saint Michel, frente a una librería de saldo donde se pueden comprar maravillas por un euro cincuenta, y después gastarse en vino lo que hubiera sobrado, como en la canción de Krahe...
...El vino y el jazz lento. Le rendez-vous (avec la vie?) dans le café de la jeunesse perdue. La lluvia, los paraguas compartidos, las botas empapadas. Estar de acuerdo con la vida y amarla sin reservas, a pesar de todo. Porque hay un todo que pesa y una melancolía que sigue ahí, doliendo, y unos pasos perdidos que a veces no dan más de sí. Pero París me abraza y es cálida y está dolorosamente preciosa...
...Y sí, nos habremos ido para siempre, y esta música seguirá sonando...



Miguel Ángel Maya
París, 27 de diciembre de 2012

*

miércoles, 28 de julio de 2010

Nos ocupamos del mar



...Como siempre, cuando el tiempo pasa caluroso, parece que pasan menos cosas de las que pasan. Ha pasado, por ejemplo, que estoy leyendo una novela inédita de Sara Mesa y quiero escribir con ella a cuatro manos pero no me decido a decírselo porque no confío mucho en mí adquiriendo compromisos; que escribí el guión de una película para que la protagonicen unos chicos de siete años y hoy empezamos a grabarla; que quería haberle escrito a Luna Miguel porque en una entrada de su blog hablaba de un desierto y de un pescador y justo yo estaba terminando de releer el libro de Alberto Szpunberg y sonaba Desierto de Páez y me acordaba de un pescador desdentado que conocí en Celestún y que me hizo perdén un autobús; que nadé; que llegó a mi buzón Las Primas después de cinco meses de búsqueda, gracias a la cortesía de Bértolo, y que siento a la señora Venturini muy cerca de mi forma de entender la literatura, que no difiere mucho de mi forma de entender la música o la vida, quiero tomarme un café con la señora Venturini, y leer todo lo que haya escrito...
...Es maravilloso tener en las manos un libro que uno lleva buscando desde hace mucho tiempo...







...También pasó que anoche llovió...
...Y siempre que es verano, y hace calor, y llueve a media tarde, me acuerdo de los discos de vinilo que hay en esta casa, y abro las puertas del mueble donde están, junto a un sombrero negro envuelto en una funda de almohada, y miro los lomos y las portadas: de chico sabía dónde estaban los discos, recuerdo que miraba una y otra vez las portadas, y mi curiosidad estaba directamente ligada a esas portadas cuadradas que no me cabían en los brazos...
...Supongo que el ritual que tuve que pasar yo como ser social que pasa a la vida adulta fue ése: poner un disco solo, sin la ayuda de un adulto, con cuidado, limpiando los surcos con alcohol, poniendo el disco, cogiendo cuidadosamente la aguja y bajándola...
...El mueble de los discos de vinilo sigue oliendo igual, y ahí siguen esos señores melenudos de las portadas, que ahora veo jóvenes e inocentes, esos colores, esas chicas, esos peinados, esas miradas y bocas desafiantes...



...Madrid está ahora lejano, como si hubieran pasado muchos siglos de mis pasos perdiéndose por la Gran Vía, criminalmente lejos del mar: los lugares, la casa, las calles, las rutinas...
...Hacía tres veranos que no estaba tan cerca del mar, que no nos ocupábamos de él como hay que hacerlo, que oía la canción más maravillosa de Krahe como quien rumia una nostalgia, y no como quien cierra los ojos y siente cómo el mar le rompe en el empeine...



P.D. No recuerdo de qué blog he sacado la primera y la última fotografía de esta entrada. Me parecen geniales, y quiero enlazarlas. Por favor, si la reconoces, dime de dónde salió ;-)
La segunda fotografía es del flickr de Raquel.

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 28 julio 2010

miércoles, 22 de julio de 2009

Eclipses y Antípodas


...En las antípodas se ocultó el sol durante más de siete minutos. Hubo una súbita y repentina noche de siete minutos...
...Cuando era pequeño llamaba "eclipses" a los negativos de las fotos. La primera vez que ví un eclipse de sol lo hice a través de un negativo. Mis padres me llevaron a ver el eclipse, al campo que había a las afueras de Alcorcón, con Móstoles a lo lejos (ahora ya no hay campo). Yo puse el negativo hacia el sol, y me puse a mirar las fotos, una a una. Muchas de ellas ya las había visto. No entendía por qué tanto misterio para ir a ver eclipses de fotos, pero me pareció bonito irse a las afueras de la ciudad a ver los negativos (para mí "las eclipses"). Supongo que pensaba que cuando creciera lo entendería todo. No sé cuándo se deshizo la confusión, pero (y esto es secreto) todavía, para entenderme yo mismo, sigo llamando eclipses a los negativos: me siguen apasionando, me parecen mágicos...
...Curioso que desaparezca el sol cuando se conmemora la visita a la luna, justo ahora, que mi cuerpo no soporta más el eclipse de mar que se vive en Madrid, y necesito salitre y agua, y luz de luna, y las antípodas están tan lejos, y...



Miguel Ángel Maya
Madrid, 22 junio 2009

jueves, 5 de marzo de 2009

Nos ocupamos del mar

...En estos días, como casi siempre que estoy triste o cansado, estoy también Krahe y estoy porteño...
...A finales de mes entregaré "Cabaret en las tripas del difunto" a la editorial, y paso los días volviendo sobre mis pasos, corrigiendo, recreando, volviendo a empezar... Soy un cúmulo de inseguridades y de fragilidades, a veces me dan ganas de llorar, porque no sé por dónde seguir cuando no puedo seguir, cuando no tengo fuerzas ni argumentos, cuando no puedo más con la batalla que me traigo entre manos: la novela, con sus exigencias caprichosas, sus saltos mortales, su paso agigantado y mi lengua fuera, mi desfallecimiento y mi renuncia a lo que quisiera con ella y todo lo que ella no se deja, maldita sea, maldita hija de puta novela, malditas lágrimas voy a poder contigo, enternécete, déjame que te meta mano de una vez, déjate violar, maldita sea, de mí naciste, le digo, y ella sigue a lo suyo, recordándome lo imposible, lo que puedo y no puedo, las miserias, lo que no da más de sí, lo de no hay más cera que la que arde, lo de no puedo más, y las ganas de darle un puñetazo a la mesa y el cabreo por no ser capaz de seguir, de ganarle el pulso y seguir su paso...

...Y miro la lluvia por la ventana, y me tomo un café, otro café, y vuelvo de nuevo a la mesa, el piano frente a mí, la estantería con los libros: ahora miro uno de los estantes y leo los títulos de los tomos: Taschen "Bogart", Danniel Pennac "Au bonnheur des ogres", Roberto Arlt "Los siete locos", Hernán Cortés "Cartas de Relación", Antonio di Benedetto "El silenciero" (regalo de Gabriela), José Donoso "El obsceno pájaro de la noche" (recomendación de David), César Aira "Canto Castrato", Roberto Bolaño "2666", un señalalibros que es la foto de Anita Ekberg bañándose en la Fontana di Trevi, Antoine de Saint Exúpery "Terre des hommes", Enric González "Historias de Londres" (mi próximo libro), Manuel Puig "El beso de la mujer araña", Italo Calvino "Se una notte d'inverno un viaggiatore", una Lonely Planet de Nueva York y otra de Las Vegas (¿qué hago yo con una Lonely Planet de Las Vegas?) y miro la mesa, la pantalla, el documento word de "Cabaret en las tripas del difunto" anclado, maldita sea, en un atolladero con letras rojas y un corchete que avisa que "hay que escribir mejor lo que quiero decir", como si fuera fácil escribir mejor lo que uno quiere decir. Y me dan ganas de bajar los brazos, sventolare la bandiera bianca, ocuparme del mar, sólo (de solamente) y solo (de soledad, de náufrago, de novelista al que le vienen grande los zapatos)...

...Aquí dejo una de las joyas de Krahe: llamadme "mentecalenturienta", pero a mí me parece que esta canción describe un polvo con una delicadeza conmovedora (por cierto, curiosamente, cuando termina el video, youtube da a elegir entre otros dos videos: uno lleva por título "Abajo el alzheimer" y tiene el careto de Krahe, el de abajo se titula "Pilar Rubio empitonada", y aparece Pilar Rubio con camiseta de tirantas. Difícil elección la que nos propone el azar a través de youtube, ¿no?)
...Y aquí os dejo a un grande (argento, gracias a Pato) de ese humor absurdo que tanto me apasiona (ya os dije que estaba porteño, y Borges creo que dijo que ser porteño es "estar lejos y estar triste", casi tan lejos y tan triste como estoy yo de esta maldita novela que se empeña en guiñarme el ojo mientras me dice: no vas a poder conmigo, muñeco)... Con cosas como éstas, desaparece un poco la bruma y la melancolía...

...Sigo con mi "Cabaret en las tripas del difunto", solo, de soledad, de cuarto con música, de café que se está haciendo en la cocina, de pantuflas rojas, de ganas de llorar, de levantarme para encender la luz, el viento golpeando las persianas del balcón que queda justo detrás de mi espalda, echarme el café en la taza y volver al cabaret: París, la noche del bombardeo nazi de París, la misteriosa Greta Wenderglazst, ¿quién me mandaba a mí a meterme en esta camisa de once varas a la que ahora me he hecho adicto?...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 5 marzo 2009

miércoles, 4 de marzo de 2009

Una décima de segundo



París, julio 2007

...No me explico por qué, de entre todas las décimas de segundo que se suceden encendidas, sin tregua ni descanso, asediándonos, uno elige disparar justo en ese instante, cuando pasa por nuestro lado esa décima de segundo que queda congelada, inmortalizada, detenida, en la fotografía. ¿Por qué apropiarnos de pronto y para siempre de esa décima de segundo y no de otra?...
...Respecto a las fotos que ilustraban esta entrada hasta hace diez minutos (¿no las viste antes de que las quitara?), tal vez todo se reduzca a ese viaje inútil, ese viaje hacia la nada que consiste en la certeza de encontrar en tu mirada la belleza. Belleza entre las décimas de segundo que se van marchitando al ritmo del reloj y hundiéndose en el esfalto de los días. Belleza desordenada, brutal, incierta, milagrosa, fugaz, y esa estupidez tan nuestra de querer atraparla mientras Heráclito se descojona de nuestras adicciones: domesticar los tiempos y los espacios, como si fuéramos animales sedentarios...
...Respecto a las fotos que ilustran ahora esta entrada, sirve lo de la décima de segundo, lo del tiempo y lo de Heráclito descojonándose, y mejor olvidar lo de la belleza...
...Un abrazo a todos...

...Ahora, mientras retoco esta entrada, suena Krahe y dice esto:

La suave luz que anima mi ventana
temprano me avisó que ya era el día:
nuevo plazo de vida que venía,
mañana ha sido hoy por la mañana.

Al filo del reposo, por lo sano
se ha cortado la línea divisoria
que separa mi propia trayectoria
de mi vida común de ciudadano.

El porvenir, posible e indeciso,
al ayer tan seguro, le consulta,
el hoy por hoy me entrega y resulta
un hoy por hoy de límite impreciso.

Mañana ha sido hoy tan de repente...
hoy tengo que volver a hacerme cargo
de cuanto es dulce, de cuanto es amargo,
de cuanto casi es indiferente.

Como el tiempo ni siente ni padece
lo mismo si hace alegre o si hace triste
hoy estoy para todo lo que existe,
lo que ya va a morir y lo que crece.

En este instante me siento quien soy,
adelante y atrás todo es mi vida,
mi vida a la redonda y esparcida,
mezclada con el mundo, ayer y hoy.

Porque ayer me ha pasado su recibo:
otro día al alcance de la mano,
otro día de asombro cotidiano.
Porque, en fin, me parece que estoy vivo.


Miguel Ángel Maya.
Madrid, 4 marzo 2009.