Mostrando entradas con la etiqueta a thousand kisses deep. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta a thousand kisses deep. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de febrero de 2011




...La cama revuelta, la música también desperezándose, a más de mil besos de profundidad...
...Hemos colocado todas las figuritas, están al borde, a punto de caer. Es domingo, en la azotea van cayendo oblicuos los rayos del sol, las antenas parecen todavía sombras chinescas...


© Dagur Kári, Dark Horse

...Seguimos siendo dos gatos, dos ariscos gatos, mi espalda arañada, las cartas de amor, la música transmitiéndose hacia nuestros tímpanos en auriculares compartidos: ¿seguirá llamándose sonido stereo a eso?...




...Te veo caer. Siempre te vi como si estuvieras en una cornisa, y nunca me importó. Ahora te veo caer, rodar es el único modo de acercarse algo al infierno, de divisarlo. Miro la foto del cuerpo de Marilyn junto a una mano que señala un frasco de pastillas. Yo quise haber salvado a Marilyn. Marilyn murió quince años, once meses y tres días antes de que yo naciera. No entiendo por qué me duele tanto...




...Así no vamos a ninguna parte, te digo, la cafetera silba, las evidencias caen por su propio peso, la azotea acoge los rayos oblicuos: como mucho, caeremos, junto a las figuritas que un breve o leve golpecito de viento hará volar...
...Sabemos volar, te digo guiñándote un ojo mientras afilo los cuchillos y me camuflo en la segunda taza de café...
...Seguimos sepultados a más de mil besos de profundidad, como un delicioso submarino...




Miguel Ángel Maya
Sevilla, 6 febrero 2011

lunes, 3 de agosto de 2009

Besos



...No recuerdo con claridad la primera vez que hice el amor. Mucha gente considera que traspasa una línea y que con ese hecho se puede considerar que ha perdido la virginidad (para no volverla a encontrar nunca). Yo, mi virginidad, la fui perdiendo poco a poco, y creo que no la he perdido del todo. Otro cuerpo es una topografía y un ritmo infinitos como para dárselas de sabiondo...
...Sí me acuerdo perfectamente de mi primer beso: recuerdo dónde fue, con quién, cómo, el corazón acelerado, el nudo en el estómago antes de decidirme, mis ojos abiertos y cerrándolos cuando ella los cerró, recuerdo que mis manos fueron torpes y no supieron dónde ponerse o posarse, qué tocar, qué acariciar, qué hacer; recuerdo mi boca seca, sus labios mojados; la poca habilidad con las narices; me acuerdo que yo besé por primera vez sepultado por los miles de besos que había visto en el cine: me gustaban los besos en blanco y negro, no entendía que ella le diera a él una bofetada y luego se besaran apasionadamente, sabía que ahí, entre las dos bocas, se escondía un misterio... Y luego estaba la música...
...La música de mi primer beso fue el silencio y el entrechocar suave y torpe de los labios. ¡Faltaba la música! ¡¡Los besos no tenían música!! Creo que por eso me gusta poner música cuando hago el amor: por el cine. Viene de entonces. No puede haber besos sin música...
...Lázaro habla en una de sus últimas entradas de esos cines de La Habana que ahora están en ruinas, después de haber albergado esa magia de las salas oscuras y las historias, de haber hecho llorar, reír, evadirse, pasar un buen o un mal rato en sus butacas. Me recuerdo empapado de lluvia, reconfortado en la calidez de una sala de cine. Me recuerdo triste y pidiéndole al cine que me salvara. Me recuerdo enamorado de quien no lo estaba de mí y tratando de entender qué haría Bogart en esa situación (esto todavía lo sigo haciendo). Recuerdo películas, escenas, diálogos, momentos, frases, miradas, gestos, al otro lado de la pantalla, y siento que forman parte de mi biografía, junto a los besos que no dí, a esos dos o tres segundos de incertidumbre que preceden un beso y que no supe o no quise ver, y me dí la vuelta, y todavía pienso por qué lo hice, y no pasó nada, como en el cine, y está perdido, tiernamente perdido, irremediablemente perdido...
...A mil besos de profundidad, como la memorable escena final de Cinema Paradiso...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 3 agosto 2009

viernes, 15 de mayo de 2009

Directo al corazòn

...El cielo estuvo agrio todo el dìa, como a punto de estallar, como si no hubiera derramado todavìa todas las làgrimas, como si adivinara que al final de la tarde sonarìa Leonard Cohen y la ciudad se iba a quedar sepultada a màs de mil besos de profundidad...
...Estos dìas volvì a encontrarme con todo lo que fui, con lo que quise, con lo que no sabìa entonces que serìa, con chicas que quise, que no quise querer, que nunca tuve, e incluso con esas personas en quien nunca reparè pero que no dejè de buscar desde que el lunes ella no dejaba de mirarme...
...No me dejes, le decìa, no dejes nunca de quererme, àmame, espèrame, y Nàpoles seguìa ahì, inmutable, sepultada a màs de mil besos de profundidad... Me he quedado, como siempre, esperando un eclipse, un terremoto, esa feroz rebeliòn, esa mordida en el corazòn trazada como un boceto triste, como los ojos de un perro... La he buscado todos estos dìas...
...Me voy con màs de mil besos en la boca, y ninguno era suyo...

Miguel Angel Maya
Nàpoles, 15 mayo 2009