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jueves, 24 de octubre de 2013

WET GUNPOWDER BY THE RAIN


...Las tardes se las reparten John Coltrane, Ornette Coleman y Sonny Rollins, como en una timba de póker, como si se zafaran del vinilo y se escaparan. No me dan tregua ni los personajes de los cuentos de Joseph T. Gambolò en los que es posible rastrear su vida, ya me entiendes: las noches en las plantaciones de tabaco, la música y el sudor y los negros y los gatos y la cabaña iluminada en un punto de la inmensidad de la oscuridad y la lluvia, el aguardiente casero, los instrumentos musicales arrumbados y repletos de muescas y golpes, el escaparse por las ventanas, los graneros, los animales...
...No es fácil traducir los cuentos de T. Gambolò por lo mucho que esconden, por el miedo que dan...
...Mucho más difícil es encontrar en esos cuentos el germen de un asesinato que va a producirse sesenta años más tarde. Con T. Gambolò todo es extremo, todo sabe a pólvora, todo huele al tabaco mojado por la lluvia y a sus paseos lentos y sin rumbo por Third Avenue, como el reverso destruido, fantasmagórico y suicida de Jeanne Moreau buscando a aquel tipo acompañada sólo por la noche y, a lo sumo, por la trompeta de Miles Davis...
...No es mala compañía para corregir en la medida de lo posible esa soledad que se mete por los huesos como la peor de las infecciones, me digo mirando mis ojeras en el reflejo de la ventana, como si ya hubiera llegado la madrugada y yo siguiera dándole rienda suelta al insomnio mientras mi perro me mira como si estuviera loco, tan fantasmagórico como la figura de Joseph T. Gambolò arrastrando la bombona de oxígeno y empeñado en entrar, una vez más, en el Havana Cafe del Soho, resistiéndose a dejar de existir, a dejar de soñar que los temblores no le impedían seguir escribiendo, que para escribir la letra "W" no tenía que sostener su mano derecha con su mano izquierda para escribir primero "Q" y luego "D" y luego "S" para finalmente desistir y llorar y romper los malditos papeles; que el sonido fatigoso de su respiración podía, todavía, darle una vuelta de tuerca más a la vida, y podía enturbiarla de pólvora una vez más...

Miguel Ángel Maya
24 de octubre de 2013

P.D La foto es de Esther Bubley y está sacada de aquí.
*

viernes, 10 de junio de 2011



Era más romántico quizá cuando
arañaba la piedra
y decía por ejemplo, cantando
desde la sombra a las sombras,
asombrado de mi propio silencio,
por ejemplo: "hay
que arar el invierno
y hay surcos, y hombres en la nieve"

Leopoldo María Panero






...Anoche conducía. En la radio sonaba Gershwin o Waits o Cohen o Davis o Buckley o Spektor o... Una de ellas dormía en el asiento del copiloto, apoyada en el cristal. Su respiración a veces se conjuntaba con la música. Imaginaba un juego de palabras que se desvaneció con la luz de los faros porque la hache lo desbarataba: Gerswing. También su respiración me desbarataba...




...La otra dormía detrás, abrazada a su guitarra. Había fumado y había llorado. Se parecía un poco a Brigitte Bardot, en dos ocasiones había visto sus bragas debajo de la falda. Eran azules, y le quedaban flojas. Sabía que en algún momento entre la carretera y el amanecer mis dedos se interpondrían entre la tela azul y su piel. No oía su respiración, pero sí a veces los acordes sordos de la guitarra y su sien o sus pelos..




...Anoche conducía y me volvía loco. Arañaba piedras y me desgañitaba limpiando la voz que Tom Waits dejaba esparcida con el coche que olía a humo, sudor y lágrimas, rociándolas a ellas con una nana espeluznante, y dejándome a mí encendido y con ganas de lamerlo todo a base de ir aniquilando sueños...
...Ninguna de las dos estaba ya conmigo cuando supimos que había un incendio en el hotel. Sólo pude salvar unas bragas azules...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 10 junio, 2011

P.D. Las fotos están tomadas de aquí.

viernes, 28 de enero de 2011

ICEBERGS

Cuando era niña
en la noche de París
veía yo desde Neully
la torre Eiffel
Y creía que las luces
hacían feliz a la gente
Y que no se acostaban
para ver a las estrellas
subir al cielo negro
Lloraba antes de dormirme
porque sentía el placer
venir con las estrellas
de la noche.

Carmen Mondragón / Nahui Olin,
Calinement je suis dedant






...La música de Miles Davis no basta. El humo y los ojos rojos de tanto fumar, el revólver mojado, la pornografía seca no basta. Reescribir una y otra vez la escena: nada de "escribir por ejemplo: la noche está estrellada y tiritan azules los astros a los lejos". No, las ciudades están demasiado nevadas y debajo de la nieve hay demasiadas dioxinas como para decir esas sandeces. No seas impostor, le digo al tipo del espejo. Estoy en el baño de la estación de trenes, esperando que llegue Lily Marlene (and I came home without Lily Marlene). Soy cruel y tengo los colmillos afilados, y tengo que reescribir la escena jugándome la vida, no como el impostor que vuela detrás de la lagrimita, del polvo sin historia, del lento y breve goteo de saliva...




...Contenías la respiración y me besabas entre corales y peces, mientras allá arriba, en el mundo real, el aire te abría los poros, sus manos iban apartando pétalos de tus pliegues y se mojaban y éramos felices en una cama en la que yo no estaba, como en un cuento para niños, como en el andén donde se espera el regreso al que se ha apostado la vida. Pero eso no existe. La punta del iceberg está tan helada que quema, y la impostura pocas veces resiste más de un huracán, más de dos ginebras, más de tres besos, más de cuatro pupilas que taladran y esperan y ansían...
...He vuelto a reescribir la historia, ahora que no creo en ningún tipo de iceberg, ahora que miro la nieve como un crimen, ahora que ni la más turbia de las escenas se parece a nuestra respiración contenida, el derredor de corales y silencio, mi lengua lamiendo tu lejano y rojo bikini, tus pliegues y tus neuronas en otra parte...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 28 enero, 2011

lunes, 28 de junio de 2010

La soledad era esto




...Probablemente se me han terminado las coartadas o las migas de pan: se me han caído de los bolsillos, las he perdido por el camino o se han desvanecido con el tiempo. No sé. Supongo que la soledad era esto, o era algo parecido a esto...
...Dicen que no sólo de pan vive el hombre...





...Se terminaron las clases de guión, y, como siempre que algo termina siento una cierta melancolía de la que no logro desprenderme del todo en mucho tiempo. No sé por qué: siento melancolía por las cosas que se terminan en el mejor momento, como si te levantaras de repente, y te fueras, como cuando hay un solo de hammond en la radio y se va la luz, y uno se queda con ganas de más...




...Me fascina el momento de felicidad en el que me doy cuenta de que detrás de esa felicidad hay tristeza: el viernes pasado, no recuerdo en qué bar, pero sí recuerdo en qué momento exacto, mi felicidad tomó conciencia de que estaba asediada por una cierta tristeza, casi imperceptible, pero tristeza...
...El viernes ya sabía que hoy estaría así, a pesar de las risas, de la euforia, de la broma infinita. Ya me veía venir la tristeza, lejana y todavía desdibujada, pero decidida y quizás cruel...



...Puedo poner mis dedos sobre las teclas del piano, y sentirlas. Sólo el sonido, a lo sumo, se desvanece, pero las teclas no: son una topografía feroz y cruda...
...Muchas otras cosas se desvanecen, se me escapan de las manos, son posibilidades tan inciertas o tan carambolescas como cuando uno mira a los ojos a un amor imposible y sabe que esas pupilas siempre van a estar en otra parte, y esa sonrisa siempre va a ser menos de lo que uno espera, y las manos van a dar menos, cinco o seis grados centígrados menos, y así sucesivamente...




...Yo sé que me había prometido a mí mismo hacer unas crónicas sui-generis del Mundial, pero no me apetece. Siento que para hacer eso no tendría que tener la misma desidia con la que jugó Italia: Italia siempre juega con el peso de la historia, de ahí esa fé en lo imposible: juegan con el partido contra Alemania en 1970. En este mundial no pareció jugar con nada de eso...
...Otros equipos tienen escaramuzas de otro tipo, más insignificantes, menos espectaculares o importantes, y están bien, pero las camisetas pesan menos, son más livianas...
...Supongo que hablo de mí y no de las malditas y bellas batallas balompédicas...




...Se aproxima una tormenta: oigo los truenos como el viernes se oía el sonido lento de la tristeza que hoy ya es una orquesta felliniana...
...Dicen que en el gol de Inglaterra que sólo el árbitro no vio había una suerte de justicia poética por una vieja batalla todavía no saldada. No sé. Yo no sé hasta qué punto sé de cicatrices de viejas batallas de esas que arrastran los pies como los viejos cansados y caducos, o como eso que se hace con desgana: escribir los versos más tristes esta noche o tratar de encontrar los papeles perdidos justo la noche antes de que se derrumbe todo...




...Ni siquiera sé cuánto hay de cicatriz y cuánto de mentira en toda esta historia, ni si la batalla que se avecina estará a la altura de las cicatrices que me prometí a mí mismo...
...Poco más, sólo quería escribir, verte bailar, olvidarme para siempre del dry-martini, sacudirme como un perro al que han mojado con una manguera...




Miguel Ángel Maya
Madrid, 28 a 29 de junio, 2010

jueves, 27 de mayo de 2010

Y ahora qué

scarlet


...volvería a descubrir, una vez más, que ese cansancio era una pequeña mentira confundida entre un poco de felicidad. Entonces me resignaba a esperar las palabras
que me vendrían de aquel mundo, casi mudo, de espaldas a mí
y deslizándose con el esfuerzo de mis manos doloridas.

Felisberto Hernández





...Miles Davis sabe cómo hacerlo, sabe cómo deslizarse por los poros acompasándose al verano que rocía los tejados, sabe cómo acariciar...
...Si fuera un perro me iría con cualquiera que supiera acariciarme o con cualquiera que fuera capaz de susurrarme Blue in green como lo hace Miles...
...Si fuera una mujer les prohibiría acercarse a mí a los hombres que no supieran acariciarme, que no me susurraran como si escucharan sólo para sí Kind of Blue, que no supieran qué hacer con la topografía de mi cuerpo...



...Como en La Isla del Tesoro, que se refrescan el gaznate con ron, o como cuenta Thor Heyerdahl en La expedición de la kon-Tiki, un libro con formato de periódico que compré en una librería de la Calzada del Cerro, cerca de donde vivo cuando vivo en La Habana, por 4 pesos en moneda nacional: como cuando leía las aventuras de Heyerdahl en la Polinesia, con un vasito de ron a mi lado, como velando las palabras y mis pupilas, ahora me tomo un gin-tonic después de un día demasiado feroz, demasiado exigente con mi estrés y mi indolencia...

...Me gusta esa gente que se mueve como si sonara una música que sólo ellos son capaces de oír: encontrarse con alguien que tiene swing no tiene precio, y más si luego te transmite esa música, te la traspasa como si fuera la mejor de las cajas de resonancia...

...Me llegó una postal de Nápoles que ahora está en una estantería sostenida por tomos de libros, entre una postal que me llegó de París y otro habanero libro con formato de periódico de Robert L. Stevenson...



Foto: Rita Bernstein


...En concreto, la postal de Nápoles está sostenida por El largo adiós, de Raymond Chandler; por Terre des hommes y Corriere del Sud, uno en francés y otro en italiano, los dos de Saint Exupéry; Beberse la vida, la biografía de Marcos Ordóñez donde leí que la primera noche que Luis Miguel Dominguín y Ava Gardner durmieron juntos en un apartamento cerca del metro Bilbao, en Madrid, él se pasó la noche sosteniendo la mesilla junto a la cama para que los temblores del metro no despertaran al animal más bello del mundo, y Los siete locos, de Roberto Arlt...

...Sé que a quien me la ha mandado le gustará saberlo...
...Es bonito recibir postales de Nápoles en estos cibertiempos. Siempre pienso que si fuera empleado de correos no podría resistir la tentación de abrir algunas cartas o de leer las postales...




...Hoy por la mañana fui al Correos de Cibeles, para mandar un paquete de casi tres kilos...
...El envío costó quince euros, y cuando saqué un billete de veinte para pagar, el empleado de correos me dijo que estaba roto: y efectivamente estaba roto, evidentemente roto por una de las esquinas que tiene la banda brillantita. Recordaba perfectamente dónde me habían dado el billete, así que tendría que ir a devolverlo, a pedir explicaciones...
...El empleado de correos era un hombre amable, y me dijo que lo aceptaría, pero que tuviera cuidado...
...Recuerdo que cuando vivía en Nápoles siempre miraba si el billete que me habían devuelto era verdadero o si tenía desperfectos. Aquí he perdido el hábito de hacerlo y me pregunto si se puede bajar la guardia tan alegremente...





...No sé si dice poco de mí el hecho de que, frente a los vaivenes del cinco por ciento que parece que han prendido una mecha importante en el carajal social que tenía el país, y la falta de altura política de todos los políticos, o frente al seguimiento minucioso de las decisiones de un entrenador portugués al que no tengo el más mínimo aprecio, frente a eso, digo, la única noticia que he seguido con verdadero interés (dejando aparte mi deseo de que Antanas Mockus se convierta en presidente de Colombia) es la rocambolesca historia de un bombón que ha terminado mal, para desgracia del guionista que hay en mí: el bombón se llama Angie Sanclemente Valencia y cuando leía las nuevas noticias sobre el caso que iban apareciendo en los medios digitales argentinos, se me venía a la mente Vincent, de Don Mc Lean, donde dice eso de: este mundo nunca se inventó para alguien tan bello como tú...


Foto: Rita Bernstein


...El gin-tonic todavía está por la mitad, mis tímpanos siguen teniendo sed, a pesar de que la trompeta de Miles sabe acariciarme. Es como si todavía quisiera sacarle un jugo suave y tranquilo a lo que queda de noche, como si quisiera seguir despierto a pesar de que me caigo de sueño, como si mañana no tuviera que levantarme temprano, como si quisiera seguir bailando por inercia, como esas mujeres borrachas y ridículas de algunas películas en blanco y negro o de mi vida, como esos borrachos pesados de ojos brillantes, como si estuviera sólo ante un precipicio de palabras no dichas y no fuera capaz de preguntarme: y ahora qué, ¿saltas o no?...

Foto: Rita Bernstein


Miguel Ángel Maya

Madrid, 27 a 28 mayo, 2010

jueves, 23 de abril de 2009

Ripopgodazippa

...Suena Ripopgodazippa, una maravilla incluída en Crystal Ball, probablemente una de las joyas de Prince (aquí un mano a mano con Miles Davis la nochevieja del 87). Hacía tiempo que no lo escuchaba...
...Hoy es el día del libro, dicen. Nada mejor que hoy para enterarme que la lista de Berlusca de cara a las elecciones europeas va a estar repleta de bailarinas de mediaset, ex concursantes de Gran Hermano, modelos y personajes de la farándula. Para ello les ha dado un cursillo para que sepan qué es la Unión Europea y esas cosas sin tener que leer ningún libro. La verdad es que su contribución a la farsa es ilimitada. Yo, más que espectador atónito, me he convertido ya en rendido abochornado que piensa que sólo con drogas se puede asimilar semejante despropósito. Uno se presenta a un cásting para Gran Hermano, se baña en un jacuzzy y enseña el culo (concretamente por eso se conoce a Angela Sozio en Italia: porque dio una vuelta de campana en el jacuzzy y enseñó el culo). Luego se la vio en alguna ocasión en la casa que Berlusca tiene en Cerdeña. Ahora podría ser Eurodiputada. Drogas, drogas, muchas drogas...
...Hablando de despropósitos, genial la crónica de José Sámano sobre el Madrid-Getafe de ayer...
...Y ahora, hablemos de mi libro. Antes de ayer me senté en el despacho de mi editor. No hubo cerveza, como pasa en la sede de Lengua de Trapo en las ocasiones solemnes. Yo pensaba que hablaríamos de temas burocráticos y de literatura, pero de los temas burocráticos no hubo ni rastro. Mi editor me hizo contarle la novela de cabo a rabo, con pelos y señales. Fue un simpático interrogatorio, no voy a negar que en ocasiones fue más simpático que interrogatorio y en otras viceversa. El caso es que, cuando pensé que de la literatura pasaríamos a los hechos, me preguntó dos cosas: "¿qué piensas hacer con la novela?". "Lo normal, en estos casos", le contesté yo algo desconcertado (monólogo interior: joder, (se supone que) eres mi editor, estoy aquí, ahora, contándote la novela, qué voy a querer hacer con ella). Lo segundo que me dijo fue: "habrá que leerla. ¿Cuándo la vas a traer". "En junio", le dije. "Perfecto", dijo él y se levantó. O sea que en junio pasaremos a los hechos, si es que pasamos a los hechos.
...Salí de la editorial sin un solo as en la manga, caminé Gran Vía arriba y entré en un bar para tomarme una cerveza...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 23 abril 2009.