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jueves, 16 de junio de 2011

ECLIPSES


...Con el tiempo, los oidos dejan de convertirse en saco roto, y los labios, y los dedos: entonces todo tararea una misma polifonía (nunca fui de melodías sino de conjunción de voces)...

...Anoche puse las antenas y capté todas las conversaciones del universo. No vi el eclipse, porque no se me había perdido nada en el cielo. Lo importante y lo urgente, todo estaba a ras del suelo: todo se reducía a unas sandalias, a un vestido, a una cerveza fresquita, a un vaso de agua, a una sed calmada, a un cansancio retro...



...El carril bici se llena de niñas, de faldas de vuelo que pedalean, de danzas que veo como esos efectos especiales de los programas de los ochenta, cuando los cantantes bailaban y la rudimentaria televisión creaba una estela con sus movimientos...

...Pasó un mochilero, guapo, con cara de estar perdido, mirando a la gente de un velador, sin afeitar, sudado (mochila demasiado grande, vuelta al mundo seguro). Una chica tocaba la flauta. Yo estaba atento a casi todo, no sé, puse las antenas, recibía conversaciones y ruidos. No vi el eclipse de luna, ahora que soy tu voyeur, y todo me alarma, ahora que vivo en medio de este eclipse de mar...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 16 de junio, 2011

P.D. Las fotos están tomadas de aquí: la primera es de Christine Lebrasseur, la segunda es de Sergis Virabyan.

miércoles, 22 de julio de 2009

Eclipses y Antípodas


...En las antípodas se ocultó el sol durante más de siete minutos. Hubo una súbita y repentina noche de siete minutos...
...Cuando era pequeño llamaba "eclipses" a los negativos de las fotos. La primera vez que ví un eclipse de sol lo hice a través de un negativo. Mis padres me llevaron a ver el eclipse, al campo que había a las afueras de Alcorcón, con Móstoles a lo lejos (ahora ya no hay campo). Yo puse el negativo hacia el sol, y me puse a mirar las fotos, una a una. Muchas de ellas ya las había visto. No entendía por qué tanto misterio para ir a ver eclipses de fotos, pero me pareció bonito irse a las afueras de la ciudad a ver los negativos (para mí "las eclipses"). Supongo que pensaba que cuando creciera lo entendería todo. No sé cuándo se deshizo la confusión, pero (y esto es secreto) todavía, para entenderme yo mismo, sigo llamando eclipses a los negativos: me siguen apasionando, me parecen mágicos...
...Curioso que desaparezca el sol cuando se conmemora la visita a la luna, justo ahora, que mi cuerpo no soporta más el eclipse de mar que se vive en Madrid, y necesito salitre y agua, y luz de luna, y las antípodas están tan lejos, y...



Miguel Ángel Maya
Madrid, 22 junio 2009