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jueves, 16 de junio de 2011

ECLIPSES


...Con el tiempo, los oidos dejan de convertirse en saco roto, y los labios, y los dedos: entonces todo tararea una misma polifonía (nunca fui de melodías sino de conjunción de voces)...

...Anoche puse las antenas y capté todas las conversaciones del universo. No vi el eclipse, porque no se me había perdido nada en el cielo. Lo importante y lo urgente, todo estaba a ras del suelo: todo se reducía a unas sandalias, a un vestido, a una cerveza fresquita, a un vaso de agua, a una sed calmada, a un cansancio retro...



...El carril bici se llena de niñas, de faldas de vuelo que pedalean, de danzas que veo como esos efectos especiales de los programas de los ochenta, cuando los cantantes bailaban y la rudimentaria televisión creaba una estela con sus movimientos...

...Pasó un mochilero, guapo, con cara de estar perdido, mirando a la gente de un velador, sin afeitar, sudado (mochila demasiado grande, vuelta al mundo seguro). Una chica tocaba la flauta. Yo estaba atento a casi todo, no sé, puse las antenas, recibía conversaciones y ruidos. No vi el eclipse de luna, ahora que soy tu voyeur, y todo me alarma, ahora que vivo en medio de este eclipse de mar...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 16 de junio, 2011

P.D. Las fotos están tomadas de aquí: la primera es de Christine Lebrasseur, la segunda es de Sergis Virabyan.

domingo, 24 de octubre de 2010

VESTIDA DE DOMINGO



"Y casi siempre te confundo
en el carmín de las tenderas"

Paco Cifuentes




...En las cuerdas de la guitarra que ahora yace, duerme, en la esquina de la habitación desordenada (todavía), han estado tus manos: la has marcado con tus huellas dactilares, como quien perpetra un suave crimen y descuida los detalles más nimios de la coartada, como quien taladra terciopelo en los tímpanos de cualquiera que se preste a esas maravillas raras y crueles, y todas esas cosas que las ausencias traen consigo: los mares traen náufragos de los que desconocemos su procedencia...




...Sueño con vestirte de domingo. Más bien con desvestirte de domingo, en medio de un canturreo, de un "Golden Virginia" en la cuneta de la A-5 mientras me miras y el sol te ciega, y Adriano Celentano canta Ventiquattromila baci, o Vinicio Capossela dice: "Ho baciato alla morte, tesoro, adesso non posso guardarti, e nemmeno toccarti, il furbo l'ho fatto una volta di più delle carte che ho in mano, e lo scherzo non scherza col gioco e col fuoco", y yo te miro por el retrovisor, como si fueras una autoestopista desconocida con quien no paro de soñar, con sus ojeras y su voz gastada, y con quien sé que terminaré en un motel de carretera entre las sábanas más casuales y tristes de la Tierra...




...Leo el periódico del día, sí, leo noticias bizarras y me cansan las noticias. Hablan de un cambio de gobierno y de Messi. Abro el email de yahoo, con la indolencia de una siesta en Nueva Orleans, y sin querer leo el último email, que data del 2002, y apenas reconozco las palabras que me decía quien yo soñaba vestida de domingo entonces. No te lo digo, aunque esté tocando tus pies desnudos, pero lo pienso, y te acaricio, y te beso. Son formas no verbales de soñarte vestida de domingo, olor a café, cerveza, día primaveral a pesar de estar en otoño, y el documento word esperándome nervioso como el silbido que da comienzo al atraco de un banco...





...Al final todo me suena a chino: el mundo, las noticias, la música, las cunetas de las autopistas, lo que pasa por la calle, la botella de cerveza vacía, los emails antiguos, los domingos que llevo a mis espaldas: y al final me doy cuenta de que todo se resume, poco más o menos, en eso que decía Don Mc Lean en Vincent: "Este mundo nunca se inventó para alguien tan bello como tú"...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 24 octubre, 2010

miércoles, 22 de julio de 2009

Eclipses y Antípodas


...En las antípodas se ocultó el sol durante más de siete minutos. Hubo una súbita y repentina noche de siete minutos...
...Cuando era pequeño llamaba "eclipses" a los negativos de las fotos. La primera vez que ví un eclipse de sol lo hice a través de un negativo. Mis padres me llevaron a ver el eclipse, al campo que había a las afueras de Alcorcón, con Móstoles a lo lejos (ahora ya no hay campo). Yo puse el negativo hacia el sol, y me puse a mirar las fotos, una a una. Muchas de ellas ya las había visto. No entendía por qué tanto misterio para ir a ver eclipses de fotos, pero me pareció bonito irse a las afueras de la ciudad a ver los negativos (para mí "las eclipses"). Supongo que pensaba que cuando creciera lo entendería todo. No sé cuándo se deshizo la confusión, pero (y esto es secreto) todavía, para entenderme yo mismo, sigo llamando eclipses a los negativos: me siguen apasionando, me parecen mágicos...
...Curioso que desaparezca el sol cuando se conmemora la visita a la luna, justo ahora, que mi cuerpo no soporta más el eclipse de mar que se vive en Madrid, y necesito salitre y agua, y luz de luna, y las antípodas están tan lejos, y...



Miguel Ángel Maya
Madrid, 22 junio 2009