lunes, 5 de octubre de 2015

# MONSIEUR WITNESS II #


El Señor Dasein y el Babalao


El Señor Dasein está sentado en el único sillón, descascarado, de la sala de espera, húmeda, mohosa, desde la que aguarda, como una alimaña agazapada, a que la señorita abra la puerta y diga «Señor Dasein, el Babalao dice que puede pasar». Repasa, una y otra vez, el bulto con su mano izquierda y callosa. «Está más duro», piensa. Contempla las fotografías del Babalao, negro, vestido de blanco, que adornan la sala. Husmea los diplomas, el polvo, el abandono. Sus huellas dactilares recorren, se deslizan, por el bulto, el epicentro del temor, el resquicio por el que se despeña su futuro. Se abre la puerta. La señorita va a pronunciar su nombre. Al otro lado espera, negro, vestido de blanco, su última esperanza.