sábado, 19 de abril de 2014

EL HIELO


...Ya estuve en la habitación de París con humo y jazz donde murió Rocamadour. Algún día, frente al pelotón de fusilamiento, también habré de recordarme de esa tarde remota en la que me llevaste a conocer el hielo...

Miguel Ángel Maya
19 de abril de 2014
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martes, 15 de abril de 2014

CRY


...En esta especie de estudio minucioso de la etimología de la crueldad y su reverso, el frío, suelo caminar alerta por las calles; suelo caminar atento a esa búsqueda, a esa palabra feroz que me arroje al infierno. Ya sabes...



...Te subes en Atocha. Te sientas enfrente. Más bien, me siento enfrente. Minifalda, leotardos, pasado. Presupongo. Me siento y me pongo a leer. Te miro de reojo. Miras tu propio reflejo por la ventana. Las ventanas en los túneles apenas nos devuelven nuestra imagen. Nadie esperaría otra cosa. Te miro de reojo y me doy cuenta de que estás llorando. Pongo cara de póker. Vuelvo al libro. Pero ya no puedo dejar de contemplar tu llanto. Intento buscar apresuradamente una llama, una veloz razón que drene ese llanto. No la encuentro. Pienso qué puedo darte de entre todo lo que llevo en mi mochila. No hay nada. Lo más cerca a una sonrisa es un plano del Musée d'Orsay. Sonrío sólo imaginándote dentro de las razones de tu llanto y viéndome, desconocido, sacando de su mochila un plano del Musée d'Orsay, como si eso fuera a...
...Pienso cómo hacer, pero te levantas, sin dejar de llorar, y te bajas del tren...
...Bajas. Yo me quedo en el tren. Vuelvo al libro. Pienso, una y otra vez, para qué, si no para drenar llantos desconocidos, llevo en la mochila un plano del Musée d'Orsary desde hace dos años...

Miguel Ángel Maya
15 de abril de 2014

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viernes, 11 de abril de 2014

ALBA


...Recorro las calles del amanecer de la ciudad...
...Camino hacia la estación, mochila a la espalda. Llevo en mi piel todas las veces que repetí exactamente esos mismos verbos: caminar mochila a la espalda por las entrañas de una ciudad mientras esta se despereza...
...La iconografía de la huida ha cambiado un poco en mí: antes imaginaba trenes como animales mitológicos. Nunca aviones. Ahora me imagino en mi Fiat Joplin, con la música adecuada, con el amanecer adecuado, acompañado de quien me quiere. A medida que mi cuerpo recuerda la sensación me digo que es una forma de óxido tener que recordar la felicidad: tus propios pasos en una ciudad fantasmagórica que empieza a iluminarse, que poco a poco se va llenando de gente, con los bares recién abiertos, con los primeros trenes de la mañana, los primeros barcos, el primer aliento, el primer café, el aire del principio de los tiempos...
...Recorro las calles y llego a un tren, mochila a la espalda en tiempos de trolley, y no puedo evitar sentir que la felicidad se parece a eso...

Miguel Ángel Maya
11 de abril de 2014

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sábado, 5 de abril de 2014

DETRÁS


...Se cierra el telón, o se abre, no importa. Me importa lo que hay detrás. Me importa la música que desprenden ciertas cosas. Me importa el olor. Descubro América. Descubro la pólvora. Descubro la Ley de la Relatividad. Descubro el horizonte. Los pesados barcos hacen equilibrios en esa línea frágil y ambigua entre el cielo y el mar. Aguzo la vista, olisqueo el salitre de la tarde. El mar pone las cosas en su sitio. Pone en su sitio el relato del pasado y el brutal e inhóspito futuro. Me estremezco. Es la piel, es la música, me digo. Es lo que hay detrás de cada evidencia, cada vez que la realidad chirría, cada vez que los datos se contradicen y entrechocan: pelotas de goma y deportaciones arbitrarias. Todo chirría y hace falta una suerte de oído absoluto para entresacar la música que subyace a esta película de serie b. Voy rescatando cuentos de la periferia de la historia. Malvivo. Busco detrás. Me conformo con que el mar siga poniendo las cosas en su sitio. «Tiñes mis días de fatal melancolía». Me conformo con la trapecista que se suicida en cada palabra. Y ahí me quedo...

Miguel Ángel Maya
5 de abril de 2014

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jueves, 27 de marzo de 2014

TOQUE DE QUEDA



...Nos vamos después del baile. Sobre el mar empieza a amanecer. La fiesta queda. La retina desanda los pasos. El cielo empieza a iluminarse. Las calles vacías donde se mezclan las idas con las vueltas. La sobriedad de los galápagos recién duchados y la ebriedad de las iguanas, los camaleones en retirada, la música renqueante, los pasos perdidos, el eco, la sed...
...Durante el resto de la semana veo cortometrajes. Ya empieza a oler a mar. Camino y huelo. Todo arde, pienso. Me acurruco en tu nuca. Todavía no disparo. Todavía susurro. Todavía desespero...
...Y el toque de queda. El tic tac. Tic. Tac...

Miguel Ángel Maya
27 de marzo de 2014

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martes, 18 de marzo de 2014

Y QUE NO SE ACOSTABAN PARA VER LAS ESTRELLAS


Cuando era niña
en la noche de París
veía yo desde Neully
la torre Eiffel
y creía que las luces
hacían feliz a la gente
y que no se acostaban
para ver a las estrellas
subir al cielo negro
Lloraba antes de dormirme
porque sentía el placer
venir con las estrellas
de la noche

Carmen Mondragón / Nahui Olin

Miguel Ángel Maya
18 de marzo de 2014

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domingo, 9 de marzo de 2014

FALSA ANTOLOGÍA COMPLETA DE LOS POETAS INCENDIARIOS



«Se podría decir que esta antología poética transcurre en un edificio abandonado de la Calle Moneda del DF que sufrió una metamorfosis que lo convirtió entre 2003 y 2008 en el centro de operaciones del Nuevo Incendiarismo y que se llamó Edificio Moneda; en una cinta transportadora de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de Ciudad de México; en el insalubre despacho de Ibrahím Bastiano al final de un pasillo del departamento de Estética de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México; y en la tienda de animales exóticos de la Calle Tacuba que estaba ubicada exactamente donde antes había estado durante décadas el mítico Cabaret La Condición, regentado por la no menos mítica Madame Tatanchourk».

Así empieza Falsa antología completa de los poetas incendiarios, la antología poética que coordiné en 2012 y que publicó la editorial guanajuatense Último Aliento a finales de ese año. Dentro de muy poco se reeditará en España. Y eso es algo que me hace feliz, aunque sólo sea por dar a conocer aquí a las poetisas Debrah Wycliffe y Sylvia Eleniak. Aunque sólo sea por honrar sus memorias. Aunque sólo sea por lo difícil que la tristeza hace que sea todo.

P.D. La fotografía es de Georges Paramon. La modelo que aparece en ella Aurélia Jarry. Será la portada del libro.

Miguel Ángel Maya
9 de marzo de 2014

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lunes, 3 de marzo de 2014

TRADIRE REBECA O L'UOMO CHE DICEVA DI AVER SALVATO REBECA B.




«Los labios de Rebeca B. son frío, acartonados y azules, sobre todo si el mar ha arrojado su cuerpo a la playa, y ella está inconsciente. No hay mucha diferencia entre un beso y un boca a boca, sólo que en el segundo caso su cuerpo está de este lado, pero lo más intangible de ella está adentrándose en los confines de aquello, y que ella vuelva o se quede enredada en esos confines depende de que mi aire llegue a sus pulmones en ese desesperado beso. Si uno está enamorado de Rebeca B., tal vez la única oportunidad que tiene de besarla es que la inercia del mar traiga su cuerpo desmayado hasta la arena de una playa en cuyo horizonte se ven las siluetas de los barcos petroleros más allá de la neblina. Una oportunidad entre un millón, supongo, pero fue la única que yo tuve»



…Hace años, no recuerdo cuántos, escribí esto. Sé que fue de noche. Sé que me desperté y lo escribí en el cuaderno donde escribo los sueños, para que no se me olviden. No sé si era un sueño o si se me ocurrió así, verbalizado y todo. Rebeca B. no se llamaba entonces Rebeca B. y yo no era todavía el hombre que decía haberla salvado, pero aquella noche lo escribí así, y después fue buscando acomodo como principio de algo: fue rebotando, fue desencajando, aquel sueño o amasijo de palabras en duermevela fue quedando relegado a nada, como muchas frases supuestamente memorables que se quedaron ahí, en un papelito que uno encuentra dentro de un cuaderno o un libro. Estas frases memorables que nunca llegan a nada son una metáfora. Supongo que el éxito de las redes sociales tienen que ver porque los trendic topic nos delatan y nos muestran cuánto formamos parte de una extraña manada. Cuando se produce una estampida rara vez sabemos dónde se encuentra el origen, simplemente vemos correr y nos ponemos a correr. ¿Por qué pienso esto? Supongo que porque me encuentro a menudo perdido, por lo mucho que a veces cuesta cada granito de arena, cada peldaño de la realidad que uno cocina a fuego lento, que uno manda al carajo por su cuenta, sin esperar nada a cambio, sin terminar de dar con el lugar al que quiere ir…

…Supongo que la escritura tiene que ver con esa libertad, pero los pequeños gestos de libertad son a veces patéticos, o conmovedores. Cuando la libertad es tan insignificante, cuando cada pequeño gesto es un mundo, uno se siente un poco salmón y un poco cansado…

…Ahora pienso en el pequeño hijo de Paco de Lucía recogiendo flores y dejándolas cuidadosamente en el féretro. Me pareció conmovedor, pero tampoco sé por qué de todas las imágenes del trendic topic Muerte+de+Paco+de+Lucía, del hastag #muertedePacodeLucía, del tema Muerte, con mayúsculas, no puedo quitarme de la cabeza a ese pequeño niño recopilando flores en sus manitas y el cuidado que ponía para que no se resbalaran del ataúd. Si alguna se caía, él volvía a ponerla encima. No podía dejar de seguirle los pasos al pequeño, desde la cámara de streaming que había puesto El País…


…Traducir es la traición que más me conmueve. El trasvase entre lenguas, los peajes que hay que ir pagando, el sacrificio que hay que ir haciendo ante cada elección, hacia dónde decidir, en prejuicio de qué lengua, de qué palabra, de qué sentido…

…La traducción creo que es mi topografía más incierta pero a la vez aquella en la que me siento más perdido y por lo tanto más alerta, más sensible, más feroz, menos ensimismado, más cómodo…

…La traición de Rebeca B. empieza así. Firma el ajuste de cuentas entre lenguas Andrea Pezzé. Yo me emociono porque creo que es en estas cosas donde está radicalmente lo que de verdad importa…


«Le labbra di Rebeca B. sono fredde, avvizzite e violacee, specialmente se il mare ha depositato il suo corpo sulla spiaggia, e lei è senza conoscenza. Non c’è molta differenza fra un bacio e una respirazione bocca a bocca, anche se nel secondo caso il corpo si trova da questa parte, mentre la parte più recondita dell’essere si sta addentrando nei confini dell’altra, e il fatto che lei torni o resti avvinghiata in quella frontiera, dipende dall’arrivo della mia aria nei suoi polmoni durante quel contatto disperato. Se uno è innamorato di Rebeca B., forse l’unica possibilità di baciarla dipende proprio dall’inerzia della corrente, in grado di spingere il suo corpo privo di sensi fino al bagnasciuga di una spiaggia da cui si vedono i contorni delle petroliere all’orizzonte aldilà della foschia. Una possibilità su un milione, suppongo, ma è anche l’unica che ho avuto».

Miguel Ángel Maya
3 de marzo de 2014

P.D. La fotografía pertenece a la contraportada de El hombre que decía haber salvado a Rebeca B. (Editorial Alegoría) y está pintada por Ana Maya.

miércoles, 19 de febrero de 2014

INSÓLITAS REUNIONES



No existe el futuro. No existe el pasado. ¿No lo ves? El tiempo es
simultáneo, una joya de estructura intrincada que los seres humanos
insisten en contemplar solo desde un lado cada vez, cuando el
diseño total resulta visible en cada cara.

Watchmen, Alan Moore

Obra y vida de Alan Moore

El escritor inglés Alan Moore es ciego de un ojo y sordo de un oído. Nació en 1953, en la ciudad de Northampton, donde hoy reside con su esposa Melinda Gebbie.
En 1999 compiló en un solo volumen, junto al dibujante Eddie Campbell, la novela gráfica From Hell. Uno de los párrafos de su introducción podría servir perfectamente, palabra por palabra, para introducir también La insólita reunión de los nueve Ricardo Zacarías: "Esta obra es la autopsia de un acontecimiento histórico, que utiliza la ficción a modo de bisturí. Todos los personajes que aparecen en la historia existieron realmente. Las motivaciones que les he atribuido y las palabras que he puesto en sus bocas están basadas en la medida de lo posible en la más rigurosa investigación histórica. También me he apoyado en mis intuiciones y conjeturas, las cuales, si no son acertadas, por lo menos sí son informadas. Hasta donde yo sé, ningún hecho de la historia contradice los que se hayan presentado con anterioridad y no se ha ignorado ningún acontecimiento importante. En teoría, los eventos que se detallan en estas páginas podrían haberse desarrollado exactamente como los describimos".
En la actualidad, Alan Moore trabaja en la teoría y la práctica de la magia.

Colectivo Juan de Madre, La insólita reunión de los nueve Ricardo Zacarías (Aristas Martínez)


...Y de repente, casi sin esperarlo, uno abre un libro y encuentra uno de esos tesoros por los que se ha pasado media vida leyendo, y encuentra afinidad literaria, y encuentra aire nuevo, y se encuentra con esa emoción en la boca del estómago, y se dice, sí, era esto...
...Y sigue buscando...

Miguel Ángel Maya
19 de febrero de 2014

P.D. La foto está tomada de aquí.

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miércoles, 12 de febrero de 2014

BRUILLARD


...Llueve. Camino por la ciudad bajo un concierto de gaviotas. Llevo sombrero. Escribo. Hago un alto en el camino que se llama Mercadona o que se llama excusa. Un niño de unos cinco o seis años le explica a un señor mayor que aunque parezca que la Tierra está quieta "sólo lo parece porque no para de moverse". Sigo a la extraña pareja, el niño explica apasionadamente con un sinfín de gestos que contrastan con los pasos cansados del señor mayor. "Entonces, ¿lo entiendes ahora, abuelo?", dice como dándole la última oportunidad para no darse por vencido. El abuelo sonríe y dice que sí, que ahora sí lo ha entendido. Vuelvo. Afuera llueve. Las gaviotas prosiguen con su concierto de graznidos. A veces consigo oler el mar y el olor se mezcla con el de la lluvia. Titila el documento word y veo mi reflejo en la ventana. Miro mis dedos y mis ojeras. Bruillard, pienso casi sin querer. Se me viene esa palabra. Me acuerdo de Seigfried Meir y de Georges Moustaky. Me asomo a mi garganta y vuelve a ser como un pozo. Escribo y lloro. Uno no debería hacer los dos verbos a la vez salvo que esté en la cubierta de un barco o salvo que ese barco se hunda y uno quede atrapado en la sala de mandos y quiera que la tinta se vaya borrando en el fondo del mar. Bruillard, repito. Hablo con M. Es la primera vez que hablo con una directora de cásting. Tiene acento andaluz. Soy un director de cine amateur. Llueve. Bruillard...

Miguel Ángel Maya
12 de febrero de 2014

P.D. La foto está tomada de aquí.

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jueves, 6 de febrero de 2014

NIN


...En el puerto hay una danza de barcos bajo el sol...
...Hoy hacía un día primaveral en el puerto. Lo recorrí junto a mi perro. Nos sentamos a mirar la danza...
...Leí los diarios de Anaïs Nin durante un verano, en la playa. Asocio Anaïs Nin al griterío de la playa, al olor del cuerpo de A., sapore di sale, sapore di mare, que decía Mr. Paoli: quando esci dall'acqua e ti vieni a sdraiare vicino a me...
...Encuentro el mismo libro, que no huele a mar sino a páginas viejas, Plaza & Janés, 1993, lo abro y leo lo que subrayé:

Los días malos doy paseos junto a las vías del tren. Pero como nunca he sido capaz de leer una guía de ferrocarriles, nunca acierto la hora oportuna, y como me canso antes de que llegue el tren a librarme de las dificultades de la vida, me vuelvo a casa. Es posible que esta fascinación que siento por morir en un accidente tenga alguna relación con el traumático período de mi infancia en que echaba de menos una muerte así. En Neuilly teníamos una criada (era cuando yo contaba dos años y mi hermano Thorvald acababa de nacer). Mi padre debió de seducirla y después la olvidó. Como quiera que fuese, ella quería vengarse. Nos llevó a mí y a mi hermano de paseo, y dejó el cochecito, poniéndome a mí junto a él, en plena vía del tren. Pero el guardagujas nos vio y, como era padre de siete niños, arriesgó su propia vida corriendo hacia nosotros justo a tiepo para alejar el cochecito de un puntapié y sacarme a mí en brazos. El acontecimiento se quedó grabado en nuestra memoria. Todavía me acuerdo de las camas cubiertas de juguetes para los siete hijos del hombre que salvó nuestras vidas.

Y también:

Así, delicadeza y violencia están a punto de conocerse y desafiarse mutuamente.

Y también:

¿Habéis estado alguna vez en un cine cuando ya se ha ido todo el mundo? La películas son como una dosis de opio, y salir a la calle produce una conmoción, es un brutal despertar del sueño en que se estaba sumergido. Pero cuando te quedas no despiertas nunca. El sueño sigue. A veces me duermo un rato y cuando vuelvo a despertar sigo viendo las imágenes en la pantalla, y no puedo encontrar ninguna diferencia entre el sueño y la película.

...Siempre que encuentro libros subrayados por mí siento una extraña conmoción y me sorprendo acometiendo una especie de indagación quirúrgica en quién fui y quién soy. Casi siempre me reconozco en las razones. El primer párrafo sé que lo señalé porque me sorprendió la crudeza con que lo cuenta todo. El segundo lo subrayé porque la delicadeza y la violencia siempre fueron dos de mis puntos gravitatorios, desde pequeño, no sé por qué. El tercero lo señalé porque cuando lo leí, en aquellos años, fue cuando empecé a ir al cine solo, a probar el placer del cine, no como acontecimiento, como salir, como beber, como estar con amigos, sino como un inmenso placer en sí mismo. Y sí, recuerdo que me fascinaba esa magia...
...En fin. Eso...

Miguel Ángel Maya
6 de febrero de 2014

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sábado, 1 de febrero de 2014

PASOS PERDIDOS


 Alguien
hermano de tu muerte
te arrebata te apresa te desquicia
y tú indefenso
estas cartas le escribes.


Raúl Gómez Jattin

...Siguiéndole los pasos a la poetisa Debrah Wycliffe me entero, casi por casualidad, de pasada en un artículo en The New Yorker, en una línea y media de un artículo en el que se hablaba de otra cosa, de algo alucinante: cuando fue asesinada estaba traduciendo al inglés dos libros de Andrés Caicedo: Que viva la música, para la editorial neoyorkina Farrar, Strauss & Giroux, y Angelitos empantanados, para una pequeña editorial de Chicago especializada en literatura infantil...
...Es entonces cuando, de nuevo casi sin quererlo, me entero de su viaje a Bogotá y de cómo entró en contacto con gente que había tenido que ver con el grupo de teatro de Andrés Caicedo en Cali, y con la filmoteca que puso en marcha y con Ciudad Solar, aquella especie de comuna en la que vivió durante un tiempo...
...Andrés Caicedo y Raúl Gómez Jattin, nacido y muerto en Cartagena de Indias, fueron mis grandes descubrimientos literarios cuando estuve en Bogotá. Es curioso cómo unos pasos que uno cree perdidos vuelven de pronto, una noche, sin avisar. Esa noche, siguiendo los pasos de Debrah Wycliffe encuentro conexiones entre el Nuevo Incendiarismo y Ciudad Solar, y con la poesía de Jattin. Esa noche me quedo hasta tarde viendo una extensa entrevista a Raúl Gómez Jattin...
...Siguiendo ahora los pasos de Jattin vuelvo a recordar mi búsqueda de dos de sus libros póstumos: Esplendor en la mariposa y Los poetas, amor mío. Esa misma noche, sin yo saberlo, L. se va a Cartagena de Indias porque la han invitado al Hay Festival. De Cartagena recuerdo un café y una tienda de discos a la que iba a escuchar a Charly García y a recuperarme sonoramente de la amigdalitis que me había traído del viaje en velero entre Panamá y Colombia. También recuerdo una librería pequeña, en una plaza. A ninguno de los tres sitios sabría volver. En Cartagena basta escarbar un poco para dejar atrás esa primera capa de tierra de cartón-piedra turística, que es García Márquez, y encontrarse de bruces, más cerca del infierno, con gente de la calaña de Raúl Gómez Jattin. Escribo a L. para que busque esos dos libros y sacie mi fiebre y sacie su fiebre, porque sé que son libros que ella no sabe que estaba buscando...
...Todo esto es casualidad. Me pregunto si tendrá sentido esta conjunción de noches en puntos tan distantes del mundo. No tengo respuesta a por qué ahora Debrah, por qué ahora estos pasos perdidos, por qué ahora todo esto. Leo el último email de Debrah que hay en la bandeja de entrada de mi email: es una fotografía de Weegee en la que aparecen unos niños jugando en una fuente rota en una calle de Nueva York. Como quería escribirle un email con detenimiento no le contesté, esperando que en los próximos días encontraría un hueco. Tres días después apareció brutalmente asesinada en Coney Island y las palabras que tenía para ella no se las he podido decir, todavía, a nadie...

Miguel Ángel Maya
1 de febrero de 2014

P.D. La foto es de Saul Leiter y está tomada de aquí

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martes, 28 de enero de 2014

GRANITE & RAINBOW & SIETE DÍAS VII

(Viene de aquí)




15 de diciembre de 2013

Pedro Larrañaga: ¡Buenas tardes! aquí estamos, en el último episodio de estos encuentros, momento en el que, inevitablemente, hay que hablar de finales. ¿Cuál es el final ideal o perfecto para un libro?
MAM: Yo creo que los finales, tanto en los libros como en la vida, vienen determinados por el transcurso de la historia, por cómo esta se ha desarrollado. En mi caso personal, como habrás adivinado, suelen ser finales abiertos que se podría decir convocan al lector a una próxima cita, a un próximo encuentro. Ahora que, para responderte, me pongo a intentar recordar finales memorables de libros, sólo se me ocurren de películas.





P.L.: Vaya, ¿quiere eso decir que en la literatura aun estamos a la espera de ese gran final, ese que pueda ser citado en cualquier conversación sobre el tema?
MAM: Es curioso. Nunca me había parado a pensarlo, pero de la literatura recuerdo muchos más principios o títulos que finales memorables, todo lo contrario que en el cine, donde se me vienen con mucha facilidad escenas con una mujer que jura que nunca volverá a pasar hambre, con una chica confundida que se va en un avión a Lisboa con un gran héroe de la Resistencia mientras deja en la nebulosa Casablanca al dueño de un garito del que se enamoró en París, o con los fundidos a negro de Monsieur Chaplin de espaldas. Los mejores diálogos que recuerdo en un libro son los de Manuel Puig. De una película me quedo con la segunda escena del peep-show de París, Texas. Yo quiero dialogar así, pero casi nunca he leído diálogos en un libro que estén a la altura de muchos de los que he visto en el cine. En los últimos tiempos sólo me recuerdo con un nudo en el estómago llorando con muchos finales de películas, en cambio sólo he llorado de esa manera (hablo de los últimos años) con el final de Los ingrávidos, de Valeria Luiselli.

 

P.L.: Parece que aun no hemos sido capaces de echar por tierra ese odioso (opinión personal) «una imagen vale más que mil palabras». ¿Seremos capaces algún día?
MAM: Yo es que personalmente no siento la necesidad de echar por tierra una sentencia que en buena parte comparto. Georges Méliès y Segundo de Chomon, los silencios cinematográficos, las elipsis, las miradas cómplices de dos cómplices que se aman o se odian, el rostro tragicómico de Totò, el instinto animal, sorprenderte dándote la vuelta al paso de alguien precioso y seguirlo hasta perderlo de vista, todo ello se encarga de confirmar que, en efecto, «una imagen vale más que mil palabras». Otra cosa es que, aunque valga más que mil palabras, valga para algo más que esas mil palabras. Por supuesto, todo ello depende de cuáles son las palabras y cuál es la imagen, pero sin duda hay imágenes que explican el siglo XX mucho más que sesudos tratados con miles y miles de palabras. Es más, en el futuro, hablo de muchos cientos de años, no se entenderán las palabras que entendemos ahora, y me temo que se seguirá sintiendo un escalofrío viendo a esa niña corriendo desnuda y quemada huyendo de los bombardeos de Napalm en Vietman.



P.L.: Cierto... aunque Vietnam nunca será el mismo Vietnam sin esa frase «me encanta el olor a Napalm por la mañana»
MAM: Desde luego, pero aun así, esa frase tiene más de imagen que de palabras: la frase apela directamente a la inmediatez de la imagen que describe, de ahí su fuerza. Esa es al menos mi opinión.



P.L.: Y esa opinión (la tuya) es la que nos interesa. Unas opiniones, las de Miguel Ángel Maya, que nos han dejado, a lo largo de estos siete días, un buen número de ideas e imágenes de esas que dejan poso. De todo lo hablado, y lo que ha quedado sin hablar, te pediría una frase, una idea o una imagen, que definiera la escritura, el proceso de escribir.
MAM: Buf. Yo creo que reducir el complejo o complicado proceso de escribir a una sola idea o frase es casi una temeridad. Philip Roth dice que le interesan los «hombres capaces de hablar de béisbol y boxeo al mismo tiempo que hablan de libros, y que hablan de libros como si en un libro hubiera algo en juego, que no lo abren para reverenciarlo ni exaltarlo ni retirarse del mundo que los rodeaba. No, abren el libro para boxear con él». Yo concibo la escritura un poco así, como un combate de boxeo contra los límites de casi todo, incluido yo, el libro, los personajes, las palabras, la trama. Un combate que nos debería llevar a lugares donde nunca habíamos estado antes ni a los que jamás imaginábamos que llegaríamos. 



P.L.: Y en esos lugares a los que nunca habíamos llegado o imaginado que llegaríamos, ¿qué canción estaría sonando? (La que podríamos llamar la canción de lo imposible hecho posbile)
MAM: Pues podría sonar la maravillosa Watermelon in easter hay de Mister Frank Zappa, uno de esos temas que siempre me llevaron sonoramente al límite de uno de esos músicos que en mi vida han sido absolutamente imprescindibles. 



P.L.: Y así, con los primeros acordes de Frank Zappa sonando ya en el reproductor, llega el momento de la despedida. El momento de despedirnos de Miguel Ángel Maya, el momento de darle las gracias por estos y siete días y decirle que, a buen seguro, lo seguiremos buscando por Saint Simons y por cada circo, confiados en que mantendrá esa apuesta por ser un escritor del Siglo XXI.
MAM: Muchas gracias por tus deseos. Haré todo lo posible por estar a la altura. Y gracias también por estos siete días.

The End

Esto y más, en el Número 26 de Granite & Rainbow.

Miguel Ángel Maya
28 de enero de 2014

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domingo, 26 de enero de 2014

GRANITE & RAINBOW & SIETE DÍAS VI

(Viene de aquí)



Sábado 14 de diciembre de 2013

Pedro Larrañaga: Aquí estamos, un día más, el penúltimo. Debe de ser la cercanía del final de estas conversaciones, pero me ha entrado miedo por no llegar a preguntar todo lo querría. Tras varios días hablando de lo ya ha hecho, toca hablar de lo que queda por venir. ¿Puede saberse en que trabaja ahora Miguel Ángel Maya?
Miguel Ángel Maya: Trabajo en varios proyectos. Tengo un par de libros casi terminados. Uno se compone de dos novelas cortas o dos cuentos largos, ambientados ambos directa o indirectamente en Saint Simons, esa bizarra ciudad en la que transcurre El hombre que decía haber salvado a Rebeca B. El otro es una novela ambientada entre Ciudad de México y Buenos Aires, cuya principal peculiaridad es que, además de contener las únicas quince páginas que se conservan de Verbrecherisch Traum, cómic que protagoniza el superhéroe Zaurberer Von Licht, dibujado por el dibujante judío vienés Martín Elfman, y que recoge mis avances en un idioma desconocido que me estoy inventando de la nada y que forma parte de la trama, que gira en torno a un circo. Como proyectos de largo aliento en los que trabajo desde hace años, estoy investigando sobre la muerte de Pier Paolo Pasolini y sobre el cine europeo durante la Segunda Guerra Mundial para dos novelas que se centran en ese tema.



P.L.: De esos proyectos, ¿cuál crees o te gustaría que superara la distancia entre el Maya que escribe y el Maya que publica?
MAM: Me encantaría que se publicaran todos, para qué engañarnos. Sobre todo porque tienen relación entre sí y a través de ellos se pueden ir completando esas historias que comentábamos el primer día que se desarrollaban en una especie de mundo paralelo. Como te digo, el primero esta ambientado en Saint Simons y en él aparecen personajes que ya están en El hombre que decía haber salvado a Rebeca B., en la otra novela casi terminada regresan personajes que ya aparecían en Últimas 2 horas y 58 minutos, como Madame Tatanchourk o el boxeador Tito Moncada, y aparecen otros nuevos que también seguirán en las siguientes. Los dos proyectos de más largo aliento en los que llevo trabajando más tiempo cuentan con una importante dosis de novela gráfica, lo cual me hace pensar que pueden resultar atractivos «comercialmente». Quizás el proyecto sobre Pasolini es el más alejado de mis temas, personajes y mundos, aunque es el más íntimamente doloroso para mí por lo mucho que me identifico intelectual y personalmente con Pasolini y lo miserable que fue su muerte. 

 

P.L.: El circo, Saint Simons, Pasolini, Tito Moncada... parece que cuando los adolescentes de dentro de un par de siglos estudien las coordenadas del universo literario de Miguel Ángel Maya, esas serán las referencias obligadas, ¿no te parece?
MAM: Gracias por la parte que me toca, pero me temo que los estudiantes de dentro de dos siglos no estudiarán a Miguel Ángel Maya. Saint Simons sí es un lugar que me interesa, es como tener mi propio terrenito mítico. En cuanto al circo, para mí es algo muy personal. Parte de mi familia por parte de madre es gente de circo, y siempre me pareció un mundo fascinante: tengo recuerdos muy fuertes de la trastienda del circo, cuando iba a ver a mis primos, en las roulottes. Ver a la trapecista que se ha estado jugando la vida ahí en las alturas de la carpa dándole el pecho a un niño a las puertas de su caravana, con el traje de lentejuelas, desmaquillada, es algo muy fuerte. Para mí el circo es una metáfora de muchas cosas, y sobre todo es un mundo que por un lado he tenido la suerte de vivir desde cerca, lo cual siendo tan atípico es una fuente de anécdotas muy fuera de lo común, y a la vez me ha parecido un mundo inalcanzable. Esa trapecista dándole el pecho a un recién nacido después de haber hecho cosas casi sobrenaturales en el trapecio, por un lado se humaniza pero sobre todo se convierte en una mujer absolutamente inalcanzable. El microcosmos de un circo es un poco eso, una mezcla de seres inalcanzables pero demasiado humanos y demasiado desarraigados. 



P.L.: Seres inalcanzables, humanos y desarraigados, viviendo en su microcosmos... como los personajes de una novela.
MAM: Sí, en cierto modo sí... Las novelas son un poco mundos aparte.



P.L.: Y en esos mundos aparte, en los circos literarios, ¿qué música suena un sábado a las 21 horas?
MAM: Pues mira, mientras te respondo estoy en casa con mi chica y mi perro, tomándome un vino, viendo el Barça, haciendo una lasaña y escuchando exactamente Sayit with a kiss, de Madame Billie Holiday.

P.L.: Pues con ese beso, que vale más que mil palabras, ponemos el punto y seguido. Mañana más, incluido el triste final. Gracias por todo y que aproveche la lasaña.
MAM: Muchas gracias . Hasta mañana entonces. Un abrazo.

That's all, folks!
(Mañana, el desenlace)

Miguel Ángel Maya
26 de enero de 2014

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sábado, 25 de enero de 2014

GRANITE & RAINBOW & SIETE DÍAS V

(Viene de aquí)




Viernes 13 de diciembre de 2013



Pedro Larrañaga: Está claro que se puede aprender a escribir (hay miles de ejemplos, tú entre ellos), pero ¿crees que se puede enseñar a escribir?

Miguel Ángel Maya: Esta es una pregunta para la que no tengo una respuesta del todo formada. Yo como escritor creo que el hecho de darme cuenta de que un libro no se sostiene en sus palabras sino en su estructura supuso un antes y un después en mi vida, como lector y como escritor. Yo me di cuenta de ello leyendo, y preguntándome qué fallaba en lo que escribía si estaba bien escrito. Para aprender a escribir es muy enriquecedor leer no sólo buenos libros, sino también malos libros, libros fallidos, libros con defectos literarios graves. Quizás si alguien de contrastada solvencia literaria me hubiera dicho en su momento: «es la estructura, estúpido», me habría ahorrado tiempo y quebraderos de cabeza. El hecho es que no tengo claro si es sano ahorrarse ese tiempo o esos quebraderos de cabeza en vez de darse uno mismo una y otra vez contra la pared. Yo estoy empezando ahora a ocuparme de un proyecto editorial de narrativa con una pequeña editorial sevillana llamada Alegoría a cuyo email llegan constantemente manuscritos. La mayoría son francamente malos y la inmensa mayoría tienen como denominador común (entre otras cosas) que fallan en la estructura, en el entramado que debería sostener la historia, que termina cayéndose. Lo curioso es que muchos de ellos están escritos más que correctamente, frases impolutas, capítulos redondos, breves, historias simples, estructuras muy claras como de guión de cine clásico (presentación, detonante, puntos de giro, crescendo, punto de giro previo al peor momento del protagonista, peor momento y desenlace) pero son tremendamente aburridos o cuentan historias que no me interesan lo más mínimo. Me consta que muchos talleres literarios inciden en ese tipo de libros porque supuestamente la moda de estos tiempos son las novelas cortas y asequibles para leer en el metro y eso es lo que buscan las editoriales. Y, a la vista está, es posible enseñar a manejar estructuras, pero esa estructura habrá que utilizarla para decir algo, digo yo, y lo que uno está en condiciones de decir o no sólo se enseña, que yo sepa, cuando se estudia protocolo (esto lo sé porque una amiga mía tenía que coincidir en un almuerzo con el rey, y los de protocolo de Zarzuela le mandaron una lista con cosas que podía decirle al rey y cosas que no).



P.L.: Dejando de lado al rey y las cosas que no pueden decirse a un rey (¿cuáles serán?), ¿podríamos decir que escribir es como soñar, algo que hacemos solos en realidad?

MAM: Mi amiga no quiso decirme qué cosas no se le podían decir. Por ello estoy deseando que el rey me invite a comer para que a mí también me manden esa lista de tabúes reales. Yo creo que el proceso de la escritura tiene mucho que ver con la soledad. Sin embargo, contradictoriamente, pienso que cuatro ojos ven más que dos, y seis ven más que cuatro, y el resultado de ese proceso de escritura (o en algunos casos, como la escritura de guiones, salen mejores guiones cuando los escriben varias personas que cuando los escribe uno solo) necesariamente tiene que contar con personas que puedan leer la historia sin ningún tipo de implicación en ella. Esa primera confrontación con otros ojos, después de meses de soledad, suele ser terrible y saca a la luz las consecuencias nefastas del ensimismamiento. Sólo cuando estamos enfermos estamos inmersos en nosotros mismos, cuando nos duele algo, cuando tenemos fiebre, una úlcera, una enfermedad grave; de modo que tampoco conviene hacer de la literatura una enfermedad, por ello es imprescindible intentar que la literatura o la escritura estén solas y nos hagan estar solos el menor tiempo posible.




P.L.: No hacer de la literatura una enfermedad... Y aun así estamos enfermos por ella (en sentido positivo claro). Una literatura que no tiene por qué llevar a la soledad, sino ser una fiesta, una con luces, fuegos artificiales y barra libre (abstemios incluidos), algo que queremos transmitir en este número de G&R. Y es que queremos ser más gamberros al escribir, y serlo sin perder el buen gusto (no tiene por qué estar reñido lo uno con lo otro). ¿Cómo podemos hacer de la literatura esa fiesta y ser escritores/a gamberros?

MAM: Bueno, yo creo que la literatura no puede ser otra cosa que una fiesta. Hay fiestas de muchos tipos y para todos los gustos, pero todas las fiestas son un evento, una especie de muesca en nuestro espacio y tiempo cotidianos. Todas comparten el hecho de estar destacadas en rojo en el calendario o en nuestras agendas cuando todavía ni siquiera se han producido, porque de ellas esperamos algo y porque sabemos que esa fiesta convierte ese día en especial, convirtiéndose en una especie de centro de gravedad. En cuanto al gamberrismo, yo creo que esa es una cuestión que excede la literatura, y que el que es gamberro lo es escribiendo, tomándose una caña, lavando los platos, hablando con un amigo o discutiendo con su portera. Hay escritores que juegan a ser gamberros y son ridículos (me reservo los nombres, como mi amiga con los tabúes reales), sin embargo, una vez coincidí con Eduardo Mendoza en un bar, y me pareció un tipo tan gamberro sosteniendo su whisky y mirando minifaldas de las veinteañeras como escribiendo Sin noticias de Gurb.



P.L.: ¿Nos sugieres entonces que antes de ser escritores gamberros seamos gamberros a secas?

MAM: En realidad, más que eso, sugiero que uno escriba como sea, que la escritura que produzcamos sea coherente con quienes somos. En ese sentido considero que la literatura debería ser siempre autobiográfica, pero no en el sentido literal de escribir lo que nos ha pasado a lo largo de nuestra vida o escribir 400 páginas contando qué nos pasó y qué sentíamos cuando nos dejó nuestra novia, sino que no concibo que la literatura no hable de lo mismo que hablamos nosotros en nuestra vida diaria, no se preocupe por lo que nos preocupa personalmente, no se exprese como nos expresamos nosotros. Lo contrario sería la impostura: me suda el tema pero como está de moda escribo una novela sobre la violencia de género, que además gana un premio porque como está de moda sabemos que va a tener presencia en los medios y se va a vender; un pederasta mata a una niña y a los cuatro meses te saco una novela sobre ese tema. No sé, me parece pura impostura. Yo siempre he tenido la sensación de que de los autores que me interesan y con los que siento afinidad sería un buen amigo. Y siempre he pensado que a poco que alguien lea mis libros con un mínimo de atención, podría saber a grandes rasgos cómo soy, qué me gusta, qué me preocupa, qué pienso, etcétera. Luego, si uno es gamberro, que escriba como un gamberro.



P.L.: Gracias por el consejo, pero queremos pedirte algo más. Y en esa fiesta de la literatura, donde puede que haya gamberros, ¿qué música estaría sonando?

MAM: Bueno, si conjuntamos que hoy es viernes y estamos hablando de gamberros, nada mejor que Seru Girán, uno de los grupos que lideró el gamberro Charly García, y la canción con la que «funde a negro» Últimas 2 horas y 58 minutos, Viernes 3 am.

...That's all, folks!...
..(Mañana más)...

Miguel Ángel Maya
24 de enero de 2014

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