Mostrando entradas con la etiqueta buenos aires. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta buenos aires. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de septiembre de 2011

TOUT S'EN VA



...Hoy el cielo de París vuelve a estar agrio, y las mismas brumas y nubes de fuera están dentro. Llueve, suena Radio FIP, una bossa-nova, los tejados de enfrente se mojan..
...Estuve con Cortázar bajo un cielo insultantemente azul, París bajo mis pies caminando, caminando, caminando, run, run, run, como te decías tú con la bicicleta cuando... Camino por París como una estrella de mar a la que le faltan demasiados brazos. Conocí a una bailarina que acababa de romperse, regresé por un instante a Buenos Aires, tomamos vino, y después fuimos a comer a un lugar donde había un piano y arroz con pollo. Regresé con la bailarina rota hablando de cine, a través de la noche de París y de calles que no eran más que un decorado nocturno y arquitectónico que sostenía la conversación. Cuando nos separamos volví a encontrarme solo y me vi obligado a orientarme. Cuando tengo que orientarme es cuando más miro enloquecidamente hacia ti, y pienso que avec le temps va, tout s'en va, y no quiero que sea demasiado tarde para...
...Le contaba a Cortázar los últimos acontecimientos de mi vida: ahora pienso si, dentro de tres años, cuando en la pestañita de la derecha de este blog ponga 2014, estaré hablando de mi hijo, o de una enfermedad terminal, o si estará lleno de malahierba porque decidí que lo difícil era vivir y no escribir novelas o guiones o hacer música, o lleno de malahierba a causa de una muerte repentina que lo deja todo a medio terminar: los asuntos pendientes, las palabras no dichas, la moderación del último comentario del blog que alguien ha escrito pensando que el que está al otro lado sigue vivo. Estoy vivo por ahora, y estar vivo es imaginar tus pasos, y hoy llueve y estoy solo mentre tutto intorno è solamente pioggia e Francia, et toute ça pluie, et crash, boom, bang, bang, bang, bang, bang y pienso cómo hacer para felicitar tu cumpleaños, para tomarme otro café, para esperarte sin hacértelo pesar ora che viaggi, vivi, ridi o sei perduta. Cortázar tampoco me dijo qué hacer. Por ahora sólo el café y el recuerdo de la bailarina rota es lo único que tengo a mano. Eso, supongo, será sobrevivir...

Miguel Ángel Maya
París, 16 septiembre, 2011
*

martes, 24 de agosto de 2010




EN DICIEMBRE DE 1978 hice el amor con una muchacha punk.
Decir "hice el amor" es un decir, porque el amor ya estaba hecho
antes de mi llegada a Londres y aquello que ella y yo hicimos,
ese montón de cosas que "hicimos" ella y yo, no eran el amor
y ni siquiera –me atrevería hoy a demostrarlo–, eran un amor: eran eso y sólo eso eran.
Lo que interesa en esta historia es que la muchacha punk y yo nos "acostamos juntos".
Otro decir, porque todo habría sido igual si no hubiésemos renunciado a nuestra posición bípeda, –integrando eso (¿el amor?) al hábitat de los sueños:
la horizontal, la oscuridad del cuarto, la oscuridad del interior
de nuestros cuerpos; eso.

Fogwill, Muchacha Punk





...Estuve recostado en un olivar en ninguna parte, oscilando entre los párpados caídos y las miradas a la silueta de Arcos de la Frontera. Pero regresé. Y apenas uno pone los pies en la tierra se termina la felicidad: no había terminado de regresar cuando Braulio me dijo que Fogwill había dejado de incordiar, al menos en este mundo de vivos, cambalache, problemático y febril...





...Supe que estaba vivo en Nápoles, cuando estaba vivo, gracias a que Martín sacó del Cervantes o trajo de Barcelona Vivir afuera, que empecé a leer y que abandoné...
...Luego leí una entrevista al Personaje Fogwill escapado de uno de sus libros, con los ojos saltones de loco y esas palabras afiladas esparcidas por todo un suplemento dominical respetable, y me cayó tan bien el personaje que empezó a interesarme casi más que el autor...

...Leí Muchacha Punk en el Internet Café de Nápoles donde trabajaba en el 2004, y ahí se me mezclaron Autor y Personaje como las bebidas de garrafón en una de esas borracheras monumentales que terminan con las piezas del puzzle saltando por los aires, con la baraja rota y con una resaca antológica...





...La última vez que estuve en Buenos Aires acababan de reeditar Los Pichiciegos, que yo no había leído: entré en una librería de Corrientes, lo vi allí y me lo compré. El librero miró el libro, miró el reloj y exclamó mirando al techo de la librería: "¡Tuve que esperar a las ocho de la tarde para que alguien se lleve por fin literatura de acá!"...

...Ya casi me lo había devorado entero cuando tomé el tren en Retiro. Bajé en Mitre y tuve que meterme en un bar, porque hacía falta algo de alcohol para digerir aquello...
...Sigo pensando que es uno de los mejores libros que he leído nunca y me jode, me jode mucho, que haya dejado de incordiar por acá...


Miguel Ángel Maya
Sevilla, 24 agosto, 2010