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domingo, 20 de marzo de 2011

ME DEJO

Serenament quan ve l'onada, acaba,
i potser, en el deixar-se vèncer, comença.
La platja enamorada
no sap l'espera llarga
i obre els braços no fos cas, l'onada avui volgués queda's.

Lluis Llach. Un núvol blanc






...Todo quedó postergado hasta nuevo aviso...
...Los tic-tac de los relojes y de las music-box siguen ahí, en sus márgenes, entre la ansiedad y lo ocioso. Me vienen recuerdos de un futuro repleto de onomatopeyas y latidos, como a César Vallejo. Moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo. En días como hoy las palabras se me duermen en las manos. Me vuelvo primario, como cuando vivía en Nápoles, y todo lo que necesitaba era el mar y la brisa: los cuatro elementos, los colores primarios, la caricia breve en la que está condensada todo el universo, los labios, los ojos, los gestos, ya sabes, un esbozo, un boceto, algo que ni por asomo necesitara de la más mínima elaboración...
...Te estás apoderando de mi segunda persona del singular en un estropicio de onomatopeyas de cómic de superhéroes...
...Y yo me dejo...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 20 marzo, 2011

viernes, 23 de julio de 2010

Su fuego en la tibieza

Aunque cierres los ojos, hueles y oyes:
esto es el mar, no lo dudes,
hasta el viento que te da en la cara es el mar.
No es mi mar, estás a punto de decir, pero saludas
a un pescador que te responde sin quitar los ojos de sus líneas.
Tú también te quedas ahí mirando mirando,
pendiente dl tirón que acaso curve la caña.
En este mar no hay bagres ni bogas, piensas,
pero un temblor de la caña te hace acercarte aún más.
Ahora sopla del sur, ¿de qué sur?, pero te inclinas
a encender tu cigarrillo en la brasa que te extienden.

Alberto Szpunberg, Su fuego en la tibieza.






...Una de las cosas que más me gusta, cuando estoy en el sur, es el territorio mítico en que se convierte la casa de mis padres, la que fue mi casa: sigue siendo igual que cuando era chico y venía de Madrid a casa de mis abuelos, y me topaba con los sedimentos que el tiempo y la vida había ido dejando en sus rincones, con la diferencia de que mucho de esos sedimentos del tiempo que encuentro aquí, en forma de libros, discos, papeles, periódicos guardados, cuadernos escritos, garabatos o dibujos, soy yo quien los dejé aquí, son míos y pertenecen a mi biografía...



...Ahora mismo estaba dándole la espalda a la estantería donde se mezclan libros que fueron míos y libros de mis padres, aparcados en doble fila junto a objetos que uno no sabe cómo llegaron ahí: una escultura que mi padre hizo con un libro diminuto de El diablo cojuelo, una lupa con brazos, un tensiómetro, y libros que sólo cuando estoy aquí recuerdo que fueron míos y que en su momento fueron importantes y me dejaron huella. Tal vez por eso no me los he llevado, y quiero que sigan aquí, tal vez, los libros que ahora tengo en Madrid formen parte de ese sedimento de otro territorio mítico...

...El sur, este sur tiene sus propios códigos y en estas estanterías están desde los primeros libros que me hicieron vibrar, los que tenían mis padres incluso antes de que yo naciera, como los que usé para escribir mi tesis de licenciatura en Nápoles: no sé, el Tratado de Armonía de Schoenberg en italiano, o Alice nel paese delle meraviglie, o...

...Ayer, no sé por qué, me volví hacia una de las estanterías donde no solía haber nada mío, y sobre dos tomos de los Episodios nacionales de Galdós y El corazón helado de Almudena Grandes, de mis padres, encontré un libro, mal aparcado, blanco, con las puntas raídas: Su fuego en la tibieza, de Alberto Szpunberg...
...Recuerdo que me lo regaló Martín en Barcelona, poco después de habernos conocidos en Londres (quizás la primera o segunda vez que nos veíamos después de Londres) y no recuerdo bien por qué, sé que tenía razones para regalármelo, que el libro era suyo, que lo sacó de una estantería desordenada y me lo entregó, que yo fui leyéndolo en en la cafetería del tren Estrella, el expreso nocturno de largo recorrido que ya no existe, y que durante un tiempo fue para mí una especie de manantial literario la parte "Despedidas"...
...Recuerdo especialmente este poema:

Mientras tanto, al dorso de este papel, mi hija trazó unas líneas rojas azules amarillas rojas
¿cuándo, con quiénes podré dar vuelta este poema para que viva?

...La verdad es que nunca supe bien quién era Szpunberg, por qué Martín tenía este libro y por qué en la primera página estaba escrito con pluma estilográfica: Ambrosio (Guiu) y Mari. Telf 448 21 96. Tampoco sé por qué me lo encontré justo ayer...



...Abrí el libro al azar y leí en la página 85 las palabras con la que he abierto la entrada, pero tampoco sé bien por qué tenía tanto que ver con mis ganas de mar...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 23 julio, 2010

martes, 29 de diciembre de 2009

Cenizas en el aire


...Éste soy yo, o más bien es la imagen que tenía hace tres meses y medio en Bogart Street, Brooklyn, donde me solía sentar a tomarme un café...
...Hace tres meses y medio era el mismo compendio o amasijo físico de procesos, sangre por mi interior, corazón latiendo, cerebro funcionante, impulsos, respuestas, reacciones, ideas, células...
...Era yo hace tres meses y medio en Bogart Street, Brooklyn, y no estoy seguro de ser del todo el mismo que ahora tiene en la boca también sabor a café...



...Ésta es la música que suena mientras escribo esto...
...Oigo a menudo esta canción porque creo que la suscribiría palabra por palabra y porque me gusta ponérmela cuando estoy preparando la mochila para viajar...
...En unas horas estaré volando a Roma: es decir, el que seré dentro de unas horas estará en una realidad completamente distinta a la de ahora...



...Me gusta viajar...
...Así se veía Nueva York desde la estatua de la Libertad un día nublado de septiembre...







...Desde hace tiempo creo que en la vida tiene un peso crucial la percepción, los ángulos, los espacios desde donde uno mira u oye, y el paso del tiempo que lo va marchitando todo...
...En las tres fotos anteriores, probablemente yo estaba inmóvil, a orillas del Hudson, tratando de captar el puente de Brooklyn, pero yo me movía, el río llegaba a mis pies, su olor, su mito, el sol se iba ocultando tras los edificios, la tierra se movía, porque todo se mueve...

...Es curioso, faltan tres días para que termine este año, y pienso en todo lo que espacial y temporalmente cabe en un año...
...Me refiero a todos los momentos intensos, a todo aquello crucial, a todo lo que he vivido: las músicas, las danzas, los libros que he leído, los polvos que he echado, los sueños que he tenido...
...Trato de recordarlo todo, pero en realidad siento que el año se partió en dos con la muerte de mi abuela: ése es el epicentro del año 2009, la hendidura más profunda en el tiempo, el agujero negro que fagotizó casi todo el tiempo y el espacio que recuerdo de este año...



...Es curioso cómo hay que aprender a vivir cuando un pedazo de la vida que interactúa con uno mismo, con su cotidianidad, de pronto desaparece...
...Quiero decir, es extraño que uno tenga que acostumbrarse a cosas que no tiene remedio, y sabe que no habrá posibilidad de remedio, o al menos de camuflarlo
...Una vez que la vida de alguien a quien adoras se ha extinguido, tu propia vida no se regenera como el brazo de una estrella de mar, sino que tiene que aprender a vivir sin ese pedazo, sin más, así de crudo, así de terrible, así de bello...
...Sólo queda el recuerdo y el rastreo autobiográfico de los espacios y los tiempos que uno compartió...
...No es poco, pero no siempre basta...




...Otro de los recuerdos que me vienen a la mente de este año fue éste...
...Para mí el fútbol es una batalla, y muchas veces es injusto, muchas veces demoledor, terrible, muchas veces nunca gana el mejor moralmente, o el más guapo, o el más listo, como en las películas...
...En el fútbol sucede como en la vida, ni más ni menos, pero este año fue en ese sentido poético...




...Aunque quizás lo que resuma mejor, o ilustre, o se apropie de esa inverosímil percepción de tiempo y espacio que nunca está en nuestras manos fue el gol de Iniesta...
...Sé que no olvidaré nunca ni el gol ni cómo me sentí después de ver cómo el Barça entero, durante la batalla de once contra once, lo había buscado todo y lo había conseguido...


...Este año que se cierra por más que le falten tres días (quién sabe cuántas cosas pueden pasar en el mundo en tres días) me vio dar con los huesos en Nueva York...
...Y es también otro de los recuerdos que me alimenta, como dicen que hacen las tortugas con su propio hígado...


...Nueva York fue como ese solo deslumbrante en medio de una improvisación gris, y fue, también, la constatación de que el ser humano puede llegar a ser un terrible y repugnante monstruo y el más sagaz y maravilloso de los genios...
...Probablemente eso sea Nueva York, de ahí saque su energía, de lo monstruoso y de lo genial, de lo bello, de lo sublime, de lo siniestro, de lo terrible...




...Y los que se fueron, o decidieron irse, esa gente a quien no conocía pero a quien tenía cariño porque alguna vez vibré con sus poemas, con sus canciones, con sus monólogos, con lo que dejó, a pesar de que sus procesos corporales dijeron basta...


...Este año tampoco terminé Cabaret en las tripas del difunto, pero me quedé a las puertas. Ya casi está...
...Quién sabe qué puede pasar todavía en estos tres días, en los próximos minutos, quién sabe si por circunstancias de la vida esta es la última entrada del blog, y se queda así, como esas hojas de periódico que revolotean en las estaciones de tren desiertas y abandonadas...
...Todo termina siendo cenizas en el aire...
...Cenizas con sentido, claro, como las de Quevedo: polvo enamorado...
...Enamorado, sí, pero a merced de los vientos incontrolables...
...Bonjour, hasta pronto...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 29 diciembre, 2009

sábado, 19 de diciembre de 2009

El pudor del pornógrafo


"Fragmentos de contemplación: pequeños cuadros
de los que el cuerpo de Úrsula, enfundado en vestidos
de colores extravagantes, hacía su propio escenario,
el lugar de su exposición"

Alan Pauls, "El pudor del pornógrafo".



"y le trajo en su piel el otoño de Siena,
cálido,
intenso como octubre,
como dicen que son contigo los otoños"

Luis García Montero, "Tristia".



"If I was your one and only friend
Would you run to me if somebody hurt you
even if that someone was me?"

Prince, "If I was your girlfriend"



...Todo lo que Madrid tiene de amnésico y veloz, lo tiene el sur de bomba de relojería o recuerdo...
...Esta mañana sonaba Gustavo Cerati, y antes de ayer veía pasar la carretera desde la ventana del autobús, y Despeñaperros estaba nublado y lluvioso, y me parecía un espectáculo maravilloso, y Alba Molina decía: "déjame surcar una vez más, por bajo guía; déjame morir entre las olas, a la deriva; deja que mi cuerpo de madera se rompa con las olas bajo el sol; déjame, déjame morir a la deriva"...





...Y sin querer fui recordando mujeres, mujeres con nombre y apellidos, mujeres sin nombre, con piel inolvidable, con piel difuminada o difusa por el tiempo o sin piel, mujeres que hoy vería con extrañeza y a quienes a la seguda copa, el primer beso o el último recuerdo diría eso de yo sé que te he querido mucho pero no recuerdo quién eres, mujeres que por unas cosas o por otras pasaron de largo cuando yo habría dado años de mi vida porque se hubiesen quedado, aunque sólo fuera un poco...

...Recordé como un obsceno pornógrafo, como un delator infame, un romántico tan estúpido como impune, un gato que se atusa los bigotes y mira un paisaje que alguna vez fue suyo o reconció como suyo...

...Lo que desencadenó mi recuerdo, en realidad, se remonta a dos sábados atrás: en el cercanías Atocha-Alcorcón, se sentó a mi lado una chica que sé que era Vanesa. Vanesa era la chica de quien estaba enamorado "sexualmente" cuando tenía seis años. Laura se llamaba la chica de quien estaba enamorado románticamente. No recuerdo su apellido, pero sí que me dejó cuando le dije que me parecía una tontería llorar porque los águilas se comieran a los lobitos en el programa de Rodríguez de la Fuente. Probablemente ella pretendía de mí otra cosa llorando por un programa de la noche anterior...

...Recordé a María. Tampoco de ella recuerdo el apellido, si no, hoy en día, con las redes sociales y los googles, la buscaría: ella era hija de la Señorita Mari Carmen del Pelo Largo del Párroco don Victoriano. Y la adoraba. Quién sabe dónde está, qué hace, si se acuerda de mí como yo me acuerdo de ella. Yo recuerdo que tenía las paletas separadas y su cuello. No se me olvida su cuello y el olor de su chándal celeste...

...Después me acordé de V. La he vuelto a buscar. Pero en los buscadores nunca aparece su nombre, o sí, pero nunca su nombre corresponde a ella...
...En 1999, después de un lunes de feria, me acordé de ella y decidí ir a buscarla: recordaba su nombre y apellidos y que vivía en la Calle Olimpiada, de Alcorcón. Me escribí los números de todos los Hernández de la Calle Olimpiada, diez, y empecé a llamar: el octavo resultó ser el de ella. Nos vimos. Nos reencontramos, pero volvimos a perdernos...
...Cumplía años el 11 de marzo, pero una vez la llamé desde Nápoles y me dijeron que ahí no vívía ninguna V...


...De R. recuerdo músicas y torpeza. Casi no recuerdo labios, pieles, nada; pero sí sonidos, música, a cual más cálida, a cuál más rara. Los olores y los sonidos son la puerta de entrada de la nostalgia: cuando uno menos se lo espera. Las músicas también. No éramos demasiado animales, o más bien animales temerosos...




...L., mi Moby Dick, el tiburón de El viejo y el mar que nunca dejó atraparse, a quien nunca llegué, tuvo en su mano todas mis músicas, me dio de comer en su mano, como la muñeca de la canción de Brassens, pero ella tampoco tenía mayor interés en tenerme comiendo de la mano...
...De ella recuerdo una camiseta del Che, su cuerpo, su piel, su olor, su saliva, el invierno en Lisboa, su mano, el olor de tabaco que quedaba en mi mano después de la suya, su indiferencia a veces, su llama encendida a veces, mi forma de sufrir, el no terminar de darnos nunca, el desaparecer, el encontrarnos, las clases en la facultad, las últimas veces y los reencuentros, las dos velocidades, lo que ella quería y el abismo entre lo que yo quería, y siempre la música de otro en su piel, siempre la canción Sábanas de Seda, París, la agonía, la despedida, las canciones que todavía me estremecen...


...De B. recuerdo un barco y un abrazo desde el puerto de Calais, y una pensión en París, y una frase estremecedora en inglés justo después de un orgasmo, con la pupila dilatada, con el olor de su sexo en mi nariz...

...De A. recuerdo un taxi compartido desde Flores a El Remate, en Guatemala, y muchas noches sin dormir a orillas del Petén Itzá, y un fin de año en Bahía, su piel, su sexo, sus bragas en el suelo o sobre el empeine de sus pies, una resurrección, una lengua, la casa de Nápoles, la cama de Nápoles, su ausencia cuando yo decidí quedarme en Nápoles, y los ases que me guardo en la manga...

...De A. recuerdo la nieve de Stuttgart, el invierno derretido por la fruta fresca de su trópico, la crónica de una muerte anunciada, el dolor, sus ojos, su lengua, el no pudo ser, la despedida desolada, las cosas que hice mal, mi torpeza, lo mucho que nos quisimos, el vuelo remontado...


...De D. prefiero guardármelo todo, como en la canción de Ruibal, y quiero seguir necesitando abrazarme a su espalda cada noche...


...Y luego están todos esos nombres de quienes pudieron ser: Laura y nuestras conversciones en el Naima de la Alameda antes de la clase de estética en el Conservatorio; María del Mar, mi química lejana; Laura, la otra; Laura, la romana (la protagonista de mi primera novela oculta también se llamaba Laura); Beatriz, y un viaje a Córdoba y su indiferencia y mi olvido y mi no merecía nada la pena; y Marichi, platónica, morbosa y tierna, de quien sí recuerdo sus labios; o Gema, el mito erótico de mi primera adolescencia, y sus besos inolvidables para siempre en una feria de Sevilla; o Tiziana, la loca que una vez me quiso pero a quen era imposible querer; o Sara, mi bailarina napolitana, y sus besos en medio de Napoli Centrale, y su mano en la funiculare de Montesanto, y su J'adore; o Clara, "La enemiga", de Valladolid, que hacía Erasmus en Nápoles y a quien sí que querría encontrar: de hecho le encargué la "misión" a Dillinger la noche que lo conocí ;-)...

...O Valeria, mi primera alumna de español en Nápoles, o Viola, o Anna, o Manuela, o Lia, o... Y los motivos por los que las nombro, por los que me estremecen...

...Incluso Lara o Rebeca, que tal vez no habrían pasado de largo en circunstancias distintas, o habrían sido quizá otro tipo de recuerdo, o quién sabe si de olvido...



...A menudo me pregunto cuántas personas son importantes en mi vida, influyen directamente en mis acciones, en mis gestos, me mueven, me impulsan...
...Me pregunto cuántas personas del total de los habitantes del mundo se han cruzado por mi vida con más o menos importancia, y qué harán ahora, qué querrán ahora...


...Me pregunto si algunas de estas iniciales detrás de las cuales se esconde una biografía que alguna vez tuvo que ver conmigo se preguntará alguna vez por lo que estoy haciendo yo...
...Hay personas que alguna vez tuvieron mucha importancia en mi vida, pero que hoy se han quedado en menos que nada, en apenas un poco de polvo ni siquiera sé si cenizas con sentido o polvo enamorado...



...Muchas veces me pasó de encontrarme con una piel casual y no recordarla bien. No recordar ni siquiera el nombre, ni siquiera vagamente la sonrisa, o el color de los ojos, sí apenas una fiesta de disfraces, un programa de radio, un telefono escrito en una servilleta, y como mucho la duda entre si marcarlo o no unos días después...


...No sé si ellas se preguntarán alguna vez por mí, por si fuera así, y para facilitarle la tarea a Google, ahí dejo un inventario pornográfico: por si acaso, por si fuera necesario, por si provoco alguna casualidad, por si quedan enterrados definitivamente...

...No, mejor no escribo ni sus nombres ni sus apellidos...
...No soy tan porno como creía...
...No soy tanto, no fui tanto, tal vez, y la tierra quizás tampoco pueda tanto...





Miguel Ángel Maya

Sevilla, 19 diciembre 2009


jueves, 15 de octubre de 2009

Famous blue raincoat



No seas caradura,
yo ví cómo te miró.
Kevin Johansen

...Dejé el Sur relamiéndose los bigotes, con la misma caricia de perro de siempre a medio terminar, a medio caer, a medio adormilarse entre algodones, al lado del camino, a la intemperie...
...Me pasaron demasiadas músicas por encima, y volví a encontrarme, no sólo con esos famosos abrigos azules por los que antes habría dado la vida, sino también con bombas de insomnio: alguien me disparó dos o tres veces con un revólver en cuyas balas se hablaba del embarazo de cuatro meses de quien durante mucho tiempo fue algo parecido a la mujer de mi vida...
...A veces, que te disparen así es como si fueran las cuatro de la mañana, y fuera cuatro de diciembre, y la ciudad estuviera fría, a pesar de la música, y uno dijera: “volviste sin Lili Marlene de la estación”...

...Me hubiera gustado encontrarme con ciertas personas, pero supongo que deliveradamente decidieron desaparecer del combate, o en el combate; o que simplemente dormían mientras estallaban dos o tres guerras diminutas... Quién sabe, ¿no?...

...Lo más bonito de todo lo que tiene que ver con la música y con el paso del tiempo (que tal vez sean dos maneras de llamar a lo mismo, creo, espero, quisiera) fue, por ejemplo, volver a encontrarme con quien fue el mito erótico de mi infancia, volver a bailar con ella, volver a mirarnos, y saber que entre nosotros todavía se sigue adormilando un gato nervioso, ahora tierno, felizmente tierno, ahora convertido en un abrazo largo, de esos que contienen todos los mares del mundo, y ese mar trae restos del naufragio con la marea, y también trae la música lejana de la alta mar, y la alegría de las lenguas que no se olvidarán nunca, por azarosas que fueron, como en esa canción de Krahe en la que los dos se ocupan del mar con una ternura espeluznante...

...Ahora estoy en Barcelona terminando de perfilar junto a Martín el cómic de Cabaret en las tripas del difunto, y escucho los sonidos desde la ventana, y recuerdo el Sur, la dama de noche, ese famoso abrigo azul, y la voz de Kevin Johansen dice te llevaste el vestido y me dejaste el amor.

Miguel Ángel Maya
Barcelona, 15 octubre 2009

lunes, 5 de octubre de 2009

Los pasos perdidos



...Conducíamos desde Toledo, a través de la noche, por la A5: ahora me gusta bajar al sur por ahí, porque abro la ventana y el aire es húmedo y huele a hierba. La luna nos acompañaba, llena, repleta, silenciosa. Él dice que vio al menos dos estrellas fugaces. A mí me gusta pararme en las gasolineras, y oír el viento, y oler la vegetación, los excrementos, la vida. Hablamos. La radio emitía música. Jorge Drexler, por ejemplo, James Brown, por ejemplo. O el Sevilla-Madrid. Hablábamos. "¿Te acuerdas de cómo jugaba Guardiola?", o, "¿Te acuerdas de cuando yo estuve con I. o de cuando tú estuviste con L.?". Rastreábamos nuestros pasos perdidos, como el protagonista de la novela de Carpentier. Para mí venir al sur es un poco eso: llego a casa, abro una cruzcampo, huelo las teclas del piano, dejo la mochila en el cuarto, olisqueo las buenas nuevas, los jazmines del balcón, la cama, las fotos, los cuadros, los espacios, los nuevos libros en las estanterías, los pequeños cambios, los ritmos que se van instalando en la casa aprovechando mi ausencia...

...Me gusta la carretera, la noche, la música, la vida oscureciéndose y la luna llena acompañándonos. Me han gustado esas cinco horas con JR, poníéndonos al día, cargados de futuro, rastreando nuestros pasos. Me gusta, de pronto, callarnos, el gesto automático de subir la radio, cantar una canción juntos, de cabo a rabo, y luego mirarnos y decirnos: "¿de qué estábamos hablando?"...

...P.D.: No sé por qué estaba convencido de que Compay Segundo había muerto el 5 de octubre. Cuando he ido a wikipedia para ver el día de su muerte, me he dado cuenta de que murió el mismo día que Roberto Bolaño: 14 de julio de 2003. Recuerdo ambas noticias, pero
no las recordaba tan íntimamente unidas...

...P.D.:

... Me caía mal. El símbolo de libertad, el mito, me parecía una estafa. La ví abrazando a grandes hijos de puta (Menem, sin ir más lejos), pero siempre se las arreglaba para salir indemne de esos gestos. De ella sólo me gustaba su voz. Nada más. Absolutamente nada más. Pero su voz era probablemente uno de los más marvillosos sonidos de este perro mundo. Pensar que esa garganta se ha callado para siempre es prepararse un poco para desprenderse de nuestros pasos perdidos, de nuestro tiempo, para quedarse huérfano antes que el sol nos abandone...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 5 octubre 2009

martes, 16 de junio de 2009

Algo es algo


Tavira, junio 2009

...Volví, porque tal vez sea un poco cobarde. Allí pasé varios días moviendo la cola como un perro feliz (tal vez no haya felicidad más completa que la felicidad de un perro que ladra y mueve la cola), olisqueando el salitre que impregnaba toda la isla hasta saturarla, y leí novelas atrasadas y bebí cerveza y mojitos, y no hice nada más, sólo poner atención a mis poros, a mi piel, a mi paladar, al oleaje y a las oscilaciones del viento, de las velas...
...Aquí me esperaban las ojeras del mar, el recibo del gas, la gorda de la esquina, y los obscenos fichajes del Madrid, el porno soft, y crecer y subir y bajar, y el otoño, el café, la rutina, y Tom Waits, y Edith Piaf, y volver a volver a empezar a volver a empezar a volver a empezar, demasiado lejos del mar, añorando su inmensidad misteriosa y azul y feroz, porque desde aquí dedico buena parte de mi tiempo a echar de menos el mar y el sur, y aquí me esperan las tijeras del sol, el asfalto, el smog, el perfume más caro, y el jazmín, y el caviar, y el reloj, el granizo, la ley, los disparos, el azul y el carbón, y el amor después del amor después del amor después del amor... que no es poco, y la última de las acometidas del Cabaret, mientras oigo cómo las gotas de lluvia golpean las ventanas mientras suena Frank Zappa...
...Algo es algo...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 16 junio 2009

jueves, 11 de junio de 2009

Más al sur

...Y si persiguen me iré más al sur...

Kiko Veneno
...Ya lo he dicho, es una de las cosas que más me digo a mí mismo: es maravilloso tener el horizonte ahí, ajeno a nuestros sueños, ileso ante nuestro relamernos cuando conducimos hacia él. Ya sabes, buena música en la radio, ella al lado, una mochila con mucho mundo en el asiento de atrás, junto a una botella de agua casi vacía que se contonea balanceándose en el suelo del coche, la carretera, los campos a orillas de la carretera, el sol ocultándose como uno de esos solos memorables de todos los tiempos que un día, en un estudio de grabación de New Orleans, en una conjunción de astros, de musas colocadas, borrachas, drogadas, fueron convocadas en uno, dos o tres minutos...
...Siempre lo digo, como uno de esos viejos pesados que cuentan una y otra vez sus achaques, que una carretera que lleva al sur, más al sur, es una de las cosas más felices que se me ocurren...
Miguel Ángel Maya
Sevilla, 11 junio 2009

viernes, 17 de abril de 2009

La lluvia y el susurro de Leonard

...El cielo amenaza lluvia, o simplemente amenaza. Gris, por lo menos, está. Blanquecino y pálido, sostiene las nubes y no deja un mínimo resquicio a la luz del sol...
...El susurro de Leonard Cohen, tal vez uno de los más infalibles refugios cuando la lluvia amenaza, o cuando el frío nos cala hasta los huesos, me lleva a mil besos de profundidad...
...Macqroll, el gaviero, amigo desde hace por lo menos quince años, y de quien Álvaro Mutis me suele mantener al tanto, se quedó varado en Ciudad de Panamá, después de que el capitán del barco del que era tripulante decidiera volarse la tapa de los sesos antes de pagar a su tripulación... Una noche de lluvia y de futuro muy negro se encontró casualmente con Ilona, la triestina cuya amistad y sexo compartía con su amigo Basur, quien creo recordar que, por aquel entonces, estaba preso en no sé qué cárcel por no sé qué delito... No sé por qué me he acordado de Ilona, porque no siempre que llueve me acuerdo de ella o de las mujeres que no fueron nunca mías como ella...
...Todo se hace más soportable gracias al susurro de Leonard, pero en el sur también me dejé el piano, irremediablemente necesario en los momentos de lluvia (ese ambiguo "pluie" francés que alude tanto a la lluvia como al llanto) algunos libros y el aroma de lo que ya se ha perdido para siempre...
...Aquí está ella, como el insistente y omnipresente dinosaurio de Monterroso, afortunadamente todavía, aquí y ahora...

Miguel Ángel Maya.
Madrid, 17 abril 2009.

martes, 14 de abril de 2009

La música y el sur

...Días confusos, emocionantes, con demasiados sentimientos a flor de piel...
...Llegaron de repente, como una brisa nocturna en un barco anclado y danzante, ecos, momentos, recuerdos de un pasado que yo tenía tatuado en mi piel y más o menos dándome vueltas en alguna parte...
...El pasado es siempre una aventura...
...Por la noche me tomé una cerveza y volví a ver "El Sur", que recordaba haber visto cuando era muy pequeño y que se me había quedado más grabada de lo que pensaba...
...Acabo de tomarme unas cervezas con Primi, y me ha dicho que uno de mis compañeros que aparecen en mis fotos del colegio ha muerto en un accidente de moto. No me lo creo. Miraba el partido del Barça, pero no me lo podía creer. La vida va y viene, como en el bar de Rick, en Casablanca, con Rick borracho y Sam sufriendo por verlo así...
...Nó sé por qué, cuando terminó la película, anoche, apagué el DVD y me acerqué al piano para olerlo. El olor seguía ahí. El mismo olor de siempre, el ancla, el delirio, la invitación a que mis manos volvieran sobre la geografía de la Danza Oriental de Granados, de la Catedral Sumergida de Debussy, de la yema de mis dedos recorriendo una topografía delicada y feliz que fue mía y que sigue siendo ferozmente mía. Me estremeció el olor de las teclas, como me estremeció cuando trajeron el piano a casa e inundó la sala de aquel olor a madera. Han pasado muchas cosas. La vida ha pasado. Me ha pasado. Y la música que envuelve mi piel todavía me acaricia y me hiere, aunque, como decía Pepe Hierro, no dure lo que una lágrima sobre una seda ajada...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 14 o 15 de abril, 2009.

domingo, 12 de abril de 2009

Mar antiguo

...Sin acunarme, el mar, antiguo, arcaico, feroz y suave, ha sido capaz de renovarme, de acariciarme con su brisa, de cambiarme la piel sin hacer demasiado ruido, como yo necesitaba de este sur. Así me hacía falta el sur, con salitre y suavidad, con esa sensualidad de lo invisible...
...La brisa de Sanlúcar, el sabor del fino en el paladar, el sol en la cara, cuatro o cinco simplezas deliciosas que suponen algo parecido a la felicidad, me han zarandeado por fin, estremeciéndome y desentumeciéndome los huesos y la piel...
...Me hacía falta el levante para que se fueran algunas ideas de la cabeza, como el chupito de absenta, como dormir abrazado a ese cuerpo de aguas tan turbulentas como tranquilas, el origen del universo y del morbo, porque no hay nada más maravilloso cuando se está vivo que el cuerpo de ella oliendo a mar...
...Tampoco me imagino a mí mismo volviendo a Madrid después de estos días de sur, tan necesarios como dolorosos (huelo, presiento, intuyo, que este cambio de piel va a ser más profundo de lo que ella y yo imaginábamos)...
...(Aquí dejo una versión en italiano de Mar Antiguo. Me ha parecido simpática)...

Miguel Ángel Maya.
Sevilla, 12 abril, 2009.