sábado, 19 de diciembre de 2009

El pudor del pornógrafo


"Fragmentos de contemplación: pequeños cuadros
de los que el cuerpo de Úrsula, enfundado en vestidos
de colores extravagantes, hacía su propio escenario,
el lugar de su exposición"

Alan Pauls, "El pudor del pornógrafo".



"y le trajo en su piel el otoño de Siena,
cálido,
intenso como octubre,
como dicen que son contigo los otoños"

Luis García Montero, "Tristia".



"If I was your one and only friend
Would you run to me if somebody hurt you
even if that someone was me?"

Prince, "If I was your girlfriend"



...Todo lo que Madrid tiene de amnésico y veloz, lo tiene el sur de bomba de relojería o recuerdo...
...Esta mañana sonaba Gustavo Cerati, y antes de ayer veía pasar la carretera desde la ventana del autobús, y Despeñaperros estaba nublado y lluvioso, y me parecía un espectáculo maravilloso, y Alba Molina decía: "déjame surcar una vez más, por bajo guía; déjame morir entre las olas, a la deriva; deja que mi cuerpo de madera se rompa con las olas bajo el sol; déjame, déjame morir a la deriva"...





...Y sin querer fui recordando mujeres, mujeres con nombre y apellidos, mujeres sin nombre, con piel inolvidable, con piel difuminada o difusa por el tiempo o sin piel, mujeres que hoy vería con extrañeza y a quienes a la seguda copa, el primer beso o el último recuerdo diría eso de yo sé que te he querido mucho pero no recuerdo quién eres, mujeres que por unas cosas o por otras pasaron de largo cuando yo habría dado años de mi vida porque se hubiesen quedado, aunque sólo fuera un poco...

...Recordé como un obsceno pornógrafo, como un delator infame, un romántico tan estúpido como impune, un gato que se atusa los bigotes y mira un paisaje que alguna vez fue suyo o reconció como suyo...

...Lo que desencadenó mi recuerdo, en realidad, se remonta a dos sábados atrás: en el cercanías Atocha-Alcorcón, se sentó a mi lado una chica que sé que era Vanesa. Vanesa era la chica de quien estaba enamorado "sexualmente" cuando tenía seis años. Laura se llamaba la chica de quien estaba enamorado románticamente. No recuerdo su apellido, pero sí que me dejó cuando le dije que me parecía una tontería llorar porque los águilas se comieran a los lobitos en el programa de Rodríguez de la Fuente. Probablemente ella pretendía de mí otra cosa llorando por un programa de la noche anterior...

...Recordé a María. Tampoco de ella recuerdo el apellido, si no, hoy en día, con las redes sociales y los googles, la buscaría: ella era hija de la Señorita Mari Carmen del Pelo Largo del Párroco don Victoriano. Y la adoraba. Quién sabe dónde está, qué hace, si se acuerda de mí como yo me acuerdo de ella. Yo recuerdo que tenía las paletas separadas y su cuello. No se me olvida su cuello y el olor de su chándal celeste...

...Después me acordé de V. La he vuelto a buscar. Pero en los buscadores nunca aparece su nombre, o sí, pero nunca su nombre corresponde a ella...
...En 1999, después de un lunes de feria, me acordé de ella y decidí ir a buscarla: recordaba su nombre y apellidos y que vivía en la Calle Olimpiada, de Alcorcón. Me escribí los números de todos los Hernández de la Calle Olimpiada, diez, y empecé a llamar: el octavo resultó ser el de ella. Nos vimos. Nos reencontramos, pero volvimos a perdernos...
...Cumplía años el 11 de marzo, pero una vez la llamé desde Nápoles y me dijeron que ahí no vívía ninguna V...


...De R. recuerdo músicas y torpeza. Casi no recuerdo labios, pieles, nada; pero sí sonidos, música, a cual más cálida, a cuál más rara. Los olores y los sonidos son la puerta de entrada de la nostalgia: cuando uno menos se lo espera. Las músicas también. No éramos demasiado animales, o más bien animales temerosos...




...L., mi Moby Dick, el tiburón de El viejo y el mar que nunca dejó atraparse, a quien nunca llegué, tuvo en su mano todas mis músicas, me dio de comer en su mano, como la muñeca de la canción de Brassens, pero ella tampoco tenía mayor interés en tenerme comiendo de la mano...
...De ella recuerdo una camiseta del Che, su cuerpo, su piel, su olor, su saliva, el invierno en Lisboa, su mano, el olor de tabaco que quedaba en mi mano después de la suya, su indiferencia a veces, su llama encendida a veces, mi forma de sufrir, el no terminar de darnos nunca, el desaparecer, el encontrarnos, las clases en la facultad, las últimas veces y los reencuentros, las dos velocidades, lo que ella quería y el abismo entre lo que yo quería, y siempre la música de otro en su piel, siempre la canción Sábanas de Seda, París, la agonía, la despedida, las canciones que todavía me estremecen...


...De B. recuerdo un barco y un abrazo desde el puerto de Calais, y una pensión en París, y una frase estremecedora en inglés justo después de un orgasmo, con la pupila dilatada, con el olor de su sexo en mi nariz...

...De A. recuerdo un taxi compartido desde Flores a El Remate, en Guatemala, y muchas noches sin dormir a orillas del Petén Itzá, y un fin de año en Bahía, su piel, su sexo, sus bragas en el suelo o sobre el empeine de sus pies, una resurrección, una lengua, la casa de Nápoles, la cama de Nápoles, su ausencia cuando yo decidí quedarme en Nápoles, y los ases que me guardo en la manga...

...De A. recuerdo la nieve de Stuttgart, el invierno derretido por la fruta fresca de su trópico, la crónica de una muerte anunciada, el dolor, sus ojos, su lengua, el no pudo ser, la despedida desolada, las cosas que hice mal, mi torpeza, lo mucho que nos quisimos, el vuelo remontado...


...De D. prefiero guardármelo todo, como en la canción de Ruibal, y quiero seguir necesitando abrazarme a su espalda cada noche...


...Y luego están todos esos nombres de quienes pudieron ser: Laura y nuestras conversciones en el Naima de la Alameda antes de la clase de estética en el Conservatorio; María del Mar, mi química lejana; Laura, la otra; Laura, la romana (la protagonista de mi primera novela oculta también se llamaba Laura); Beatriz, y un viaje a Córdoba y su indiferencia y mi olvido y mi no merecía nada la pena; y Marichi, platónica, morbosa y tierna, de quien sí recuerdo sus labios; o Gema, el mito erótico de mi primera adolescencia, y sus besos inolvidables para siempre en una feria de Sevilla; o Tiziana, la loca que una vez me quiso pero a quen era imposible querer; o Sara, mi bailarina napolitana, y sus besos en medio de Napoli Centrale, y su mano en la funiculare de Montesanto, y su J'adore; o Clara, "La enemiga", de Valladolid, que hacía Erasmus en Nápoles y a quien sí que querría encontrar: de hecho le encargué la "misión" a Dillinger la noche que lo conocí ;-)...

...O Valeria, mi primera alumna de español en Nápoles, o Viola, o Anna, o Manuela, o Lia, o... Y los motivos por los que las nombro, por los que me estremecen...

...Incluso Lara o Rebeca, que tal vez no habrían pasado de largo en circunstancias distintas, o habrían sido quizá otro tipo de recuerdo, o quién sabe si de olvido...



...A menudo me pregunto cuántas personas son importantes en mi vida, influyen directamente en mis acciones, en mis gestos, me mueven, me impulsan...
...Me pregunto cuántas personas del total de los habitantes del mundo se han cruzado por mi vida con más o menos importancia, y qué harán ahora, qué querrán ahora...


...Me pregunto si algunas de estas iniciales detrás de las cuales se esconde una biografía que alguna vez tuvo que ver conmigo se preguntará alguna vez por lo que estoy haciendo yo...
...Hay personas que alguna vez tuvieron mucha importancia en mi vida, pero que hoy se han quedado en menos que nada, en apenas un poco de polvo ni siquiera sé si cenizas con sentido o polvo enamorado...



...Muchas veces me pasó de encontrarme con una piel casual y no recordarla bien. No recordar ni siquiera el nombre, ni siquiera vagamente la sonrisa, o el color de los ojos, sí apenas una fiesta de disfraces, un programa de radio, un telefono escrito en una servilleta, y como mucho la duda entre si marcarlo o no unos días después...


...No sé si ellas se preguntarán alguna vez por mí, por si fuera así, y para facilitarle la tarea a Google, ahí dejo un inventario pornográfico: por si acaso, por si fuera necesario, por si provoco alguna casualidad, por si quedan enterrados definitivamente...

...No, mejor no escribo ni sus nombres ni sus apellidos...
...No soy tan porno como creía...
...No soy tanto, no fui tanto, tal vez, y la tierra quizás tampoco pueda tanto...





Miguel Ángel Maya

Sevilla, 19 diciembre 2009


20 comentarios:

Raquel M. Soto dijo...

¡Menudo conquistador!

Miguel Ángel Maya dijo...

...Chère Raquel...
...Ellas existen, o existieron, pero el 90% de la entrada es literatura...
...Qué más quisiera yo...
;-)
...Un abrazo...

NáN dijo...

Es que la piel conoce lo que posee. Lo que tuvo una vez lo guarda para siempre.

La piel no entiende de caminos, mapas, planos. Le es imposible regresar donde estuvo. Por eso es tan impertinente en su memoria.

Media Verónica dijo...

El pudor del pornógrafo es lo que la piel quiere recordar y se lo impedimos con escusas tontas. Te conozco por el blog de Lara Moreno. Tengo un proyecto de pornoblog que quizás te guste.
Sin pudor pero con pornógrafo.
Beso.
MV

trovador errante dijo...

Miguel...sano ejercicio de recuerdo...que con el tiempo cobra valor...algún día me pondré a ello...con toda la literatura que pueda...pasa el tiempo y pasan...ellas y nosotros...y nos seguimos reconociendo desde otro lugar...

Me gustó.

Un abrazo

Portinari dijo...

De piel a piel, un sueño. Las lenguas que recorren paisajes. Después, nostalgia.

Una entrada muy hermosa.

Miguel Ángel Maya dijo...

...Querido Nano...
...Me gusta eso que dices de que a la piel le es imposible regresar donde estuvo, por eso es tan impertinente la memoria...
...Al leerlo no sabía si estaba de acuerdo o no, y lo he estado rumiando hasta que me he dejado vencer: tienes toda la razón, hermano...
...Un abrazo...

Miguel Ángel Maya dijo...

...Mademoiselle Media Verónica...
...Bienvenida y gracias por pasarte por aquí...
...Tienes razón: me gusta tu pornoblog, tus palabras y tus delicadas masturbaciones...
...Me gusta que no tengas pudor y sí pornógrafo (te seguiré siguiendo)...
...Besos...

Miguel Ángel Maya dijo...

...Sí, trovador errante...
...Con toda la literatura que se pueda hay que recordar...
...Al final, de hecho, como dice Chico César: "el amor muere, sólo el arte no"...
...Un abrazo...

Miguel Ángel Maya dijo...

...Gracias, Portinari...
...De piel a piel un sueño (y tiro porque me toca)...
...Un abrazo...

claudia apablaza dijo...

todos los saludos polares, árticos, fríos horribles

Miguel Ángel Maya dijo...

...Gracias por tus saludos polares, árticos y fríos, Claudia...
...Vayan los míos algo más cálidos y mojados (creo que Sevilla se va a hundir)...

PERSÉFONE dijo...

Así son los hombres que adoramos en Babilonia.

Los que nos recuerdan como a Marilyn y nos comen a besos en la última fila de los cines.

Los que no dejan de buscarnos aunque ya nos hayan encontrado. Los que saben que nunca se encuentra definitivamente a alguien y nos soplan su deseo en la nuca, en estado de exquisito asedio.

Babilonia está lejos, querido, pero te invitaría a musicalizar nuestras noches y a fumar mientras caen las estrellas.

PERSÉFONE dijo...

He decidido seguirte, pero nunca estés seguro. A veces me voy y me pierdo siguiendo la cola de un gato.

Miguel Ángel Maya dijo...

...Querida Perséfone, me gusta lo que dices, así que acepto tu invitación a musicalizar nuestras noches y a fumar las estrellas...
...Sígueme, pues mientras no se entrometa una cola de gato...
...Yo seré n bue voyeur en la medida de lo posible...
...Bienvenida y gracias por venir...

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

¡Cielos!

Miguel Ángel Maya dijo...

¡Rayos!

Anónimo dijo...

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-137510-2009-12-23.html
Saludos calidos y humedos...

Miguel Ángel Maya dijo...

...Gracias por el enlace, anónimo/a...
...(y por el fuego)...

Anónimo dijo...

Que loco!
Ya no sé que estaba buscando en Google y como llegué acá. Lo que si sé es que lo voy a recordar y recomendar. Genial