...Bueno, tampoco digo nada nuevo si digo que subirse a un escenario y ponerse ahí arriba impúdicamente a buscar algo que tampoco se sabe bien qué es es o dónde puede estar es uno de los placeres más intensos a los que puedo aspirar...
...Tiene su punto de pornografía ponerse en público a buscar acordes, tratar de llegar más allá con los dedos, con la lengua, sentir los pulmones, sentir el cuerpo en plena metamorfosis, sentir los pulmones, sentir la voz, sentir el calor en la yema de los dedos, sentir la fiebre en la cabeza, sentir el piano ahí, como la tabla que me salva del naufragio...
...No se puede explicar el placer que provoca ese cansancio. Yo al menos no puedo. Sólo sé que lo necesito, porque no hay nada, absolutamente nada comparable a eso...
...La disyuntiva es esta: tener un nudo en la garganta o teorizar sobre literatura. Refugiarse en el Tratado de armonía de Schoenberg, del que extraje intelectuales conclusiones, o mirarme al espejo, con el corazón en un puño, o con la mano en el pecho, ya no sé ni lo que digo, e ir párrafo a párrafo aceptando imposturas y recreándome en lo que me he convertido: soy como esos personajes de cuento que se convierten en animales sin que nada en ellos cambie. Kafka, al menos, problematizó ese gran tema literario y vital: la metamorfosis...
...La resurrección puede esperar, el crimen, el frío...
...La escritura de mi nueva novela
ya está el bluff, dirá cualquiera, ya está la diva loca contando batallitas, sigue diciendo que escribe: es curioso cómo lo que no se ve muchas veces no existe: es curiosa también mi coartada o mi teoría literaria: el libro es una anécdota: siempre lo he pensado: la ficción, al menos la mía, es perpetua, continua: los personajes están ahí siempre, no sé cómo llamar a ese mundo en el que están, son pequeños Daseins, la escritura de un libro o de un relato en el que aparezcan, es siempre muy parecido al montaje de una película magmática: no sé cómo explicarlo mejor que con la imagen del montaje: es como tomar uno de los tantos momentos de sus biografías, y contarlo: las historias siguen, antes, durante y después del libro
de mi nueva novela está siendo curiosa: a la escritura como redacción se le están uniendo trabajos manuales: recortes de periódico, fotografías (¿qué está haciendo, por qué me fotografía sin permiso?: estoy escribiendo una novela, señora), papelitos originales con notas reales y escaneados...
...Escribir así me parece una especie de camino: supongo que el libro digital, cuando por fin abandonemos el debate que quieren los fabricantes de libros digitales (¿a quién quieres más, a papá o a mamá: libro digital o libro analógico: cueces o enriqueces, cuerpo o alma, boca o river, madrid o barça? josfieufhoiseufyvosieufyvg) y el hastío que provoca lo extremadamente simple, la idea de venta, las razones del comercial con sonrisa pulcra y dientes blancos, cuando por fin abandonemos la patraña y nos centremos en sus posibilidades artísticas, las del libro digital, supongo que la escritura podrá contener eso, y los que nos dedicamos en silencio a casi todo y somos músicos y guionistas y escritores y fotógrafos y la polla en verso, encontraremos posibilidades nunca antes vistas: ¿por qué no esos fotogramas que aparecen en la novela no se convierten en película?, ¿por qué no compongo además la música de la película, y dirijo a los actores, y además puedo ver la película en el libro digital mientras leo y...?
...Pero siempre que pienso en estas cosas pienso en el nudo en la garganta, y pienso en el blues, por ejemplo, o pienso en las ganas de llorar sin ningún tipo de formato, y pienso en escribir una novela de 380 páginas sólo para decir aquello de "tengo un verso atragantado, donde te mando a la mierda, después vuelvo a suplicar"... ...Al fin y al cabo, pienso, me digo, si el libro es anecdótico o circunstancial en la escritura, es anecdótico en cualquier formato...
...Mi problema con lo digital viene precisamente de ahí: al final el formato se termina convirtiendo en una especie de túnel o de embudo en el que hay que estructurar algo que sea mínimamente decente: hay que terminar montando algo que termine teniendo sentido de entre todo aquello que se quiere decir, y tal vez ése sea el problema: para hacer el montaje final de un continuum escrito se hace necesario apostar, y para apostar es imprescindible un criterio, un sentido, y es ahí donde la aventura puede terminar en naufragio, y jode que, después de todo, con un magma tan poderoso, todo se vaya al carajo por haber apostado mal... ...Me resulta curioso lo claras que tengo ciertas teorías en mi cabeza, y lo poco que puedo demostrar con mi obra: me es imposible avalar nada de lo que digo con hechos, y eso me frustra...
...Vicente Luis Mora hizo una crítica, que yo en su momento percibí como demoledora, de mi único aval con el que cuento como escritor hasta la fecha:
claro que me jode que los vaivenes editoriales me hayan impedido poder tener más avales, y es un cabreo casi decimonónico, casi pueril: la historia viene a ser así:
MIGUEL ÁNGEL MAYA: [Voz de monólogo interior]
Joder, llevo entregadas a montones de editores varias novelas infinitamente "mejores" (por apuesta literaria, por discurso literario, por evolución de aquello de lo que partía en mi prescindible novela de debut) que la única novela que decidieron publicarme. Mi discurso sigue ahí, pero nadie lo ve, nadie sabe de él, nadie lo ha visto, por lo tanto, no existe: no existen ni las horas de escritura, ni el aprendizaje de la escritura dramática, ni las aplicaciones dramáticas o guionísticas en las horas de escritura, ni las fotos, ni la música, ni las partituras que llevo compuestas para la novela: nada existe, y bla bla bla bla bla... Patraña tras patraña soeruosieuvfyoweihv.
Miguel Ángel Maya no es más que el autor de una novela titulada "Últimas 2 horas y 58 minutos", según google, o el autor del blog "Migue y el fabuloso trompetista invisible": el overbooking de la escritura en espera de convertirse en hecho público y visible por cualquiera sigue ahí, lo sé yo, lo vivo yo, pero no está en google, no existe
hasta la fecha: "Últimas 2 horas y 58 minutos". De todo lo que dijo, lo que más me entristeció fue que no mencionara nada acerca de un pequeño detalle, insignificante, pero que abría una puerta precisamente a ese magma del que el libro físico era un remedo, o bien un fallido exponente: el narrador daba al lector la dirección de email del personaje latente (fallido, sí, pero latente) durante toda la novela. No sólo no mencionó nada de ese detalle, sino que nunca le escribió un email a ese personaje. Todo en esa novela es hoy prescindible (a pesar de que luego el propio Vicente Luis Mora la legitimara -quizás incluso demasiado- aquí, lo cual es de agradecer), absolutamente todo: hoy quizás no la habría publicado: sólo permanece, y continúa, años después, la historia de algunos de los personajes que aparecían en el libro. Nadie sabe que continúa (sólo quizás los que alguna vez escribieron a Laura, y siguieron manteniendo una correspondencia digital con ella). Todo en la novela es prescindible porque la novela es anecdótica en sí misma, es un pretexto para continuar de forma subterránea hasta la muerte en la ficción y fuera de los focos de los personajes: de eso se trataba esa novela: de mi primer intento de poner en pie, de llevar a la práctica, eso que tanto decía en las barras de los bares: el libro es anecdótico e incluso prescindible frente al magma que lo sustenta. Es el magma lo que da sentido al libro (como ese sonido "más bajo posible" de ficción -metafísico- del que manarían todos los sonidos del universo que se inventó Schoenberg para sustentar todo su entramado armónico y para contarnos la historia de los sonidos "vagantes" y darle la vuelta al modo de ver la armonía clásica). Lo único que hay que hacer con el libro, es canalizar las salidas del magma, darle forma a esa salida: estructurar lo visible, sean palabras o personajes de ficción al otro lado del email o del teléfono o...
...Me entristeció no ser capaz de trasladar esa idea simple a la anécdota del libro, y me entristeció que Vicente Luis Mora no supiera ver al menos el intento fallido de eso que ni menciona y que es lo esencial de mi escritura: una escritura tan invisible como el trompetista de este blog...
...Me entristeció en su momento, se entiende, ahora lo entiendo mejor, o más, y además, ya nada de eso importa. Bastante tengo ahora con mi vida (con lo mío, que diría una maruja) como para preocuparme de la repercusión de una ficción que, a día de hoy, yo considero fallida y que él supo ver así antes que yo...
...Pero el nudo en la garganta sigue ahí, y Laura sigue perdida en Buenos Aires, y un tipo con amnesia sigue rebotando en alguna parte del Buenos Aires de ficción, y ese mundo de ficción se parece demasiado a mi vida ahora: a menudo me pregunto, como hago con gente que quiero, qué habrá pasado con Laura... ...Es como si yo también hubiera perdido el contacto con ella: y pienso a menudo en ella: esta película le gustaría, o con quién estará ahora, o ¿se habrá ido de Buenos Aires?... ...Caminando por París en septiembre me pareció verla salir de una librería de partituras con un violín a la espalda, y la seguí: no sabía que Laura tocara el violín...
...El problema de todo esto es, me digo, ahora sí, mirándome al espejo, sin sombrero ni elegancia, dónde termina el juego, dónde termina la ficción, dónde termina el refugio y empieza la intemperie, cuando a mí lo que me pasa es que tengo ganas de llorar y no me satisfacen ni los libros, ni los píxeles, ni Wittgenstein, ni Walter Benjamin: yo entiendo a Benjamin desde el asedio y el vacío, yo lo entiendo como las bestias presienten los terremotos, y lo entendería si todos sus libros hubieran sido pasto o pacto de las llamas, yo lo entiendo desde el impulso que tuvo en Port Bou con una bala entrando en su cráneo y una maleta abandonada...
...Cómo conjugar el olor de la lluvia mojada, la necesidad perentoria de blues, el piano desnudo, las manos y los pies descalzos, las ganas de sentirme en tu cuerpo como en mi casa, la necesidad de abrigo para este frío inmenso que me paraliza y me mata, y me mata, y me mata, y la impostura de ponerme sombrero y elegante, dejar la pornografía a un lado, y hablar de literatura cuando a nadie le interesa ni esto ni la literatura, y menos, lo que yo podría decir acerca de la literatura con los pobres avales con los que cuento...
...No sé por qué he escrito todo esto: detrás palpitan dos documentos word, y yo los he minimizado y me he puesto a escribir esto, así, sin parar, escribir... ...Y tengo unas ganas inmensas de llorar. Y Laura es un personaje de ficción, pero necesito su piel y su voz y saber qué ha sido de ella. Y estoy solo. Y te necesito. Y suena Damien Rice. Y vendrán tiempos mejores o peores, pero escribir seguirá siendo el más insignificante de los verbos autobiográficos, y tocar el piano seguirá siendo el más autobiográfico de los verbos insignificantes. Nada tendrá sentido. Y yo seguiré sin existir a pesar de este nudo en la garganta...
Vigilas desde este cuarto donde la sombra temible es la tuya
No hay silencio aquí sino frases que evitas oír.
Signos en los muros narran la bella lejanía.
(Haz que no muera sin volver a verte)
Alejandra Pizarnik
...Y poco más: conduzco desde Madrid con los labios cortados. Conducir por una carretera solitaria es como hacer largos en una piscina solitaria: la cabeza está en otra parte, sólo con el cuerpo basta para apuntalar lo que hace falta, lo que se necesita para llegar a destino sin más pretensiones. Desde el retrovisor veo (otra vez) las ochenta y ocho teclas blancas y negras que llevan diez años dancing me to the end of love, que viajan en la parte de atrás, y se relamen y tiemblan de futuro, como si no conocieran mis dedos, todavía, como si todo esto fuera un encuentro inesperado entre un pintoresco autoestopista y un acompañante de películas mudas, que es, en definitiva, lo que soy...
...Ayer conducía por la A-92, y sonaban Las Grecas, y había un momento que me recordaba a Jethro Tull... ..Así me pasa ahora con casi todo: como dice Pj Harvey, ¿por qué el amor es tan complicado si lo único que quiero es verte cómo te desnudas? Todas las músicas me suenan como un enjambre. Me sorprendo buscando el swing perdido, esperando el acoso de recibo, barajando palabras como un trilero, sentándome al piano, tratando que la mano izquierda haga un tumbao de bajos, un entramado de notas rítmicas dignas del mejor borracho, del más digno canalla, del peor de los amantes... ...Sentado al piano versiono en un jazz lento Se nos rompió el amor de Rocío Jurado, me gusta la versión que nos hemos montado El Trompetista Invisible y yo, y descubro por un instante que en esa versión hay una puerta sonora que podría llevarme a Famous blue raincoat, que Leonard Cohen compuso con la misma edad que yo estoy a punto de estrenar, sin haber llegado nunca a nada, calamidad... ...Y sigo sin swing, sin saber what fucking love is, imaginando a Chet Baker cayendo al vacío en aquel hotel de Amsterdam...
Miguel Ángel Maya Sevilla, 20 junio, 2011 *
jueves, 24 de febrero de 2011
If I came back as a dolphin Would you listen to me then?
Prince, Dolphin
...Afilo los colmillos y desfilo en diagonal, como el alfil en una fracasada partida de ajedrez, como un delfín, como un fantoche, fantasma, fotograma, foto, como una fiesta, como un lobito bueno con cuya ferocidad todos fantasean, sin fé ni maquillaje...
...La música sufre su proceso de destilación, y extraigo su néctar, me pierdo, como cuando llamabas a mi puerta y te veía como un delfín, y ambos sabíamos que estábamos al otro lado de la puerta, con esas excéntricas pantuflas para no hacer ruido, esas bufandas, esas figuritas de colores adornando la música que taladraba mis sienes, el diapasón cayendo al suelo...
...Veo cómo se esfuma lo feroz, diviso la espuma de la playa, siento que desde ahora te acompañaré a casa, pero tú ya no oyes mis tonterías... ...Ni mis pantuflas...
...Las crónicas terminan convirtiéndose en papel mojado. Terminan en duelos inofensivos con la memoria. Terminan en una alcantarilla o en una papelera de reciclaje. Las crónicas de Indias, por ejemplo, son geología: uno divisa los estratos, uno que no vio nada nunca por vez primera, uno que nunca gritó ¡tierra!, desmenuza quirúrgicamente los estratos: el estrato de los animales mitológicos y fantásticos del imaginario, el estrato de la fanfarronería, el estrato de los alucinados y los muertos de miedo, el estrato de los hombres solos en medio de un universo incomprensible. Pero las crónicas, en sí, son papel mojado, las retrasmisiones en directo, el escalofrío, el éxtasis, el cielo casi alcanzado por las yemas termina siendo apenas una minúscula mota de polvo, cuando el tiempo las acaricia y las sepulta y...
...Es como tratar de saber quiénes fueron The Beatles teniendo como única pista una papel arrugado con la letra de Love me do... ...Las crónicas, los cafés, el humo, un saxofón en una calle, solo, llorando o riendo, las palabras que se acumulan, mirarte desde un escenario, chocar fortuitamente las pupilas, la estrellas titilando, son como esas imposturas nerudianas, esos cálculos matemáticos: elegir la palabra adecuada que se convierta en gasolinera en la que iré repostando hasta llegar al Nobel y recibir laureles y echarme a dormir sin que en ningún hemisferio cerebral tenga cabida un hijo con hidrocefalia porque todos mis hemisferios cerebrales están ocupados por metáforas y gasolineras...
...Y luego estás tú, ahí, bailando, a veces, cantando, haciendo equilibrios, a veces mono, a veces jodido, a veces infiel, a veces registrando los bolsillos desiertos, a veces tratando de escribir una nueva crónica, dentro de una music-box, sobre un escenario, y... ...Y necesitando un piano. (mientras veo pasar gasolineras cerradas, ruinosas, oxidadas, vacías, y esta autopista tan propia de David Lynch, tan rara, tan estrambótica, tan ardiente) Sólo un piano. Ni una sola palabra...
Cuando era niña en la noche de París veía yo desde Neully la torre Eiffel Y creía que las luces hacían feliz a la gente Y que no se acostaban para ver a las estrellas subir al cielo negro Lloraba antes de dormirme porque sentía el placer venir con las estrellas de la noche.
Carmen Mondragón / Nahui Olin, Calinement je suis dedant
...La música de Miles Davis no basta. El humo y los ojos rojos de tanto fumar, el revólver mojado, la pornografía seca no basta. Reescribir una y otra vez la escena: nada de "escribir por ejemplo: la noche está estrellada y tiritan azules los astros a los lejos". No, las ciudades están demasiado nevadas y debajo de la nieve hay demasiadas dioxinas como para decir esas sandeces. No seas impostor, le digo al tipo del espejo. Estoy en el baño de la estación de trenes, esperando que llegue Lily Marlene (and I came home without Lily Marlene). Soy cruel y tengo los colmillos afilados, y tengo que reescribir la escena jugándome la vida, no como el impostor que vuela detrás de la lagrimita, del polvo sin historia, del lento y breve goteo de saliva...
...Contenías la respiración y me besabas entre corales y peces, mientras allá arriba, en el mundo real, el aire te abría los poros, sus manos iban apartando pétalos de tus pliegues y se mojaban y éramos felices en una cama en la que yo no estaba, como en un cuento para niños, como en el andén donde se espera el regreso al que se ha apostado la vida. Pero eso no existe. La punta del iceberg está tan helada que quema, y la impostura pocas veces resiste más de un huracán, más de dos ginebras, más de tres besos, más de cuatro pupilas que taladran y esperan y ansían... ...He vuelto a reescribir la historia, ahora que no creo en ningún tipo de iceberg, ahora que miro la nieve como un crimen, ahora que ni la más turbia de las escenas se parece a nuestra respiración contenida, el derredor de corales y silencio, mi lengua lamiendo tu lejano y rojo bikini, tus pliegues y tus neuronas en otra parte...
Olvidar ese amor largo, de horas persiguiéndose. Escondió su mano inocente en el bolsillo de su cazadora, y fumó con la cruel.
Lara Moreno, Cuatro veces fuego
...En un libro de Margueritte Duras leí una descripción espeluznante: un triángulo que se iba deformando, cuyos vértices estaban formados por personas que paseaban por una playa en invierno, los vértices tenían alguna relación, recuerdo, pero no recuerdo cuál, ni en cuál de sus libros aprendí que en esa geometría delicada y fría también se puede infectar el deseo...
...Cuando tenía catorce años devoraba los libros de Marguerite Duras. Cuando supe que había sido la casera de Vila-Matas en París empecé a leer a Vila-Matas y a leerme todo París (que es buena parte de la literatura que ha seguido infectándome, como la geometría o el deseo). Dejé de leer a Vila-Matas cuando me enamoré de ti y tú eras la indiferencia personificada... ...Y me puse a escribir...
...Casi todas las veces que he dejado de leer es porque quiero a alguien que no me quiere... ...Una vez, muchos años después, V. me confesó que durante muchos meses esperaba encontrarse conmigo leyendo el periódico en Piazza San Domenico, con una mochila moruna a mis pies... ...Un mediodía estaba leyendo el periódico, al sol, en Piazza San Domenico, y Ava Gardner (o Claudia Cardinale, o...) se acercó con un cigarrillo en sus labios para pedirme fuego. Yo no tenía fuego, pero aun así, busqué en la mochila moruna que tenía a mis pies por si alguna remota carambola del universo había puesto ahí al fondo del caos un mechero con el que encenderle el cigarrillo...
...V. vive en París, su dirección exacta sale en una novela cuyo manuscrito yace en alguna mesa, o rincón, o cajón de la editorial, o sujetando una mesa coja, o fuera de foco, off screen... Y siempre imagino que lo que V. recuerda de mí, en Piaza San Domenico, fue ese momento fugaz con Ava Gardner (o Claudia Cardinale), ese triángulo de deseos suaves, buscando un fuego que sabía que no iba a encontrar...
Je ne trempe pas ma plume dans un encrier mais dans la vie
Blaise Cendrars
...Dangerous siempre me sonó a un personaje mitológico malvado y a la vez tierno... ...El cine tiene su reverso: la magia tiene su truco, y si te lo hubiera explicado alguna vez habría sabido a decepción... ...Yo siempre te dije que nunca te explicaría ningún truco, que nunca destriparía los relojes que lo marchitan casi todo, que nunca te revelaría el encuadre de nuestros besos, de nuestras lenguas que hacían bla bla bla, y a veces chapoteaban en saliva y a veces estaban secas y sabían a alcohol y a desierto...
...Pero sólo me creíste a medias... ...Te lo dije mientras caíamos, rodábamos incandescentes hasta el centro de la tierra (tenía reparo en llamarlo infierno), tú te llamabas Alicia y hacías whisky barato destilando flores que dolían, a las afueras de Wonderland: el desierto y el whisky eran incompatibles ya entonces a pesar de que el guión que yo (nos) había escrito era perfecto...
...Estabas sola, eras el animal más bello y acorralado del mundo: yo soñaba tus labios y tú sobrevivías. Supongo que mi deseo y tu supervivencia eran lo único que nos mantenía vivos, el único puente por el que pasear o arrojarnos. Tu hábitat natural deberían ser los fotogramas en blanco y negro, aunque cuando tengo tus ojos a centímetros no puedo parar de inventarme historias... ...Todas terminan con un beso y con música...
...Nunca nos habíamos besado antes. Por eso la otra noche me sentí un poco como si estuviera en las tripas del rodaje que había planeado: un revólver imaginario en el bolsillo, esas cámaras y esas luces y esos cables por medio, tus labios obviando y olvidando las distancias con los míos y el director diciendo "corten". El caso es que más allá de tus ojos de cine yo seguí cayendo y callando a partes iguales... ...Después conduje un plymouth por un decorado vacío, a través de la noche, y no conseguía olvidarme de aquellos dos segundos repartidos en beso y medio de cine. Se me habían olvidado los demás ojos y las órdenes del director...
...Supongo que eso es lo que casi siempre pasa cuando se sueña con volcanes, cuando uno arrastra sueños desde su infancia, y cuando todos los guiones que soñó escribir tienen a la misma protagonista, el mismo color sepia de los fotogramas, las mismas frases: "¿sabes silbar?", "miénteme, dime que me has estado esperando todo este tiempo", "salías en los sueños de un amigo mío"...
...De no haber sido por esta cierta cobardía, acentuada por las hipocondrías y por el jazz, habría hecho lo imposible, habría formado parte de todos los ismos (equilibrismo, travestismo, dadaísmo, estravismo) por que tu oreja oyera cada uno de los latidos que me restan hasta el último, como una música feroz capaz de manchar como una pintura fauvista los pentagramas más inofensivos: ¿te acuerdas cuando escribía pentagramas sobre las teclas del piano?... ...Me alegra que nos acordemos de los mismos besos, pero lo importante es la música, ¿también te acuerdas de la música?...
...Me apuesto lo que sea a que sigues guardando los mismos cuadernos repletos de pentagramas garabateados en los mismos muebles que hace años: yo me acuerdo de tu ropa interior, de tus lunares, de tu piel, de las cuatro paredes, de las yemas de tus dedos sobre el piano, de tus rótula moviéndose cuando levantabas el pie del pedal derecho, descalza, del olor a suavizante que dejabas en la banqueta del piano... ...Sé que me has olvidado, pero después de todo incluso tu olvido puede convertirse en literatura... ...Escribir, escribirte, escribirnos, sigue siendo peligroso...
Miguel Ángel Maya Sevilla, 28 diciembre, 2010
P.D. La primera foto es de Noemi Conesa. La segunda es de María León Barrios, y está tomada por Gustavo Carballo. El pentagrama está tomado del facebook de Cristina Andrade Otero.
...Ando peleado con el mundo... ...No sólo por Wonderland, entiéndeme, porque para salir de la vorágine sólo hace falta mirarte al fondo de los ojos, o que suene Arvo Pärt, o seguir escribiendo el guión, o corrigiendo el manuscrito, aunque siempre todo gravita en torno a tus ojeras (y a los falsos testigos de tus ojeras)...
...Prueba de que el mundo no gira como debiera es que Frank Zappa ya no está. Esta mañana, mientras me duchaba, escuché en Hoy empieza todo de Radio 3 que Zappa habría cumplido hoy setenta años... ...Miro mis dedos sobre las teclas, y pienso en cuánto de sus movimientos ágiles y pianísticos le deben a Frank Zappa, cuántas de las horas que han recorrido sobre teclas de pianos le deben a las horas de música de Frank Zappa de mis tímpanos y de mis latidos arrítmicos...
...Anoche, en medio del insomnio por culpa de la lluvia, pensé en cuántos pianos habré tocado, cuántas teclas de pianos del mundo habré tocado: recuerdo los más rocambolescos: una tienda de pianos en 16 de Septiembre, Ciudad de México, en la que pedía que me dejaran tocar al menos media hora; y una escuela de música en Parnaiba, una pequeña ciudad del estado de Piauí, en Brasil, en la que no recuerdo bien por qué recalé, pero me recibió con el inconfundible sonido amalgamado, desordenado y arpégico de las escuelas de música, los conservatorios y los ensayos, un sonido al que no pude resistirme, como Ulises atado al mástil mayor...
...Anoche, que no me podía dormir por culpa de la lluvia, recuerdo haberte besado a varios kilómetros de distancia, como sólo se besa en los fotogramas más ardientes... ...Era una de esas noches en las que más vale levantarse descalzo y sentarse al piano hasta ver amanecer... ...O algo peor...
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto y olvidarás. Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen. Estoy aquí, dije, con los perros románticos Y aquí me voy a quedar.
Roberto Bolaño
...Da igual que sea el día desembarco de Normandía, o el día Chernóbil o el día Nagasaki o, cómo no, el día juicio Núremberg. Cuando tus ojos se cerraron y el mundo siguió andando, cuando tus labios se abren, cuando... y el mundo girando. Siempre fue así, desde que los tangos existen, desde que dos monos se pusieron a entrechocar las palmas de las manos o las piedras en alguna remota era fría y lejana...
...Y sin embargo se mueve, dirían los gatos sentimentales o los perros románticos, sin mirar atrás, como si el tiempo no fuera demoledor ni rítmico ni irremediable, ni aunque sintieran un vuelco de lava en el estómago, ni aunque se vieran rodeados de música brutal o de huracanes...
...El origen del mundo está en la primera música, habría que ser ciego para no verlo. Habría que ser estúpido para no darse cuenta, y sin embargo nos cuestan los ritmos, porque no bailamos, malditos, porque somos patosos cuando se trata de latidos, porque nos empeñamos en cubrir de palabras cada entrechocar casual de bolas incandescentes, sin atender al ritmo: siempre fue igual: los ritmos, las mareas, el ritmo, la marea, la música, en definitiva, el grito, el salitre, pero ni una sola palabra, ni una sola interferencia, sólo ladridos de perros románticos y desesperados...
...El origen del mundo no tiene una sola palabra memorable entre sus crónicas, sólo músicas, sólo mordiscos, sólo sangre, sólo ritmo acompasado, y lo demás es basura o metáforas o platonismo barato de plató, y esa ñoña línea falsa separando cuerpo y alma, razón y psique, grito y logos, palabra y música...
...Yo no asistí al origen del mundo, y cada vez me siento más torpe en el mundo y entre palabras, cada vez me cuesta más verbalizar que cuando te miro a los ojos las palabras son artefactos incómodos, recipientes vacíos, movimientos destensados de una huella que no alcanzo a oír ya...
...Yo no asistí nunca al origen del mundo, y cada vez me siento más torpe en él y entre palabras, cada vez me cuesta más verbalizar que cuando te miro a los ojos las palabras son artefactos incómodos, recipientes vacíos, movimientos destensados de una huella que no alcanzo a oír ya...
...Yo no sé ni lo que es la música ni cuánta dinamita son capaces de soportar las palabras, por eso sólo dejo llevarme por las mareas, por esos latidos que van armados, por esos kamikazes del ritmo... ...No sé en qué palabra saturada o dinamitada cabe un útero en cuyo interior se gesta rítmicamente el origen del mundo después de un movimiento acompasado y de la más brutal de las músicas... ...Por eso las palabras sólo radiografían los restos del naufragio... ...Sólo esa es su pobre pólvora...
...No es el caso, no es el momento de abrirse en canal y esas cosas, pero ¿te acuerdas cuándo nos leíamos libros debajo de las sábanas? ¿Recuerdas la ciudad sin límites que había debajo de las sábanas? ¿Y la música y el vino, y cómo se nos gastaban las suelas de tanto bailar?... ...Nunca me gustó convertir la cama en un bolero. Siempre quise ser capaz de guardarme en los bolsillos metáforas como "arder en deseos", imágenes poderosas, de esas que aniquilan... ...Nunca me gustó poner un corazón latiendo en el lado de la cama donde las sábanas tienen exactamente la forma de tu cuerpo. No. No es eso: siempre quise ver en el lado de la cama de la ausencia una ciudad hospitalaria, repleta de edificios, cálida e intensa, como dicen que son contigo los otoños...
...Ayer iba en el tren, y escribía algo que ahora me parece ridículo, y miraba por la ventana, y una chica anónima leía: levantó la vista y me miró, guardó el libro en el bolso y se bajó... ...Hay veces que uno siente que el viento es capaz de desordenar tanto los papeles que puede terminar perdido, también en la ciudad sin límites del lado de la cama donde palpita la ausencia: con ese ruido de ciudad feroz que amanece poco a poco, esos cláxones, esos trenes, esos tranvías llamados deseos... ...A veces basta intuir que los ojos verdes que te están mirando se parecen peligrosamente a los de Ava Gardner, para tener que tomar la decisión de forma apresurada: optar por la perdición o huir...
...Anoche llovía frente al teatro de La Latina, y Madrid se parece a la ciudad que queda cuando te vas de la cama, inhóspita y tierna... ...En tu lado de la cama es como si sonara Elvis, cuando huelo la almohada, y el viento y la lluvia calan los huesos: Madrid anoche olía a leña, a frío, a guión de cine, al papel arrugado y a tinta parker con movimientos de raíles... ...Soñé que te abrazaba, pero había demasiado viento... ...Por eso iba detrás de esos labios que me daban la espalda... ...Por eso me olvidaste durante dos o tres segundos...
...No pensé que en medio de este caos encontrara tiempo o fuerza para escribir una segunda parte de aquello que se pierde, o de aquello que se abandona, o simplemente de esos testigos que cambian unas palmas de las manos por otras...
...Es curioso: me he pasado la última semana entre Sevilla y Madrid, haciendo viajes en coche, cargándolo y descargándolo, olvidándome de la casa que ya habita otra persona a pesar de que hasta ayer había todavía objetos que me pertenecían...
...Si la semana pasada dejé una maleta, esta semana dejé en medio de la calle, entre Amor de Dios y Santa María, una bolsa llena de cds. Quité una impresora del asiento del copiloto, y como no podía con una mano, puse la bolsa con cds en el suelo: era mi música, la música de mis últimos tiempos, los mp3 que me han acompañado en los últimos años... ...La música es mi sabia, mi alimento, desde por la mañana hasta que me acuesto, suena música en las cuatro paredes donde yo esté, necesito música como necesito respirar...
...Y bueno, he decidido escribirlo, porque pienso en quién tendrá ahora mi colección de cds... ...Quienquiera que seas: cuídalos bien, aunque te los encontraras por azar... ;-)
...Raquel no sabe que haciendo esto consigue básicamente dos reacciones viscerales y raras: ilusionarme y ruborizarme... ...Es curioso que haya elegido este párrafo:
"(...) Una noche conoció a una francesa casual y rubita en el Naima y estuvo toda la noche haciendo el amor contra ella. Fue un exorcismo triste, de azar de sábanas, de punzada en el deseo, pero eso le bastó por el momento para ir apuntalando una honrosa retirada, una doma de caballos salvajes. Después sólo le quedó ir aprendiendo a anestesiarse, a olvidar, a apagar la luz con la soledad de lo imposible tatuada en la piel, con la sed de lo que pudo haber sido en el fondo de sus ojos. Y poco más."
...Sobre la música elegida, no comment, que estoy muy sensible con mis músicas perdidas...
Aunque cierres los ojos, hueles y oyes: esto es el mar, no lo dudes, hasta el viento que te da en la cara es el mar. No es mi mar, estás a punto de decir, pero saludas a un pescador que te responde sin quitar los ojos de sus líneas. Tú también te quedas ahí mirando mirando, pendiente del tirón que acaso curve la caña. En este mar no hay bagres ni bogas, piensas, pero un temblor de la caña te hace acercarte aún más. Ahora sopla del sur, ¿de qué sur?, pero te inclinas a encender tu cigarrillo en la brasa que te extienden.
Alberto Szpunberg, Su fuego en la tibieza
...Acabo de tomarme el último sorbo de un botellín de cerveza. Sí, ya sé: ¿por qué decir eso y no decir tantas otras cosas? Me lo pregunto constantemente: ¿por qué escribir que me tomé el último sorbo de un botellín de cerveza y no lo que pensaba el otro día mientras nadaba y veía el fondo azul de la piscina o lo que pienso en medio de una algarabía de niños de ocho años que me llaman "profe", como si yo pudiera enseñarles algo, como si yo no estuviera todo el día con los ojos y los poros abiertos, como una esponja?...
...En el documento word que hay debajo de la página en construcción de blogger están las palabras con las que yo he decidido sustituir las palabras exactas que dice Erri de Luca en Napolide, sin alterar demasiado lo que de Luca decía: esa elección de palabras frente a todo un mundo es lo que solemos llamar traducir y es además una lucha titánica contra monstruos que uno no sabe de dónde van a venir o dónde están agazapados...
...Erri de Luca dice Si staccano così le foglie, i capelli, le gocce, le pagine:Se arrancan así las hojas, los pelos, las gotas, las páginas, y también mis palabras siguen sonando hermosas y emocionantes...
...Empiezo otra cerveza, y suena otra música, otro sonido, en los auriculares, cuyo ritmo no termina de superponerse al sonido de las chicharras que entra con la brisa por la ventana...
...Como el mar suaviza lo que pienso o lo que siento o las arcadas, como el mar me domestica de esta manera indecorosa e indecente, no puedo hablar por ejemplo de política, de esa rata llamada Díaz Ferrán, de las comisiones que veo que me cobran en los bancos, de que la dirección de Radio Nacional se haya cargado El Ambigúde Diego Manrique, de que se prohíban las corridas de toros en Cataluña, de todo eso que me indigna cada día, a pesar de la suavidad que siento que transmiten mis palabras...
...Lo cierto es que a veces, cuando el mar no me domestica, siento suavidad y rabia a partes iguales: hace dos noches, por ejemplo, fui a La Carbonería... ...Sobre las teclas del piano que tantas veces he tocado estaban las manos de un tipo, que hacía melodías y arpegios sobre una estructura que un borrachín que tenía al lado calificaba de la esencia de lo andaluz, sonoramente, se entiende, no sé, y jaleaba sus gorgoritos vacíos, sus manierismos facilones y edulcorados, esa mala fotocopia de Albéniz y del maestro Rodrigo que iban desgranando sus dedos porrudos... ...El hecho es que había también un belga por soleares con buen compás y mejor voluntad que resultado y luego se sumó a la jam session un tipo con aire agitanado y un cantaor...
...No estuvo mal el simulacro, era divertido ver la solemnidad con la que mucha gente hacía fotos y esas cosas, pero mirando lo que hacían las manos sobre las teclas pensé, pensaba continuamente, no paraba de pensar, por qué el tipo del piano no iba más allá de aquellas melodías tan trilladas, a pesar de que fueran la quintaesencia de la andalucidad según el borrachín...
...El problema es que yo también estaba algo borracho, sólo que ni hacía compás sobre la mesa ni hablaba, sólo miraba las manos del tipo del piano y me irritaba que no fuera más allá, que se quedara en ese territorio tan cómodo, en esos arpegios sonoramente pseudoandaluces y esenciales que atraían bocas abiertas y flashes en personas rubias de lenguas lejanas... ...Me di cuenta de que el pianista estaba cómodo y no se aventuraba, porque no podía quizás, porque sus dedos no daban más de sí, pero sobre todo porque no quería aventurarse, estaba cómodo recorriendo esas sonoridades...
...Y pensé fugazmente, uno de esos pensamientos que a uno le asaltan cuando no puede verbalizarlos por el alcohol, pensé que la impostura tiene que ver con la comodidad, con la pereza, con no ir más allá, con no jugarse la vida...
...Miraba a Antonio y JR y nos reíamos como pobres diablos, como niños traviesos, y en esa risa estaba tal vez algo de lo que estoy escribiendo ahora. O no, no sé...
...Ya digo que por culpa del alcohol no lo verbalicé, y tampoco sé si lo que pensaba era algo así como estar entre la espada y la pared: o uno se juega la vida o es un impostor. No lo sé... ...Ni siquiera sé si pensaba sólo en las teclas o, como me temo, conociéndome, las teclas eran una topografía o un pretexto de la vida, de las maneras de vivir, de ese estúpido baremo de las cobardías que me acechan o de las topografías con las que suelo geografizar mi tiempo...
...Nunca he sabido por qué esas ochenta y ocho teclas son para mí asunto de vida o muerte...
...Hoy tocaba el piano y sudaba, y no conseguía ir más allá. Ayer, creo, lo conseguí en algún momento, sólo que ayer no estaba cansado por un día de trabajo mezclado con cuarentaysiete grados centígrados...
...El problema es que le ponía la misma voluntad que el pianista impostor, cómodo y cobarde de La Carbonería, sólo que deseo que mis dedos tengan esa coartada: ellos no estaban cómodos, iban más allá... ...Y no sé hasta qué punto también eso es una impostura, sobre todo ahora que escribo todo esto haciéndome el guay, con ese aire de superioridad que da la capacidad verborreica de teorizar sobre aquello que, en realidad, se nos escapa y que se llama vida... ...Bah, da igual, suena Manteca, suena Caetano Veloso...
"Cuando relato mis trashumancias, mis caídas, mis delirios y mis secretas orgías, lo hago únicamente para detener, ya casi en el aire, dos o tres gritos bestiales, desgarrados gruñidos de caverna con los que podría más eficazmente decir lo que en verdad siento y lo que soy" Maqroll el Gaviero. (Álvaro Mutis)
PARANOICA FIERITA (Editorial Carpe Noctem, 2022)
TEXTOS ENGORDADOS Y OTRAS ESPECIES
Proyecto literario digital
CRIMINALMENTE BELLA (Editorial Alegoría, 2016)
(Edición y prólogo)
MONSIEUR WITNESS (2015-2016)
Proyecto literario digital
FALSA ANTOLOGÍA COMPLETA DE LOS POETAS INCENDIARIOS (Editorial Alegoría, 2014) *
(Edición y prólogo)
EL HOMBRE QUE DECÍA HABER SALVADO A REBECA B. (Editorial Alegoría, 2013)
ÚLTIMAS 2 HORAS Y 58 MINUTOS (Lengua de Trapo, 2008)
Últimas 2 horas y 58 minutos. Primera (o segunda) parte.
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Últimas 2 horas y 58 minutos. Segunda (o primera) parte.
Nací el 2 de julio de 1978. Soy músico, escritor, viajero. Estudié en el Conservatorio de Sevilla. Me licencié en filosofía por la Universidad Oriental de Nápoles (Italia). He tocado todos los géneros literarios, incluido el curriculum vitae. Escribo novelas, relatos, poemas y guiones, compongo canciones y toco el piano. Mi espectáculo musical se llama Migue y el fabuloso trompetista invisible. He vivido en Alcorcón, Sevilla, Londres, La Habana, Ciudad de México, Bogotá, Buenos Aires, Nápoles y Madrid. Algunos de mis relatos han aparecido en antologías, revistas, fancines o rocambolescos folletines olvidados. Me gano la vida como buenamente puedo (casi siempre de forma legal). He publicado dos libros: "Últimas 2 horas y 58 minutos" y "El hombre que decía haber salvado a Rebeca B". Y he editado "Falsa antología completa de los poetas incendiarios". Para ser feliz me basta un piano, una playa desierta, buena compañía. Thelonious Monk ya inventó casi todo lo que se me ocurre. De mayor quiero ser Jacques Brel o Leonard Cohen.