Mostrando entradas con la etiqueta wonderland. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta wonderland. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de enero de 2012

WONDERLAND




...Grosero o pordiosero, me he dejado olvidada la chistera...
...No me atrevo a darle nombre a esta colección de monólogos de Jack el Destripador en los que te disecciono el corazón, las vísceras, los besos, la piel, las huellas dactilares, las mareas...

...Los viajes organizados al País de las Maravillas dove andrò a vivere con Alice che si fa il whisky distillando fiori no son suficientes. Este motel de Wonderland tiene las paredes como de papel: The walls of this hotel are paper-thin. Last night I heard you making love to him. The struggle mouth to mouth and limb to limb. The grunt of unity when he came in. I stood there with my ear against the wall...

...Todo se vuelve canción o metáfora. En esencia tanto las canciones como las metáforas como tu saliva son coartadas. Tu dedo corazón ha terminado por hacerme daño. Me como las uñas. A veces sueño que me atropeya un tren nocturno. A veces sueño que te veo aparecer y me devoras. A veces sueño que pendo de un hilo y sólo tu nuca me salva. A veces me voy para siempre, como un gato, soñando tu caricia, como un perro...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 28 enero, 2012
*

viernes, 6 de mayo de 2011

DUBROVNIK (O FORMAS DE ESTAR VARADO)


...Hablemos de topografías...
...Dubrovnik. Espero el autobús. Mis ojos se van tras una chica en bicicleta. La falda no es lo suficientemente corta. Es lo suficientemente corta, sí, entiéndeme, pero sigue tapando topografías cruciales. Espero. El autobús, la bolsa o la vida. Miro el teléfono. El útero de Lara me traerá novedades en las próximas horas. Se va a apagar de un momento a otro, el teléfono. El cielo sigue siendo azul. Il cielo è sempre più blu. Pasan dos chicas vestidas de flamenca. Una es rubia, la otra es una anécdota prescindible. La rubia lleva un traje rojo. No sé cómo describirlo, ahora hay trajes de flamenca cuyos voltantes parten en la rodilla, y el resto es un boceto de la figura que va dentro...
...Imagino la figura que va dentro. Pasan delante de un escaparate. No sabía que aquí detrás había un escaparate. Pone Dubrovnik 639 €. Recuerdo el cuento de Lara. Pienso en el útero de Lara. Miro el teléfono. La figura rubia que va dentro del traje rojo se aleja. Pienso en Dubrovnik, pienso en la topografía que se aleja...



...Pienso en Buster Keaton cayendo. Pienso en Buster Keaton aprendiendo a caer, y rodando esa escena en unas cataratas, cuando se rompió la cuerda. Lo vi en un programa de cine que veía cuando no sabía que yo podía aspirar a formar parte del cine. Tendría seis años, y en el patio de la casa de mis abuelos aprendí a caerme como Buster Keaton. Creo que el programa de cine se llamaba Polvo de estrellas. Ahí supe que la escena del barco de Charlot Emigrante se rodó poniéndole un péndulo a la cámara. Escribía en un cuaderno los trucos del cine...
...Pienso en Buster Keaton varado en un bar. Pienso en un gin-tonic y en una azotea. Pienso en el verano. Miro a una chica que se levanta y le deja el asiento a un anciano. El anciano se niega de forma antipática. Paga con la chica el paso del tiempo. Miro la nuca de la chica..
...Ya he subido al autobús, no lo había dicho...



...Miro la ciudad a través de la ventana. Vibra el teléfono en mi bolsillo. Dubrovnik, el útero, la figura rubia que va dentro de un traje de flamenca que se aleja, el sobresalto. Vodafone. Mierda. Borro el mensaje. Me veo en el reflejo, el sol en mi antebrazo, mis ojos que yo veo marrones y mucha gente ve verdes. Estoy solo, completamente solo. Me acuerdo de Nadia llorando en un autobús nocturno londinense y rojo en Wonderland. La música de Nyman. Tengo que bajarme. La yema de cualquiera de mis dedos tiene que pulsar STOP. Dejo el trabajo sucio a los demás viajeros. Nadie me hace el trabajo sucio, nadie pulsa el botoncito rojo. Veo pasar la parada donde tendría que haber bajado. Es demasiado tarde, me digo, y se me revuelve el estómago. Me levanto. Trataré de volver sobre mis pasos, cuando baje, cuando pise tierra firme...
...Recuerdo cuando llegué al puerto de Cartagena de Indias después de seis días de navegación y tempestad en velero. Me hace gracia la expresión tierra firme. Eppur si muove. Bajo. Miro al horizonte, olisqueo el aire. Pienso en Dubrovnik. Vuelvo atrás. Silbo el tango Vuelvo al sur. Pienso en el sur de Julieta Desmarás. Me gustaría conocer su voz de sur...
...Cuántas formas de estar varado...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 6 mayo, 2011
*

martes, 21 de diciembre de 2010

SLEEP DIRT




...Ando peleado con el mundo...
...No sólo por Wonderland, entiéndeme, porque para salir de la vorágine sólo hace falta mirarte al fondo de los ojos, o que suene Arvo Pärt, o seguir escribiendo el guión, o corrigiendo el manuscrito, aunque siempre todo gravita en torno a tus ojeras (y a los falsos testigos de tus ojeras)...



...Prueba de que el mundo no gira como debiera es que Frank Zappa ya no está. Esta mañana, mientras me duchaba, escuché en Hoy empieza todo de Radio 3 que Zappa habría cumplido hoy setenta años...
...Miro mis dedos sobre las teclas, y pienso en cuánto de sus movimientos ágiles y pianísticos le deben a Frank Zappa, cuántas de las horas que han recorrido sobre teclas de pianos le deben a las horas de música de Frank Zappa de mis tímpanos y de mis latidos arrítmicos...



...Anoche, en medio del insomnio por culpa de la lluvia, pensé en cuántos pianos habré tocado, cuántas teclas de pianos del mundo habré tocado: recuerdo los más rocambolescos: una tienda de pianos en 16 de Septiembre, Ciudad de México, en la que pedía que me dejaran tocar al menos media hora; y una escuela de música en Parnaiba, una pequeña ciudad del estado de Piauí, en Brasil, en la que no recuerdo bien por qué recalé, pero me recibió con el inconfundible sonido amalgamado, desordenado y arpégico de las escuelas de música, los conservatorios y los ensayos, un sonido al que no pude resistirme, como Ulises atado al mástil mayor...



...Anoche, que no me podía dormir por culpa de la lluvia, recuerdo haberte besado a varios kilómetros de distancia, como sólo se besa en los fotogramas más ardientes...
...Era una de esas noches en las que más vale levantarse descalzo y sentarse al piano hasta ver amanecer...
...O algo peor...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 21 diciembre, 2010

lunes, 20 de diciembre de 2010

HUMO



...Hoy, especialmente hoy, me gustaría correr hasta llegar al mar: dejar de corregir manuscritos, dejar de ver llover, dejar de echar de menos el piano, dejar de esperar que salga el café, dejar de buscar o encontrar o hacer que se busca o se encuentra...
...Cuando vivía en Nápoles lo hacía, porque Nápoles abraza el mar y porque el mar estaba a unos veinte pasos o cuatrocientos golpes...



...En estos días me siento raro cuando camino por Wonderland...
...Quisiera esperarte y llamarte, amor, pero no por teléfono y que tú cogieras un taxi y cruzaras la desmedida realidad de diciembre por verme y desperdigaras sobre la colcha todos tus sueños y líquidos. No. Me refiero a llamarte a gritos, hacer señales de humo, crear un código semántico que nos transportara a las antípodas, que captaras al vuelo, como si no te importara ni siquiera mi falta de elegancia o mi empeño en corregir manuscritos o en asaltar pianos, que sólo tuviera sentido para decirnos el uno al otro que se trata de elegir entre el mar o la vida...
...Y que frente a este Wonderland de cartón piedra no cabe más salvación que las antípodas, las señales de humo o lo que queda de ti al otro lado del teléfono...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 20 diciembre, 2010

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Que viva la música



"Con una mano me sostengo
y con la otra escribo"*
Malcolm Lowry cruzando el Canal de Panamá

*(Cita con la que comienza Que viva la música de Andrés Caicedo)

...Anoche fue como si la lluvia no hubiera tocado el suelo: de los tejados provenía el olor de ciudad mojada apenas por las primeras gotas, pero en el suelo no había ni rastro de lluvia, ni rastro de cielo, ni siquiera deseo de tejados, de gatos...
...Me faltaba inspiración. Tampoco a mí (me) llegó la lluvia, por eso la música sonaba a todo volumen y se perdía por los tejados entrechocando como peonzas enloquecidas, encendidas por el fuego azul y perezoso e insolente del humo de los cigarrillos en las películas en blanco y negro. Por eso las teclas, por eso el rastreo de sabueso ansioso de sonidos que entrechocaran en mis tímpanos y me mordieran por dentro bien mordido, bien saciado...
...Con una mano me sostenía y con la otra escribía, o al revés, pero sólo la música lo sostenía todo: y ahí estaban, formando parte de los mismos sueños, de la misma tierra incógnita, la ropa extendida en el sofá, la mochila floja aún sin nada dentro, el piano, las teclas del piano, la piel estremeciéndose por las primeras gotas del verano terminal, y la música...
...Con que ella esté viva ya me basta a mí para latir...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 9 septiembre 2009