Mostrando entradas con la etiqueta julieta desmarás. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta julieta desmarás. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de octubre de 2014

BEBER HASTA MORIR ESCUCHANDO A THELONIOUS MONK




«De no haber existido ella, me habría dedicado a beber hasta morir escuchando a Thelonious Monk» 
Robert Wyatt

Lo cuenta Julieta Desmarás en esta entrevista. 

Miguel Ángel Maya
15 de octubre de 2014

P.D. La foto es, creo, de Saul Leiter.
 
*     *     *

viernes, 6 de mayo de 2011

DUBROVNIK (O FORMAS DE ESTAR VARADO)


...Hablemos de topografías...
...Dubrovnik. Espero el autobús. Mis ojos se van tras una chica en bicicleta. La falda no es lo suficientemente corta. Es lo suficientemente corta, sí, entiéndeme, pero sigue tapando topografías cruciales. Espero. El autobús, la bolsa o la vida. Miro el teléfono. El útero de Lara me traerá novedades en las próximas horas. Se va a apagar de un momento a otro, el teléfono. El cielo sigue siendo azul. Il cielo è sempre più blu. Pasan dos chicas vestidas de flamenca. Una es rubia, la otra es una anécdota prescindible. La rubia lleva un traje rojo. No sé cómo describirlo, ahora hay trajes de flamenca cuyos voltantes parten en la rodilla, y el resto es un boceto de la figura que va dentro...
...Imagino la figura que va dentro. Pasan delante de un escaparate. No sabía que aquí detrás había un escaparate. Pone Dubrovnik 639 €. Recuerdo el cuento de Lara. Pienso en el útero de Lara. Miro el teléfono. La figura rubia que va dentro del traje rojo se aleja. Pienso en Dubrovnik, pienso en la topografía que se aleja...



...Pienso en Buster Keaton cayendo. Pienso en Buster Keaton aprendiendo a caer, y rodando esa escena en unas cataratas, cuando se rompió la cuerda. Lo vi en un programa de cine que veía cuando no sabía que yo podía aspirar a formar parte del cine. Tendría seis años, y en el patio de la casa de mis abuelos aprendí a caerme como Buster Keaton. Creo que el programa de cine se llamaba Polvo de estrellas. Ahí supe que la escena del barco de Charlot Emigrante se rodó poniéndole un péndulo a la cámara. Escribía en un cuaderno los trucos del cine...
...Pienso en Buster Keaton varado en un bar. Pienso en un gin-tonic y en una azotea. Pienso en el verano. Miro a una chica que se levanta y le deja el asiento a un anciano. El anciano se niega de forma antipática. Paga con la chica el paso del tiempo. Miro la nuca de la chica..
...Ya he subido al autobús, no lo había dicho...



...Miro la ciudad a través de la ventana. Vibra el teléfono en mi bolsillo. Dubrovnik, el útero, la figura rubia que va dentro de un traje de flamenca que se aleja, el sobresalto. Vodafone. Mierda. Borro el mensaje. Me veo en el reflejo, el sol en mi antebrazo, mis ojos que yo veo marrones y mucha gente ve verdes. Estoy solo, completamente solo. Me acuerdo de Nadia llorando en un autobús nocturno londinense y rojo en Wonderland. La música de Nyman. Tengo que bajarme. La yema de cualquiera de mis dedos tiene que pulsar STOP. Dejo el trabajo sucio a los demás viajeros. Nadie me hace el trabajo sucio, nadie pulsa el botoncito rojo. Veo pasar la parada donde tendría que haber bajado. Es demasiado tarde, me digo, y se me revuelve el estómago. Me levanto. Trataré de volver sobre mis pasos, cuando baje, cuando pise tierra firme...
...Recuerdo cuando llegué al puerto de Cartagena de Indias después de seis días de navegación y tempestad en velero. Me hace gracia la expresión tierra firme. Eppur si muove. Bajo. Miro al horizonte, olisqueo el aire. Pienso en Dubrovnik. Vuelvo atrás. Silbo el tango Vuelvo al sur. Pienso en el sur de Julieta Desmarás. Me gustaría conocer su voz de sur...
...Cuántas formas de estar varado...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 6 mayo, 2011
*

viernes, 17 de diciembre de 2010

HUELLA




She kept talking. She told everyone.
There was more, she knew that,
but shi couldn't get in into words

Raymond Carver


...Tratas de desbaratar las huellas del crimen...
...Te miro vestirte, como antes te miraba desvestirte, y pienso que desbaratar tiene algo que ver con barato, y que desvestir tiene algo de liturgia, mucho más que desnudar, que suena a piel apresurada...
...Disimulas, haces una mueca con los labios, como si esos labios no tuvieran nada que ver con los míos, y sus huellas, y sus reminiscencias, sonríes, veo tu sonrisa al revés en el espejo, como antes veía tu espalda en el espejo: es extraño mirarte a los ojos y ver el abismo y ver a la vez tu espalda, y movernos...





...El espejo no me solía traer buenas noticias hasta que llegaste tú proponiéndote borrar las huellas, cambiar de sitio las almohadas, subvertir los lados de la cama, desandar los caminos, quitarnos los cinturones, los pantalones...
...El espejo sólo me traía ojeras a las siete de la mañana, y el pelo aplastado, por uno de los lados, los rizos aplastados, hasta que vi el beso plasmado justo debajo de mis ojeras: como si estuviera en una película me agaché hasta hacer coincidir la huella de tus labios con los míos, y me hizo gracia, y reí, y mi boca desbordó entonces la huella de tu beso sobre el cristal...



...Te fuiste antes de que pudieras clavar en mi pupila tu pupila azul y todo eso, por eso la poesía se resumió, de nuevo, en unas cuantas huellas que anoche fueron pequeños terremotos que ahora estaban fríos: los vasos en la mesa, los restos, el vino medio vacío, el cenicero repleto (el doble de las colillas estaban teñidas de rojo), y los papeles entre el sofá y el suelo, como si hubiera estado a punto de perderlos...
...Después de todo, las huellas que estremecen son las sonoras...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 17 diciembre, 2010

P.D. El segundo dibujo está tomado del blog de Ruth Llana, y el tercero es un retrato de Julieta Desmarás.