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domingo, 23 de enero de 2011

PURO TEATRO



...Fui cirujano, y te operé al menos tres veces a corazón abierto: la peor de todas fue la primera vez: descubrir aquel cactus latiendo, sediento, como una cajita de música con una bailarina oxidada cuya música suena raspada en ínfimas láminas también oxidadas: el impulso del mecanismo, girar sobre sí misma, es más fuerte que el óxido...
...Y es puro teatro...




...Era como volver en un taxi, cruzar la ciudad de punta a punta, atravesando una noche desierta, apuntalada solamente en pequeños puntos titilantes y tristes, dejando atrás unos cuantos seres vivos, náufragos, solos, fríos, con las manos en los bolsillos...
...Hoy conducía desde el aeropuerto, y la carretera estaba vacía, y miraba las gotitas esmerilando de puntitos el parabrisas...
...Cuando uno regresa solo siente más frío...

...Muchos lo dijeron antes que yo: la noche que cayó París, y los alemanes vestían de gris y tú vestías de azul. Todas las bailarinas oxidadas de las cajas de música lo han soñado alguna vez...
...Todas las muñecas sueñan con un corazón alguna vez, o con un naufragio, o con un quirófano calentito...
...Todas las muñecas lloran cuando se acuerdan de la caída de París...




...Recuerdo el almacén, repleto de carteles y objetos misteriosos, brillantes, misteriosos y mágicos del Teatro Chino de Manolita Chen, en casa de mi abuelo: había bustos, pelucas, maquillaje, y cajas de música oxidadas...
...Me gustaba abrirlas todas y ver cómo ellas insistían en girar, y oír el delicado concierto, el pequeño escándalo de las minúsculas pianolas amalgamándose renqueantes...
...Era puro teatro...
...Como ver pasar la ciudad desierta a través de la ventana...
...Como este frío de cactus sediento, de operación a corazón abierto, de cajita de música y de bla bla bla bla bla...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 23 enero, 2011

domingo, 14 de febrero de 2010

Sólo quería verte bailar



Torra immoi
ca is pilus funt ancora
neddus che-i sa notti (...)
Torra immoi
m'as'agatai trasparenti
baddend'a luxi 'e luna.


Ritorna adesso
che i capelli sono ancora
neri come la notte (...)
Ritorna adesso
mi ritroverai trasparente
ballando al chiaro di luna.

Mariagrazia Dessì, "Torra immoi"




...Las nubes acuarelosas difuminan la luna en el cielo, tengo los ojos rojos, estoy cansado y despierto, suena Bill Evans, suave, como un secreto delicado de esos que se parecen tanto a un gato restregándose somnoliento por entre las piernas de los comensales. Como esos secretos que siempre están ahí sin terminar de desperezarse, de desesperarse...
...La misma cosquilla de unos bigotes de gato, la misma música, la misma luna, las mismas ganas de que te volvieras y volvieras a mirarme, volvieras a verme bailando en el claro de luna...
...Las mismas historias que me contabas, sudorosa, después de bailar, mientras yo soñaba contigo aunque te tuviera enfrente...
...Qué cosas tenía yo cuando no sabía lo que era el jazz...




...Iba en el autobús mirando por la ventana el camino que tantas veces hice para ir al centro cuando casi nada existía de esta forma en que existe ahora, ni siquiera yo. Sonaba la música y veía pasar la ciudad como una fantasía, como un recuerdo de quien yo era hace años, cuando miraba la ciudad por la ventana con los mismos ojos, la misma piel, la lluvia salpicando la imagen, y sin música...
...Se subió una chica de la que recuerdo, alguna vez, su mirada, o un pequeño y casi imperceptible roce en la yema de los dedos, y se bajó exactamente en la misma parada que se bajaba cuando yo la esperaba, y esperaba que nos agarráramos a la misma barra, y había ese leve roce, y se iba, y nos mirábamos...
...Esta vez no me vio, quiere decir que su mirada o la mía no son las mismas. Quién sabe cuántos segundos o minutos de su vida habrá ocupado en su cabecita ese roce fortuito de yemas de dedos entre la parada de Santa Clara y la del Corte Inglés de Nervión. Quién sabe si alguna vez ella esperó encontrarme en el autobús...
...De eso hablábamos esta noche en La Carbonería, otro sitio mítico, donde aprendí a beber moscatel, y veía taconear a una bailaora que ahora estará perdida en Tokio, o casada, o sola, o feliz, sin saber lo mucho que me estremecía cuando yo la miraba con estos mismos ojos rojos, pero con una mirada tan distinta, tan enamorada de quien no debía, tan ilusionada por todo, tan en llamas que parecía que alguien la había rociado con líquido inflamable...



...En Atocha, anoche, había una chica corriendo descalza, con los zapatos de tacón en la mano, porque perdía el tren a Barcelona. Es bonito ver bailes así: levantar la vista de El hombre que amaba los perros, levantar la vista de Ana se cruzó en mi camino en uno de esos momentos tan frecuentes, en que yo me balanceaba en el borde de un foso, y encontrarse con un movimiento de aire y una chica descalza que corre con unos zapatos de tacón en la mano, y que pierde el tren...
...Antes, en el bar de enfrente a la salida del AVE había visto a una chica sentada a una de las mesas, piernas cruzadas, abrigo negro, vaqueros, botas, leyendo un libro, con una cerveza olvidada a medio terminar...
...Es así como me imagino muchas veces a la lectora de un libro mío. Pocas veces imagino un lector. No sé por qué o tal vez no quiera saberlo. Le doy incluso un nombre, una voz, unas pupilas, y la imagino casi siempre así, en una mesa de café, mientras afuera llueve, y tiene un abrigo rojo, y un bolso caótico, y está algo despeinada, y una cerveza a medio terminar, o un café...
...Casi nunca me la imagino bailando, aunque me moriría por ve bailar a mi lectora, me encantaría saber dónde yace el libro, qué fue de él, junto a qué otros libros está, si es querido o no, si de sus labios salió un tienes que leerlo que cayó en los oidos de su mejor amigo o dibujaron una mueca de hastío mientras pasaba páginas con desgana...
...Me gustaría conocer esas otras danzas, esa otra música que empieza cuando se termina la historia...
...Me gustaría sentarme al piano y poner a bailar las manos, me gustaría tocar el piano para que tú bailaras, para que nos viéramos bailar cada uno su baile...

...Bueno, antes pensaba mucho en el final de las historias, el comienzo de las historias estaba siempre ahí, como un suicida en una cornisa o como una ola inesperada que suaviza el castillo de arena hasta que el castillo se convierte en un bultito anécdótico. Lo mismo pasa con los castillos en el aire. Pero el final de las historias tenía siempre algo de dolor, algo de felicidad, algo de incertidumbre...
...Ahora pienso mucho en quiénes somos cuando volvemos a encontrarnos, y al abrazo le sigue un olisquearse como perros, un mirar al fondo de las pupilas para ver si está ahí el bultito de fango donde antes hubo un castillo de arena, y muchas, muchas olas, muchas mareas bailando al son de la luna, con su música de trompetista invisible, de pianista náufrago, al compás de los ciclos, de los flujos, de los astros...
...Cómo nos miramos cuando queremos olernos y besarnos después de habernos encontrado...



INT. RICK'S / MESA DE LASZLO - NOCHE
Sam lleva su pequeño piano con ruedas hasta la mesa de Laszlo. Percibimos en su rostro un extraño miedo. Tampoco Ilsa consigue mostrarse todo lo tranquila que quisiera. En la armófera flota un algo misterioso, un sentimiento profundo...
ILSA
Hola, Sam.
SAM
Hola, señorita. No esperaba verla de nuevo.
ILSA
Ha pasado el tiempo.
SAM
Es verdad. Ha pasado mucha agua bajo el puente.
Se sienta al piano y se dispone a tocar.
ILSA
Toca mi vieja canción.
SAM
Sí, señorita.
Sam comienza a tocar una canción; está nervioso, como esperando que algo vaya a suceder en cualquier momento...
ILSA
¿Dónde está Rick?
SAM
(eludiendo la preguna)
No sé, no lo he visto en toda la noche.
Ilsa esboza una irónica sonrisa. Vemos a Sam muy nervioso.
ILSA
¿Cuándo volverá?
SAM
No volverá esta noche; se fue a casa.
ILSA
¿Siempre se marcha tan pronto?
SAM
No, nunca... Bueno...
(incapaz de salir de la situación)
Tiene una chica en "El Loro Azul", va por allí a menudo.
ILSA
Mentías mucho mejor antes.
SAM
Déjele en paz, señorita. Usted le trae mala suerte.
ILSA
(con dulzura)
Tócala, Sam. Déjame recordar.
SAM.
No sé a lo que se refiere.
ILSA
Tócala, Sam. Toca "As time goes by".
SAM
Se me ha olvidado esa canción. No recuerdo la melodía.
Por supuesto que no se le ha olvidado; simplemente no quiere. El miedo de Sam va en aumento.
ILSA
Te la recordaré.
La tararea. Sam comienza a tocarla muy débilmente.
ILSA
(sigue)
Cántala, Sam.
Y Sam comienza a cantarla.
SAM
"You must remember this; a kiss is just a kiss; a sight is just a sight; the fundamental things apply as time goes by. And when two lovers woo; they still say I love you; on that you can rely; no matter what the future brings; as time goes by".
La puerta de la sala de juego se abre. Rich ha oído la canción y se dirige furioso hacia el piano.
RICK
¡Sam! Te había dicho que nunca volvieras a...
Rick se para en seco. Sam deja de tocar; con su mirada le indica la presencia de Ilsa. Ilsa, sin necesidad de girarse sabe a quién se va a encontrar. Se da la vuelta despacio. Apenas respira. Rich no respira nada en absoluto; es como si le hubiera dado una sacudida, un shock. Durante un largo instante, lo único que hace Rick es mirarla. Se puede adivinar lo que está pensando. Con los ojos clavados en ella, continúa andando hacia el pino. Ella le mira fijamente. Sam está sencillamente aterrorizado; pone el taburete sobre el piano y se marcha corriendo. Ilsa ni siquiera lo advierte; sigue mirando a Rick.




...Sólo verte bailar, como un enemigo que duerme, inofensivo, abrazado a quien fuiste o fui o fuimos sin la más mínima esperanza en lo que seremos. Sólo verte bailar lo que tú no querías, sin luna, sin secretos, sin noche, sin trampa, ni cartón, ni perro ni lobo que nos ladre...
...Ni siquiera querría que volvieras ahora, que suena Bill Evans, y estoy cansado y despierto...
...O sí...



Miguel Ángel Maya
Sevilla, 13 a 14 febrero 2010

lunes, 30 de noviembre de 2009

No hables más de mí


...Sólo hay un momento en que Madrid me gusta más que en agosto (sí, me gusta Madrid en agosto, cuando no hay nadie, sólo pereza, y se puede caminar por la Gran Vía a mediodía sin ser empujado, cuando echo de menos el sur y el mar y odio Madrid en agosto) y es los días de invierno con mucho frío y con el cielo azul...
...Pocas veces he visto en una ciudad un cielo más azul que el de Madrid, algunos inviernos...

...Hoy mi amiga burocracia y yo teníamos unos asuntos, y es bonito caminar por Madrid bien abrigado bajo un sol radiante. Es simpático entrar en un bar y tomarse un café mientras dos o tres madridistas lamentan el resultado de ayer: el obús de Ibrahimovic...
...Es curioso cómo es el ser humano: se ha pasado el Madrid jugando de pena y justificado sólo por el resultado durante dos meses. Ayer, que su discurso tenía que haber caído por su propio peso, opinaban lo contrario...
...Uno no puede evitar sonreír bajo la taza de café cuando recuerda el partido de ayer, y vio cómo su equipo jugó con diez tanto en la delicada seda como a cara de perro y además se llevó el gato al agua...



No hables más de mí (1984), cortometraje de Alberto García Alix protagonizado por él mismo, Silvio Melgarejo y Ana Curra


...Después del partido fui a la Filmoteca a ver Casablanca. Era la primera vez que la veía en pantalla grande. Sí, no me cabe duda que tengo que ver cómo hacer para pactar con el diablo y que me permita vivir mis últimos años de vida en los fotogramas de esa película, aunque sea como el más anónimo de los extras, el más perdido de los personajes secundarios, el más insignificante objeto...


...Y después decidir si merece la pena huir para siempre o no...
...Volver a este perro mundo o quedarme en el cine...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 30 noviembre 2009

martes, 14 de julio de 2009

Amanece, que no es poco

...Se cumplen veinte años del estreno de Amanece que no es poco, que probablemente no sea Tener y no tener, pero es deliciosa, absurda, divertida, extraña...
...En su momento tuvo críticas feroces, y nadie le auguraba nada bueno, y sin embargo ahí lleva veinte años, que aunque Gardel dijera que no eran nada es mucho tiempo...
...Yo quería haber escrito el guión de Casablanca, o Los siete locos, o El beso de la mujer araña, y de mayor quiero ser Jacques Brel, y terminar mis días en Hiva Oa (o como en Hiva Oa), pero a pesar de mirar al cielo imaginando una torre de Babel erecta y feliz, y de pelearme cada día con páginas y páginas, cada vez que veo Amanece que no es poco no puedo evitar sentir cierta envidia porque quisiera que esos diálogos se me hubieran ocurrido a mí...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 14 julio 2009

martes, 14 de abril de 2009

La música y el sur

...Días confusos, emocionantes, con demasiados sentimientos a flor de piel...
...Llegaron de repente, como una brisa nocturna en un barco anclado y danzante, ecos, momentos, recuerdos de un pasado que yo tenía tatuado en mi piel y más o menos dándome vueltas en alguna parte...
...El pasado es siempre una aventura...
...Por la noche me tomé una cerveza y volví a ver "El Sur", que recordaba haber visto cuando era muy pequeño y que se me había quedado más grabada de lo que pensaba...
...Acabo de tomarme unas cervezas con Primi, y me ha dicho que uno de mis compañeros que aparecen en mis fotos del colegio ha muerto en un accidente de moto. No me lo creo. Miraba el partido del Barça, pero no me lo podía creer. La vida va y viene, como en el bar de Rick, en Casablanca, con Rick borracho y Sam sufriendo por verlo así...
...Nó sé por qué, cuando terminó la película, anoche, apagué el DVD y me acerqué al piano para olerlo. El olor seguía ahí. El mismo olor de siempre, el ancla, el delirio, la invitación a que mis manos volvieran sobre la geografía de la Danza Oriental de Granados, de la Catedral Sumergida de Debussy, de la yema de mis dedos recorriendo una topografía delicada y feliz que fue mía y que sigue siendo ferozmente mía. Me estremeció el olor de las teclas, como me estremeció cuando trajeron el piano a casa e inundó la sala de aquel olor a madera. Han pasado muchas cosas. La vida ha pasado. Me ha pasado. Y la música que envuelve mi piel todavía me acaricia y me hiere, aunque, como decía Pepe Hierro, no dure lo que una lágrima sobre una seda ajada...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 14 o 15 de abril, 2009.

lunes, 2 de marzo de 2009

Claudia y otras historias

...A la memoria del cómico Rubianes
(visto lo visto, la risa se ha convertido en clavo ardiendo)...

...Tampoco es fácil saberlo, le dije mientras hacía girar la ruleta (ya sabes, una bala, una apuesta, cinco huecos vacíos, sin bala, un azar macabro): mi amor es el original, el tuyo es una copia, dijo con su voz sepultada por las noches de ginebra y Ducados. Puede ser, dije, pensé o quise, y bajé la vista. Apuró el Ducados, el gin-tonic y el espacio que nos separaba: Las ratas y las erratas merodeaban por la imprenta. Rastrea los hechos que provocaron cada poema mío mordisqueado, dijo. El tiempo entre los dos se hizo ceniza. Sonó un blues de Muddy Waters, concretamente el que suena ahora, y me puse por última vez la pistola en la sien...

...Me contaron
que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto
y escribí este artículo contra
el Gobierno
por el que estoy preso...

...Por amor he hecho lo que suele hacer cualquiera que viva de este lado del cine: tomarme un vino tinto regularcito en vez de un gin-tonic con Bombay Sapphire. Eso de dejar que se vaya con un imbécil en un avión hacia Lisboa y quedarse en Casablanca viendo cómo despega en medio de la niebla es cosa de héroes...

Miguel Ángel Maya.
Madrid, 2 marzo 2009.