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lunes, 2 de agosto de 2010

Música y camaleones, supongo


Aunque cierres los ojos, hueles y oyes:
esto es el mar, no lo dudes,
hasta el viento que te da en la cara es el mar.
No es mi mar, estás a punto de decir, pero saludas
a un pescador que te responde sin quitar los ojos de sus líneas.
Tú también te quedas ahí mirando mirando,
pendiente del tirón que acaso curve la caña.
En este mar no hay bagres ni bogas, piensas,
pero un temblor de la caña te hace acercarte aún más.
Ahora sopla del sur, ¿de qué sur?, pero te inclinas
a encender tu cigarrillo en la brasa que te extienden.

Alberto Szpunberg, Su fuego en la tibieza





...Acabo de tomarme el último sorbo de un botellín de cerveza. Sí, ya sé: ¿por qué decir eso y no decir tantas otras cosas? Me lo pregunto constantemente: ¿por qué escribir que me tomé el último sorbo de un botellín de cerveza y no lo que pensaba el otro día mientras nadaba y veía el fondo azul de la piscina o lo que pienso en medio de una algarabía de niños de ocho años que me llaman "profe", como si yo pudiera enseñarles algo, como si yo no estuviera todo el día con los ojos y los poros abiertos, como una esponja?...

...En el documento word que hay debajo de la página en construcción de blogger están las palabras con las que yo he decidido sustituir las palabras exactas que dice Erri de Luca en Napolide, sin alterar demasiado lo que de Luca decía: esa elección de palabras frente a todo un mundo es lo que solemos llamar traducir y es además una lucha titánica contra monstruos que uno no sabe de dónde van a venir o dónde están agazapados...

...Erri de Luca dice Si staccano così le foglie, i capelli, le gocce, le pagine: Se arrancan así las hojas, los pelos, las gotas, las páginas, y también mis palabras siguen sonando hermosas y emocionantes...



...Empiezo otra cerveza, y suena otra música, otro sonido, en los auriculares, cuyo ritmo no termina de superponerse al sonido de las chicharras que entra con la brisa por la ventana...

...Como el mar suaviza lo que pienso o lo que siento o las arcadas, como el mar me domestica de esta manera indecorosa e indecente, no puedo hablar por ejemplo de política, de esa rata llamada Díaz Ferrán, de las comisiones que veo que me cobran en los bancos, de que la dirección de Radio Nacional se haya cargado El Ambigú de Diego Manrique, de que se prohíban las corridas de toros en Cataluña, de todo eso que me indigna cada día, a pesar de la suavidad que siento que transmiten mis palabras...

...Lo cierto es que a veces, cuando el mar no me domestica, siento suavidad y rabia a partes iguales: hace dos noches, por ejemplo, fui a La Carbonería...
...Sobre las teclas del piano que tantas veces he tocado estaban las manos de un tipo, que hacía melodías y arpegios sobre una estructura que un borrachín que tenía al lado calificaba de la esencia de lo andaluz, sonoramente, se entiende, no sé, y jaleaba sus gorgoritos vacíos, sus manierismos facilones y edulcorados, esa mala fotocopia de Albéniz y del maestro Rodrigo que iban desgranando sus dedos porrudos...
...El hecho es que había también un belga por soleares con buen compás y mejor voluntad que resultado y luego se sumó a la jam session un tipo con aire agitanado y un cantaor...

...No estuvo mal el simulacro, era divertido ver la solemnidad con la que mucha gente hacía fotos y esas cosas, pero mirando lo que hacían las manos sobre las teclas pensé, pensaba continuamente, no paraba de pensar, por qué el tipo del piano no iba más allá de aquellas melodías tan trilladas, a pesar de que fueran la quintaesencia de la andalucidad según el borrachín...




...El problema es que yo también estaba algo borracho, sólo que ni hacía compás sobre la mesa ni hablaba, sólo miraba las manos del tipo del piano y me irritaba que no fuera más allá, que se quedara en ese territorio tan cómodo, en esos arpegios sonoramente pseudoandaluces y esenciales que atraían bocas abiertas y flashes en personas rubias de lenguas lejanas...

...Me di cuenta de que el pianista estaba cómodo y no se aventuraba, porque no podía quizás, porque sus dedos no daban más de sí, pero sobre todo porque no quería aventurarse, estaba cómodo recorriendo esas sonoridades...

...Y pensé fugazmente, uno de esos pensamientos que a uno le asaltan cuando no puede verbalizarlos por el alcohol, pensé que la impostura tiene que ver con la comodidad, con la pereza, con no ir más allá, con no jugarse la vida...
...Miraba a Antonio y JR y nos reíamos como pobres diablos, como niños traviesos, y en esa risa estaba tal vez algo de lo que estoy escribiendo ahora. O no, no sé...

...Ya digo que por culpa del alcohol no lo verbalicé, y tampoco sé si lo que pensaba era algo así como estar entre la espada y la pared: o uno se juega la vida o es un impostor. No lo sé...
...Ni siquiera sé si pensaba sólo en las teclas o, como me temo, conociéndome, las teclas eran una topografía o un pretexto de la vida, de las maneras de vivir, de ese estúpido baremo de las cobardías que me acechan o de las topografías con las que suelo geografizar mi tiempo...
...Nunca he sabido por qué esas ochenta y ocho teclas son para mí asunto de vida o muerte...



...Hoy tocaba el piano y sudaba, y no conseguía ir más allá. Ayer, creo, lo conseguí en algún momento, sólo que ayer no estaba cansado por un día de trabajo mezclado con cuarentaysiete grados centígrados...

...El problema es que le ponía la misma voluntad que el pianista impostor, cómodo y cobarde de La Carbonería, sólo que deseo que mis dedos tengan esa coartada: ellos no estaban cómodos, iban más allá...
...Y no sé hasta qué punto también eso es una impostura, sobre todo ahora que escribo todo esto haciéndome el guay, con ese aire de superioridad que da la capacidad verborreica de teorizar sobre aquello que, en realidad, se nos escapa y que se llama vida...
...Bah, da igual, suena Manteca, suena Caetano Veloso...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 2 agosto, 2010

viernes, 29 de enero de 2010

Última curda



"A veces, cuando la noche me aprisiona,
suelo sentarme frente a una cabina telefónica
y contemplo las bocas que hablan
para lejanos oídos.
Y cuando el hielo de la soledad
me ha desvenado, los barrenderos moros
canturrean tristemente
y las estrellas ocupan su lugar,
yo acaricio el teléfono
y le susurro sin usar monedas".

"A veces", Félix Casanova


"Los secretos que están siempre ahí son los peores. [...]
El frío se combate con licor, y reina la desesperada búsqueda de una aventura".

"Secretos de otoño", Cristina Tello




...La noche es suave...
...Hace unas horas mis dedos estaban en el piano y cantaba con Leonard Cohen en grabaciones de cuando Leonard Cohen tenía los mismos años que yo tengo ahora...
...Ahora bebo vino, y miento...
...Suena Heitor Villa-lobos y antes sonaba Scott Joplin, y las reminiscencias del fox-trot del cabaret en las teclas del ordenador. Ya no nos mentimos, ahora nos miramos el manuscrito y yo al fondo de los ojos...






...A ti sí te miento...
...Esta mañana sí que esperaba que llegara alguien. Todo era vago, y no tenía importancia, pero esperaba. No era esperar bajo la lluvia, no era una de esas esperas con música de bolero o, peor aún, con música de orquesta. No. Era una espera suave, como la noche, tranquila, casi inconsciente...
...En la clase se hablaba de la vulnerabilidad de los actores y era bonito, pero cuando sonaba la puerta yo miraba, atento, miraba esperando, por si acaso...
...Por si acaso...




...Un 29 de enero de 1926 nació Goyeneche...
...Siempre pienso en la conjunción de circunstancias y astros que entran en un juego de carambolas para que en un útero remoto empiecen a crecer células y se forme una vida que luego sigue sus propios derroteros hasta que esa persona que en principio sólo fue una célula con unos cuantos impulsos eléctricos y que terminó cantando "Desencuentro" de esa manera espeluznante y estremecedora...
...El útero es el origen del mundo...

...El corazón del silencioso Salinger se detuvo ayer...
...Él decía que consideraba violento publicar, y que su verdadero placer era escribir...
...Me gustan esos escritores de los que no hay rastros, ni fotos, ni más libros que los que necesitan, y que se esconden, permanecen ocultos, viven parapetados tras un seudónimo o tras un solo libro, o dos, o tras dos o tres libros memorables como perlas entre décadas de silencio...
...Pienso en qué momento un corazón deja de latir: quiero decir, en qué preciso instante el cuerpo no puede más y el tiempo deja de contar, como un libro que se cae de una estantería o un cuadro que se descuelga después de años: ¿en qué preciso instante empieza la cuenta atrás? ¿en qué momento la fuerza de gravedad es más fuerte que la alcayata?...

...Pienso en qué momento alguien decide callarse...






...Ahora te miento, por eso pienso en tu útero, cuando lo llenaba, lo lleno, lo llenaré de semen casi siempre delicado y cálido, cuando mi semen desperdiciado acariciaba tu piel con suavidad de caricia y se derramaba, saliendo de ti, para siempre...
...Pienso en la última vez que mi semen salió de ti, en la última gota de mi semen que tu cuerpo recicló, que los poros o las células de tu piel hicieron suya como un tatuaje delicado o una reminiscencia inconsciente, en la última gota de mi semen que se secó dentro de ti o se mezcló con el vaivén de tus mareas, con esa montaña rusa de terciopelo en la que se mezclan viejas fotos con las células de nuestra piel y todos los fuegos el fuego, o conmigo yendo a buscarte en coche a través de la noche mientras sonaba flamenco...
...Siempre volviendo al origen del mundo...






Ilsa le apunta con un pequeño revólver.

ILSA
Está bien, he intentado razonar. Ahora exijo esos salvoconductos. Ve a buscarlos.

Por un instante, vemos un destello de admiración en la mirada de Rick.

RICK
No hace falta. Los llevo aquí.
Llevándose la mano al bolsillo de la chaqueta.

ILSA
Ponlos sobre la mesa.

RICK
(sacudiendo ligeramente la cabeza)
No.

ILSA
Por última vez. Ponlos sobre la mesa.

RICK
Si Laszlo y su causa te importan tanto nada va a detenerte. Bien, voy a ponértelo más fácil. ¡Anda!, dispara. Me harás un favor.

Se levanta de la silla apuntando a Rick. Su dedo descansa sobre el gatillo. Parece como su estuviera acumulando decisión para apretarlo.

ILSA
(casi histérica)

Richard, he tratado de olvidarte. Creí que nunca volvería a verte: que estabas fuera de mi vida. El día que te fuiste de París, no sabes lo que pude sufrir. No sabes cómo te he querido; y te quiero todavía.

Rick coge a Ilsa en sus brazos, la estrecha y la besa apasionadamente. Ella está completamente perdida en sus brazos.

FUNDE A NEGRO.




...Esta mañana caminaba Calle Atocha abajo, con el frío en mi nariz y el sol haciéndome guiñar los ojos y un esplendoroso cielo azul...
...Y me topé con un chico perdido, mirando un papelito en mitad de la calle, mirando a un sitio y a otro, desorientado, sin saber dónde estaba, pero con la mochila a la espalda. No hay nada que quite mejor el óxido que una buena mochila a la espalda y encontrarse perdido en una ciudad que nuestras pupilas nunca habían visto antes, o hace ya tanto tiempo que nuestro recuerdo se ha caricaturizado, ni nuestros pies han pisado antes...
...No hay nada mejor que estar perdido en mitad de un descubrimiento...
...No hay nada más parecido al origen del mundo, a pesar de que al entusiasmo le siga el desencuentro o una última curda que al final termine la función corriéndole un telón al corazón...
...No siempre es así...
...No siempre uno se encuentra, y esa es la esperanza...

...Ésta es la mentira que necesitaba contarte, como Ilsa con su dedo índice sobre el gatillo y sin un solo gramo de valor y demasiados recuerdos haciendo ruido...





P.D.



Miguel Ángel Maya
29 a 30 enero 2010