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sábado, 6 de marzo de 2010

Je me suis fait tout petit



J'étais chien méchant, ell' me fait manger
Dans sa menotte
J'avais des dents d'loup, je les ai changées
Pour des quenottes

Georges Brassens, "Je me suis fait tout petit"



...Brassens también tenía a su trompetista invisible...
...Anoche caminaba bajo la lluvia, y me acordé de Brassens y de París, y de cuando era un perro feroz, ahora, que como de su manita, y me mojo bajo la lluvia, aunque me suba el cuello de la chaqueta y apresure el paso...
...Yo también me hice pequeño por una muñeca: me rendí a su boca, que también tenía dientes de leche cuando sonreía al cantar, y dientes de lobo cuando se volvía mala...




...A veces camino por la ciudad, cuyas llamas han quedado sepultadas bajo toneladas de agua, y recuerdo un olor repentino que me lleva a un tiempo inesperado, a una topografía a la que ni siquiera había soñado que volvería...
...Recuerdo cuando me gustaba conocer las ciudades en llamas, antes de caer rendido a sus pies. Después me volví dócil y afilé mis colmillos, que paradójicamente, sin embargo, se volvieron suaves...




...A veces trato de recordar lo que había al final de su mirada. No recuerdo si había un espléndido desierto con una luz tan poderosa como la de un fotograma velado, o si había un intenso mar azul en el que nos bañábamos y nos lamíamos...
...Suelo recordar los olores, porque creo que se me quedan tatuados para siempre, y la piel, porque no olvido fácilmente las topografías en las que he vivido y donde he llorado, o reído o caído, pero tiendo a olvidar lo que vieron mis ojos, aunque sea al final de las pupilas en las que me hice pequeño...




...Veo los tejados de mi calle mojados por la lluvia, mientras suena Chico César y Carlos Varela. Me estremecen sus voces porque me recuerdan a todos los lugares donde estuve o donde quise estar: ya sabes, tu piel, tu boca, tus ojos cerrándose, tu olor, esas cosas simples a los que uno vuelve porque amó la vida, como en el bolero. Creo que estuve en muchos sitios, pero los mil y ún pájaros volando que tengo entre la cabeza y el estómago quisieran haber estado en muchos más lugares de los que estuve...
...Es curioso: el otro día encontré el precio de "Últimas 2 horas y 58 minutos" en rupias: 1,037 rupias; y supe que está disponible en muchos países que yo sólo he soñado: Deliverable Countries: This product ships to United Arab Emirates, Australia, Belgium, Bahrain, Switzerland, China, Germany, Spain, Finland, France, Hong Kong, Indonesia, India, Japan, Kenya, Kuwait, Sri Lanka, Malaysia, Netherlands, New Zealand, Russia, Saudi Arabia, Singapore, Thailand, South Africa. Lo vi en esta página...
...Es bonito imaginar el libro, con mis palabras, sus guiños y sus historias, como un pequeño animalillo que late, viajando en el interior de un barco mercante, un estremecedor animal mitológico, llegando a un puerto y viajando por calles de países lejanos hasta que llegue a una librería en cuyos estantes dormirá olvidado hasta que un viajero casual lo encuentre...




...Cuando me imagino algo así, me meto las manos en los bolsillos, me vuelvo mucho más pequeño, y subo el volumen de la música, emocionado...

Miguel Ángel Maya
6 marzo 2010

jueves, 26 de noviembre de 2009

Juguete rabioso

O carneiro sacrificado morre
o amor morre

só a arte nâo

Chico Cesar





...A las siete de la mañana los tejados ni siquiera parecen estar montados, ni las calles están puestas. La metamorfosis (o la metáfora o el síntoma) desde que abrazo su espalda en la calidez del colchón y huelo su cuerpo hasta el infame sonido del despertador y su repentina ausencia, y el café recién hecho, y los sueños todavía presentes, y el cuaderno listo con sus hojas en blanco para escribirlo todo, y el olvido, y un guión de cine, y las ideas que ayer no escribí en el cuaderno a orillas del colchón junto al agua y el oasis, porque abrazar una espalda y oler un cuello que duerme y respira y palpita, y la música de Nittin Sawhney y el día se va adentrando en mis ojeras se parece demasiado a un juguete rabioso...

...Después está todo lo demás: ese último eslabón perdido, esas pupilas todavía relamiéndose después de haber visto jugar al Barça, el piano agazapado, los juguetes rabiosos esparcidos por la alfombra, los papeles, los post-its con frases apresuradas antes de salir, la máscara, el revólver, que es el como el reverso de todas las palabras que tengo, que me quedan, y no me sale más lirismo, tengo un verso atragantado donde te mando a la mierda, después vuelvo a suplicar...



Miguel Ángel Maya
Madrid, 26 noviembre 2009