sábado, 27 de octubre de 2012

EL ROSTRO DEL LECTOR (OTRA VEZ)



...Me voy apuntando las cosas pendientes en papelitos que se me pierden...
...Hace ahora poco más de un mes estaba entré en una librería de viejo de Granada y encontré mi libro. Me pregunté por el lector o lectora que lo había comprado en su momento y que también lo había vendido a la librería en otro momento y en qué habría invertido el dinero que le dieron por él. Lo escribí aquí. Me pareció divertido...

...Me pregunto a menudo por los lectores: quiénes leen este blog, quiénes lo esperan, quiénes se cansaron de él, quiénes se olvidaron de él. Según las estadísticas de blogger, desde que echó a andar, a Migue y el Fabuloso Trompetista Invisible llega gente buscando esto:
- En primer lugar: "Miguel Ángel Maya".
- En segundo lugar: "Payasos de la tele".
- En tercer lugar: "Playmobil".
- En cuarto lugar: "Carta de ajuste"
- En quinto lugar: "Ava Gardner"
- En sexto lugar: "Amsterdamer"
- En séptimo lugar: "Cassette"
- En octavo lugar: "Miguel Ángel Maya Blog"
- En noveno lugar: "Trompetista invisible"
- En décimo lugar: "Últimas 2 horas". 

...Esta búsqueda, sin embargo, ha cambiado en los últimos tiempos: ahora se entra en este blog buscando esto:

- En primer lugar: "Marilyn Monroe dead"
- En segundo lugar: "Antonio León padre de Paco León" (Sobre esto, prometo hacer una entrada que satisfaga la repentina curiosidad del ciberespacio :-)
- En tercer lugar: "Maleta viajero"
- En cuarto lugar: "Miguel Ángel Maya"
- En quinto lugar: "Ava Gardner"
- En sexto lugar: "Fedor Koniyhov"
- En séptimo lugar: "Opio en las nubes"
- En octavo lugar: "Cabaret"
- En noveno lugar: "Miguel Ángel Maya Blog"
- En décimo lugar: "Cómic vintage"

...La verdad es que no sé qué conclusiones sacar de ello, y supongo que en ello tendrá que ver google y demás, pero me sorprende que haya tantos cambios, que de pronto nadie llegue a mi blog buscando, por ejemplo, "Payasos de la tele". ¿Es porque ya nadie busca "payasos de la tele" en google, o es porque mi blog ya no le interesa a quien hace esa búsqueda, o porque google no lo considera relevante en esa búsqueda?...
...No cambian tanto (o no lo hacen sustancialmente) los blogs desde los que se llega aquí: en ese sentido siento mi blog como un long-seller de esos que tanto gusta al señor Herralde: no muchos lectores, pero fieles.
- En primer lugar: Guarda tu amor humano
- En segundo lugar: Realidades paralelas
- En tercer lugar: La jaula de Dú
- En cuarto lugar: Raquel busca su sitio
- En quinto lugar: Pepeworks

...Me sorprende más que esas fuente de entradas regulares que no cambian se vieran alteradas en momentos puntuales, más o menos prolongados, por blogs pasionales que se quedaron aquí provisionalmente y que ahora parecieran haber cortado todo tipo de vínculo, blogs que ahora ni siquiera aparecen residualmente: hubo un tiempo en el que se entraba muchísimo aquí desde A glups, desde Arruillo, desde El diario de Dillinger, desde Portinari, desde Pájaro de China, y, sobre todo, Retales de tormenta, que fue tiempo atrás la principal fuente de entradas de este blog y ahora ha desaparecido, se ha esfumado, ha desistido de su contribución a esa especie de nutrición bloggera...

...Me pregunto a veces hasta qué punto el hastío narrativo hacia alguien va acompañado de un hastío personal, o viceversa, o si están relacionados ambos necesariamente o no: en los blogs que acabo de citar hay de todo: algunos de ellos se limitan a un abandono por inercia, supongo, igual que en su momento se abrazaron al Trompetista Invisible con entusiasmo, y fueron perdiendo fuelle; otros tantos abandonos se deben a circunstancias vitales o, como digo, al hastío narrativo; me pregunto, sin embargo, por qué el hastío personal hacia alguien hace que se resienta lo que dice su boca: su relato, su narración, su poesía...
...Mi teoría, sin elaborar aún, es que dejamos de "creernos" esa escritura: eso que sale de mi boca o de mis dedos, eso que escribo o digo, se convierte en impostura a ojos de la persona que nos abandona...

...Del mismo modo que siempre he pensado, a través de las obras de ciertos autores, que personalmente seríamos buenos amigos (siempre pienso en Manuel Puig cuando digo esto) o se me ha confirmado ese feeling al conocer personalmente a autores con los que he sentido afinidad literaria o de cuyo discurso narrativo me he enamorado; del mismo modo que pienso eso, me pregunto qué es lo que falla, por qué si me creo un discurso narrativo y me enciende, a pesar de no creerme yo al autor de dicho discurso o de no ser creído como autor de un discurso, por qué uno sigue sin creerse al autor...

...La otra tarde hablaba con David Jota de esto: Camilo José Cela era probablemente un ser repugnante como persona (o no, quién sabe cuánto de prejuicio ponemos en esa descripción "narrativa": "ser repugnante, papada temblorosa, antipatía de gordinflas, delator fascista, nada de constatación periodística de los hechos, etcétera, etcétera, etcétera"), pero La Colmena (conveníamos los dos) es una obra maestra de la narrativa: mi pregunta es ¿cómo es posible escribir bien y ser mala persona? o bien: ¿no será que alguien que escriba así no puede ser (necesariamente) una mala persona y le estamos poniendo el sambenito de hijoputa mediante otro artefacto narrativo más que no tiene mucho sustento en la realidad?...

...No sé, siempre pensé que las ideas, ya fueran las más grandes o las más mezquinas, se debían a la calidad de su narrativa: por ejemplo, siempre pensé que era la pobreza narrativa de un entramado de ficción que pretende explicar la realidad lo que hacía del terrorismo de E.T.A. una patraña: era la narrativa más que las propias bombas o el tiro en la nuca lo que deslegitimaba el discurso. La prueba de ello, creo, sostengo, aventuro, es que lo que ahora mismo se está empezando a cambiar es justamente esa narrativa, mucho más sólida, mucho más matizada, mucho mejor "narrativamente hablando"...





...Volvamos al rostro del lector, como hace un mes en aquella librería de Granada: después de la presentación del libro de Roberto hablaba con Paco de la cara de amateur que tenemos ciertas personas...

...A veces pienso que en los cuatro años y pico desde que publiqué mi primer libro han pasado demasiadas cosas: en mi vida, en el mundo, en la narrativa de las editoriales, en el entramado del discurso de casi todo: yo publiqué un libro en unas circunstancias vitales con una editorial en la que siempre había querido estar, por ejemplo. Pasados cuatro años y pico, mis circunstancias vitales hoy son otras: el entusiasmo por la editorial se convirtió en sorpresa y después en una mezcla de tristeza y desencanto. Lo curioso es que fue la calidad humana que componía esa editorial lo que hizo que se resintiera el discurso narrativo que yo tenía hacia ella. La ilusión dejó paso a una antipatía que, probablemente, será mutua, y en ambos casos el discurso narrativo se ha resentido: la consecuencia es que a mí no me interesa ya lo que dicen y a ellos no les interesa lo que escribo. La diferencia, creo, es que yo he podido desencantarme desde el entusiasmo, a ellos nos les ha interesado nunca lo que yo escribía y se limitaron a tramitar la publicación de un premio literario: el recorrido espacio-temporal que uno tiene que recorrer hasta darse cuenta de que "en realidad, era mi discurso narrativo respecto a la editorial lo que hacía que supusiera que ellos estaban interesados en mi discurso narrativo, cuando a ellos se la sudaba mi discurso narrativo, y yo, que siempre he pensado que un libro es anecdótico respecto a un discurso narrativo cualquiera, me doy cuenta de que sólo querían mi libro como anécdota de "premiado en el cajamadrid ergo subvencionado por cajamadrid ergo...". Es como cuando los entrenadores de fútbol piensan que el partido va a ser de una manera y después resulta que la realidad se encarga de desmontar el entramado narrativo de la batalla que ellos habían planeado, previsto, erróneamente: "Yo también me equivoqué respecto a la coincidencia de discursos narrativos". Es eso lo que lleva al desencanto, a la decepción, a la desilusión, a la antipatía: da rabia en realidad haber perdido el tiempo...

...Lo mismo sucede con una persona de carne y hueso: el abandono tiene esas dosis de rabieta y de pataleo: "no me abandones, Ne me quitte pas, mi discurso narrativo merece la pena, soy un buen tipo, tengo una visión del mundo cojonuda"... Sí, puede ser, pero igual los discursos narrativos no son guays en sí mismos, no son estupendas las visiones del mundo tomadas así, de una en una, sino que lo que los legitima son la interacción, la capacidad de interactuar con otros discursos narrativos, con otras visiones del mundo: es la simpatía (en sentido griego del término) lo que hace que un discurso narrativo sirva para algo, lo que diferencia a la persona del mamarracho...
...Este año he sentido que demasiada gente me ha dejado solito, incluso a veces pienso que tal y tal y tal me han dejado "en la estacada", probablemente tantos y tantas como habré dejado yo: de esa soledad renacen los discursos narrativos pero también se corre el riesgo de cultivar cierto resentimiento...

...Todo esto es para decir que Raquel G. Otero escribió sobre Louis Pereiro en la revista Granite and Rainbow, y que escribió sobre él como si estuviera hablando de un buen vino...
...Me envió la revista en pdf, y al leerla me di cuenta de que, en esa misma revista, la casualidad quiere que la página 6 esté dedicada a Guarda tu amor humano, de Lara Moreno, y que dos o tres páginas después de la enorreseña de Raquel, Pedro Larrañaga cuente en la página 37 su búsqueda en una librería y su desencuentro con un librero y dice esto:

"[...] Volvió a nadar, a bucear, a sumergirse, a subir y bajar, a viajar en todas las direcciones de la librería, como si de pronto aquello no fuera una librería, sino un pedazo de fondo del océano, donde no había luces, sino destellos que había que descubrir. Uno de esos destellos le llevó a la parte baja de una estantería, a uno de esos lugares a ras del suelo a los que no se acerca nadie porque sólo están ahí para que haya otras estanterías por encima de ellos. Esos libros no están ahí para que sean comprados, sino para soportar el peso de los afortunados títulos que están por encima de ellos. Nadie compra libros agachado en una librería. Nadie menos él. 
Él se agachó y encontró un tesoro. No le extrañó porque eso es lo que uno espera encontrar en el fondo del océano y agarró con fuerza "Últimas 2 horas y 58 minutos (segunda o primera parte)" (Miguel Ángel Maya, Ed. Lengua de Trapo, 2008) como si fuera lo más valioso que podía haber entre los... ¿cuántos libros puede llegar a haber en esta librería?
Le hizo gracia la cara del librero cuando le iba a cobrar, cuando le dio un par de vueltas al libro sin saber en qué lado estaba la portada. Son dos portadas, amigo, dos historias, la misma de hecho, las mismas dos horas y 58 minutos, pero contadas desde dos puntos de vista, dos inicios con el mismo fin, dos perspectivas y un sólo agujero de desagüe.
Evidentemente, no le explicó al desconcertado librero todo eso, se limitó a responder con otra sonrisa a su sonrisa de "buf, ¿pero qué es esto?" Esto es algo que tú desconoces mi querido librero, algo con lo que no te atreves, por miedo a... ¿a qué tienes miedo? [...]"

...Mi rostro amateur se emociona como el de un niño ante la magia cuando descubro estas cosas...
...Siempre quise saber qué sentirían los autores de esos libros encontrados al azar en una librería de viejo, esos libros que conjuntados con el azar nos cambian la vida, si supieran de la pasión o la inercia que generan...
...De vez en cuando, el hecho de ser un autor "de culto" cuyo único libro publicado está en alguna que otra mesa de saldo, me hace sentir un orgullo superlativo, y más, si alguien lo cuenta en una revista con tan buena compañía...
...En fin, el rostro del lector (otra vez)...
...Qué coñazo de entrada, ¿no?...
..¡Camarero!: que sea doble, por favor...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 27 octubre, 2012

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1 comentario:

Arruillo dijo...

Hola Migue
Por lo que a mí concierne no es más que un asunto de tiempo disponible.
Tu sitio me sigue pareciendo fantástico, muy currado y nunca descarto una mayor asuididad.
Un saludo