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lunes, 31 de enero de 2011

NO MATARÁS



Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible la frágil medianoche
y tu mano valía mi vida, y muchas vidas
y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.
Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.

Leopoldo María Panero, Last night together






...Cuando escribo

(odio cuando alguien como yo cuenta estas intimidades como una señora frustrada, odio cuando alguien como yo le dice al mundo estas cosas. Adoro esas entrevistas de viva voz en las que Manuel Puig o Roberto Bolaño empiezan respondiendo "cuando escribo"... Me parece que van a decir algo grande, como cuando Messi se interna en el área, como cuando tú que estás al otro lado de la barra me pides fuego. Pero odio que Don Nadie Writter empiece una conversación diciendo "cuando escribo", es aburrido)

me gusta ponerlo todo patas arriba. No hablo de los personajes recitados, mis personajes actuados frente al espejo (es lo más cerca que estoy de ser actor), recién levantados, descalzos, vulnerables, en Long Island o en París, zarandeados, frágiles y orquestados hasta la revolución...
...No hablo de eso: hablo de los poros de la piel, de los dedos permeables, de las fotos-santuario, de la mesa desordenada, de la ventana ausente, de todo aquello que no importa lo más mínimo...
...Y hablo de despedirse, de meter manuscritos en sobres de tres en tres, de los certificados urgentes anónimos, de las manos vacías, de las manos en los bolsillos, de quedarse huérfano, sin asideros, sin anclas, seguir sintiéndose infectado, sentir que dentro queda placenta...
...Batirse a duelo y enloquecerse sin saber por qué, devorar documentos de word como si ardieran...




...Y empezar de nuevo sin que eso tenga el más mínimo sentido, sin que todavía haya merecido la pena ni una sola de las horas perdidas escribiendo, sabiendo que tarde o temprano recibiré un disparo y que me será casi imposible levantar el vuelo...
...Eso si sobrevivo haciendo piruetas sobre el volcán para que no se derrita la insignificante puntita de mi iceberg...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 31 enero 2011

viernes, 28 de enero de 2011

ICEBERGS

Cuando era niña
en la noche de París
veía yo desde Neully
la torre Eiffel
Y creía que las luces
hacían feliz a la gente
Y que no se acostaban
para ver a las estrellas
subir al cielo negro
Lloraba antes de dormirme
porque sentía el placer
venir con las estrellas
de la noche.

Carmen Mondragón / Nahui Olin,
Calinement je suis dedant






...La música de Miles Davis no basta. El humo y los ojos rojos de tanto fumar, el revólver mojado, la pornografía seca no basta. Reescribir una y otra vez la escena: nada de "escribir por ejemplo: la noche está estrellada y tiritan azules los astros a los lejos". No, las ciudades están demasiado nevadas y debajo de la nieve hay demasiadas dioxinas como para decir esas sandeces. No seas impostor, le digo al tipo del espejo. Estoy en el baño de la estación de trenes, esperando que llegue Lily Marlene (and I came home without Lily Marlene). Soy cruel y tengo los colmillos afilados, y tengo que reescribir la escena jugándome la vida, no como el impostor que vuela detrás de la lagrimita, del polvo sin historia, del lento y breve goteo de saliva...




...Contenías la respiración y me besabas entre corales y peces, mientras allá arriba, en el mundo real, el aire te abría los poros, sus manos iban apartando pétalos de tus pliegues y se mojaban y éramos felices en una cama en la que yo no estaba, como en un cuento para niños, como en el andén donde se espera el regreso al que se ha apostado la vida. Pero eso no existe. La punta del iceberg está tan helada que quema, y la impostura pocas veces resiste más de un huracán, más de dos ginebras, más de tres besos, más de cuatro pupilas que taladran y esperan y ansían...
...He vuelto a reescribir la historia, ahora que no creo en ningún tipo de iceberg, ahora que miro la nieve como un crimen, ahora que ni la más turbia de las escenas se parece a nuestra respiración contenida, el derredor de corales y silencio, mi lengua lamiendo tu lejano y rojo bikini, tus pliegues y tus neuronas en otra parte...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 28 enero, 2011