domingo, 3 de noviembre de 2013

DE MÚSICA LIGERA



...Canta Gustavo Cerati y miro respirar a mi perro. Se tumba y respira. Quién sabe hasta qué punto su instinto entiende de músicas o de utopías...
...Al verlo respirar pienso que los mamíferos somos seres obsoletos. Pienso que la respiración es un mecanismo obsoleto, tan obsoletos como que los vehículos tengan que funcionar con petróleo y haya que estar presionando el acelerador todo el tiempo para que se muevan, o como la tauromaquia o la literatura o las minas de carbón...
...Camino por el paseo marítimo bajo un sol primaveral. Se supone que deberíamos estar adentrándonos en el invierno, pero la sensación térmica y anímica es de la misma obsoleta primavera. Recuerdo los noviembres de Buenos Aires. Recuerdo mi segundo regreso de Buenos Aires, lo terrible que fue volver al otoño. Fue ahí donde cambió mi vida, donde dejé de poder digerir los pedazos de cristal que me tragué. Camino por el paseo marítimo y me acuerdo de Buenos Aires en noviembre, y me acuerdo de Gustavo Cerati en coma. Imagino cómo será la sala del hospital donde está Cerati en coma, quién lo acompañará por las noches. Me parece mentira oír su voz. Me parece un sacrilegio estar enamorado de su voz en su estado. Oírlo se convierte en un homenaje íntimo cada vez...
...Miro respirar a mi perro y pienso en las manadas de elefantes y en la vejez de los elefantes, en esos elefantes que se van a morirse solos, en esas ballenas que van a suicidarse acompañadas. Pienso en los códigos de ultrasonidos o en la locura, en qué parte de la semántica reside el significado de "vayamos a suicidarnos juntas"...
...Acompaso mi respiración a la de mi perro, como cuando toco el piano acompaso mi respiración a la de la música, y leo The New Yorker, y traduzco a Joseph T. Gambolò y a Erri de Luca, todo muy humano y verbal. Por eso me pregunto cuántas de las palabras que me estremecieron alguna vez o que dije se debieron a mi instinto, a mi obsoleto instinto animal y mamífero...
...Cuántos de mis movimientos de planetas se debieron a la música ligera, pienso mirando los barcos mercantes haciendo equilibrios en la línea del horizonte sobre un insultante mar azul mientras mi perro olisquea el aire encontrando ahí quién sabe qué... 

Miguel Ángel Maya
3 de noviembre de 2013

P.D. La foto la he sacado de aquí.