...Probablemente nada de lo que me pasó hace dos noches habría pasado si hubiera perdido el autobús que con tanto esfuerzo me gané: desde mi bajada de brazos inicial y un "ya no me da tiempo" cuando al muñequito verde del semáforo le quedaban cinco, cuatro, tres, dos, un segundo pasé a una carrera de doscientos metros y a un conductor amable que mantuvo la puerta abierta hasta que me subí jadeando...
...Por la tarde, en la oficina, había leído esta entrada en el blog de Pola Oloixarac, y le había estado dando vueltas a la "carta a la escritora" donde el autor le reprochaba a Pola que lo hubieran echado del trabajo por su culpa, por culpa de Pola...
...Y volví pensando si alguien, no sé quién ni por qué razón, podría reprocharme algo así o incluso algo peor sin que yo lo supiera...
...Por la tarde, en la oficina, había leído esta entrada en el blog de Pola Oloixarac, y le había estado dando vueltas a la "carta a la escritora" donde el autor le reprochaba a Pola que lo hubieran echado del trabajo por su culpa, por culpa de Pola...
...Y volví pensando si alguien, no sé quién ni por qué razón, podría reprocharme algo así o incluso algo peor sin que yo lo supiera...

...Una tarde, muchos años después, volví a encontrarme con L. en el Naima. L. había sido mi compañera en la clase de estética, cuando estudiaba en el conservatorio. A veces nos encontrábamos en el Naima, antes de clase. A decir verdad, yo iba al Naima esperando encontrármela, y a veces ella estaba allí. A mí L. me gustaba, pero L. estaba con G., y yo me contentaba con encontrármela en el Naima sin esperar mucho más, con compartir cafés, la clase de estética y el autobús de vuelta, cosa que sucedía cuando G. no venía a buscarla y se perdían por las calles del centro...
...Pasó el tiempo y me enteré, por terceras o cuartas bocas, que L. había dejado a G. Recuerdo que me dio un vuelco en el estómago. No sé si era alegría o algo parecido, pero me puse muy nervioso, y sentí cosas contradictorias, y pensé "qué pena que no hubiera pasado esto antes", porque yo, por aquel entonces, estaba con M...
...Me encontré con L., digo, muchos años después, en el Naima, y estuvimos hablando mucho rato. En un momento de la conversación, salió el tema de G., y yo me reí, como si nunca hubiera sufrido por el hecho de que ella y G. estuvieran juntos, como si nunca me hubiera quedando mirándolos abrazarse y besarse cuando se perdían por las calles, tragando saliva y con las manos en los bolsillos. Me reí...
...L. se puso seria y dulcemente me disparó esto: "Yo dejé a G. porque estaba enamorada de ti"...
...Pasó el tiempo y me enteré, por terceras o cuartas bocas, que L. había dejado a G. Recuerdo que me dio un vuelco en el estómago. No sé si era alegría o algo parecido, pero me puse muy nervioso, y sentí cosas contradictorias, y pensé "qué pena que no hubiera pasado esto antes", porque yo, por aquel entonces, estaba con M...
...Me encontré con L., digo, muchos años después, en el Naima, y estuvimos hablando mucho rato. En un momento de la conversación, salió el tema de G., y yo me reí, como si nunca hubiera sufrido por el hecho de que ella y G. estuvieran juntos, como si nunca me hubiera quedando mirándolos abrazarse y besarse cuando se perdían por las calles, tragando saliva y con las manos en los bolsillos. Me reí...
...L. se puso seria y dulcemente me disparó esto: "Yo dejé a G. porque estaba enamorada de ti"...
...Pues bien, el autobús estaba lleno de gente, y yo avancé hacia la parte de atrás, abriéndome paso como buenamente podía y preguntándome para qué me he sacado la tarjetita del Sevici si por la noche cojo el autobús...
...Cuando me posicioné en la parte trasera vi a una chica rubia, preciosa, ensimismada en un libro. No sé por qué, me gustan las chicas que leen en los transportes públicos, y no puedo evitar tratar de ver lo que están leyendo, de modo que disimuladamente empecé a girar la cabeza para ver si lograba leer el título, que ella tapaba entre las manos y el bolso: era un libro de tapa dura del que, después de muchos intentos, sólo pude rescatar una palabra en inglés, ni el autor, ni el título completo, ni la editorial...
...El caso es que, tratando de leer el título del libro que leía la chica, me pasé de parada. Lo supe porque ella metió el libro en el bolso, se levantó de su asiento y le dio al botón para solicitar la parada: que ya no era la mía sino la siguiente...
...Cuando me posicioné en la parte trasera vi a una chica rubia, preciosa, ensimismada en un libro. No sé por qué, me gustan las chicas que leen en los transportes públicos, y no puedo evitar tratar de ver lo que están leyendo, de modo que disimuladamente empecé a girar la cabeza para ver si lograba leer el título, que ella tapaba entre las manos y el bolso: era un libro de tapa dura del que, después de muchos intentos, sólo pude rescatar una palabra en inglés, ni el autor, ni el título completo, ni la editorial...
...El caso es que, tratando de leer el título del libro que leía la chica, me pasé de parada. Lo supe porque ella metió el libro en el bolso, se levantó de su asiento y le dio al botón para solicitar la parada: que ya no era la mía sino la siguiente...

...Bajamos juntos. Ella cruzó la calle sin saber que yo existía, y yo comencé a desandar el camino hacia mi casa. Antes me volví para ver de nuevo a la chica rubia, que ya había desaparecido. De refilón me fijé entonces en la parada de enfrente, donde paraban los autobuses que venían en sentido contrario al del que había venido yo. En la parada se detuvo un autobús y se subió sólo una persona...
...En la parada distinguí a G., que saludaba sonriendo, y lanzaba besos a la chica que avanzaba hacia atrás y miraba a G. desde dentro, sonriéndole con ternura. La chica era L., y hacía diez años que no la veía..
...Sé que es inverosímil, pero sucedió...
Miguel Ángel Maya
Sevilla, 18 octubre, 2010
...En la parada distinguí a G., que saludaba sonriendo, y lanzaba besos a la chica que avanzaba hacia atrás y miraba a G. desde dentro, sonriéndole con ternura. La chica era L., y hacía diez años que no la veía..
...Sé que es inverosímil, pero sucedió...
Miguel Ángel Maya
Sevilla, 18 octubre, 2010