jueves, 31 de enero de 2013



...¿Y eso que me dijo un mago mientras recogía sus bártulos, la historia de que volar es solamente para los pájaros, eso dónde lo ponemos?, preguntas frunciendo el ceño por el sol, apartándote el pelo de la cara...
...Conduzco y me encuentro con mi editor que me da la prueba de imprenta, ya sí, física. Hay que ver texturas y brillos y ver las cosas cerebralmente, pero yo no puedo. El milagro del objeto-libro es demasiado fuerte. El libro pasa a ser el centro gravitatorio de todo. Es curioso cómo la visión del mundo se vuelve grotesca cuando nos pasa algo así: yo llevo mi libro en el pecho y el mundo sigue andando, para el mundo ese objeto es completamente insignificante. Mi centro gravitatorio apenas influye en el devenir...
...Ahora habrá que desnudarse, te digo, habrá que estar a la altura en el striptease, habrá que ser honesto en los pasos y en las huellas, y olvidarse de las hipocondrías y de la tierra en la garganta. Saber que la insignificancia en el llanto o en la desnudez o en la espera es también una posibilidad...
...Battiato decía: Non hai fiori bianche per me, y con esa frase construía un castillo en el que refugiarse, y un lugar donde entregarte la leña y arroparte y morderte la nuca...
...Y sin magia pero sin pausa: eccomi qua, digo ensayando dos o tres truquitos con los que acordarme un poco más de tus pupilas...

Miguel Ángel Maya
31 de enero de 2013

P.D. La foto es de Davide Sorrenti.
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