sábado, 8 de diciembre de 2012

STAND UP




Volví a casa, dejé el coche en el camino de entrada y miré las huellas de los cascos de los caballos. Había marcas profundas en el césped, y calvas, y montones de estiércol. Entré luego en la casa y, sin quitarme ni siquiera el abrigo, fui al teléfono y marqué el número de Susan.

Raymond Carver, Si me necesitas, llámame





...Desconecto el micrófono, apago la luz, atisbo el techo con los ojos como platos en medio de la oscuridad, como los gatos...
...He dejado un valioso testimonio en este viejo gramófono sobre las técnicas de masturbación entre dos o tres seres sin nada que perder, con el sombrero tranquila y cuidadosamente dejado en el perchero, un valioso testimonio para los futuros buscadores de perlas o los futuros clavadistas de Acapulco...
...Desconecto el micrófono, cuya lucecita roja todavía palpita...
...París no me salvará, todavía, de nada: hago conjeturas e interpreto las pocas señales sobre casi todo que todavía tengo en la palma de la mano, esas líneas confusas, ese sudor inminente de cuando se acaricia algo en el bolsillo...
...You know, darling, o al menos once you knew...

Miguel Ángel Maya
8 de diciembre de 2012

P.D. La foto está tomada de aquí.

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