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viernes, 4 de diciembre de 2009

Música para camaleones


"-¡Ha descendido la venta de coches de forma alarmante!
-Otro golpe más de esos internautas sin escrúpulos
que se descargan coches por internet."
Diálogo hipotético

...Hay cosas que no entiendo: muchas, demasiadas, casi todas. Y no hablo del mundo, del Universo, de las conjunciones de galaxias, los aceleradores de partículas, la vida y sus misterios, sino de las cosas más elementales...
...La música sí. No hay nada más sumergible, intenso, huidizo, terrible, abismático, extraño, misterioso que la música. Es ese misterio lo que ha impedido que cuando ha sido problematizada nunca...
...Los grandes pensadores, Platón el primero, patinan cuando pretenden hablar acerca de la música: porque terminan por hablar de otra cosa. El esquema es siempre el mismo: hacen una analogía o una identificación de la música con la moral, la política, la estética, y hablan de eso para después volver a la música y decir “pues con la música pasa igual”. Y no es así. La música tiene sus propios misterios y sus propias reglas...

...La arqueología de la música es un tema realmente apasionante pero casi tan imposible de descifrar como la existencia de Dios: cuál fue el primer mono que golpeó algo con intención sonora y por qué lo hizo, o el que sopló algo con la intención de que saliera ese sonido concreto y no otro, porque eso es la música: no sólo hacer sonar cosas, sino crear utensilios que permitan ser sonados...

...En fin, pero yo quería hablar de su reverso, su miseria, sus cloacas, que también las tiene. Anda el asunto revuelto entre la Red y la nueva ley del gobierno en materia de descargas y sanciones, y yo también ando revuelto...




...De toda esta historia de despropósitos lo más delirante fue lo que dijo Aute el otro día: que de seguir esto así, en cinco años no habrá ni música ni canciones ni nada...

...Curiosa opinión la de Aute: no sé si el primer mono que golpeó un par de huesos con intención musical lo hizo pensando en los derechos de autor que podría generarle la secuencia sonora de huesos entrechocando. Según Aute, probablemente sí: el ser humano se convirtió en músico porque sabía que, tarde o temprano, a la música le seguiría el mecenazgo y de ahí la creación de sociedades de gestión de derechos de autor...
...Yo creo que no fue así y además creo que cree el ladrón que todos son de su condición...

...El otro día entrevistaban a Eduardo Mendoza en el canal 24 horas, y, al preguntarle por el libro electrónico decía que le parecía muy bien, pero que su único miedo venía de la posibilidad de que el libro electrónico fuera un primer paso para la descarga ilegal de libros y él perdiera sus ingresos. Me llamó la atención a la vez que sentí orgullo de que un escritor como el señor Mendoza, que no sólo es un grandísimo escritor sino además un caballero, pueda vivir en este país de los ingresos que le generan sus libros: dice mucho y bueno de este país. De ahí que su miedo sea la posible descarga ilegal de libros y la consecuente merma en sus ingresos. Mi caso, y me consta que el caso de muchos otros escritores, es de absoluta indiferencia por un motivo: los ingresos que generan mis libros (el 9% del precio de venta de tapa, por contrato) son tan mínimos que en realidad uno se da por satisfecho con ver el libro en las vitrinas. Cosas del amateurismo del que no es fácil de desembarazarse fácilmente. Pero ¿por qué son tan mínimos los ingresos? Por una cuestión de mercado (en la que no voy a entrar) en la que el autor, desde el punto de vista de éste, no tiene el papel principal, sino el de comparsa. No digo que me parezca mal, porque aunque el autor sea el friki que se pasa un año y medio como un hacker sentado en el ordenador escribiendo una novela, el proceso de edición gira en torno a muchísimas más personas y en términos de mercado el papel del autor no es más importante que el del distribuidor. Mejor dicho: es mucho menos importante. Además, hay autores que además de escribir van a fiestas en las que se presentan a editores o a directores de revistas o a otros escritores con cierto poder o margen o influencia. Yo, por ahora, sólo escribo, y cuando me canso de escribir me siento en el piano y toco, y me hago un café o me tomo un vino, y muevo la cola como un perro cuando llega mi chica: entonces apago el ordenador y pongo música y vivo... En fin, volvamos al tema...
...Si mi editorial decidiera darle a google los permisos necesarios para reproducir una novela mía, sería un acuerdo entre la editorial y google, y ante esa decisión, me gustara o no, mi opinión no contaría absolutamente nada porque es la editorial la que tiene los derechos de mis novelas. El dinero que ellos decidieran darme, si es que deciden darme dinero, es el que ellos (google y la editorial) acuerden. Lo mismo pasa si deciden traducir la novela: son acuerdos entre editoriales que a mí, en último término, no me incumbe o me incumben muy poco desde el punto de vista económico aunque suponga un acontecimiento desde el punto de vista emotivo. Curioso, ¿no? Si mi novela se piratea (buena señal pues querría decir que es una novela masiva) ahí sí que se molestaría mucho la editorial, pero porque pierde potencialmente dinero y en mucho menor medida por mis derechos de autor...

...Yo, en este asunto, me veo en una disyuntiva interesante: soy músico, escritor, y por lo tanto creador, y soy además ciudadano: esto sería una perogrullada de no ser porque en el debate parece que uno sea sólo creador o sólo ciudadano, y ambos están en dos lugares muy lejanos e irreconciliables...

...Bien, primero de todo creo que es un despropósito interesado y una locura o simplemente mala intención equiparar la piratería al intercambio de archivos: es denigrante e indignante que haya gente que no tiene nada que ver con la música y que esté viviendo de la música que otros hacen: en eso la Camorra napolitana, que tanto odio y tanto asco me da, es una gran aventajada: organizan buena parte de la piratería de Europa, tienen infraestructura para grabar música o películas masivamente, incluso registran en la SIAE (la SGAE italiana) canciones inexistentes que luego obligan a escribir que se han interpretado en todos los piano-bar de la zona partenopea. El dinero que se paga en el top-manta no va a los músicos que han participado en la grabación, ni siquiera a la discográfica, sino a un tipo que lo mismo controla negocios de prostitución, como de armas, como de drogas... Y eso, a mí, Miguel Ángel Maya León, con mis defectos y mis virtudes, pues no me parece nada bien: considero que es intolerable...

...Que la SGAE no es transparente, ni clara, y excede sus funciones es verdad; ahora, que todo el mundo se indigne con la SGAE porque pide el porcentaje de derechos de autor de un concierto benéfico de Bisbal, como pasó el verano pasado, pues no me parece bien. Es decir: Bisbal, como intérprete, decide no cobrar su parte en un concierto benéfico para ayudar a una familia. Bien por Bisbal. Ahora, ¿la decisión de Bisbal implica que yo, como autor de tres de las canciones que él interpreta en ese concierto, tengo también que renunciar al porcentaje que me corresponde de derechos? ¿Y el técnico de sonido que va a trabajar un domingo también tiene que renunciar a cobrar su sueldo ese día? ¿Y el técnico de luces? ¿Y los que han montado el escenario? ¿Y la empresa de seguridad? ¿Y los que pican las entradas? Porque todos ellos cobraron, ¿por qué el autor de unas canciones no tiene derecho a cobrar cuando todos los demás lo han hecho y cuando sólo Bisbal ha decidido renunciar a su caché por una cuestión benéfica? Si Bisbal fuera autor de sus canciones y figurase como tal en la SGAE podría ser discutible la actitud de ésta, pero no siéndolo, ¿quién le dice al autor que vive básicamente de las tres canciones que canta Bisbal (y que afortunadamente para él están de moda), porque las otras cientoveintisiete que tiene registradas le reportan apenas cuatro o cinco euros al mes, que tiene que renunciar a los derechos porque Bisbal ha decidido no cobrar su sueldo? Porque tal vez Bisbal pueda permitirse no cobrar en un concierto, pero el autor que vive pendiente de tres o cuatro canciones que ha conseguido colar en el disco de Bisbal, Paulina Rubio o Chayanne, quizás no puede permitirse renunciar a esos derechos. Pero sobre todo: ¿por qué nos parece tan moralmente inaceptable que el autor de la canción pretenda cobrar por lo que ha hecho y no nos parece mal que lo haga el técnico de sonido que controló el concierto?...
...A nadie se le ocurre, cuando pide una cerveza en el bar, irse sin pagarla y menos hacer un discurso político o reivindicativo con ello, ¿por qué? Pues porque la elaboración de la cerveza requiere un proceso que tiene unos costes (maquinarias, sueldos, instalaciones, distribución, etc.), lo mismo que pasa con un CD...

...Sigamos con el ejemplo del repugnante músico Bisbal. El resultado musical puede ser más o menos bochornoso, pero si uno mira los créditos de un disco de Bisbal se da cuenta de que en él están los mejores músicos.
...Yo trabajé, a niveles mucho más modestos, como teclista de estudio: es decir, los grupos que no tenían teclista y en ciertas canciones querían un piano o un teclado, pues me lo decían, ensayábamos con el técnico o el productor, me daban indicaciones sobre lo que querían de mí y del sonido, y grabábamos. Fue en un estudio que había en La Alameda, en Sevilla. Para una canción de tres minutos podíamos estar seis o siete horas en el estudio. Mi sueldo era ínfimo, pero ¿qué pasaría si el productor de Bisbal decide que en la canción tal quiere un solo de piano de Michel Camilo porque quiere calidad y darle un toque de jazz latino con el mejor pianista posible? Pues que la discográfica contacta con Camilo, le paga lo que tenga que pagarle a su discográfica para participar en el proyecto de otra 60.000 $, por ejemplo, le pagan un billete de avión en primera clase Nueva York-Miami, 700 $, le pagan cinco noches de hotel, 10.000 $, Camilo se pasa en el estudio quince horas en total (cinco en tres días), a 1000 $ la hora son 15.000 $. Quiere decir que el minuto y cuarenta y cinco segundos que dura el solo de Camilo en la canción de Bisbal le cuesta a la discográfica en torno a 90.000 $. Y sólo hablamos de un músico puntual. ¿Cuánto cuesta el mejor bajista latino de Puerto Rico, el mejor guitarrista de jungle de Londres, los mejores trompetistas de Nueva York, el mejor productor, el mejor percusionista, etc, etc? Y luego, ¿cuánto cuesta el mejor fotógrafo de moda de Los Angeles para la foto de portada y del librito interior? ¿Y el mejor diseñador, ilustrador, etc.? Pues una pasta que sólo se recupera si el disco de Bisbal vende como mínimo 800.000 copias en todo el mundo...

...¿Que se lo han buscado las discográficas?, sí. ¿Que cuando una discográfica te ofrece un primer contrato las condiciones son de semi esclavitud?, sí. ¿Que en el proceso discográfico tal como crearon el mundo musical a imagen y semejanza del deseo de las grandes discográficas el que menos dinero vea sea el músico, el autor, el creador?, sí, sí, sí. ¿Que las discográficas están acojonadas porque hoy en día cualquiera se puede montar un estudio de grabación en su casa y subir en unos minutos sus canciones a MySpace?, sí. Y ése (y no los derechos de autor) es el problema. Para que un disco genere beneficios para todos y para que Bisbal gane mucho dinero con lo que hace se tienen que vender grandes cantidades. Si de esas grandes cantidades se pierde un 30 o un 40% potencial por piratería o intercambio de archivos estamos hablando de muchas pérdidas, y siendo así, la próxima vez la discográfica no se va a arriesgar a tirar la casa por la ventana buscando calidad. Es normal que si una discográfica ha invertido dos millones de euros en hacer un disco no vea con buenos ojos que un tipo que tenga una maquinita para hacer dos millones de discos en pocos minutos haga copias indiscriminadas y lo venda cuatro veces más barato. No va a permitir que cambie el Status Quo tan fácilmente, pero también es verdad que han sido grandes discográficas como Sony las que empezaron a crear y a diseñar (es decir, a pagar a ingenieros) las máquinas que permitían las grabaciones digitales masivas: el monstruo de Frankenstein que se les fue de las manos...
...Prince está harto de decir que desde que no tiene un contrato discográfico, gana más dinero vendiendo cienmil copias de un disco y controlando él todo el proceso sin intermediarios, que antes cuando vendía millones de copias con Warner...
...Sintomático, ¿no?...
...Nadie habla de la piratería de las discográficas con los autores...
...Bueno, sí, sólo algunos autores...



...Pero ya he dicho que soy también ciudadano...
...Sólo una vez compré en el top-manta, en Nápoles: frente al cine Astra se ponía un amigo senegalés a vender cds y sabía que me encanta Prince. Cuando salió el Musicology me dijo que lo había traído para mí. Me pareció un detalle por su parte y se lo compré. Pero sí me he descargado mucha, mucha, muchísima música por eMule. Ya no lo hago porque se convirtió en una entrada de virus y programas espías en mi ordenador...
...En ese aspecto soy un criminal: ahora, me jode mucho que se me equipare con el camorrista napolitano y multimillonario que controla a nivel industrial el negocio de la piratería, porque el P2P es básicamente un intercambio de archivos libre y entre desconocidos que han decidido permitir que parte de los archivos que hay en sus discos duros estén disponibles para todo el que quiera disponer de ellos. Me jode mucho más teniendo en cuenta que cada vez que compro un producto susceptible de ser usado contra los derechos de autor pago unos impuestos preventivos destinados a cubrir los hipotéticos derechos de autor que supuestamente voy a violar...

...Mi consumo de música es voraz. Desde que me levanto hasta que me acuesto estoy oyendo música. Me canso con frecuencia de lo que ya he oído, por lo que siempre estoy rastreando nueva música. He calculado que si fuera un ciudadano ejemplar debería gastarme entre 1.500 y 1.800 € al mes en música. Si pudiera lo haría, no me cabe la menor duda, y lo haría porque me gustan los cds como concepto, el trabajo acabado, el diseño, los extras, y la calidad musical, el cuidado y el acabado, pero nunca salvo cuando hacía la estatua en Nápoles he ganado más de 1.300 € al mes. De esos 1000 € euros de media que me he ganado con el sudor de mi frente, he tenido que quitarle unos 300 de alquiler (cuando los he pagado a medias con mi chica) o 600 cuando los he pagado solo, y otros 300 o 400 para gastos más o menos indispensables o básicos...
...Por supuesto no voy a renunciar a mi voracidad musical sólo porque mis ingresos sean bajos y no pueda permitirme gastarme 1.500 € mensuales en música. Prometo que voy a hacer todo lo posible por tener unos ingresos de 6.000 € al mes, de modo que pueda vivir holgadamente, y pueda satisfacer mi consumo musical, para mí absolutamente indispensable. Voy a tratar de hacerlo de forma legal, ser un ciudadano ejemplar, un hombre de bien, entrar de lleno en el mercado. Todos vamos a estar más felices, yo el primero. La ministra de cultura dirá que yo soy bueno y el gobierno me verá con buenos ojos, a pesar de que el cariño no sea recíproco (he sufrido tanto los pésimos e infumables guiones de la Sinde como las mortíferas colas del INEM). Estoy deseando ser millonario sobre todo para poder comprarme esos discos que siempre he querido tener, para viajar a Londres y a Nueva York y entrar en las tiendas de música y gastarme veinte euros en cada cd que no estoy seguro de si me gusta o no, sólo para probar, y salir con doce o trece discos sin tener que preocuparme por el precio. Desde aquí os lo digo, señores de la industria, Aute, Rosario, Chenoa, Bisbal, señores del Gobierno, Ministra de cultura, todos, oídme bien: quiero ser millonario para ser un ciudadano ejemplar. Ahora, si el anticipo que me dan por mi nueva novela es el que me temo, si vuelvo al escenario con el espectáculo de Migue y el Fabuloso Trompetista Invisible y no es en Las Ventas sino en bares de Madrid, si los negocios en los que estoy dispuesto a embarcarme para conseguir esos ansiados 6.000 € mensuales me salen por la culata, ya os lo aviso: tendré que seguir consumiendo música, aunque sea al margen de la ley, porque no voy a renunciar a ella, porque para mí es terapéutica, necesaria, vital. No hay más. Lo siento. Seré malo, muy malo, malísimo, pero no me conformo con descargarme politonos de la canción del momento. Yo sé que ése es el consumo musical en que estáis pensando y el que queréis: politonos; del mismo modo que el país que queréis es un país de funcionarios, el de toda la vida, el de la máquina de café, la presencia en la oficina, el del desayuno de diez a doce. Todo va unido, queridos: el politono y la ineficacia...

...El mercado tiene siempre artimañas para sobrevivir, y buen ejemplo de ellos es Spotify. Supongo que será una decisión de las discográficas aceptarlo (o promoverlo) y no sé hasta qué punto los autores pinchen o corten en un programa que permite, por poner un ejemplo de un músico masivo, escuchar el nuevo disco de Alejandro Sanz al mismo tiempo que su salida al mercado... Me gustaría ver cómo están garantizados los derechos de autor en ese programa y qué tipos de acuerdos son a los que se han llegado y con qué discográficas (desde el punto de vista del autor, digo) para que las discográficas colaboren...
...En fin, que cada palo aguante su vela, pero es bochornoso que se me criminalice por eso...

...Ahora, en respuesta al señor Aute: ¿en serio crees que en cinco años gracias al intercambio de archivos no va a haber canciones ni música? Llevo los treinta años que tengo escuchando maravillas musicales y sé que lo voy a seguir haciendo. ¿Crees que el gesto de sentarse al piano, de reunirse un percusionista, un bajista, un pianista y un saxofonista y ponerse a tocar durante horas porque es lo que necesitan hacer y porque no hay nada con lo que nos lo pasemos mejor va a desaparecer? ¿De verdad crees que Knockin’ on heaven’s doors o Ne me quitte pas se hicieron sólo pensando en los derechos de autor que iban a generar? Miénteme, Aute, díme que no me has estado estafando todos estos años. Díme que lo que dijiste fue una tontería...
...Si en cambio hablabas de que en cinco años desaparecerá tu música o la de Amaral nos encontramos ante una oportunidad histórica: descarguémonos sobre todo los discos de Amaral o de La oreja de Van Gogh. Con un poco de suerte nos los hemos quitado de encima en cinco años. Descarguémos hasta las maquetas aunque después las borremos como hice con el de Bebe: tres noches descargándome el Pa afuera telarañas, y canción que escuchaba, canción que iba a la papelera del desktop...

Miguel Ángel Maya
(músico, escritor y ciudadano
más cabreado que Juan Marsé con el rumbo del mundo)

Madrid, 4 diciembre 2009