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jueves, 18 de marzo de 2010

Si alguna vez



...Ya me relamía pensando que la primavera había empezado, o al menos tenía el firme propósito de venir sin avisar para empezar a quedarse...
...No sé, dependo mucho, demasiado, de que el cielo sea azul, de que el mar esté cerca, de esos precarios equilibrios suaves, musicales, inciertos, para que mi danza tenga algún sentido...
...Recuerdo que ayer, con el partido del Barça en las pupilas y después de haber cruzado todo Madrid bajo un espléndido cielo azul, con ese olor refrescante y estremecedor que trae consigo la primavera, por la tarde, cuando la gente está haciendo la fotosíntesis en los parques, con las piernas entrelazadas, pensé en el duermevela, antes de dormir, en las palabras "prosa hipnótica". No sé por qué, pero estoy convencido de que fue, o bien por el juego del Barça, o bien porque mi prosa y la hipnosis son como el agua y el aceite...
...Antes, recuerdo que era al comienzo de la primavera cuando empezaba a notar los cambios en mi vida. Claro, vivía en Sevilla, y en Sevilla la primavera es demasiado feroz como para no hacernos cambiar. Cuando empezaba la primavera me sentía erizado, caliente, febril, pero eso también solía coincidir con alguna caída, con un derrumbe, con miles de desilusiones...
...Hoy empezó lloviendo en Madrid, pero ahora miro los tejados desde mi ventana y veo que la primavera quiere abrirse paso como sea. Me gusta esa determinación de la primavera...
...Luego está todo lo demás, ya sabes, que si alguna vez la vida te maltrata, acuérdate de mí, que no puede cansarse de esperar aquel que no se cansa de mirarte, y todas esas cosas que están más cerca del cine que de la piel...
...Porque sólo te miro, a pesar de que sé que vas camino de ser la primera decepción de la primavera, la primera mentira, el primer castillo en el aire que se derrumba de este año...
...Qué te voy a contar a ti de cosas sin importancia...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 18 marzo 2010