domingo, 3 de julio de 2011




[...] "Entonces enarbolaría El ruido y la furia, de Faulkner. Somos idiotas, Javier, somos como el idiota de esta novela, idiotas intentando desencriptar el fuido de fondo de la existencia. Como yo ahora mismo, convencido de haber convertido este aparato en un sistema de coordenadas de la literatura. Y aprovecharía para pulsar el botón del tercero. Nuestra casa, Javier, el punto medio, la peor de las opciones. Si al menos tuviésemos un sótano oscuro podríamos encontrar algo de dignidad en nuestra miseria, la dignidad del grito y de las cloacas. Pero no, es aquí donde nos bajamos. Qué triste, Javier. No sabes la de veces que he deseado llamar al timbre disfrazado de recadero de Telepizza y compartir contigo toda esta tristeza. Y entonces vería cómo una lágrima se iría poco a poco formando en sus ojos para después correr por su mejilla hasta colarse en su bolsa ahora vacía de la Fnac al tiempo qeu su pecho empezaría a agitarse con un ritmo quebrado. Imagino un final de escena en el que ambos acabaríamos arrodillados sobre el piso, sintiendo el latido acompasado de nuestros corazones, fundidos en un abrazo. Creo que uno viene a la vida para convertirse en una historia" [...]


Javier Moreno, Alma





...No terminé de hacer la foto...
...Guiñabas los ojos por el sol. A lo lejos había un aviador: había sobrevolado el horizonte de una novela de Saint-Exupéry, había decidido llegar lo más lejos posible, con el depósito casi vacío, con la gorra de cuero gastado marrón y las gafas caladas. Se había visto obligado a un aterrizaje de emergencia. Antes de que disparara no pudiste evitar volverte: querías ver qué es lo que yo estaba mirando, y lo viste, caminando y náufrago, entre las dunas, y lo esperaste...
...Siempre que tres personas se miran y se mueven me acuerdo de Marguerite Duras o de El cielo protector, siempre que quiñamos los ojos por el sol me dan ganas de vivir peligrosamente...





...Por la noche dormitábamos junto a una hoguera. Yo he estado junto al fuego en un desierto, en Egipto, y he visto la Vía Láctea desde ahí, y he visto un zorro blanco acercándose al calor de la comida recién asada en la hoguera. Y me he acordado de un cuento de Kafka donde habla de unos chacales que merodean alrededor de un campamento nómada...
...Cuando era chico adoraba la palabra nómada, y apenas tenía un poco de tiempo me ponía a buscar qué magia se escondía detrás de ella...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 3 julio 2011

P.D. Las fotos están sacadas de aquí. La primera es de Juliette Cassidy.
*

1 comentario:

evamarín dijo...

La palabra nómada y lo q se esconde detrás de ella. Me han dado ganas de cerrar los ojos y quedarme dormida dentro del Cuarteto de Alejandría leyendo este post. Me gusta ir y volver a tu blog, es como aquella ciudad derretida en los brazos de mountolive.
Un abrazo
eva