jueves, 9 de junio de 2011


En invierno pegaban tormentas de viento. Pero usaba minifaldas porque era joven. Escribía cartas a mis conocidos en las que les contaba sobre mis caminatas, sobre mis piernas enfundadas en unas medias grises; sobre mi cuerpo envuelto en un abrigo rojo, con hondos bolsillos. Escribía cartas sobre el viento frío que acariciaba esas piernas y comparaba el aire helado con los picos de una barbilla mal rasurada, como si el aire y unas piernas grises que caminan por las calles fueran material literario. Cuando alguien ha vivido solo durante mucho tiempo, el único modo de constatar que sigue existiendo es articular las actividades y las cosas en una sintaxis compartible: esta cara, estos huesos que caminan, esta boca, esta mano que escribe.

Valeria Luiselli, Los ingrávidos.

P.D. La foto está tomada de aquí.

2 comentarios:

susy luk dijo...

preciosa entrada!
preciosa de verdad!
unas piernas grises dan para mucho material literario!

Miguel Ángel Maya dijo...

;-)