domingo, 21 de marzo de 2010

Cuando Venecia sea una ciudad fantasma



Verrà un altro temporale
sarà di nuovo estate
scopieranno i suoi colori per le strade.
Ci sentiremo crescere
la voglia di viaggiare ed incontrare
nuovi amori
che ci faranno crescere.

Franco Battiato, "La quiete dopo un'addio"



...Una vez escribí una historia que se titulaba Cuando Venecia sea una ciudad fantasma. No recuerdo casi nada de ella, de la historia, sí de Venecia, claro. Sólo que tenía setenta y tres páginas, y el título. También recuerdo que era la historia de un voyeur, creo, y la historia del derrumbe de una mujer, y la crónica de cómo el frío se va instalando en el espacio y en el tiempo, y cómo el frío resquebraja las historias, y el tiempo y el salitre que lo oxida todo...
...No recuerdo mucho más, porque no he vuelto a leerla pensando que podía haber algo ahí que se pudiera rescatar, como pasa con casi todas las historias fallidas que han salido de mis dedos o de mi boca...



...Ayer hablaba con R. y ella a veces interrumpía la conversación porque salía a bailar al balcón. Yo me la imaginaba bailando y me imaginaba el Mediterráneo a lo lejos y a ella bailando Catch my disease, de Ben Lee con sus dos amigas y también me la imaginaba bailando no sólo en medio del balcón sino en medio de la primavera, y me sentía feliz, contagiado por su primavera y su música...



...No quiero saber qué dicen las palabras de Cuando Venecia sea una ciudad fantasma. Tiene 20.440 palabras, pero no quiero saber lo que dicen. Sé que el voyeur es un hombre que vivía en un barco mercante, y también recuerdo vagamente que el hombre recordaba vagamente un crimen y una fiesta...
...No quiero saber qué dicen literalmente esas 20.440 palabras, pero ahora sé que detrás de cada una de ellas está el paso del tiempo. Hablan del paso del tiempo, y no hay ninguna metáfora del paso del tiempo más espeluznante que Venecia. Tal vez sólo la piel, sólo la piel lamida por el paso de las estaciones, la piel en el espejo, la piel en otra piel, la piel mojada, la piel rociada con líquido inflamable, la piel erizada, estremecida, triturada por el tiempo, por las cicatrices, por las caricias, por los sueños, por los llantos...
...Tal vez sólo la piel es una metáfora un poco más apropiada que Venecia...

Foto: Aurélia

...En Nápoles había un anciano que ponía, a veces, una mesa de playa en Spaccanapoli, San Biagio dei Librai, y la llenaba de libros. A él le compré la correspondencia entre Schoenberg y Kandinsky, o todos los libros sobre leyendas napolitanas de Matilde Serao, y fotografías de Totò o de Padre Pio, que le traía a mis abuelas...
...También le compré Il milione, donde Marco Polo relataba sus viajes y sus encuentros y desencuentros en aquellas tierras incógnitas...
...Siempre me estremecieron las tierras incógnitas...



...Cuando vivía en Nápoles, a veces tomaba un tren y me iba a Roma, y paseaba por Roma. Siempre empezaba por el mismo recorrido, planeado para llegar a la Fontana di Trevi como la primera vez que vi la Fontana di Trevi, pero después de la Fontana di Trevi siempre me terminaba perdiendo por calles diferentes, siguiendo gente o gatos distintos, músicas distintas...
...Hay cosas por las que vale la pena estar vivo: y una de ellas es la Fontana de Trevi a las cinco de la madrugada de un día laborable, vacía e imponente, como estaba en el no beso entre Marcello Mastroiani y Anita Ekberg...



...No hacía nada, sólo pasear. Me llevaba una mochila con un bocata, una botella de agua y libros. Recuerdo los viajes en tren, leyendo Se una notte d’inverno un viaggiatore o Le città invisibili, o Historia abreviada de la literatura portátil. Siempre serán libros que leí en un compartimento de tren, y sus portadas van a ir siempre ligadas a ese recuerdo y a esa felicidad que da el movimiento...



...Luego volvía a Nápoles, y atravesaba la noche de Nápoles, y sentía la cercanía del mar, la humedad, el olor cálido e intenso de la bahía que abrazaba el mar. Cuando llegaba la primavera las mareas se apoderaban del aire de Nápoles, y cuando llegaba la noche y el sopor olía a salitre y a brea, y había bullicio y algarabía en las calles maliluminadas y escandalosas. Y llegaba a Piazza San Domenico y me tomaba una cerveza rodeado de gente que no siempre conocía, y respiraba el aire marítimo de Nápoles después de haber estado perdido por Roma...

...Es curioso, dos primaveras se me han quedado tatuadas en la piel: la de Sevilla, que huele a azahar, sensualidad y decepción, y la de Nápoles, que huele a mar, a calles mohosas, a brea, a sol que lame las pieles...



...Una vez compré un libro de mapas en un puesto de Trastevere...
...Se titulaba Cartografia del nuovo mondo y era un libro donde no había palabras, sino láminas con mapas del mundo de cuando las tierras incógnitas eran sustituidas por monstruos o por palabras descriptivas de las tinieblas. Adoro esos mapas donde se sustituye por palabras o monstruos lo que no se conoce, lo que no se sabe, los espacios que corresponden a donde nunca se ha estado...



...Los mapas siempre tuvieron sobre mí un poder hipnótico. Lo habré contado miles de veces, cuando era chico me pasaba horas recorriendo tierras con el dedo, sustituyendo con fantasía lo que para mí eran tierras incógnitas, ciudades fantasmas, lugares e historias lejanas...
...Sabía que las historias estaban ahí. No sabía dónde, o cómo encontrarlas, siempre fui torpe para lo que tenía cerca, pero algo me decía que en las topografías por descubrir me pasaría algo, me pasaría algo que me sacudiría, algo que marcaría mi vida de principio a fin...



...El caso es que me recuerdo regresando a Nápoles y recorriendo ensimismado cada uno de los mapas del mundo a medio dibujar, y viendo la noche a través de las ventanillas. En los pasillos de los trenes, mirando por la ventanilla, suelo sentirme de acuerdo con la vida, como en el poema de Javier Salvago. Es curioso, me acuerdo mucho de escenas de mi vida donde no pasa nada, de los breves viajes por un pequeño rostro, de músicas que sólo tuvieron la suerte de estar ahí en un momento dado...



...Me he perdido...
...Me pasa a menudo con las palabras, que se me van perdiendo como si tuviera los bolsillos agujereados. Anoche, cuando empecé a escribir esto, arropado por más música que cine, tenía muy claras las palabras que se me agolpaban no sé si en los dedos o en las pupilas...



...Al final, todo se reduce a ese contraste entre la quietud después de un adiós y las ganas de volar o de devorar nuevas topografías, convertir en mundo habitable las tierras incógnitas, prenderle fuego a la casa o incendiar el universo...
...Después de todo, algún día Venecia será una ciudad fantasma, o una ciudad sumergida, o una ciudad invisible, como mi piel, mi corazón en el segundo antes del último latido, o mis pulmones vaciándose definitivamente...
...Quién sabe cuándo nos olvidaremos de ella para siempre, o quién se sorprenderá al bucear por entre esos palacios, siguiendo no sé qué leyenda incierta, dentro de cinco siglos...

P.D. ;-)

Miguel Ángel Maya
Madrid, 21 marzo 2010

24 comentarios:

Lara dijo...

maravillosa descripción de la primavera sevillana

R. dijo...

Me alegro mucho de haberte contagiado la alegría que sentía saltando en el balcón, y de haberla compartido.
Me puedo identificar mucho con tus palabras, me ha hecho mucha gracia eso de que "te perdías siguiendo a gatos por Roma"...
Hoy me he ido yo a las 9 de la mañana con dos amigas, la mochila y un bocata al Bosco di Capodimonte...Nos hemos perdido por senderos y hemos comido prácticamente solas en el césped sin cortar. Supongo que tú también lo harías muchos domingos.
Como siempre, un remanso de paz el leerte.
Bacio.

Lázaro dijo...

Como siempre, leyéndote con deleite desde La Habana. Saludos.

Okr dijo...

Cuando Venecia se hunda, todavía flotarán las góndolas.

Manuel Caracol dijo...

Mapas, piel, páginas... Hermoso viaje de los sentidos y de la memoria por ciudades tan queridas y vividas. Gracias.

lu dijo...

La primavera sevillana ha llegado en plan bestia, Migue, la alfombra de los Oscar es un trapo de cocina al lado de esto. Los naranjos llevan dos días disparando azahar a diestro y siniestro y el empalague cuando está anocheciendo es que marea. Sabes de qué hablo, no te digo más.
Me gusta Javier Salvago, y me alegra toparme con él por aquí.
La primera vez que vi la Fontana di Trevi fue así, sola y de noche. Estaba callejeando sin rumbo y me la encontré. Qué flash, Migue, qué flash.
Besos!

Miguel Ángel Maya dijo...

...Maravillosa la primavera sevillana, mon amour...
...Besos a mansalva...

Miguel Ángel Maya dijo...

...Chère Raquel...
...Bailando con esa camisa de mantel jajaja...
...En Roma es difícil no perderse persiguiendo gatos, ¿no? Qué envidia que puedas pasar domingos en Nápoles (ay, las piedras junto al Castel dell'Ovo) o en Roma persiguiendo gatos y comiendo bocatas en parques...
...Como siempre, encantado de que me leas, niña...
...Un'altro bacio...

Miguel Ángel Maya dijo...

...Gracias, Lázaro...
...El deleite es mutuo...
;-)
...Un abrazo...

Miguel Ángel Maya dijo...

...Mmmmh, Marco...
...Lo de que flotarán las góndolas está por ver...
...Eso sí, Jordi Hurtado seguro que seguirá sonriendo incluso bajo el mar...
...Un abrazo...

Miguel Ángel Maya dijo...

...Manuel Caracol es, hasta ahora, el mote de más categoría que te has puesto, lo cual quiere decir que siempre hay margen de mejora...
...Hermoso viaje, sí, por ciudades queridas, vividas (o soñadas)...
...Un abrazo, hermano...

Miguel Ángel Maya dijo...

...Ay, Lu...
...Ya me lo imagino. Ha llegado a Madrid, así que ya me imagino por el sur. No sabes las ganas que tengo de sur y de azahar disparado a diestro y siniestro...
...Con Javier Salvago tengo una pequeña historia de abuelo cebolleta que te contaré cuando nos veamos por allí...
...Con la Fontana di Trevi tengo también una historia de abuelo Cebolleta que sí te voy a contar: era febrero, hacía frío, estaba con un amigo y con una botella de vino, eran las cuatro de la madrugada y llevábamos horas caminando por Roma. Llegamos a la Fontana di Trevi y nos sentamos, solos, y seguimos hablando de nuestras cosas...
...Entonces llegaron un hombre y una mujer. El hombre tenía una cámara de fotos y la mujer se empezó a quitar ropa y a posar para el tipo, que le hizo muchas fotos. Estuvimos admirando su anatomía (sin hablar, obviamente) durante un rato, hasta que ella se vistió y los dos se fueron. Simpático, ¿no?...
...Un beso, niña...

Anónimo dijo...

Roma...Cuando tuve delante de mi a la Fontana (y pensaba en La dolce) estaba a rebosar de gente, casi tuve que pedir permiso para acercarme un poco. Sé que tengo una deuda pendiente.
Azahar y mar...cierro los ojos para traer un poco del olor a azahar. Y el mar..si algo me cautivó de Génova fue ese olor a mar mezclado con el del puerto, vestigio de la gran ciudad que fue, como Cádiz...Ahora sí que me he perdido, la mente acaba de viajar con "mapa" en mano :-). La tipa.
Battiato...hay que "leerlo"/escucharlo en italiano.

Miguel Ángel Maya dijo...

...No, no, La Fontana di Trevi atestada de turistas lanzando la monedita es un lugar infernal: tienes que ir de madrugada y un día laborable (incluso los fines de semanas hay parejas de recién casados haciéndose fotos)...
...Es un espectáculo brutal...
...Azahar y mar podría ser un título de canción flamenca, ¿no? De Génova sólo conozco a Fabrizio de André, y es más que suficiente razón como para querer conocerla...
...Battiato está completamente loco, y a veces es insoportable, pero es un grande...
...Un beso, Tipa (ah, y te he contestado también en la anterior entrada ;-)...

Anónimo dijo...

Pues sí, razón más que suficiente para conocerla. Muchas personas dicen que tampoco es para tanto, no sé, me gusta ese sabor decadente de las ciudades portuarias. También es verdad que fueron unos días maravillosos los que pasé allí, hace una eternidad...Ay, supongo que será casi imposible pasear por Roma sin turistas, lo recuerdo todo llenísimo de gente, pero me divertí muchísimo, con mi persona y pensamientos como compañeros de viaje. Estoy intentando recordar un ¿castillo? que visité en Cuneo, que tenía unos frescos impresionantes. Ay, esta memoria...
Uy, lo de la canción flamenca....aquí me dan una lata con los tópicos que no veas. ¿Seguirá el azahar la semana que viene?
Cierto, Battiato puede llegar a ser insoportable :-), hace mucho tiempo que no lo escucho.
Bueno, que el cansancio puede conmigo¡. Hasta pronto.
...Sigo con las indagaciones, ya sabes, la espía oficial :-)

aprendiendoaescribir dijo...

Señor escritor,

Yo también suelo sentirme de acuerdo con la vida mirando por la ventanilla de un tren. Muy bonito post. ¿Te puedo enlazar a mi blog?

Miguel Ángel Maya dijo...

...Desconfía de las personas que te digan que una ciudad portuaria no merece la pena (jajaja, parece que me ha salido mi lado predicador-chino, ¿no?)...
...En Roma es fácil esquivar turistas de madrugada o perdiéndose por las calles que no suelen visitar ellos: ten en cuenta que el turismo de Roma, al contrario de lo que se piensa, no es cultural, sino de viaje de bodas o de puente, por eso es tan molesto (obviamente, no hay ni una sola evidencia científica de lo que te estoy diciendo jajaja)...
...Supongo que cuando vives fuera tienes que lidiar con los tópicos, pero es divertido también jugar a aceptarlos o a desmentirlos, ¿no?...
...Sigue con las indagaciones, querida espía...

Miguel Ángel Maya dijo...

...Señorita Violeta...
...Muchas gracias, no es que puedas, es que para mí será un honor estar enlazado en tu blog ;-)...

Arruillo dijo...

Ya veo que ha salido una alianza inesperada entre Venecia y Sevilla, pasando por Roma. Sólo conozco el azahar, pero tengo buenos recuerdos venecianos por diversos motivos, así que es un disfrute recordar esos lugares, con tus descripciones y caundo tan sólo hace un instante que he llenado mis pulmones con la esencia de la flor del naranjo.
un saludo

Anónimo dijo...

Ayyyyyyyyyyyyyyyy,

de todo a mansalva querido writer!!!

Miguel Ángel Maya dijo...

...Ay, Arruillo, qué envidia y qué ganas de azahar...
...Sobre todo ahora que la primavera no se ha enterado de que tiene que pasar por Madrid...
:-(
...Un abrazo...

Miguel Ángel Maya dijo...

...Claro, Farera: a mansalva y con el loro en el hombro...
;-)

Portinari dijo...

Isadora Duncan. La canción que una vez me linkeaste, a cambio de palabras. Que luego fue la canción de un adiós, de los adiò en italiano, de los definitivos, de los de verdad.
Los mapas. Perderse en las topografías. Lucha interna contra los estatismo. Los bailes. Duncan. La primavera. Las canciones de amor, y muerte. La entrada de Dillinger: un secreto. Las tierras ignotas. Mi Antártida. Mi adiós. De Génova me cautivó el olor del mar, como al amigo anónimo.
Los amaneceres. Buenos días. Las ciudades sumergidas. Las pupilas llenas de agua.

Hermosa entrada.

Miguel Ángel Maya dijo...

...Gracias, Portinari...
...Sí, ahora recuerdo que te enlacé la canción a cambio de palabras. Es una canción muy de adioses definitivos, de los de verdad. También lo significó para mí. Aunque es un adiós también de cierta esperanza. Siempre vendrá otro temporal...
...Me alegro de que te haya gustado...