Mostrando entradas con la etiqueta vainica doble. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vainica doble. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de diciembre de 2011

PASOS EN FALSO




...Decido desmantelar el subsuelo con la delicadeza de la lluvia más fina...

...Ahora me lame, me toca, me gasta una memorable lluvia ácida que fue capaz de convertir en sonrojo todos los puntos cardinales. Doy pasos en falso, siento vergüenza ajena, de entre los seres humanos ni siquiera me salvo a mí, me escandalizo como esas plañideras fingidas que lloran la muerte de Kim Il-Jung. Veía venir el cortocircuito, la falta de nutrientes de este subsuelo. Hubo un tiempo en que fui el mejor de los peritos agrónomos en esta Siberia quemada con la que se recibía al ejército enemigo y se le daba una lección de juego y tiempos: usaba sinónimos y antónimos a mi antojo, derrochaba ilógicas meteduras de pata, pasos en falso a mansalva, vino tinto peleón pero caído en combate en el peor rin...
...Vendrán tiempos peores, y yo seguiré aquí: la más elegante de las avestruces con la cabeza bajo tierra, y el sombrero a salvo en el pecho, como quien sufre de amores, como quien da un pésame...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 20 diciembre, 2011
*

lunes, 29 de junio de 2009

Caramelo de limón

...Suena Dices que soy, una canción cursi pero deliciosa de las Vainica Doble, esas abuelitas encantadoras que en realidad eran la flor de la canalla. La noche es apacible, suena el verano afuera, caluroso y refrescante como el limón que le da su puntito a un buen gin-tonic...

...Siento una querencia especial por el objeto-libro: me gusta tocarlo, descubrirlo, y para mí tiene tanta importancia la casualidad que me lleva a él como lo que hay escrito dentro. Son dos caras de la misma moneda. Los mejores libros los descubrí casualmente y los compré porque estaban subrayados, o dedicados (las dedicatorias de amor son las mejores, y el hecho de que terminen vendiéndose a precio de saldo hacen pensar en una cuanto menos azarosa historia de amor)...

...Compré Los pasos perdidos de Alejo Carpentier en una librería de La Habana porque en su primera página había una declaración de amor eterno que probablemente, en el momento de ser escrita valía mucho más que los veinte pesos en moneda nacional que pagué por el ejemplar, gris, de la editorial Letras Cubanas, creo recordar...
...Compré en Sevilla un libro de Homero Aridjis titulado Sobre una ausencia porque tenía la siguiente frase subrayada: "La buena mujer sabía amar, en un doble estallido de bestias que sollozan"...
...El poeta Carlos Escobar, me contó en su puesto de libros de Bogotá que anduvo durante años buscando un libro de Blanca Varela titulado Ese puerto existe. Lo buscó en todas partes, y no lo encontró jamás hasta que una tarde de inventario en la librería de al lado, el librero le iba gritando los títulos al empleado, y Carlos descubrió que Ese puerto existe había estado a menos de dos metros de sus narices durante años...
...Las librerías de la calle Corrientes, en Buenos Aires, son un paraíso para los que buscamos este tipo de casualidades en los libros: dedicatorias, frases subrayadas, escritos al margen, libros que uno creía haber olvidado o perdido y se aparecen en una estantería polvorienta, en un rincón de libros apilados...

...Esta tarde, mientras esperaba a Daniela en la Cuesta de Moyano, estaba echándole un vistazo a los libros del primer puesto. Los de la parte derecha valían un euro: abrí La Celestina, y me encontré con una tarjeta que decía:

Alejandro de Luis
Ana Alas
Jazmín, 44
Tel 202 47 31
Madrid 33.

...Suficiente motivo para comprarlo, ¿no? Me llevé además Nada y Tan triste como ella, de Onetti, porque tenía anotaciones imcomprensibles al margen...

Miguel Ángel Maya
Madrid, 29 junio 2009