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domingo, 9 de enero de 2011

MON COEUR, MON MIROIR




...No quiero más lluvia...

...Es como si la lluvia desdibujara el sueño de un sol y de un mar, y una vida peligrosa, como si convirtiera mi corazón en una caja de música oxidada, con una bailarina renqueante y joyas mohosas...

...No me gustan los regresos. No me gusta volver a casa. Por mí, me pasaría la vida dando vueltas como una peonza encendida. Cuando regreso suelo seguir teniendo inercia de viaje, y me miro en los espejos, con el corazón en la mano, y mi imagen se parece demasiado a la de una bestia enjaulada. Nápoles se quedó esperándome. Todavía Nápoles me espera. Tus ojos me esperan...



...Ahora me desperezo, corrijo un manuscrito ya borroso, y recuerdo: nos quedamos dormidos abrazándome a tu espalda en el sofá. Tampoco tu espalda es un regreso. Suena la sintonía del final del capítulo 10 de la cuarta temporada de Los Soprano, y para entonces en el espejo yacen nuestros cuerpos entrelazados. Anoche. Ahora miro los tejados desde la ventana. La cafetera silba algo parecido a la música de El puente sobre el río Kwai. Todo sabe a lluvia. Todo tiene ese aire fresco y musical de boy meets girl...

Miguel Ángel Maya
9 enero 2011

miércoles, 4 de marzo de 2009

Una décima de segundo



París, julio 2007

...No me explico por qué, de entre todas las décimas de segundo que se suceden encendidas, sin tregua ni descanso, asediándonos, uno elige disparar justo en ese instante, cuando pasa por nuestro lado esa décima de segundo que queda congelada, inmortalizada, detenida, en la fotografía. ¿Por qué apropiarnos de pronto y para siempre de esa décima de segundo y no de otra?...
...Respecto a las fotos que ilustraban esta entrada hasta hace diez minutos (¿no las viste antes de que las quitara?), tal vez todo se reduzca a ese viaje inútil, ese viaje hacia la nada que consiste en la certeza de encontrar en tu mirada la belleza. Belleza entre las décimas de segundo que se van marchitando al ritmo del reloj y hundiéndose en el esfalto de los días. Belleza desordenada, brutal, incierta, milagrosa, fugaz, y esa estupidez tan nuestra de querer atraparla mientras Heráclito se descojona de nuestras adicciones: domesticar los tiempos y los espacios, como si fuéramos animales sedentarios...
...Respecto a las fotos que ilustran ahora esta entrada, sirve lo de la décima de segundo, lo del tiempo y lo de Heráclito descojonándose, y mejor olvidar lo de la belleza...
...Un abrazo a todos...

...Ahora, mientras retoco esta entrada, suena Krahe y dice esto:

La suave luz que anima mi ventana
temprano me avisó que ya era el día:
nuevo plazo de vida que venía,
mañana ha sido hoy por la mañana.

Al filo del reposo, por lo sano
se ha cortado la línea divisoria
que separa mi propia trayectoria
de mi vida común de ciudadano.

El porvenir, posible e indeciso,
al ayer tan seguro, le consulta,
el hoy por hoy me entrega y resulta
un hoy por hoy de límite impreciso.

Mañana ha sido hoy tan de repente...
hoy tengo que volver a hacerme cargo
de cuanto es dulce, de cuanto es amargo,
de cuanto casi es indiferente.

Como el tiempo ni siente ni padece
lo mismo si hace alegre o si hace triste
hoy estoy para todo lo que existe,
lo que ya va a morir y lo que crece.

En este instante me siento quien soy,
adelante y atrás todo es mi vida,
mi vida a la redonda y esparcida,
mezclada con el mundo, ayer y hoy.

Porque ayer me ha pasado su recibo:
otro día al alcance de la mano,
otro día de asombro cotidiano.
Porque, en fin, me parece que estoy vivo.


Miguel Ángel Maya.
Madrid, 4 marzo 2009.