...Una noche de hace exactamente veintiún años, en Londres, se cerraron los ojos casi obscenos de Ava Gardner y no volvió a abrirlos nunca más. El mundo siguió girando, sí, pero de otra manera. En cierto modo yo estaba allí y lo vi todo: una acuarela húmeda sobre la que caía una lluvia feroz, y luego un silencio emocionante...

...Hacía un frío de mil demonios en el infierno: lo he visitado varias veces, siempre de la mano de Ava Gardner. Mi enfermizo pudor de pornógrafo me impidió contarte más detalles mientras te devoraba. Todos los taxistas de Madrid se follaron a Ava Gardner; y todos los chicos de Stromboli, ahora ancianos arrugados que miran pasar la vida y las minifaldas desde los bancos marchitos de las plazas, todos mueren dándole forma al relato más esplendoroso de sus vidas: el cuerpo de Ava Gardner, la piel, el aliento, los labios, sus movimientos y sus gestos en la intimidad...
...Palabras que dan forma a un sueño que nunca tocaron con la yema de los dedos...
...Un torero se pasó la noche sujetando la mesilla de noche al lado de la cama donde Ava dormía, porque vibraba al paso del metro, para que ella no se despertara...
...Todos los taxistas se la habían follado, pero nadie se pasó la noche en vela mirándola dormir sujetando la mesilla, nadie quiso eso, ni soñó eso, aunque eso era lo que soñaba ella, por eso él fue un elegido...
...Un torero se pasó la noche sujetando la mesilla de noche al lado de la cama donde Ava dormía, porque vibraba al paso del metro, para que ella no se despertara...
...Todos los taxistas se la habían follado, pero nadie se pasó la noche en vela mirándola dormir sujetando la mesilla, nadie quiso eso, ni soñó eso, aunque eso era lo que soñaba ella, por eso él fue un elegido...

...Los ojos casi oscenos de Ava Gardner, su mano, sus labios, fueron mi cicerone...
...Tus ojos, tu mano, tus labios me habían arrojado a aquel lugar...
...Y eso que eran un sueño que ni siquiera fui capaz de tocar con la yema de mis dedos...
...Pero eso, como siempre, es otra historia...
Miguel Ángel Maya
Sevilla, 25 enero, 2011
...Tus ojos, tu mano, tus labios me habían arrojado a aquel lugar...
...Y eso que eran un sueño que ni siquiera fui capaz de tocar con la yema de mis dedos...
...Pero eso, como siempre, es otra historia...
Miguel Ángel Maya
Sevilla, 25 enero, 2011

