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martes, 6 de enero de 2015

VENIR A CUENTO



...Empieza el año...
...Muere Pino Daniele de infarto. No sé cómo explicar que es como si se muriera un poco Nápoles dentro de mí...
...Imagino una ciudad que se nos muere en los brazos. Como esas ciudades bombardeadas que mueren. Nápoles fue bombardeada. Fue liberada. No sé cómo explicar las conexiones que me llevan a pensar en el corazón de Pino Daniele deteniéndose y cómo con ese final sentir que también se muere un poco Nápoles...
...El mundo se muere un poco cuando ciertas personas dejan de mirarlo y de estar en él. Pino Daniele dice Napul'è mille culure, Napul'è mille paure, Napul'è a voce de' creature che saglie chianu chianu e tu sai ca nun si sule. Napul'è nu sole amaro, Napul'è addore e mare, Napul'è na carta sporca e nisciuno se ne importa e ognuno aspetta a 'ciorta. Napul'è na' camminata inte e viche miezo all'ato, Napul'è tutto nu' suonno e a sape tuto 'o munno. Y Nápoles se convierte un poco en eso que Pino Daniele ve. Por eso se muere cuando Pino Daniele deja de mirarla...
...Empieza el año. Y Nápoles de pronto viene a cuento, como un fantasma, una noche, con el tropiezo de un corazón...
...Miro el horizonte mediterráneo en esta luminosa primavera invernal y azul. Miro el mismo horizonte mediterráneo que cuando vivía en Nápoles. Tan diferente, tan antiguo, tan feroz...
...Camino il lungomare y dejo caer, en mi tímido y vergonzoso napolitano, mi pequeño homenaje íntimo y secreto: Napul'è mille culure. Napul'è mille paure. Napul'è nu sole amaro. Y sonrío y se me saltan las lágrimas por sentirme pertenecer a ella, por ser un napòlide más repartido por el mundo. Bastaría, le digo al horizonte, que ella me oyera pronunciar la "s" de "sporca", con ese amor salvaje que no sirve para nada, quizás solo para el dolor...
...Quizás solo para venirnos a cuento...

Miguel Ángel Maya
6 de enero de 2015

P.D. La foto está sacada de la maravillosa Malanapoli. En concreto de aquí.

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miércoles, 18 de diciembre de 2013

IL MARE NON BAGNA NAPOLI




La diceria, elogio o calunnia, sono gli ingredienti che nel corso del tempo sono precipitati in fama. Essa consiste in fame e le tecniche con cui la si inganna, il modo in cui si versa il sangue e lo si piange, i colpi che la natura sferra da un suolo che bolle più volte per secolo, il modo in cui si ride e gli strumenti a corda e percussione che scatenano il canto.

Erri de Luca, Napòlide

Miguel Ángel Maya
18 de diciembre de 2013

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miércoles, 22 de agosto de 2012

VOLVER




...Cuando el insomnio me gana la partida me sumerjo en la radio y en los folios a la orilla de la cama y en cantidades imprecisas de whisky on the rocks...
...La voz de Eduardo Lago es cálida: me lo imagino cocinando, me lo imagino hablando en una sobremesa con vino o con alcohol. Me lo imagino fumando marihuana junto a Thomas Pynchon después de haber subido a una azotea de Manhattan por las escaleras de incendio detrás del edificio. Me lo imagino cantándole una nana a una de sus lectoras treinteañeras, a una de sus alumnas veinteañeras. Me lo imagino sorprendido cuando le cuente que he conocido a Sofía y que hemos tenido una pequeña historia...
...Sin embargo, la voz de Eduardo Lago, llevándome a Nueva York, adonde en realidad me llevó fue a Nápoles: me llevó a la primera vez que pisé Nápoles, me llevó a la nitidez de mis pasos diez años atrás, me llevó a ese salvajismo tierno, a ese amasijo de desesperación y alegría, a los rincones donde me fui dejando años, piel, tiempo, palabras, llanto, me llevó a los sonidos y a los olores y me llevó a todos los estratos de mi piel y de su piel...
...Volver sin que nada se haya dulcificado, volver sin que el miedo se reblandezca, volver sin que diez años puedan con este bofetón de biografía...

Miguel Ángel Maya
Napoli, 22 de agosto de 2012.
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martes, 8 de marzo de 2011

NAPULE



...Pasan cosas curiosas: hoy hace diez años que llegué a Nápoles...
...Me refiero a que hace diez años que llegué a Nápoles para quedarme...
...Digo, pasan cosas curiosas: hoy, justo hoy, ha llegado a esta vieja entrada del blog este comentario:

Anónimo dijo...
Ahora entiendo. Amé a alguien que está perdido o encontrado en Nápoles y nunca entendí que hacía allí. Ahora lo sé .... perderse de sí mismo.
Gracias.
8 de marzo de 2011 13:21



...Es curioso que justo hoy llegue este comentario a mi blog...

...Lo recuerdo todo como hace muy poco tiempo: la llegada al aeropuerto, a Napoli Centrale, el metro hacia Mergellina, la chica de Alcorcón que conocí en el andén y que vivía en Trieste, los primeros pasos por la ciudad, el viento en la cara en el Lungomare, (el beso de la chica de Alcorcón en el Lungomare, de noche, en mi mejilla, sin venir a cuento: ¿por qué siempre me acuerdo de los besos que no vienen a cuento?), los primeros pasos por la ciudad, la pizza en I sette soldi...





...Recuerdo mis primeros pasos por la ciudad, como en la canción de Charly García: Acabo de llegar, no soy un extraño...
...No me parece que hayan pasado diez años: que por delante de mis ojos hayan pasado diez años, y por mis células, y por mis pasos, mi cabeza. No entiendo esta velocidad del paso del tiempo, que la vida sea tan rápida y que de Nápoles sólo me queden un par de cicatrices y un puñado de recuerdos...
...Es extraño que al final, aparte de fotografías, no tengamos más que eso: esos impulsos neuronales, eléctricos en ciertas zonas cerebrales, que nos hacen recordar, reinventar, que alguna vez caminamos por San Biaggio dei Librai, o hicimos la fotosíntesis frente al Castel dell'Ovo, o leímos Los detectives salvajes mirando al mar, que alguna vez estas calles fueron nuestras, y albergaron nuestros pies, y besamos ciertas bocas, y nos cruzamos con ciertas pupilas, que alguna vez habitamos en casas que ahora quién sabe por quién son habitadas...
...No sé de qué ínfimo porcentaje de desgaste de los adoquines napolitanos tienen la culpa mis suelas, ni qué cuatros paredes recuerdan nuestras conversaciones con vino o mis jadeos, tus jadeos, nuestros jadeos...
...No sé qué objetos o ropas me dejé olvidadas en qué casas y que ahora forman parte de otro microcosmos. Ni siquiera sé cuántas historias o heridas quedaron abiertas...
...En qué cortezas cerebrales napolitanas todavía alguien me recuerda (cómo me recordarán, quién sería yo hace diez años), y por qué o quiénes fui olvidado...
...En diez años puede pasar de todo...

Miguel Ángel Maya
Sevilla, 8 marzo, 2011